Capítulo 29: Confesiones.
Al primer comentario le dedicamos el capítulo:]♥
[Capítulo 29: Confesiones.]
Alex's POV.
Una hora había pasado desde que Lily golpeó la puerta para traernos comida, una hora ha pasado desde el alocado beso. Una hora llevo analizando qué me habrá querido decir Matt. Por un instante juraría que al fin veía felicidad y libertad a través de sus ojos, como si por fin eso que tanto lo vuelve cerrado y inseguro, se hubiese desvanecido, pero no. La puerta sonó y ocurrió lo que temía, volvió a encerrarse en su destructivo mundo, volvió a cerrarse como una jodida almeja.
Levanté los platos sucios y los dejé en el pequeño fregadero que se encontraba en la diminuta cocina americana, sí, por suerte ésta cabaña es mucho mejor que la anterior, tiene un baño propio y hasta una pequeña chimenea. La horrible punzada en el estómago me la llevé cuando divise que sólo había una habitación, con una cama, por suerte lo suficientemente grande como para mantenerme alejada de Matt.
Comencé a lavar los platos, cuando terminé los sequé con una toalla y luego los guardé en uno de los muebles que tenía la cocina. Estaba dispuesta a ir a visitar a las chicas antes de que Matt llegara de donde sea que se había escapado, tenía la esperanza de que al fin estábamos comenzando a tener una relación normal como dos personas que se odian sin tener que discutir en todos los lugares que se encuentren pero veo que no podrá ser de esa manera, ya que decidió largarse en vez de entablar una conversación conmigo.
Por mí se puede ir bien despacito a la mierda.
Tomé mi móvil y caminé hacia la puerta pero en cuanto crucé el umbral choque de forma abrupta con un cuerpo pesado. Levanté mi vista y vi esa maldita sonrisa que tanto odiaba, nunca me he percatado lo alto que es, mi cabeza a penas llega hasta su pecho. Retrocedió un par de pasos y elevó sus cejas.
— Así que escapando de mí Collins...
Di algo inteligente por una vez en tu vida Alex.
— Em... no, yo no... Escapar...
Basta de balbucear como una estúpida solo hace falta que menees tu cola como un perro y corras cuando te lance una galleta. Estúpida Alex.
— Guau, Yo ser Matt. tú. entrar. a. cabaña. Ahora.
Excelente ahora piensa que eres una jodida primitiva. No te quedes mirándolo habla de una maldita vez.
— Claro... patán— susurre.
— Hey te escuché— dijo apuntándome con su dedo, luego se encogió de hombros y continuó hablando—mira traje unas mierdas para... cocinar... algo... ¿Te... te parece?.
Mierda, Matt está nervioso. Matt. Está. Nervioso. ¡Santísima mierda de las más Santísimas mierdas!. Ok, esas fueron muchas mierdas en una oración.
— S...sí, ¿Qué traes? — pregunté cerrando la puerta mosquetera tras de mí.
Caminó hacia la mesa y dejó tres bolsas sobre ella.
— Chocolate, harina, huevos y esas mierdas que se necesitan para cocinar un pastel. Supuse que te agradaría la... hum— carraspeo y metió la mano en sus bolsillos—idea.
Mi corazón rápidamente comenzó a latir, dando comienzo al efecto Dawson. No lo creo, se está comportando demasiado... ¿Normal? Para ser él. Lo miré incrédula y pude distinguir una leve capa de vulnerabilidad a través de la oscura barrera que hay tras sus ojos. Me quedé helada por un par de segundos y luego de que me dedicara una mirada interrogatoria pude al fin formular una respuesta.
— S...sí, me encanta la idea, ¿comencemos? — le dediqué una sonrisa nerviosa a lo que él respondió con una de espanto.
— Bueno, cuando dije 'traje unas mierdas para cocinar' me refería a que tú cocinas y yo te observo hacerlo. Creo que solo... no se me da nada que sea...bueno.
Sonreí ante su extraña explicación he incluso me causó ternura el imaginarme a un Matt arrancando de ollas y sartenes. Supongo que todo lo que tenga que ver con una 'relación amorosa normal' o el mismo matrimonio, le aterran o le causan algún tipo de alergia.
Luego de sonreír por un par de segundos me acerqué a él lo suficiente como para notar su entre cortada respiración.
— Nada de eso, tú y yo, haremos un pastel, no te librarás de esta Dawson.
