
16. Un café
A pesar de que hacía calor, Chin Hwa le dijo que, para el camino a mi piso, Hak Yeon tenía que taparse el rostro y aunque fuera de noche también le hizo ponerse una gorra, no puso impedimento ya que era algo normal para él.
Al meternos en el coche Hak Yeon me abrió la puerta del copiloto y seguidamente se sentó en el asiento del conductor. Le di la dirección y nos pusimos en marcha hacia mi nuevo apartamento. Durante el trayecto entrelazó mi mano con la suya, un gesto al cual no estaba habituada desde hace mucho, pero que me hacía sentir el cosquilleo al que ya estaba acostumbrada y finalmente le ponía nombre. Esto me hizo pensar si debería hablar con él de lo que teníamos exactamente, Gina me repetía continuamente que, por los gestos que Hak Yeon tenía conmigo, se podía considerar una relación sería. En mi caso yo no paraba de repetirme que si dos personas se dicen que gustan mutuamente, no tienen por qué estar saliendo juntos en ese momento. Mi cabeza debatía consigo misma este tema hasta que Hak Yeon habló.
- Me has tenido bien engañado... - No quitó los ojos de la carretera.
- Esa es la idea a la hora de dar una sorpresa.
- Sinceramente... estaba un poco enfadado contigo. – Le miré. – No respondías las video llamadas y tampoco los e-mails.
- Era algo difícil, estando en un avión. – Reí.
- Gracias... por venir...por estar aquí... - Otra vez había conseguido que mi corazón volviera a latir con rapidez.
- En realidad... creo que se las deberías de dar a los chicos. Ellos fueron quien hablaron con la compañía para que pudiera adelantar mi viaje. – Dado que tenía la mitad del rostro tapado no lo pude apreciar, pero sus ojos me dijeron que había sonreído.
- A veces...No sé qué haría sin ellos.
Llegamos al apartamento demasiado rápido, sinceramente sentía que todo el día de hoy había pasado volando. No quería que Hak Yeon se fuera todavía y por lo que tardó en apagar el coche parecía que él tampoco. Era tarde y sabía que él tenía que madrugar, aún así...
- ¿Me presentas a Leo? – La pregunta me pilló desprevenida. – Quiero conocer a aquél que ocupa el noventa por ciento de nuestras conversaciones.
Reí ante su comentario y no le quité la razón. Mi pequinés me tenía embobada y era cierto que en la mayoría de las veces que hablábamos siempre le contaba alguna anécdota de mi pequeño can. Mi cabeza tardó bastante en darse cuenta que, si Hak Yeon quería conocer a Leo, implicaba subir a mi casa, empecé a ponerme nerviosa.
- Claro... - A veces mis palabras salían sin pensar, pero esta vez creo que salieron por que querían que yo pasara más tiempo con él.
Bajamos del coche y subimos al ascensor, de mientras Hak Yeon se quitó la gorra y la mascarilla que le tapaba el rostro, en cuanto lo hizo puso cara de satisfacción, seguro que estaba pasando calor. Un timbre nos avisó que ya habíamos llegado a la séptima planta y caminamos a mi casa. Al entrar, Leo salió disparado a la puerta, saltando de alegría como si hiciera años que no me viera y en cuanto miró a Hak Yeon fue directo a él.
- Así que tú eres Leo. – Dijo mientras se agachaba para acariciarle.- Se me hace raro llamar a un perro como Taek Woon.
Yo les miraba mientras reía, ver a Hak Yeon con mi Leo era una imagen de lo más tierna. Dejé mis cosas sobre la mesa, entre ellas el teléfono nuevo que Yang Mi me dio y en ese instante recibí una notificación. Cogí el móvil y al desbloquearlo descubrí que era un mensaje. Hasta que no habló, no me enteré que tenía al líder pegado a mi lado mirando por encima de mi hombro.
- ¿Por qué Ravi te envía mensajes a esta hora? – Hizo una pausa y abrió mucho los ojos. - ¿Por qué tienes el número de Ravi y no el mío? – Y sin darme tiempo a responder me robó el teléfono de las manos leyendo el mensaje antes que yo.- "No le entretengas mucho que mañana tenemos un día duro, no sabes lo pesado que se va a poner mientras estés tu aquí"
- No deberías leer conversaciones ajenas. – Dije mientras le quité lo que era mío. Respondí el mensaje de Ravi – Los chicos me dieron sus números antes.
- Bien, esto se soluciona rápidamente. – Me volvió a coger el móvil haciendo que le dedicara una mirada asesina, este gesto hizo que sonriera y que yo perdiera la batalla contra mi cordura. Estuvo tocando la pantalla táctil unos segundos e hizo el gesto de devolvérmelo, pero se echó atrás. – Un momento, falta algo. – Le miré extrañada.
Levanté un poco la cabeza para averiguar que estaba haciendo exactamente, lo supe en cuanto alargó el brazo y con el otro me agarraba mientras me aceraba a él. Mi pulso se aceleró el doble.
- ¿Qué estas...?
- Sonríe. – Y el sonido de la cámara del teléfono nos avisaba que había hecho una foto. Por supuesto, Hak Yeon salió perfecto mientras yo salía con cara extraña. – Te dije que sonrieras.
- ¡Pero si no me has dado tiempo! – Le repliqué mientras reía.
