
11.
Contado por Enzo
Durante el vuelo de vuelta Nueva York tuve algunas horas de sueño. No había descansado nada en las últimas horas. Mi teléfono recibe más de una notificación. Observo el remitente y lo ignoro por algunos minutos hasta que me acomodo en mi casa.
Decidido a tomarme una copa voy hasta la vitrina, donde colecciono todas las bebidas que me gustan. No llegué a darme un buche cuando el timbre de la puerta de mi casa suena.
A paso lento voy hacia ella. Ahora solo podría estar ahí dos personas, o mi padre o Alaska. En realidad no me apetece tratar con ninguno de los dos.
―Me estoy aburriendo de ti ―expone mientras pasa de mí e ingresa a mi casa.
―Estás tardando. Yo me aburrí hace mucho ―declaro mientras cierro la puerta y me siento en un sofá.
―Tenemos un problema, mi padre tiene una cláusula en su contrato que me impide obtener la herencia hasta que se cumplan los cuatro años que faltan de casados ―dice cambiando de puesto y sentándose a mi lado.
―El problema lo tienes tú, no yo ―expongo.
―No seas imbécil Enzo. Esto nos beneficiará a ambos. Tu padre tiene la misma cláusula.
―No necesito el dinero de mi padre -le informo―. No ves que ya tengo todo.
-Pues yo no tengo nada y no pienso quedarme sin nada. Puedes negarte por cuatro años, que no te daré el divorcio hasta que no pueda forrarme con el billete que tenga mi padre.
―Mientras no me jodas mi vida, haz lo que te plazca -expreso.
Alaska es la mujer que eligió mi padre para mí. Desde que ingresé a la Universidad. Nos obligaron a casarnos. Tenemos un millón de restricciones, como el divorcio hasta pasado los ocho años. Faltan aún cuatro. Hace un año que dejé de seguir a mi padre. Esperé tener consolidado mi propio imperio, asegurado mi futuro y justo entonces me separé completamente. Aún así me sigue jodiendo la vida.
―Estás pensando mal Enzo. Ya que tenemos que mantener nuestro matrimonio porque no tratamos de llevarnos mejor. No tienes necesidad de recurrir a otras mujeres cuando me tienes a mí. Puedo satisfacer todas tus necesidades.
Cuando nos casamos, a pesar de ser en contra de mi voluntad, follábamos prácticamente todos los días. A pesar de que ya yo había tenido más de una experiencia en el tema, para Alaska eso era completamente nuevo. Por mi parte lo hacía por necesidad. Es por ello que decidí satisfacer esas necesidades en más lugares, mejor dicho en otros cuerpos.
Durante este año he tenido a mi disposición a una cantidad de mujeres que no puedo contar. En una calle desolada, en la salida de la ciudad tengo un departamento, con todas las comodidades posibles. Ahí habita una chica actualmente. Esa chica no es la primera, han pasado muchas antes.
Solo voy tres veces en semana, cuatro cuando el trabajo me estresa demasiado, a satisfacerme, solo eso.
No duermo ahí. Y los únicos beneficios que puedo otorgarle es placer y buena vida.
Antes de elegir la indicada para ello, me aseguro establecer las condiciones. No retengo ahí a nadie por obligación. Está quién quiere estar.
―Ni lo pienses. Hay miles de pollas, búscate una que te complazca ―manifiesto.
―Ninguna me complace como la tuya ―comenta intentando sentarse sobre mí.
Mi teléfono suena con la llegada de un mensaje.
No pude resistirme.
Andrea me envía un mensaje con una foto adjunta. Esta mujer me volverá completamente loco. Me muestra como se da placer en el baño de su trabajo.
Mi sexo responde de maravilla a eso.
A la hora de almuerzo vuelve al baño, que te enseñaré como me porto aquí en Nueva York.
Cuando vuelvo a levantar mi vista del teléfono Alaska se encuentra desnuda y sentada con las piernas abiertas en el sofá del frente.
Te enviaré un adelanto.
Tecleo para Andrea.
Pongo el grabador de audio.
Me acerco a Alaska y coloco mi teléfono justo al lado.
Le empujo hacia atrás, abriendo aún más sus piernas. Escupo sobre su sexo. Llevo solo un dedo hasta ahí y rozo. Volviéndola deseosa de más.
―No voy a seguir hasta que no pidas más -expreso llegando hasta el borde de su entrada. Sigo rozando sin llegar más lejos.
-Quiero más, dame más Enzo, por favor ―pide mientras sus manos van hasta sus senos.