Sus labios se alargaron hacia las dos esquinas de su boca, mostrando una radiante sonrisa junto con sus perfectos dientes y sus estúpidos hoyuelos que provocan cierta debilidad en mi organismo. Caminó hacia la mesa y supuse que había accedido.
— Conste que yo te lo advertí, si mueres luego de probar este pastel será tú culpa.
— Creo que prefiero arriesgarme. ¿Comencemos? — pregunté.
— Claro, tú solo dime que hacer.
Comencé a darle las indicaciones correspondientes; Matt se encargaría de la mezcla mientras que yo batería la crema. Cogimos frascos para cada uno y comenzamos a batir.
(...)
Una vez sacado el bizcocho del horno lo dejamos sobre la mesa para que se enfriara, en lo que a mí respecta aún no terminaba de batir la crema porque es lo que más demora de todo. Matt buscó cosas para decorar el pastel y las dejó sobre mesa, luego tomó su móvil y reprodujo un playlist de arctic monkeys, mientras yo reía y comenzaba a bailar.
Do i wanna know resonó por la pequeña habitación y parecía que nuestra pequeña burbuja comenzaba a expandirse nuevamente a nuestro alrededor. Batía la crema mientras veía a Matt rellenar el pastel con manjar.
Me miró a los ojos y comenzó a cantar.
— How many secrets can you keep?
Cause there's this tune I found
That makes me think of you somehow
And I play it on repeattttt
Until I fall asleep
Spilling drinks on my setteeeeeee.
Vertió el manjar de forma dramática y se acercó a mí con pasos sigilosos pero intimidantes, adueñándose de todo el lugar. Mi respiración se volvió agitada y tragué en seco pensando que vendría en mi busca para torturarme pero siguió de largo y caminó por detrás. Me giré lentamente para ver a donde iba pero me llevé un gran susto al sentirlo pegado a mi espalda, llevó sus manos lentamente a los costados de las mías y las tomó con un roce delicado y casi íntimo.
Lentamente movimos la cuchara de batir dando pequeños trazos y luego otros más agresivos. Se pegó un poco más a mí y juraría que se encontraba oliendo mi cabello, pero luego de forma ágil y rápida llevó sus labios al lóbulo de mi oreja y comenzó a cantar pero en español.
— He estado preguntándome si tu corazón sigue abierto
Y de ser así quiero saber a que hora cierra... — tomó la cuchara y comenzó a batir lentamente mientras seguía cantando — Siento interrumpir
Es sólo que estoy constantemente a punto de intentar besarte
No sé si sientes lo mismo que yo
Pero podríamos estar juntos si quisieras, nena...
Me dio un corto beso en el cuello, luego volvió a cantar en inglés y yo me quedé helada, ¿me acaba de insinuar que él siente lo mismo que yo?, digo... no es que yo sienta algo, para nada. Sin prestar atención a la mezcla no había notado que ya se encontraba lista, tomé un poco de ella con mi dedo y me giré quedando frente a frente con Matt.
— Creo que no es adecuado que un idiota como tú cante canciones como esas— Sonreí.
Sus hoyuelos se hicieron notar y sus músculos se tensaron, o no... aquí va.
— Es una de mis favoritas, solo eso.
¿Una de tus favoritas solo eso? ¿me estas jodiendo o algo por el estilo?. No no no, ahí está la maldita punzada de decepción que siempre me provoca ese imbécil. Espero que algún día te viole un burro y quedes en silla de ruedas. No es correcto que vayas por ahí susurrando canciones a las casi señoritas.
Pareció notar mi cara de enfado porque se acercó a mí y habló— No lo malinterpretes, digo... Soy un idiota, ¿vale?. No sé como...como ser alguien bueno para ti, porque vaya que quiero serlo por... por ti. Es solo que todo esto es nuevo para mí.
Santa mierda, ¿Matt quiere ser bueno para mí?, amigo tú ya estas muy bue... Ok, quizás se refiere a algo más sentimental quizás algo como un... ¿novio?. No, eso es imposible.
Me observó pidiendo una respuesta y yo no sabía que decir.
— Hum... Pero tu ya estás muy bueno, digo... que ya eres bueno, no eres el monstruo que todos piensas que eres y... no sé qué quieres decir con no sé cómo ser alguien bueno para ti.
Expulsó una gran bocanada de aire y luego habló.
— Bueno... es solo que cuando te conocí me...
— ¡CHICOS!— y fuimos interrumpidos por Lily, nuevamente.
Al notar como nos alejamos de forma abrupta comprendió que había interrumpido algo, algo importante y...¡POR SEGUNDA VEZ!. Maldito Chad donde estás cuando te necesito cerca de Lily.