- Es igual, me gusta, ahora que tienes mi teléfono, me la enviaré. – Con mi móvil todavía en su mano, abrió la galería de imágenes. Oh no... - Vaya... que tenemos aquí...
No tuve tiempo de borrar todas las fotos que me hice anteriormente antes de ir a su fiesta, así que allí estaban todos los "selfies" con sus diferentes poses, a cada cual más vergonzosa. Intenté quitarle el teléfono como antes, pero fue más rápido. Enrojecí, no se si de rabia o vergüenza.
- Hak Yeon, por favor... - Y otro intento fallido de recuperarlo.
- Creo que estas también me las pasaré... estás adorable.
Seguimos así varios minutos, Hak Yeon corría por mi salón mientras yo intentaba alcanzarle y cuando lo conseguía levantaba el brazo que cogía mi móvil, sabiendo que no llegaba.
- Ahora verás.
Y salté de tal manera que alcancé a agarrar mi teléfono. Lo que no esperé fue, que en ese instante, Hak Yeon agarrara mi muñeca y me apegara a él acortando la distancia entre nosotros, haciendo que mis latidos se volvieran tan rápidos que temí que los escuchara.
Me miró a los ojos y yo me perdí en los suyos, los cuales tenían un brillo especial que me hacían no querer apartarme jamás. El tiempo se paró en ese instante y no me importó. Hak Yeon disminuyó la poca distancia que había entre nuestros labios, que se tornaron serios después de las risas anteriores. Sentí un leve roce que hizo que mi piel se erizara y cerrara mis ojos por instinto, finalmente los presionó contra los míos.
Comenzó con un beso dulce y lento. La mano que antes agarraba mi muñeca se posicionó en mi cintura y con la otra me acarició el brazo hasta que llegó a mi mano y la entrelazó. No sé en qué momento dejé caer el teléfono, pero por instinto le comencé a atraer a mí cogiéndole de la nuca y profundizando el roce de nuestros labios. Ante esto, sentí como sonreía. Abrimos un poco las bocas haciendo que su lengua jugara con la mía en una batalla que no deseaba que acabara nunca. Noté como mi espalda chocaba contra la pared, al parecer estábamos caminando.
Por desgracia ambos necesitábamos aire, así que lentamente, pero aún con su nariz pegada a la mía, nos separamos y volvimos a mirarnos a los ojos mientras respirábamos con irregularidad. Mi cuerpo temblaba, la adrenalina aún no había disminuido y rogué para que aquel momento fuera eterno. Hak Yeon puso sus manos a ambos lados de mi cara y apoyó su frente sobre la mía.
- Vaya... – habló con la voz entrecortada – Este es el mejor regalo de todos. – Sonreí.
- Técnicamente ya no es tu cumpleaños. - No sé de dónde saqué las fuerzas para poder responderle.
- Bueno... en ese caso... me debes un regalo. Técnicamente el regalo de los chicos eres tú. – Dijo utilizando la misma entonación que yo. Debía darle la razón, yo no le había regalado nada ya que fueron los miembros los que hicieron que yo estuviera aquí.
- Entonces... ¿Quieres recibir un regalo de tu regalo?- Me dedicó una sonrisa traviesa mientras asentía, todavía pegado a mí. - ¿Y qué te gustaría?
- Lena... - Su rostro se volvió serio y sus manos pasaron a coger las mías. – No sé qué es esto que tenemos entre nosotros... pero quiero que sea algo....como decirlo... ¿Oficial? –Le miré extrañada, pero sabía a lo que se refería, tal vez él tenía las mismas dudas que yo. Vi como sin soltarme, se llevaba las manos a la cabeza, un tanto frustrado – Esto no es algo que suela decir muy a menudo... Oficial ha sonado algo raro... -Sonreí. – En fin lo diré... ¿Quieres...?
- Sí – Respondí antes de que pudiera continuar y abrió sus ojos más de lo habitual. Hizo una pausa.
- Bien, iré a prepararlo. – Dijo mientras se separaba de mí y caminaba a la cocina. Le seguí con la mirada con el ceño fruncido. – ¿Lo quieres con leche? – Gritó desde allí.
- ¿De qué estás hablando?- Ahora sí que estaba perdida.
- Creo que a los dos nos apetecía un café.
- Pero si yo no tomo... -Me acerqué a la cocina y le vi abriendo los armarios. ¿En serio me iba a preguntar si quería café?
- Eso explica que no tengas cafetera.- Giró su cabeza para mirarme mientras sonreía demasiado tranquilo.
Agaché la cabeza avergonzada y volví al salón principal. Segundos después noté como me agarraba por la espalda a la vez que posaba sus manos en mi cintura y ponía su cabeza en mi hombro mientras me susurraba al oído.
- ¿De verdad quieres estar conmigo? – Su boca en mi oreja me hizo sentir escalofríos, asentí como pude. Hak Yeon me hacía perder la cabeza. – Gracias.
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No sabía que costaría tanto escribir esta parte, ya la tenía hecha pero la he retocado antes de publicarla, espero que os haya gustado :)
Ainss quien fuera Lena...
Estrellitas y comentarios siempre son bienvenidos! Nos vemos el ¿lunes? ya veremos jiji
Gracias de nuevo a las personitas que se animan a leerme ^^
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Fighting Starlights! Votemos a nuestros chicos en todo lo que podamos! Kratos es genial!! :D
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