Jin avanzó varios kilómetros, esquiando en la nieve, sintiendo cada vez más frío. Según su mapa, el Polo Norte magnético estaba a sólo 4 kilómetros.
Y según la información que leyó, los osos de nieve viven en el lugar rodeado por las extrañas luces del cielo. Más conocidas como “Aurora Boreal”.
La mayoría de la información que leyó, dicen que éstas luces te indican el camino, aunque también encontró un pequeño artículo que afirmaba que esas luces formaban una especie de portal, el cual te llevaba al mundo mágico de los osos de nieve.
Este último es la teoría menos apoyada por los que están metidos en este estudio, debido a sus orígenes más fantasiosos que el resto de teorías, que hasta podían ser demostrados.
En cambio, para Jin, esa última teoría era la más acertada. Porque, si tomas el hecho de que la existencia de los osos de nieve ya suena algo fantástico. Entonces el modo de dar con ellos, debía ser aún más fantasioso, tanto que el raciocinio humano no pudiera comprender.
Basado en todo ello, más sus propias sensaciones, es que ahora está escalando una colina congelada, cargando con todo el peso del esquí y su mochila de suministros.
—Qué bueno que estoy en forma, o no podría con esta subida— pensó mientras daba el último paso para estar en la cima de esa colina.
Al elevar la vista, el viento gélido lo golpeó sin piedad. Sentía cómo cada parte descubierta de su rostro, quedaba adormecida por el intenso frío.
Su cuerpo también comenzó a sufrir las consecuencias del clima tan crudo, pese a estar más abrigado que los osos polares que vio a lo lejos.
Dejando de lado el clima tan frío, la vista que tenía era única en el mundo. Desde allí podía ver con claridad toda la Aurora Boreal. Unos colores verdes que pintaban el cielo ya casi oscurecido.
Parecía un lienzo en el que pintaron con parsimonia, las estrellas nadando en un río azulado marino, con toques verdes fluorescentes. Sin duda era el mejor paisaje que sus ojos vieron.
Emocionado por ello, ignoró los dolores en sus extremidades y el ardor en sus mejillas provocados por el viento gélido, para seguir su camino. Su mapa sólo pudo llevarlo hasta allí, ahora sólo su intuición sería su guía.
Increíblemente, su fe crecía a cada paso. Se sorprendió la fuerza con la que lo hacía, a pesar de tener sólo una ración más de comida. Estuvo 4 días caminando para llegar a este punto.
Lastimosamente su cuerpo no pudo cargar con más comida, pues los materiales para escalar y desplazarse por la nieve, también eran necesarios y muy pesados.
Lo bueno era que tenía el presentimiento de estar muy cerca del lugar de los osos de nieve. Y si lograba ver uno, aunque con su último suspiro de vida, sería inmensamente feliz.
Decidido, se colocó los esquís, para poder avanzar colina abajo.
Al pasar por unos grandes árboles cubiertos de nieve, notó que a su derecha venía corriendo un gran oso polar. Aunque a diferencia de los otros que vio en el camino, no parecía estar acercándose en plan amigable.
La ventisca repentina hizo que no pudiera verlo con claridad, pero unos ojos rojos resaltaban en esa intensa ventisca.
Jin, asustado porque lo atacara, trató de esquiar con más velocidad. El oso rugió con mayor furia, y un árbol apareció frente a él de la nada. Ágilmente pudo esquivarlo, sólo obteniendo un rasguño en el brazo derecho, por chocar bruscamente con una de las ramas.
El oso estaba cada vez más cerca, Jin podía sentir sus pisadas intensas. Ese oso estaba rabioso por algo, Jin no recordaba haber hecho nada para molestar a los animales. Él construía su iglú para poder pasar la noche, al día siguiente lo derrumbaba y trataba de dejar el paisaje tal y cómo estuvo antes de su presencia.
Siempre fue respetuoso con cada forma de vida, por ese motivo en estos momentos no entendía el porqué de la agresión. Según lo que estudió, un oso polar no es agresivo si no lo molestas.
Pero ahí estaba, esquiando a toda velocidad para salvar su vida.
El oso volvió a rugir y lo sintió prácticamente a sus espaldas. Acto seguido un zarpazo impactó en su espalda, lo que ocasionó que volara por los aires, debido a la velocidad en la que estaba bajando.
Su cuerpo se estrelló contra una gran roca cubierta de hielo. El dolor se extendió por todo su cuerpo, estaba mareado por el golpe, no pudo esquivar el siguiente ataque.
El oso volvió a dar otro zarpazo, lanzando a Jin al barranco que yacía al costado derecho.
—¿Moriré? No puedo creer que moriré, estando tan cerca de cumplir mi sueño— pensó Jin, abatido por no poder hacer nada para impedirlo—, al menos puedo decir que lo intenté, JungKook, lo siento mucho.
Con ese último pensamiento, Jin perdió el conocimiento pues en la caída sufrió varios golpes, pero el definitivo, fue el que recibió en la cabeza.
El oso, al ver cumplido su objetivo, regresó por dónde vino.
—Vamos por unas vayas, por favor. Tengo hambre.
—No, debo cuidar a mamá. Sabes cómo se pone cuando papá está de turno.
—Minnie, por favor. Sabes que no regresaré hasta después de la época de cortejo— rogó con un puchero en los labios.
—TaeTae, ya no eres un osezno, deberías participar este año. Hay muy buenos prospectos— subió y bajó las cejas repetidamente, incitando a su menor con la mirada sugerente.
—Sabes que no lo haré, no estoy interesado en… eso.
—No siempre quedarás embarazado a la primera, ya ves. Namu y yo no hemos tenido suerte— Jimin desinfló los cachetes, desanimado por el recuerdo doloroso.
