Capítulo 22 : Seis pasos para acabar con los idiotas.
alex's POV.
«Deberías dejarme, pero soy muy egoísta para permitirlo» «Deberías dejarme, pero soy muy egoísta para permitirlo» ...
Fueron las últimas palabras que escuché antes de dormir o eso recuerdo.
¿Habrá sido producto de mi imaginación?.
Me removí incómoda, matt tenía su rostro en mi cuello y su brazo me tenía atrapada de forma posesiva. Como si no quisiera que me escapara a ningún lado. «Deberías dejarme, pero soy muy egoísta para permitirlo » esa maldita frase seguía en mi cabeza.
¿Y si en verdad lo dijo?.
Mi móvil vibró sobre la mesita de noche interrumpiendo mis confusos pensamientos pero luego se detuvo. Miré el reloj que estaba a su lado y me relajé. Son solo las 6:40 am, no estoy atrasada.
Do i wanna now comenzó a resonar por toda la habitación indicando que tenía una llamada. Me moví y matt gruñó soltándome de su agarre y tapando su cabeza con una almohada. Me levanté rápidamente pero no alcancé a contestar.
Tenía una llamada perdida de papá y un mensaje.
Princeso#1
¡Despierta!. Llegarás tarde a clases. Tengo una reunión de negocios importante en seattle, me llevaré a ángel. Por favor, no destrocen la casa en mi ausencia y procura no meterte en problemas, tengo bastantes con la factura que debí pagarle a la señora Brown por su buzón. Dejé dinero para comida, te quiero.
Sonreí ante su mensaje. Le envié uno de vuelta.
De acuerdo. Pero... Deja el número de emergencias por si a caso O:) . Con respecto a comportarme. Está bien... Lo prometo. Cuídense, los quiero. xx
Volví a dejar el móvil en la mesita de noche. Cuando me giro veo a Matt metiéndose en sus vaqueros negros.
—Lárgate antes que alguien te vea—dijo dándome la espalda y cubriendo su torzo desnudo con una camiseta negra. ¡¿Qué?!
—¿Co.. cómo dices?—pregunté confundida.
—Joder, ¿eres sorda?. Dije que te largues.
A penas proceso sus palabras. Todo es tan... Confuso.
—Vale, lo capto idiota, pero ¿A qué va todo ésto?— dije molesta.
—A nada, no quiero que piensen que tengo algo que ver contigo— dijo tajante.
Sus palabras eran como cuchillas filosas clavando mi garganta. Me demoré unos segundos pero por fin pude formular mis palabras.
—Pues eso no es lo que parecía anoche. Te veías muy cómodo abrazándome— le dediqué mi mejor mirada de desprecio.
Ahora lo entiendo todo. Cree que seré igual que sus zorras. Que vendrá donde mí cuando lo necesite y luego me desechará como una basura. Pero se equivoca.
—Deberías dejarme, pero soy muy egoísta para permitirlo— dije con voz irónica para provocarlo pero no lo logré, solo se limitó a reír en mi cara.
Espero que en verdad lo haya dicho y no sea producto de mis torpes sueños.
—¿No me digas que te lo has creído?—rió—solo lo hice para mantenerte en mi cama y, vaya que funcionó.
No fue producto de mis sueños, sí lo dijo. Mi labio inferior temblaba. No Alex, nada de llanto, éste imbécil no obtendrá lo que desea.
—¡Eres un...! Un... ¡ah! un ser despreciable. No entiendo por qué me compadecí de ti anoche. No mereces eso ni nada, eres un patético— Grité.
Me miró con cara de ofendido, como si le hubiera dolido, si claro. Que buen actor es matt Dawson. Su cara de dolor me cabreó aún más y continué insultándolo.
—¿Estas ofendido imbécil? Pues me alegro— me acerqué a él y le di un "golpecito" en su pecho—Creo que con esto queda más que claro que, las personas como tú jamás podrían ser mis amigas.
