Capítulo 24: Todo Tiene Sentido.
matt's POV.
Cuando el padre de Alex me ha creído lo de querer ser canguro de su estúpido hijo, me felicité mentalmente. Soy un genio, ver su cara de frustración minutos antes de entrar a su casa me dio la brillante idea para joderle la vida a Alex.
Fingir ser el bondadoso vecino que se ofrece a cuidar a su hijo por culpa de su estúpida hija que no para de meterse en problemas, fue lo mejor. Esto me da mil posibilidades para acabar con ella.
Sacar mi motocicleta de ese puñetero semáforo fue un gran desafío, por suerte Mike fue en mi busca con ropa y una tijera de podar. Cuando iba en el coche de Lindsey y recibí su mensaje me bajé inmediatamente, Mike si que es un buen amigo.
Pero nada de eso me importa ahora, en mi mente solo está Alex y en lo miserable que convertiré su vida por haber echo lo que me hizo. Lamentará cada una de sus burlas y también lamentará haberme conocido.
Así que aquí estoy, disfrutando como se le cae la boca por tener un día entero conmigo.
alex's POV.
El deforme rostro de Matt no se apartaba de mi campo de visión. Creo que no podré soportarlo otro par de segundos.
O se pone una bolsa de papel para cubrir su deforme rostro, o lo golpeo antes de tiempo.
Rodé mis ojos, pasé por su lado y subí directamente a mi habitación.
— ¿A dónde crees que vas? — preguntó.
— A narnia, pero si quieres... Tú, podrías irte a la mierda.
Seguí mi camino hasta llegar a mi habitación, entré y cogí mi celular que estaba sobre mi cama. Encendí la pantalla.
Tres llamadas perdidas de... ¿Logan? Y tres mensajes también de él.
-Logan.
Alex, ¿Dónde estás?.
-Logan.
Alex, te he llamado tres veces. ¿Estás con Matt?.
-Logan.
Necesitamos hablar, es urgente. Llámame a penas leas este mensaje.
Borré los mensajes y volví a tirar el móvil sobre la cama. Pero sus mensajes no paraban de darme vueltas. ¿Será que está celoso o en realidad será algo malo?.
Inmediatamente quité la última idea de mi cabeza. Dudo que sea algo malo, Kate y Lily están bien o si no de otra forma ya lo hubiera sabido. Así que sólo deben ser, celos.
Me giré para salir de la habitación pero me sorprendí al ver a Matt apoyado en el marco de la puerta. Demonios, odio esa maldita costumbre modo asesino en serie que tiene, y con mayor razón ahora que sí o sí hará algo para vengarse de mi broma.
— Me dejaste hablando solo.
Su voz es seria, demasiado que hasta me causa escalofríos.
— Sí, ¿Hay algo de malo en eso?.
Rodé los ojos. Puede que me intimide pero no por eso me demostraré débil ante él.
— Claro que hay algo malo.
Sus ojos se tornaron de un gris oscuro, tan oscuro que su pupila a penas se notaba. Siempre que tiene esa mirada el vello de mis brazos se eriza, me recuerda a mi retorcido pasado. Estoy empezando a dudar si lo de matt asesino en serie, es real o no.
Dio zancadas grandes hacia mí, hasta estar a menos de cinco centímetros. ¿Enserio? ¿Es qué eres un jodido ninja?.
— Así que no hay nada malo, eh...
Se pego a mi cuerpo, retrocedí por acto de reflejo pero fue más rápido que yo y me tomó ambas manos llevándolas a mi espalda. Otra vez no...
Me lanzó sobre mi cama y puso todo su peso en mí.
— Quítate de encima maldita garrapata — Chillé.
— Sh... Cierra esa bocota tan sucia que tienes — tocó mis labios con su dedo índice — No querrás enfadarme más de la cuenta.
— No me interesa si te enfadas. En realidad si vivieras en el puto espacio tampoco me interesaría — dije aún con los dedos de Matt sobre mis labios.
Apretó aún más su agarre, frunció las cejas y acarició nuevamente mis labios.
— Hum... Mala elección.
Guardó un mechón rebelde de cabello detrás de mi oreja y acercó su boca a mi cuello. Cerré los ojos por instinto, odio cuando se comporta así. Odio ser tan débil. Succionó la parte señalada dejando caminos hacia mi clavícula.
