el pastor coqueto
Me encontraba en la panadería de la esquina, con una pregunta sin respuesta rondando por mi mente: ¿marraqueta o hallulla? Cuando de repente lo veo: Un sacerdote sudoroso y gordo pasó frente a mí. Sus lonjas bailaban al compás de su papada, en un suave vaivén.
Quedé atónita ante tanta belleza.
Hola, wenas tardes. Espero se deleiten con el gordito.
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