-Solo serás tocada en un lugar. ¿Qué deseas que te toque? ―inquiero haciendo presión esta vez sobre su clítoris.
-Haz que me corra, como solo tú puedes lograrlo ―dos de mis dedos bajan, marcando su recorrido, hasta la entrada de su sexo. Escupo nuevamente sobre él y muevo los dedos fuera para que la saliva ayude a entrar a su interior -¡Ah!.
El dedo pulgar que se encontraba fuera me permite acariciarle el clítoris. Doblo un poco los dos dedos de adentro hasta encontrar ese punto que puede ser la perdición de ella y de todas.
Otra cosa que me dio mi padre fue las visitas a burdeles. Cuando otros de mi edad apenas comenzaban a descubrir su sexualidad, ya yo estaba aprendiendo a coger.
Los gemidos de Alaska hacen eco, sin embargo pasan desapercibidos por mí.
-Más Enzo, por favor, estoy apunto...
De su boca sale un grito. Saco los dedos rápidamente de su interior, dejando su cuerpo temblando sobre el sofá.
Tomo nuevamente el teléfono y termino el audio. Andrea estaba en línea. Le envío el audio.
-Enzo...
―Márchate -ordeno―. Ya te di lo que querías.
Ella bajo protesta hace lo que le digo.
Pasan los segundos y Andrea no me contesta. Me levanto del sofá con el objetivo de ir hasta la empresa, pero el sonido de una video llamada entrante hace que vuelva ocupar asiento.
―Estoy en horario laboral y me estás distrayendo ―expresa.
Puedo notar en sus ojos la excitación. La he observado y la conozco.
―Muéstrame tus tetas -al pedirle esto ella ríe.
-¿Qué vas a conseguir con eso?. No vas a poder chuparlas -expresa.
-Quiero ver qué tan excitada te ha puesto mi audio -declaro.
Andrea parece subirse la blusa, pero no me muestra nada.
-Pídemelo -demanda moviendo una mano sobre la misma.
-¿Podrías enseñarme las tetas de papi? -al pronunciar aquello Andrea ríe.
-Sigues pidiéndolo mal, porque papi aquí no tiene nada -expone.
-Vamos, no te hagas de rogar. Muéstrame como ha puesto el puto audio.
Andrea se toma unos instantes en bajar la cámara hasta sus senos. Efectivamente las puntas estaban firmes.
-¿Quieres saber que le hice? -indago.
-Ilumíname -responde.
-Escupí sobre su sexo. La saliva permitió llevar hasta su interior estos dos dedos. Recuerdas cuando te toqué con ellos y te hice venir a chorros. Pues ahora quiero que introduzcas esos dedos tú.
Coloca el teléfono encima del tanque del váter. Se sube la saya, dejándome ver cómo está sin bragas. Lleva sus dedos a su boca cubriéndolos de su propia saliva. Baja la mano hasta su sexo. Introduce los dos dedos que le he indicado.
-¿Así papi? -indaga. Y esa forma de pronunciarlo me arrebata. Llevo mi mano disponible hasta mi pantalón y libero mi erección.
-Dobla un poco los dedos y muévelos repetitivamente sobre el punto que les queda justo ahí.
-Muéstrame dónde tienes tu otra mano -ordena.
Separo el teléfono hasta que le permito ver cómo muevo mis mano sobre mi erección.
-Si estuvieras aquí la abría metido en mi boca, deslizando mi lengua varias veces sobre ella, chupando la punta e introduciéndola hasta lo más profundo de mi boca.
Mi mano acelera el ritmo. La de ella no se detiene pero tampoco avanza.
-Te hubiese deslizado la lengua, desde encima de tu clítoris hasta tu entrada. Chuparía con intensidad una y otra vez hasta que lo haya dejado rojo.
Su mano se mueve más rápido.
-Estuviese encima de tí en el sofá. Tu erección se introduciría rápido dentro de mí. Me llena por completo y no lo puedo evitar, aprieto las paredes de mi sexo como a ti te gusta. Abro las piernas más para tí, mientras te permito ver cómo tu sexo entra posesivo en mí.
Estamos retándonos a ver cuál de los dos se rinde antes. Creo que ella casi lo logra. Mi mente solo imagina la escena que ella ha creado para mí.
-Abro la puerta del baño. Te pego de cara la pared. Azoto tus nalgas haciendo que los dragones que tienes en ella se estremezcan. Abro tus piernas permitiendo la entrada de mi erección. Llevo una mano hasta tu cuello y otra hasta tu clítoris.Me pides más, mucho más y yo te lo doy.