«Adiós Alex fue un gusto conocerte»
— ¿Te seguirás comportando como una niña malcriada?.
Su voz es ronca. El tormentoso camino que deja por mi cuello no me deja formular mi respuesta con claridad.
— S... sí — dije con voz entre cortada.
— ¿Sí?, vaya. Nunca aprendes la lección eh... Te advertí que deberías cuidar esa boca tan sucia.
Siguió su recorrido pero ahora ascendiendo mi cuello. Besó mi barbilla y siguió ascendiendo. Rozó mi labio inferior y el poco sentido común que me quedaba se esfumó como una gran nube.
Me observó a los ojos, y uno de sus tontos hoyuelos se hizo presente. Jugó tediosamente con mis labios durante varios segundos enviando corrientes eléctricas por todo mi cuerpo. Mis hormonas estaban deleitandose con esta cruel tortura y me invitaban a lanzarme sobre él y besarlo hasta que nuestros pulmones no tuvieran oxígeno.
Jugó por otro par de segundos hasta que por fin se detuvo y los pegó por completo a los míos. Como la primera vez.
Lento y sin pausa, mi pulso rápidamente comenzó a acelerar. Mi Alex interior se azotaba contra las paredes de mi cabeza para reaccionar, podía oír como sonaba una mini bocina en mi cabeza.
«Ni no ni no, alerta de imbecilidad. Por favor abrochen sus cinturones, nos vamos a estrellar»
Ignore las estúpidas bocinas y me concentre en el beso. Su lengua impactaba una y otra vez mi boca, exigiéndole más. Cada vez que alejaba sus suaves labios para tomar un poco de aire, gemía y los volvía a posar en mí. Su mano no dejó de presionar su agarre durante el beso, siempre tan posesivo.
Sus labios no paraban de exigir los míos, era como si dejara un maldito recordatorio de que nadie nunca me besaría así. Por un momento pensé que ésta sería su venganza y yo estaba siendo partícipe de ella.
El beso tomó un poco más de ritmo y comenzó a ser más rápido. Succiono mi labio inferior para luego morderlo, cuando lo soltó sentí una leve hinchazón en la zona afectada. Siguió saboreando mis labios, tenía ese exquisito sabor a menta que siempre trae y ese maldito olor a peligro que emana todo su cuerpo.
Mordí su labio inferior y gimió en respuesta, apretando mi muñeca con más fuerza de la debida. Eso, automáticamente aterrizó mis hormonas para que volvieran a su lugar. Arrepentida, intenté alejarme de matt pero era imposible. Mi cuerpo respondía al suyo pero por otro lado mi mente me pedía a gritos que huyera.
Solo tengo una salida.
Traté de zafar mis manos lentamente de su agarre y le dediqué una mirada traviesa. Me soltó las manos y las llevé hacia los extremos de su camiseta, cuidadosamente la comencé a subir por su torzo.
Subí su camiseta lentamente hasta la altura de su pecho y sus ojos se abrieron como platos pero no se negó. Cuando llegué a su cabeza, enrolle la oscura camiseta en su rostro para dificultar su vista y lo empujé directamente al suelo. Ups.
— Auch, eso debió doler. ¡Adiosito! — Grité y corrí escaleras a bajo.
Ángel, debo buscar a ángel....
(***)
— ¡Que yo no me voy a beber nada! es tu leche no la mía. Debes tomarla para... ¿Qué tengas músculos? — dije a ángel.
El pequeño remolino me ha tenido ¡Una hora sentada frente a él esperando que se beba su leche!. Y lo peor es que se niega a hacerlo.
— Los músculos salen cuando uno se ejercita boba— dijo entornando los ojos.
¿Cómo sabe tanto?, ¡Es un puto crio de siete años!
— Pero... Pero esos se acaban con el tiempo. Cuando tomas leche te duran por... Siempre— respondí.
— A ver hermanita... Te lo pondré fácil— se sentó derecho y entrelazó sus dedos sobre la mesa— O votas la leche en el retrete y le dices a papá que me la bebí toda o...— miró al rededor analizando una respuesta— que tu nutella se atenga a las consecuencias.