—No te pongas triste, quizás los mestizos se tardan un poco más— Tae trató de animarlo, con las palabras que toda la aldea decía.
—Puede ser, pero no quiero que sigan menospreciando a mi Monie, sólo por ser diferente— se cruzó de brazos, con el seño fruncido.
—No te enojes, no lo hacemos al intento. Al menos no de mi parte— Tae soltó una risa nerviosa, no quería enfadar más a Jimin—, volviendo al tema, yo no le encuentro chiste que deba entregar mi tesoro a quien consiga tocar mi pecho en el baile. ¿Qué tradición es esa? Es ridículo y nada romántico.
Jimin viró los ojos, cansado de escuchar siempre lo mismo, mientras Tae seguía expresando lo que sentía.
—Yo creo que debería conocerlo primero, saber si tenemos gustos parecidos o por lo menos saber su nombre y ver si su personalidad es afín a la mía. No decidir por un toque en mi pecho y una polla en mi culo. Eso no tiene nada de romanticismo. Es más bien tan crudo, que pareciera buscan tomar tu cuerpo sólo para aplacar sus bajos deseos y llenarte de bebés, para después dejarte con todo el problema— protestó Tae, enojado al recordar cómo su padre fue abandonado por el que lo embarazó.
—TaeTae, sabes que esa historia no es la real. Tu padre fue llamado para defender la barrera, porque unos intrusos nos descubrieron y comenzaron a cazarnos. Por ese motivo tuvo que dejarlos a ti y a tu papi, no debes guardarle rencor— Jimin trató de explicar la situación nuevamente, aunque cuando pasó ese incidente ellos fueron sólo unos oseznos.
Pero los mayores, eran los que se encargaban de contarles todo, sobretodo de los riesgos que habían tras la barrera boreal.
—Eso nos dijeron ellos, los ancianos. Yo no creo en ellos, sobretodo por crear esa estúpida tradición. Se supone que somos mágicos, eso significa que el modo de encontrar pareja, también debería serlo. El que te lo metan a lo bruto, no me parece nada mágico.
Jimin estalló en carcajadas al ver la expresión de Tae, todo asqueado.
—No sabes de lo que hablas, hacerlo es realmente placentero. Sólo debes prepa…
—No, no quiero escuchar otra de tus “enseñanzas”— Tae hizo comillas con los dedos.
—Soy un amigo que se preocupa por tu bienestar. Además te olvidas que sí tenemos algo mágico al encontrar pareja. Nuestra barrera boreal, cambia de color en cuanto una pareja se encuentra.
—¿Parejas destinadas? Tampoco me parece tan romántico— bufó no convencido.
—Has estado consumiendo mucha basura humana, por eso no te parece nada de otro mundo. Cuando en realidad es algo bello, recuerdo cuando Nam y yo lo hicimos por primera vez. El cielo se convirtió en amarillo y celeste, fue grandioso— Jimin confesó ilusionado, con los ojos brillando.
—A eso me voy, tuviste que hacerlo para saber si era tu pareja destinada. El cielo avisó a todo el mundo que Jimin perdió la virginidad, y que encontraste pareja. Vaya que romántico— dijo lo último sarcásticamente.
—Claro que lo es, sólo que tú pareces ser el anti-romántico. Tu brújula de romance está totalmente torcida, vuelvo a repetir. Deja de consumir basura humana. Ellos desean pedir nuestra ayuda, porque no son felices con lo que tienen. Tal parece que eso te contagiaron, lástima que no podemos cumplir deseos para nosotros mismos.
—Sé que no te caen, pero no deberías hablar así de ellos, teniendo a Nam como pareja— Tae lo escudriñó con la mirada.
—Él es diferente— se defendió, apartando la mirada del menor.
—Mejor me voy, antes que este debate se extienda por días. ¡Nos vemos después de la época de cortejo! Aunque debería decir de apareamiento — protestó nuevamente y se alejó.
—¡Obvio se llama así! ¡Somos osos después de todo!— gritó Jimin mientras reina a carcajadas.
Tae, su amigo de infancia. Siempre fue así, con un pensamiento tan distinto de las cosas. Negándose a usar magia la mayoría del tiempo. Obsesionado con aprender cosas humanas, la cual había crecido más, después de quedar solito al morir su padre.
Ahora vivía en el límite de la aldea. Junto a la barrera boreal, porque amaba ver a los humanos. Los pocos que pasaban por allí, la mayoría eran aquellos que se perdían de su grupo turístico. Pero eso bastaba para Tae, era muy entretenido de ver, sin que los otros pudieran verlo.
Además que así lograba coleccionar cosas que ellos olvidaban.
Jimin estaba seguro que por eso, Tae ahora tenía otras expectativas. Sólo esperaba que sea feliz, no quería que se convierta en un amargado. Eso no era propio para un oso de nieve.
Taehyung volvía a su hogar, en su forma de oso, corriendo sobre la nieve. Después saldría a recolectar vayas, ahora quería corretear por sus terrenos.
Estar en su forma de oso, le ayudaba a calmar su estado de ánimo, el cual ha estado más cambiante por la época en la que se encontraban.
Al dirigirse al pequeño río que se ubicaba atrás de su casa, para cazar peces de cristal, vio que algo extraño yacía en una de las orillas. Se acercó con sigilo, espantándose del rojo escarlata que teñía la blanca nieve.
—¿Eso que veo, es un humano? ¿Cómo logró pasar la barrera?
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Holas pixelitos de mi corazón!! 💜
Acá les dejo un nuevo capítulo!! 🎉
Espero que les guste 😌
Cuídense mucho 🥰 las amito.
Bye 💜
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