Se acercó a nosotros con un plato sobre sus manos.
— Les traía sándwiches ya que no pueden salir de la cabaña hasta que Morrison los autorice— se encogió de hombros pidiendo disculpas— creo que me iré, habrá una gran fogata ahora, siento que se la pierdan.
Dejó el plato sobre la mesa y le di un largo abrazo susurrando que no se preocupara y que disfrutara de la fogata. Se despidió de Matt con un guiño y su no disimulado susurro de 'si la haces llorar las pagarás', yo solo sonreí al verla cruzar el umbral.
— ¿Terminemos ya el pastel?, luego quiero enseñarte algo— susurró Matt, asentí y comenzamos a decorarlo.
Lo cubrimos de crema y escribimos nuestros nombres con chocolate sobre él, Matt escribió en una esquina sexo, drogas y alcohol y yo lo regañe por haber arruinado el pastel. Luego descubrí que en una esquina escribió puñetera Elizabeth, darcy es genial y sonreí para mis adentros. Yo en cambio escribí caras sonrientes y «Matt es un idiota» en otra equina a lo que el respondió la frase con «pero te encanta» y yo reí aún más fuerte. Finalmente en la parte delantera Matt dibujó el signo del ying y yang y a su lado un infinito con la palabra amor y odio en los orificios. Me pregunté por qué razón lo había escrito pero no me atreví a decírselo.
Luego de observar con orgullo nuestro pastel Matt estrechó su mano y al mismo tiempo que me daba un apretón susurró.
— Fue un placer cocinar junto a ti princesita.
Yo solo sonreí como una estúpida pero luego su cara reflejaba confusión.
— Se me olvidaba, faltó algo esencial — lo miré confusa y como explicándolo respondió — probar mi postre favorito.
Asenti y caminé hacia la cocina para buscar un cuchillo pero al pasar por su lado tomó mi muñeca y me detuvo aferrándose a mi cuerpo.
— No nena, dije mí postre favorito y con favorito no me refiero al pastel.
La manera en que articuló la palabra nena me des colocó y sin pensarlo las palabras salieron solas de mi boca.
— Hum... Quizás... Chochocholate.
Bien Alex, primero le dices que está bueno y ahora balbuceas como una retrasada.
Matt tomó mi cintura y me pegó aún más a su cuerpo. Eleve mi mirada a sus ojos y pude ver como se reía de mí, ¡en mis propias narices!.
— No Alex, no es Chochocholate — sonrió — a no ser que tú estuvieras bañada en él.
Alto ahí vaquero detén tu caballo. Ok, creo que ni siquiera es así, genial.
Por un momento me quedé sin palabras pero luego Matt tomó un poco de crema y la estrelló en mi rostro para luego quitarla con su lengua. Yo incrédula me toqué el rostro y luego al ver su ridícula sonrisa procedí a hacer lo mismo pero claro que yo no le quité la crema.
Matt tomó de forma exagerada su rostro con crema y exclamó — ¿A...acabas de marcharme con crema? Oh no nena, de ésta no te librarás tan fácilmente.
Tomó el pote con la crema que sobró extrayendo una considerable suma con sus manos. Caminó hacia mí y revolvió mi cabello en distintas direcciones dejando mi cabeza completamente blanca. Chillé y luego corrí hacia la mesa extrayendo otra porción de crema con mis manos pero no tuve tiempo de girar porque Matt se encontraba contra mi espalda. Me giré lentamente ocultando mis manos con crema y lo miré a los ojos con ternura, lentamente me fui acercando a sus labios pero cuando faltaban cinco centímetros subí mis manos a su cabello y lo bañe en crema.
Tocó su corazón de forma dramática y susurró— Eres una maldita provocadora. Pagarás por esto.
Y luego de eso con un ágil y rápido movimiento me tuvo contra el suelo. Me miró a los ojos y comenzó a hacerme cosquillas, dios no por favor. Luego de un par de minutos yo solo era capaz de reír como un chimpancé. Matt detuvo sus cosquillas y me levantó del suelo.
— Ven, te enseñaré algo pero no puedes negarte— dijo.
¿Saben que es lo peor de que tú consciencia se llame Penélope? ¡que es una jodida mal pensada!.
— Cla...claro. Pero... Estamos sucios.
— Eso no importa quiero enseñarte un lugar, especial.