De pronto dejo de hablar, cuando los jadeos de ella se intensifican, cuando mi cuerpo me indica que estoy a punto de correrme. Nos miramos fijamente mientras nos tocamos mucho más rápido, hasta que ambos nos corrimos.
-Voy a trabajar. Adiós -Andrea cuelga rápidamente la llamada.
***
-El negocio de los auto está cerrado y la entrega pactada -le explico a Andro, mi amigo y socio en un negocio que montamos juntos.
No solo tengo este negocio con Andro. A mi cargo se encuentran algunos otros. Este solo lo hice para ayudarlo.
A&E Car se encarga de comercializar en el estado el producto que produce FullCar, una compañía de automóviles.
-¿Qué has visto de nuevo e interesante en San Francisco? ¿Alguna nueva chica para satisfacer tus necesidades?.
No pienso hablarle de Andrea, ni de lo que hemos hecho. Ese tema es solamente nuestro.
-Nadie -declaro-. Tengo una chica en el departamento que no tengo motivo para correrla y Alaska que está jodiendo otra vez.
-¿Cuándo te divorciarás? -pregunta.
-Cuando pasen estos cuatro años que quedan -expongo.
-No crees que estás dejando ir a Alaska. Tal vez es la mujer de tu vida, la indicada y no lo veas. Te puedes arrepentir luego.
-Te noto identificado -expreso irónico-. ¿Dejaste ir a la mujer de tu vida?.
Recuerdo que en unas vacaciones que Andro fue con la familia a Arizona conoció a una chica. En ese momento yo aún vivía en San Francisco, pero viajaba con mi padre muy seguido a Nueva York. La siguiente vez que lo vi, estaba emocionado, traería a la chica a Nueva York. En el tercer viaje no pude venir con mi padre, por lo que no sé si la chica llegó a venir. Después de eso me prohibió hablar de ese tema.
-Sí, lo hice -comenta-. Lo único de lo que me arrepiento en mi vida. Caí lo más bajo que puede y lo que jamás me perdonaré.
-No dudo de tu historia, pero no tiene nada que ver con la mía. Alaska no es la mujer de mi vida, en estos años pude haberme perdido en ella y no sucedió.
-Estás muy grande, tú sabes lo que haces ―comenta-. ¿Jugamos hoy?. Los días que has estado en San Francisco, los gringos le han ganado a los panas. Estamos en pendiente con los nicas. Si ganamos nos echamos una fiesta en el Paraíso.
Paraíso es un burdel. Ahí fue donde comencé mi vida sexual. Mi padre me llevó un día y me dejó a la disposición de Maurice.
Maurice era la experiencia en ese sitio. Yo era prácticamente su hijo, si nos guiábamos por edad, sin embargo por su físico no aparentaba los años que tenía. Ella más que seguir las órdenes de mi padre, de follarme todas las veces por las que él pagara, me enseñó todo, cómo, dónde, cuándo tocar, cuándo detenerme y cuando dar más. Qué decir exactamente y cómo decirlo. En fin, Maurice fue mi mejor maestra. Aunque dicen que el alumno supera al maestro, a partir de todo el aprendizaje adquirido fue llegando más, descubriendo nuevas cosas.
-¿Y si perdemos? ―inquiero.
-Una, no perderemos. Eres un mostro en eso. Dos, si nos toca perder, pues nos echamos fiesta igualmente.
Otro detalle sobre Andro. Su padre es igualmente cubano. Mi padre ayudó a su padre y su madre embarazada de él a llegar aquí a Estados Unidos y a acomodarse. Mi padre no da una puntada sin hilo y todos los favores los cobra. Andro nunca me comentó nada sobre cómo mi papá cobró ese favor, pero mi padre siempre que nos encontramos le hace entender a Andro que le debe mucho, por haber ayudado a sus padres y permitirle a él nacer en los Estados Unidos.
Río. No tiene que tener un motivo para fiestas.
Paso toda la mañana revisando los negocios, que todo está siguiendo el curso que lleva. Mi vida es bastante intranquila, pero los negocios, van por el curso que deben ir. Esos no se descuidan.
***
Llego en mi Honda CRF450R. El lugar más frío y desolado de Nueva York, una parte que no es visitada, ni siquiera por turistas, se encuentra dominado ahora mismo por el bullicio y la música. Esto es una locura. Las mujeres se pasean de un lado a otro con poca ropa. El alcohol circula como pólvora. Todo aquí se resume en adrenalina.