Matt se quedó perplejo observándome pero le di la espalda antes que articulara cualquier palabra. Tomé mis cosas evitando su odiosa mirada y salí de su habitación dando un fuerte portazo.
(***)
Recién terminé mi desayuno. Lily subió a su habitación a buscar su bolso mientras yo la espero en la cocina.
En cuanto al idiota, lo oí salir hace unos diez minutos. Agradezco no tener biología hoy, de lo contrario tendría que ver su asqueroso rostro durante dos horas.
Caminé hacia la salida, y le grité a lily que se apurara pero me detuve al oír voces del otro lado de la puerta.
—¿Me lo puedes creer?— Es matt— Está loca por mí esa niñata—continuaba diciendo.
—Eso se nota cariño. Pero mantente lejos de ella, no quiero que vaya y se lance a tus brazos como una perra—decía... lindsey. Que irónico que la reina de las perras me llame por su propio nombre.
Apreté mis puños, una palabra más y la tercera guerra mundial se desatará.
—Es lo único que le falta, que se lance a mis pies, porque al parecer ya se enamoró de mí.
Mis músculos se tensaron, mi rostro estaba rojo de furia y lancé insultos mentales que dejaría con trauma a un niño de diez años.
—Maldita... Como sea, adiós cariño. Recuerda a las cuatro en el despacho del director—dijo con voz coqueta y, a los pocos minutos sentí las llantas del auto de la idiota alejarse.
Querido matt IDIOTA Dawson y Lindsey MULTIUSOS Crawsford. Solo puedo decirles cuatro palabras.
Han.dictado.su.sentencia.
Los insultos y golpes no son suficientes para ustedes, mi paciencia tiene un límite y también un costo y ustedes lo pagarán.
Creo que es hora de utilizar los seis pasos para acabar con los idiotas...
(***)
—¿Estás segura que no te asusta saltarte dos clases?—le pregunté a lily en el auto de papá.
—Nop, pero... Aún no me dices por que robamos el auto de tu papá ni hacia donde nos dirigimos—dijo confundida.
—Querida lily me ayudarás a planear la mejor venganza de todos los tiempos. Con respecto al auto de papá... Ve el lado positivo, punto número uno: es por una buena causa y Punto número dos: si no se entera es como si nunca hubiese sucedido—dije sonriente.
—Okey, esto ya me está asustando. De todos modos ¿Dónde iremos ahora?— preguntó.
—A la ferretería— dije con orgullo.
—¿Acabas de decir... Ferretería?. Oh no.... Esto no pinta para nada bien.
—No seas aguafiestas. Mira ya llegamos.
Estacioné el auto de papá en marcy's la ferretería. Nos bajamos y entramos.
Al entrar me sorprendí por lo gigante que era el lugar. Por todas partes habían estanterías que eran divididas por pasillos con su sección correspondiente. Una ridícula música de fondo acompañaba el lugar y de alguna forma, involuntariamente te hacía bailar.
Caminamos hacia el pasillo número cinco, Sección autos/alarmas.
—¿Alex?, ¿Por qué estamos en la sección de autos/alarmas?— preguntó aún más confundida de lo que estaba antes.
—Porque necesitaremos unas cuantas cosillas de aquí— dije con voz angelical.
Caminé hacia las alarmas de autos, aunque muera por aumentar aún más mi venganza las ignoré y seguí caminando. Seguro para bebés, cerca. Seguro para puertas, casi... Seguro para volantes, touché.
Tomé uno y se lo entregué a lily.
—Seguro para volantes, listo—dije.
Tomé la libreta que traía en mi bolso y taché la palabra seguro para volantes muerte a la maldita zorra, lily me miró horrorizada.
—Bien, ahora sólo falta el megáfono, las pinzas, la bocina de incendios y la cadena para bicis—dije sonriente.
—¿Seguro para volantes?, ¿pinzas?, ¿megáfono?, ¿bocina para incendios?... ¡¿CADENA PARA BICIS?!— Gritó exaltada. Sonreí al escuchar lo loco que suena todo esto.