Tomó mi mano y me tiró en dirección hacia la puerta. Salimos de la cabaña y comenzó a caminar entre el bosque, a medida que pasaban los minutos más nos adentrábamos en el bosque, tropecé una que otra vez con los troncos y ramas que estaban incrustadas en el suelo y Matt como siempre se reía de mí.
Caminamos un par de metros más hasta llegar a un árbol gigante que impedía ver más allá de él, solo se podía oír agua, agua corriendo. Matt rompió un par de ramas y luego con un ágil movimiento levantó una dejando paso a una hermosa cascada. Mis ojos estaban embobados observando el hermoso lugar, si existía el paraíso o el cielo definitivamente se le asemejaba a esto. Todo era verde a excepción de unas rocas que se encontraban junto a la gran cascada, distintos tipos de flores le daban un toque magnífico al lugar. Los árboles altos que lo encerraban daban la entrada perfecta a la luz de la luna que iluminaba el agua de forma mágica y casi ficticia.
Matt tomó de mi cintura y susurró— Mis ojos ven la perfección nena. Y con perfección no sólo me refiero al lugar— el vello de mis brazos se erizo cuando Matt depositó un beso en mi cuello— Creo que me apetece un chapuzon.
Caminó hasta la orilla y comenzó a quitarse la ropa con total naturalidad como si la chica que tanto odiaba hace un par de meses no lo estuviera observando de forma tan descarada. Se quedó solo en bóxer y me dedicó una mirada traviesa lanzándome su camiseta.
— Lo recomendable para darse un chapuzon es quitarse la ropa, nena.
Y otra vez con ese maldito nena que me aturde por completo.
— Esta bien pero no mires— grité ruborizada.
Sonrió como un niño de dos años y se dio media vuelta— Uh pero que niñata más creída, que yo no deseo verte nada.
Me quité los zapatos luego los vaqueros y por último mi camiseta, quedando solo en mi aburrida ropa interior blanca.
— Bien ahora lánzate al agua y no te volte...
No alcancé a terminar la frase porque el muy imbécil ya se había volteado y estaba descaradamente recorriendo mi cuerpo con su mirada. Mordió su labio inferior y susurró.
— Joder, el blanco será mi nuevo color favorito.
¡¿ES UNA JODIDA BROMA?!
— ¡ERES UN MENTIROSO! NO... ¡NO PIENSO BAÑARME CONTIGO! — di media vuelta y recogí mis cosas enfurecida pero en un abrir y cerrar de ojos me encontraba sobre el hombro de Matt.
— Oh no nena, tú no te escapas.
No tuve tiempo de gritar o golpearlo porque ya había saltado hacia el agua. Me aferre al cuerpo de Matt en el momento que hice contacto con la fría agua y pude notar como su cuerpo vibraba. Se está riendo de mí, le causo gracia, menudo idiota.
Salimos a la superficie y yo me separé de él furiosa. Comenzó a reír y a nadar de espaldas como si fuese lo más normal del mundo.
— ¿Está rica el agua no crees? — preguntó.
— ¿Eres insufrible lo sabías?— pregunté rodando los ojos.
Sonrió como un niño travieso y eso me enfureció aún más. Di media vuelta y comencé a caminar en dirección a la orilla pero pisé una piedra afilada y ahogué un grito cayendo al agua pero no por completo porque un par de grandes brazos me sostenían.
Elevé mi mirada al dueño de esos benditos brazos y hablé— Gra...gracias.
Sus ojos lucían preocupados y arrepentidos— Lo siento joder, soy un idiota no debí enfurecerte. ¿Te encuentras bien?— acarició mi mejilla y luego apretó su mandíbula.
— ¿Por qué siempre te culpas por todo?. He sido yo la idiota que no a mirado bien por donde camina y sí, me encuentro bien podrías bajarme si quisieras— sonreí y luego le saqué mi lengua.
Sus mejillas se tiñeron de rojo y me causó ternura, me gusta este Matt que no es un completo imbécil todo el tiempo.
— De acuerdo pero ven quiero enseñarte algo.
Tomó mi mano y me subió a su espalda. Comenzó a nadar hacia el fondo de la gran cascada y la cruzó dando paso a un lugar mucho más hermoso que el de antes. Una pequeña cueva se encontraba a través de la cascada. Flores se ramificaban en las paredes de piedra y la fina cortina de agua que la ocultaba mostraba un intervalo de color azul en distintas tonalidades. Claro, sin mencionar la luna que deslumbraba a través de la mística agua. Todo parecía mágico e irreal.
Matt me sentó en la pequeña cueva mientras observaba la estúpida sonrisa que debía tener en el rostro.