Y me acuerdo de ella. De mi loca, de mi chica de la libertad. De la fanática a la adrenalina.
Freno junto a N, así se hace llamar aquí, ocultando su verdadero nombre. Él es el líder del grupo de los nicas. La gente nos rodea y el bullicio poco a poco disminuye.
-¿Estás listo para perder? -inquiere este.
―Tú eres mi hijo en esto, no te confundas -comento. Y aquello parece volver a incitar a la bulla, por parte de mi grupo.
Hay un total de seis grupos. Están los gringos, este es el grupo de los americanos, de los nacidos aquí en Estados Unidos. No, no estoy en ese grupo. A pesar de que Andro y yo sí nacimos aquí en Estados Unidos, no nos identificamos con ese grupo. El segundo grupo es el de los weyes, este es un grupo de emigrantes mexicanos. El tercer grupo se titulan los pareceros, un grupo de colombianos residentes en Estados Unidos. El cuarto y quinto grupo, se conocen como los panas y los nicas, sus integrantes se componen por venezolanos y nicaragüenses respectivamente. Y el sexto y más importante es el mío, los asere, integrado por cubanos residentes en este país.
Nos enfrentamos a Supercross, una carrera de motocross. Los gringos ya le han ganado a los panas y pasan a la siguiente ronda. Si no ganamos, quedaríamos eliminados.
La chica que siempre da la señal de salida, se coloca frente a nosotros. El rugido de los motores retumba. Yo solo me enfoco en esperar el disparo.
El sonido del arma indica la salida. Empiezo con un buen arranque. Una salida rápida es lo primero que empecé a practicar y a dominar en estas carreras. Esto es el primer paso para ganar. Obtengo una ventaja sobre N.
Me aseguro de mantener el control preciso de la moto. Empieza la parte de los saltos, la más emocionante y la que más disfruto de la carrera. Doy una serie de dobles saltos y para último dejo uno de múltiples crestas.
N no es un competidor fácil, pero tampoco uno que requiera ponerme a esforzarme.
Lo tengo cerca, pero, no será por mucho.
Siguen los whoops, una serie de pequeñas colinas y huecos. Aquí la velocidad y el equilibrio es primordial. Acelero un poco más y a medida que avanzo me toca llevar a cabo frenados y derrapes para sabotaer los obstáculos con eficiencia.
Ya la ventaja que tenía sobre N parece crecer un poco más. Aún así, no me confío, ni disminuyo el ritmo.
El penúltimo tramo tiene las mesas. La mesas son saltos que tienen una meseta plana en el medio. Este tramo es la especialidad de N.
Me gusta analizar a las personas, estudiarlas. Sé en donde se destaca cada competidor. Para poder ganarle al líder de los nicas, era necesario que aumentara mis esfuerzos al principio, pues llegados a este punto ya tendría una ventaja.
Doy un salto y aterrizo en la meseta. N se acerca mucho más a mí, con el salto que acaba de dar.
Sin embargo, apenas alcanzo la meseta, continúo hasta las curvas cerradas, mi especialidad.
Doy giros pronunciados, con buenas técnicas de derrape para mantener la velocidad y no salirme de la pista. Me inclino hacia dentro de la curva y uso el freno trasero para controlar la moto.
Queda un último recorrido. Hay tres líneas de carrera, no tengo mucho tiempo para analizarlas. La primera es la más larga, pero la más fácil de recorrer, los obstáculos son casi nulos. La segunda es un poco más corta, pero con más números de obstáculos. La última es todo un reto, es la más rápida, si se domina bien en cuestiones de segundos estoy en la meta. Sin embargo, es la más complicada. Con gran número de obstáculos y complejidad.
Sin darle muchas vueltas, tomo la última línea. Me gusta lo complicado, lo más difícil.
Me concentro y mantengo una resistencia para pasar los obstáculos más complejos. Son alrededor de seis, pero, no hay tiempo para recuperarse de un salto, ni mucho espacio entre uno y otro obstáculo. Los cuatro primeros son los más exigentes, los dos últimos son más sencillos.
Después de varios saltos, en los que controlo hasta mi respiración finalmente termino la línea y llego a la meta.
N llega segundos más tardes. Ha elegido el camino más largo, pero más fácil.
Lección de hoy, lo fácil nunca conducirá a nada bueno.