¿Quién es y qué hizo con mi dulce hermano?. Es como un jodido asesino en serie, destroza nutella. Creo que ahora entiendo por que tengo pequeños instintos asesinos.
— No, con mi Nutella no te metas. O te bebes la leche o tiro... ¡TUS CEREALES FAVORITOS AL RETRETE! — Grité.
Abrió su boca en forma de "o", iba a responder cuando matt entra por primera vez a la cocina y nos interrumpe.
— Es mi turno — dijo.
— ¿Qué? — pregunté nerviosa, no había bajado desde "el beso" que nos dimos.
— Que es mi turno, eres un asco persuadiendo a las personas. Llevas una hora intentando que se beba la leche Alex.
Definitivamente nunca lo comprenderé. Cada vez que nos besamos luego actúa como si nada hubiera sucedido. Es más ni siquiera ha tratado de vengarse por mi broma.
Su insistente mirada me obligó a responder.
— ¿Y?, déjame, yo puedo. Ángel bébela y mañana vamos al parque de diversiones, anda yo se que tu quieres... — dije con voz angelical.
— Alex... — gruño matt.
— ¡Te doy cinco dólares! — Grité por última vez.
Levanté mis cejas para incentivarlo, pero nada. Me levanté rendida de mi asiento y me dirigí hacia matt.
— Es todo tuyo idiota. Pero no lo lograrás — matt se acercó a la mesa y se sentó frente a ángel.
Te deseo toda la mala suerte...
— ¿Haz jugado cerveza pong alguna vez? — Preguntó.
¿Qué?. Está loco si cree que le enseñará a jugar eso a mi hermano.
(***)
Después de diez largos minutos negandole a matt enseñarle jugar cerveza pong a ángel, al fin accedí. Ahora la mesa de la cocina estaba cubierta de vasos rojos, con leche por supuesto. ¿Qué clase de imbécil le enseña a cerveza pong a un crío de siete años?.
— De acuerdo. El Juego consiste en lo siguiente. Yo lanzo mi pelota desde mi extremo de la mesa hacia el tuyo y si cae en uno de tus vasos, simple. Te lo bebes — dijo matt serio.
— Vale — respondió ángel desde el otro extremo de la mesa.
Matt lanzó una pelota de ping pong sobre la mesa y obviamente, cayó en un vaso de Ángel.
— Tienes que pagar —dijo matt.
— Bien — bufo ángel y se llevó el vaso a sus labios.
— ¡Fondo, fondo, fondo, fondo! — gritó matt.
¿Es idiota o se hace?. Ángel terminó su vaso. Tomó la pelota y la lanzó hacia un vaso de ma... Oh no.
— Paga — respondió ángel con voz maléfica.
Matt abrió sus ojos como platos pero luego de unos segundos sacudió la cabeza en forma de negación. Ángel le dedicó una mirada asesina y le enseñó unas llaves de su bolsillo. No puede ser, ¡Son de la motocicleta de matt!, pequeño eres un genio.
Matt gruñó como un bebé de tres años y bebió su leche. Le tomé un par de fotos y luego terminado el juego ordené el desorden.
Ángel subió a ver películas a su habitación mientras yo votaba los restos de leche en los vasos. Matt recibió una llamada y caminó hacia la sala principal para contestar.
«Seguro es lindsey»
Tiré los vasos al basurero y guardé la leche en el congelador. Mientras guardaba la leche podía escuchar la conversación que tenía matt con quien sea que esté de el otro lado de la línea.
Le daré su merecido a ese imbécil....
Me da igual, pero me encargaré de que se entere....
A la mierda el puto dinero, eso le pasa por meterse conmigo, solo haz lo que te pido joder...
OK, adiós me encargaré de que no llegue o que llegue justo a tiempo, la destruiré lo juro, lamentará haberme conocido.
¿Hablaba de... mí?
Me mantuve de pie, oculta tras la puerta del congelador cuando no siento más ruidos, ni voces. Cerré la puerta y di un gran salto al ver a matt tras ella.
— Debo salir, adiós — dijo serio y corrió hacia la puerta.
Eso sí que fue... Rápido. ¿A qué se refería con todo eso?. ¿Con quién estaba hablando?.