Fijé mi mirada en el rostro desfigurado de lily, pensándolo bien. Creo que omitiré contarle algunos de los pasos para acabar con los idiotas.
Caminé en busca de las cosas que me faltaban. Cuando terminé de buscarlas me dirigí hacia la caja para pagar, orgullosa de mi elaborado pero perfecto plan.
Paso número uno, listo.
(***)
—¿Crees que nos dejen entrar?—Preguntó lily entrando al instituto.
—No lo sé, pero de todos modos yo no iré a clase. Digamos que... Mi brillante plan requiere tiempo—dije inocente.
—¡Demonios Alex!, por favor ten cuidado ¿Sí?. No quiero que tengas problemas—dijo haciendo pucheros.
—Vale— dije rodando los ojos como niña pequeña y dándole un cálido abrazo— Ve a clase, yo estaré bien.
Lily se alejó a través del pasillo y entró a su sala. Miré mi reloj, son casi las una, aún estoy a tiempo.
Caminé por el pasillo en busca del casillero de la torpe de lindsey. No fue difícil encontrarlo porque el horrible color rosa chillón lo hacía distinguir de todos los demás. Llegué a su imitación barata de casillero de barbie y vi sus iniciales talladas con piedras brillantes. "L.C", no cabe duda que éste es. Solo a una mente deshidratada de conocimientos como la de lindsey se le ocurre pegar piedras brillantes en su casillero.
Saqué las pinzas de mi bolso y forcé el candado de su casillero hasta que logré abrirlo.
—Chúpate esa siamesa de marcie millar—Grité eufórica.
Vaya, es el insulto más ingenioso hasta ahora por el que he llamado a la coeficiente piedra.
Abrí el casillero con cuidado y casi expulso vómito por mis ojos. Tenía cinco cajas de preservativos, al parecer de distintos portes ¡¿existe eso?!, sabores y... ¡¿colores?!. No puede ser... Tiene fluorescentes, pero que mierda.
Sé que es la reina de las zorra pero por lo visto es más que eso. Con esto puede follarse a todo el género masculino. Sin. Parar.
Iugh.
Aunque... esto me devuelve a la realidad. Creo que es hora de el paso número dos.
Saqué la mata de cabello que traía en mi bolso y la corté en muchos pedazos, busqué cinta adhesiva y las pegué dentro de su casillero. Hice el mismo procedimiento con las fotos de los chicos más atractivos del instituto. Por último, Esparcí las cajas de preservativos por todo su casillero. Me detuve y Sonreí ante mi obra de arte.
Fije mi mirada por si faltaba algo más, hasta que vi su maquillaje. Lo tomé y lo guardé en mi bolso cautelosamente.
Cogí mi celular. Son casi las dos y treinta necesito apresurarme. Dejé su casillero abierto, tiré otro par de preservativos al suelo y corrí al estacionamiento.
Es tiempo del paso número tres.
(***)
Lápiz labial rojo puta, casi listo. Terminé de garabatear las últimas palabras sobre los vidrios de lindsey y le dibujé solo unos pocos conejitos. Creo que con eso es suficiente. Ahora el seguro para volantes.
Entrar a la lujosa chatarra de lindsey es un verdadero desafío pero de tanto forcejear la puerta al fin logré abrirla. Me senté en el asiento del copiloto, instalé el seguro para volantes y saqué la llave victoriosa.
Me eché la mochila al hombro y cerré su puerta.
Queridos idiotas jamás se olvidarán de esto. Ahora vamos por ti Dawson, el paso número cuatro es todo tuyo.
Seguí caminando por el estacionamiento en busca de la motocicleta de matt, hasta que la divisé en medio de dos autos.
Caminé hacia ella, me subí y quité el seguro que la sostenía del suelo. La arrastré hasta la avenida de en frente y paré en un semáforo. Exactamente el que está en frente del instituto. Cogí el candado y la cadena que están en mi bolso y até la motocicleta al semáforo.