— ¿Es precioso, no?— preguntó y asentí sin mirarlo a los ojos— y el agua es más profunda si te lanzas desde aquí, ponte de pie y lancémonos.
Asentí embobada observando el lugar. Un momento... ¿dijo lancémonos?.
— ¿Qué?, no. Tú definitivamente estás loco.
— ¿Qué?, no. Tú definitivamente estás loco bla bla— dijo poniendo una voz extremadamente aguda.
— ¡Hey! yo no hablo así.
— No claro, hablas peor.
— Idiota.
— Hermosa.
¿Me dijo hermosa? mierda ese calor de nuevo. Maldito Matt y sus estúpidos halagos.
Dirigió su mirada al agua y yo también, ambos estamos nerviosos puedo notarlo. Subió a la cueva y me observó desde arriba.
— Cuando dejes de cuestionarte comenzarás a disfrutar Alex y, aunque te cueste creerlo eso me lo has enseñado tú — y luego de eso saltó a través de la fina cortina de agua.
Son tantas confesiones en un solo día que a penas logro procesarlas, me aterra dar mi brazo a torcer y aceptar cada uno de sus halagos. Matt cambia de parecer a la velocidad de la luz y yo definitivamente no quiero parecer una estúpida que confunde sus evidentes señales de que ha pasado bastante tiempo en abstinencia.
Cinco minutos habían pasado desde que matt saltó al agua y aún no aparecía y comenzaba a preocuparme. ¿Y si se golpeo con una piedra?, ¿y si un pez gigante lo atacó? ¿y si algún marciano recluta hombres-hermosos lo raptó en su gigantesca nave espacial?. De acuerdo la última es la menos probable. Salté desde la pequeña cueva y me asusté al no tocar fondo, sí que es profunda el agua. Crucé la cascada y pude notar que matt no se encontraba. Rápidamente mi corazón comenzó a acelerarse ¿y si en verdad le ocurrió algo malo?.
Ignoré la dolorosa punzada en mi pecho y comencé a gritar su nombre una y otra vez pero nada sucedía, no había respuesta. Mi garganta comenzó a temblar y una lágrima rodó por mi mejilla, no... esto no puede estar pasando, otra vez no. Grité pero esta vez más fuerte y con la evidencia de que estaba llorando pero nada sucedía.
Me abracé y me di cuenta de lo helada que estaba el agua. Las lágrimas cada vez eran más constantes eso hasta que escuché mi nombre.
— ¡ALEX!.
Matt atravesaba la cascada y sentí como un gran peso se me quitaba de encima. Nadó hasta mí y me dió un gran abrazo.
— Dios me asustaste mucho Alex, ¿Qué sucedió?— preguntó aún estrechándome entre sus brazos.
— Tú... tú desapareciste mucho tiempo y... pensé...bueno que te había sucedido algo...
Su mirada era extraña, nunca antes lo había visto mirarme así, parecía ¿desconcertado?.
— ¿Tú... tú temías que algo me pasara a...mí?— asentí y sacudió su cabeza— No lo entiendo, ¿Por qué alguien como tú se preocuparía por una mierda como yo? es... es absurdo.
«porque lo quieres» susurraba una vocecita en mi cabeza. Agh silencio penelope, tú no sabes nada. Yo... yo no lo quiero. «Sí que lo quieres ahora responde su pregunta».
— Porque sí... supongo que no sé cual es el motivo pero lo hago y eso es lo que importa, ¿no?.
Maldita cobarde.
— Joder alex, eres... eres perfecta, tan perfecta que a veces temo de que todo esto sea un sueño— llevó su frente a la mía y cerró los ojos como si ese contacto con mi cuerpo le produjera algún tipo de dolor.
Mierda, mierda, mierda.
Me pegué más a su cuerpo y susurré— No lo es, te lo aseguro. Es... es tan real como lo que voy a hacer... ahora.
Y no sé de donde saqué el valor pero... por primera vez, fui yo quien lo besó.
_________________________________
nota de autoras:
¿Todos los capítulos deberían ser como este no?. siento que lloro ositos de goma dios :'( ¡SANTA MIERDA MATT NOS VAS A MATAR DE UN ATAQUEEEEEE! gracias por sus comentarios positivos hacia la novela ♥ nos leemos el próximo jueves ♥
pd: Tenemos un grupo en whatsapp si quieren comentar este capítulo con las demás lectoras envíen por mensaje su número con código de área y las agregamos♥
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro