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10. Albornoz

Por primera vez en mucho tiempo, únicamente sentía ganas de sonreír. Estaba en una nube de felicidad de la que no quería bajar, aunque tarde o temprano tendría que hacerlo, lo sabía, pero de momento se estaba bastante bien. Las palabras de Hak Yeon resonaban en mi cabeza como otro de mis sueños, solo que esta vez eran reales.

- Debo decirte que me gustas. Desde que te vi por primera vez, me llamaste mucho la atención y quise conocerte. Por eso insistí en que vinieras con nosotros... solo quería hablar más contigo... Y con los e-mails te he ido conociendo poco a poco, lo suficiente para decirte que me encantas. - Yo seguía callada, sin saber que responderle, pero él continuaba hablando. – Cuando me contaste lo de Raúl... - Bajó la mirada. – Sentí algo extraño que nunca había experimentado, cuando lo hablé con los chicos, descubrí que eran celos. Sí... sentí celos de él. Me disgustaba la idea de que hayas querido a alguien tanto como para hacer lo que hiciste por él. Y lo único que pasaba por mi cabeza era que todavía no lo habías olvidado por que ese tipo de romance no puede terminar tan fácilmente...así que decidí no hacerme ilusiones contigo y no responderte.

- ¿Ese era el motivo? – hablé al fin. Él asintió y yo sonreí. – No debes preocuparte. – Sentí mi cara arder más de lo que estaba y agradecía a la webcam de mi portátil por no ser de buena calidad. – Raúl fue alguien importante en mi vida... pero pasó todo hace casi seis años y lo tengo completamente superado. – La sonrisa de Hak Yeon volvió rápidamente. – Ahora... - Que difícil era decir esto sin que se me traben las palabras. – Me gusta otra persona. – Ya estaba dicho, pero él me miraba fijamente ¿Qué más quería? Mi vocecita interior respondió, Lena, cariño, ¿no crees que el hecho de que le hayas dicho que te gusta otra persona no quiere decir que sea él? Maldición...tenía razón. Debía continuar, ya había dado el primer paso. Con mi corazón a punto de salirse del pecho continué. – Hak Yeon... esa persona eres tú.

El líder de VIXX tenía muchas sonrisas diferenciables, desde la de agradecimiento con sus seguidores, hasta la que ponía en sus coreografías solo para provocar, pero aquella que me dedicó cuando le dije esas últimas palabras no la olvidaré nunca.

Pasaron horas hasta que terminamos de hablar, durante ese tiempo no dimos importancia a nuestro alrededor, yo olvidé mi horrorosa vestimenta y él olvidó que era un idol coreano. Al despedirnos no faltó su frase, aunque esta vez varió un poco.

- Aun así te sigo echando de menos... mi pequeña cómplice.

- ¿Qué quieres decir con eso? – Pregunté extrañada.

- Bueno... de algún modo hemos sido cómplices de tu descubrimiento con Leo y Ravi en París. Eres una de las pocas que conoce su relación, eres nuestra cómplice, mi pequeña cómplice. - Repitió tantas veces esa palabra que me pareció extraña, pero a la vez adorable. – Lo de pequeña es por que a pesar de ser mayor que cuatro de nosotros, no lo aparentas y eres chiquitita a nuestros ojos. - ¿Debía ofenderme por eso o también me parecía adorable? – Es hora de marcharme, mi tren sale en unas horas, como te dije antes, voy a pasar las fiestas con mi familia.

En toda mi vida había hablado tanto como lo hice con Hak Yeon. Eran las cinco de la mañana y no tenía nada de sueño, o eso creía ya que en cuanto me metí en la cama me dormí al instante.


Una semana después me encontraba en casa de Gina, la cual intentaba hacer milagros con mi pelo. Mi alarma del móvil sonó avisándome que casi era año nuevo en corea. Me levanté de la silla donde estaba sentada, haciendo sacar una queja por parte de Gina a la que se le cayó el rulo que intentaba ponerme en la cabeza.

- ¡Lo siento! - Grité desde la otra habitación donde tenía cargando mi teléfono.

- ¡Después no te quejes si tu pelo está hecho un desastre durante la noche! – No respondí.- Espero que el día que finalmente te decidas ir a Corea, también pongas la alarma para hablar conmigo.

Sonreí mientras escribía.

Feliz año nuevo Hak Yeon,

Espero que tengas suerte este año para todos tus proyectos

De verdad... te echo de menos

Lena

No sabíamos cuando tendríamos oportunidad de volver a hacer video llamada, así que desde nuestra pasada conversación seguimos con nuestros e-mails. Dejé el teléfono en la mesa y volví a la sala donde me esperaba Gina con los brazos cruzados.

- ¿Ya le has felicitado el año nuevo a tu amorcito? – Decía mientras me volvía a colocar el rulo que se le había caído antes.

- Hak Yeon no es mi "amorcito". Él y yo simplemente nos dijimos que nos gustamos, eso no quiere decir que seamos nada.

- Entonces... ¿No estás saliendo con él?

- No lo sé...

Y era verdad, no lo sabía. Después de declararnos mutuamente, no hablamos de tener "algo". ¿Cómo saben las parejas que están saliendo oficialmente? ¿Era obligatorio preguntarnos si queríamos ser novios? Sinceramente esa pregunta me parecía un tanto infantil, como si dos niños de preescolar se tratara. Con Raúl pasó algo parecido, después de decirnos lo que sentíamos no pasó nada hasta que me regaló la pulsera y me dijo si quería salir con él.

Media hora más tarde Gina y yo salíamos por la puerta de su casa. Nos dirigíamos a la plaza central de la ciudad, donde darían las campanadas de fin de año. Las calles cercanas a ese lugar estaban colapsadas de gente y se escuchaban pitidos y música por todos lados, era un ambiente completamente festivo.

Faltaban quince minutos para las doce y ya estábamos listas para recibir el nuevo año. Gina me había dado una bolsa con complementos de fiesta como antifaces, narices de payaso y collares de flores. Algunas tradiciones decían que llevar algo rojo en nochevieja daba buena suerte, así que las dos nos pusimos unos lazos rojos atados a las muñecas. Las campanadas sonaron y a las doce en punto la plaza estalló en gritos y aplausos. La primera a la que abracé fue a Gina y seguidamente comencé a felicitar el año nuevo a todas las personas desconocidas a mí alrededor. Me alejé un poco de todo el cúmulo de gente y miré mi teléfono que sonaba sin parar con mensajes de felicitación, pero solo uno llamó mi atención, el correo electrónico me avisó que tenía un nuevo e-mail.

Feliz año nuevo mi pequeña cómplice. Mi único deseo para este año es poder verte de nuevo en persona.

Realmente te echo demasiado de menos.

Hak Yeon.

En ese momento me di cuenta de la sencillez del mensaje que le envié anteriormente, recordé que le escribí Espero que tengas suerte este año para todos tus proyectos. ¿No era lo mismo que le escribí en navidad? Es cierto que no suelo demostrar lo que siento de manera abierta, pero el e-mail parecía que se lo estaba enviando una tía lejana que solo veía a su sobrino en eventos familiares. Me arrepentí, pero ya no había vuelta atrás.

Pasaron todas las fiestas con normalidad, poco a poco fueron desapareciendo los adornos navideños de las calles y todos volvimos a la rutina comenzando el año nuevo con nuevas metas y propósitos, en mi caso, viajar a Corea del Sur. Con todo lo que tenía que pagar en mi vida cotidiana, era algo inalcanzable pero no imposible. Puede que tardara más tiempo de lo que yo quisiera pero lo tenía decidido.

Hak Yeon y yo cogimos la costumbre de hablar por video llamada casi todos los días. No me agradaba mucho la idea por el tema de la diferencia horaria y cuando me llamaba, en Corea eran casi siempre la una o las dos de la mañana, y yo no estaba a gusto sabiendo que él tenía que descansar. A veces quien hacía el sacrificio era yo hablando a las tantas de la madrugada sabiendo que allí estaba amaneciendo.

El mes de mayo acababa de comenzar y aquella tarde llegué a mi casa muy cansada después de una jornada intensiva con unos turistas alemanes. Únicamente quería meterme en la ducha, comer y descansar. En cuanto salí de la bañera, escuché el sonido de la video llamada desde mi ordenador que casi siempre estaba encendido, era muy extraño por la hora que era.

Me puse mi albornoz y acepté la llamada.

- ¿Hak yeon? ¿Ha pasado algo? es raro que me llames a esta hora... - Él me observaba desde el otro lado sin habla. - ¿Estás bien?

- ¿Acabas de ducharte? – me sonreía con una mirada pícara.

- Si, por... - Bajé la vista y me fijé en que no me había atado bien el albornoz, de tal manera que tenía un escote bastante pronunciado. Rápidamente me giré y me tapé hasta arriba con él. - ¿Me has llamado para esto?

- En realidad no. – Se cruzó de brazos. – Pero no estaba nada mal. – Le dediqué una mirada asesina. – Vale, tranquila... la culpa no ha sido mía, eres tú la que ha aparecido delante de la cámara de esta manera... En fin, te llamaba para hacerte una propuesta.

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Al fin he encontrado un hueco para poder actualizar! Seguramente no podré hasta el domingo y como continue poniendo capítulos al final llegaré hasta donde tengo escrito jajaja

Os voy a pedir un pequeño favor, he visto que mucha gente ha leido esta locura de mi cabeza, y como he llegado hasta el capítulo 10 me gustaría saber vuestras opiniones/ críticas. Aunque no os voy a suplicar por estrellitas, me gustaría leer más comentarios, al menos para ver si os gusta si no, si debería cambiar algo, si debería matar a alguien... (vale, espero que esto último no xD ) Eso también me ayudaría a continuar y saber que rumbo debe tomar el fan fic ya que tengo varios finales en mente y estoy indecisa!

De nuevo gracias a las personitas que me leen ^^

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