Apreté el candado y pude sentir una explosión de sensaciones, literalmente como si mi cuerpo expulsara fuegos artificiales y pusieran de fondo la típica canción del aleluya. Levanté mis brazos y cerré los ojos disfrutando de mis "fuegos artificiales ", eso. Hasta que un auto comenzó a tocar su bocina y me sacó de mi añorada celebración.
Paso número cuatro acabado.
Ahora vamos por el paso número cinco. So.Bor.No.
(***)
Caminé hacia la biblioteca, más de algún idiota debe estar aquí intentando "estudiar" que en realidad es ver porno escondido de la bibliotecaria.
Entré silenciosamente, caminé hacia las computadoras y... Afortunadamente estaba el chico de mi fiesta de cumpleaños. Thomas creo que se llamaba...
—Hey tú cerdo, deja de ver porno— susurre.
—¿Perdón? Yo no... Viendo... Por... Estoy—dijo tartamudeando.
— Lo decía en broma pero al parecer sí que lo estabas haciendo, Iug. Y deja de tartamudear pareces idiota. Ten— le entregué un billete de diez dólares.
—Necesito que a las cuatro vayas al despacho del director y abras la puerta hasta atrás. Y que, bueno... cuando estés dentro tomes toda la ropa que veas— dije aún más bajo, solo para que el me oyera.
—¿Y qué te hace pensar que te ayudaré en eso?—enarcó una ceja.
—Bastard...
—¡Sh!—nos hizo callar la bibliotecaria.
—Veinte dólares ni un centavo más—dije furiosa. Me miró con cara de pocos amigos.
—Bien. Y una cita con Kate la rubia, pero si la cagas olvídate de tu maldita nariz—dije asesinándolo con la mirada.
—Me leíste la mente, trato hecho. ¿Algo más?—preguntó.
—Sí, que vayas al casillero de Lindsey Crawsford y digas que es una ninfómana psicópata, que se quiere montar a todo lo que se mueve y que les hace una especie de ritual a todos los que se folla— Me miró confundido— Ya lo entenderás, cuando estés allí.
—Vale —dijo.
Le hice un gesto de despedida con la mano y me dirigí al despacho del director.
Lo último para el final. Paso número seis: trampa a prueba de idiotas.
(***)
Cogí mi pote de Nutella mejor conocida como popo de Unicornios. Introduje dos de mis dedos en el interior del frasco y trace dos líneas en cada lado de mis mejillas. Ahora damas y caballeros estoy lista para la guerra.
Son las tres treinta la hora exacta en que el director sale dos horas a colación. Eso quiere decir dos horas con su oficina desocupada. Dos horas para mi brillante plan. Dos horas para acabar con los idiotas.
Entré cautelosamente. Para mi tan preciada suerte no hay nadie. Cerré la puerta tras de mí, dejé mi bolso sobre la mesa y saqué de él cinta adhesiva y la bocina para incendios.
Me acerqué a la puerta y medí con mi brazo su ancho pero me faltaba brazo para medirla así que decidí abrirla y tomar la medida exacta de el golpe que hace el mango contra la pared.
Lista con las medidas tomé un lápiz y trace un punto en la pared para no perder el rastro. Cogí la bocina para incendios y la coloqué justo en el punto dibujado. Tomé mucha cinta adhesiva y pegué la bocina de incendios lo más que pude a la pared.
Guardé la cinta en mi bolso. Caminé hacia la mesa del director y tomé el micrófono de pasillos. Lo encendí y lo oculte bajo la mesa del director. Creo que mi obra de arte está casi lista.
Orgullosa salí del despacho del director, mire la hora en mi celular. Son las tres con cuarenta. Perfecto, justo a tiempo.
Paso número seis, terminado con éxito.
Que comiencen los seis pasos para acabar con los idiotas y que la suerte esté de vuestro lado.
O tal vez, no...
Nota de autora :
Matt rompe nuestro corazón una y otra y otra, y otra vez pero juro que este capítulo es uno de mis favoritos, (por qué será jeje). Dejen sus votos y comentarios. No se olviden de seguirnos en instagram como: _iamalex_xx y _mattdawson_
×domi
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