Quité las confusas preguntas de mi cabeza y me relaje al estar sin él, luego del descontrolado beso prefiero ni mirarlo a la cara. Cogí la cajita de cereales que estaba en la encimera y llene un frasco con ellos. Caminé hacia las escaleras en dirección a mi habitación cuando una ruidosa canción de rock pesado resonó por la sala principal.
Caminé cuidadosamente siguiendo la ruidosa canción hasta que llegué al sofá, pero fue ahí cuando el sonido cesó. Curiosa, removí los cojines y encontré el móvil de matt entre uno de ellos. Lo cogí y encendí la pantalla.
Tres llamadas perdidas y un mensaje de "mike". ¿Leo el mensaje?, no. ¿Y si es el que lo llamó hace un rato? debo averiguar que es. No... Creo que no debería hacerlo.
Lo mantuve en mis manos por varios segundos protestando entre revisarlo o dejarlo ahí. Hasta que decidí revisarlo.
- Mike.
El imbécil de logan ya va de camino a casa de Alex, detenlo antes que arruine todo. Recuerda que ambos tienen hasta este fin de semana para ganar la puta apuesta. No lo eches a perder.
¿A... apuesta?. Algo dentro de mí se rompía en mil pedazos. Esto... Esto es confuso.
«Le daré su merecido a ese imbécil» «la destruiré lo juro, lamentará haberme conocido» «A la mierda el puto dinero, eso le pasa por meterse conmigo»
La... La llamada, el fue el de la llamada. Mi vista se comenzó a nublar y no estaba segura si era un aviso de lágrimas o me estaba quedando ciega. Como pude comencé a caminar hacia las afueras de la casa. Y, bingo... encontré a matt y logan lanzándose puñetazos.
— ¡Basta! — Grité.
Matt cesó sus golpes a penas las palabras salieron de mi boca. Logan se levantó del suelo, tenía la nariz destrozada y el ojo izquierdo un poco hinchado. Matt sólo tenía un pequeño corte en su ceja.
— ¡¿Alguien me podría explicar que significa este maldito mensaje?!. Porque por lo visto, ¡siempre soy la última en enterarse de todo!.
Mostré el móvil de matt en señal de advertencia y el rostro de logan se desfiguró por completo.
— ¿Qué viste?... Yo te puedo explicar todo Alex. Esa es la razón de por qué estoy acá — dijo logan aterrado.
— Cierra el pico imbécil — gruño matt y le propinó un empujón que lo envió directo a la acera.
— ¡Pero que te sucede idiota!. Logan cuéntamelo todo — dije más en modo de pregunta que de afirmación.
En realidad, no sé si estoy preparada para saberlo. Pero necesito hacerlo, por más que duela.
— ¿Qué me sucede? Se supone que toda esta mierda sería divertida, ¡joder! — gritó matt caminando hacia la acera de enfrente, apretando sus puños y riendo de forma psicótica.
¿A qué se refiere con que todo esto debería ser divertido?. ¿Ésta es su venganza por mi broma?. No... Sé que es un idiota, un grosero, intimidante e incluso, cruel. Pero... No sería capaz de jugar con algo así.
Se acercó a un árbol y le dio puñetazos riendo.
— Esto es una gran mierda— Gritó.
Mi corazón latía de forma irregular, mi respiración se volvió más agitada de lo normal. Dirigí mi mirada hacia la acera de enfrente y mis ojos se encontraron con los suyos, estaban oscuros y de alguna forma ocultaban sus emociones pero, por un momento, solo por un momento logré ver una mezcla de satisfacción y culpa.
Creo... creo que tal vez me equivoqué, si fue capaz de hacerlo. Lo hizo, lo... Hizo a propósito. El sabía que leería su mensaje. El sabía que logan vendría. El sabía que me iba a enterar de su a... apuesta.
»A la mierda el puto dinero, eso le pasa por meterse conmigo«
Como pude ser tan idiota.
Imbécil, nunca me debí fiar de él. Desde el primer día que crucé mi mirada con la suya supe que nada bueno me traería. Pero como la cabezota que soy de todas formas acabé involucrada con él. Con mi estúpido vecino de ojos grises... Con el estúpido que me ha estado engañando durante todo este tiempo.
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Nota de autora :
Okey, esto es cruel y triste, lo sentimos ;(
Pueden descargar toda su furia y tristeza, o sus miles de sentimientos encontrados aquí:
....
;( ❤
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