Los cubanos celebran con euforia la primera victoria. Las mujeres tiran los ajustadores hacia arriba llamando la atención de los hombres de las otras bandas. Mi grupo le saca chispa a este lugar. Son únicos. Y la victoria la celebran a lo grande.
La música retumba. Los cuerpos sudan y el alcohol vuela sobre la cabeza de todos. Las mujeres con apenas una short, con pocos milímetros de largo mueven las nalgas. Para que describir como se pondría esto, si apenas comienza la fiesta y ya el nivel está alto.
Andro baila y tira alcohol en el medio del grupo. Voy en su búsqueda.
―La fiesta no sería en Paraíso -inquiero.
Detrás de mí hay tres mujeres bailando, una me choca, haciendo que me gire en su dirección. Me mira a los ojos e intenta mover sus caderas. Le doy un azote en la nalga y me giro nuevamente hacia Andro.
―Podemos tener fiesta doble -indica Andro―. Al dejarme días solo, a cargo del negocio, no pude ni follar. Ando mal, Enzo.
Me río.
Su expresión de Ando mal significa que está a punto de volverse loco. El significado de la frase es en dependencia del contexto. En este caso se refiere a que anda desesperado, necesitar follar ya.
Me siento en la moto a esperar que Andro libere el estrés que consumió durante estos días. No es lo que acostumbro hacer aquí, pero, mi cuerpo no me pide más nada.
-¿Estás esperando a alguien? -indaga la chica de la que hablaba anteriormente. Pretende sentarse sobre la moto, pero la detengo.
Aquí no se sube nadie, excepto yo.
―No empieces haciendo las cosas mal -le digo. Ella rodea los ojos y se para frente a mí.
-¿Quieres follar ahora? ―inquiere. El tono de preguntar es con precisa.
Camino incorrecto. Solo sigo órdenes de una persona, y porque el resultado es delicioso.
Llevo mis ojos a los de ella.
―Crees que salí de un puto destierro donde no permitían follar. Si eso fuese lo que quisiera ya lo hubiese obtenido ¿no crees?
-Tú te lo pierdes macho ―expresa ganándose una risa de mi parte.
Cuando Andro termina su cometido viene hasta mí.
-Estuviste sentado aquí todo el tiempo ―interviene mi amigo.
-Tampoco fue como que te demoraste mucho. Tú estás seguro que la dejaste satisfecha ―me burlo.
-Me importa disfrutar yo ―manifiesta él mientras se sube a su moto.
Andro siempre ha sido así.
Nos dirigimos a Paraíso. Después de pasar la inspección de la entrada llegamos hasta la barra.
La luz del lugar es tenue. Los muebles e incluso paredes son en tonos rojos y negros. En el centro de la pista se encuentra dando una función la ama de este lugar. Me observa y sonríe.
Mi relación con ella actualmente es de amistad. Después de ella determinar que yo estaba escapado, me dejó desenvolverme en el mundo solo. No volvimos a tener ningún tipo de contacto físico. Sin embargo, siempre la he venido a ver.
Escapado significa, estar listo, tener el conocimiento suficiente. En esos tiempos yo visitaba mucho el país natal de mi padre. El lenguaje se me pegaba fácilmente. Al regresar utilizaba muchas expresiones. Maurice escuchaba las palabras que decía y luego de preguntarme el significado, se apropiaba de ellas y las utilizaba en el momento adecuado.
Me sirven una bebida y le doy un sorbo. Andro se me perdió de vista. No es mentira que anda mal.
-Enzito ―deposita un beso en mi cabeza. Maurice me dice así.
-Tú pasas por los años y te burlas de ellos ―comento. Ella se ríe.
―Cuéntame cómo te fue en Nueva York -demanda.
-Mejor de lo que creí ―expreso.
Recuerdo a Andrea y me río, no puedo evitarlo. Debería estar celebrando mi victoria con ella, no aquí.
―Enzito, dame detalles. Te conozco bien y es la primera vez que noto ese brillo en tus ojos. Incluso tu sonrisa es diferente. ¿Te enamoraste?
¿Qué es eso? ¿Amor? ¿Qué significa exactamente estar enamorado?
¿Puede conjugarse eso con Andrea?
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Un millón de gracias a ustedes que están pendiente y dejan su voto en cada capítulo❤️.
Intentaré subir uno cada día.
Si estás pendiente de cada actualización deja tu estrellita⭐
**Nota aclaratoria: En mi vida he practicado Motocross. Leí sobre ello e intenté crear esa carrera. Si alguien sí tiene conocimiento de ello y me he equivocado en algo sin problema me lo hace saber.
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