Capitulo 14
Mientras conduzco a casa enciendo la radio pero me veo obligada a apagarla cuando escucho a Ricardo Arjona con la canción del taxista, de verdad y no se como se puede concentrar sin querer tanto romance en una canción, es imposible que alguien se sienta atraído por una persona al instante de conocerla y que de pronto todo el universo se conjuge para permitir que terminen juntos.
Puedo divisar el rostro de Derek en su ventana, tan frío como siempre, Perla lo acompaña mientras le describe el paisaje. Imagino que Perla ha de estar describiendo las nubes grises que adornan el cielo, la lluvia que cae limpia como una sonrisa y el cielo gris aparentemente oscuro.
Saludo con la mano al salir del coche pero Perla no voltea a verme. Contemplo el día una vez más y me decido a entrar a mi casa en busca de descanso y paz.
Tras un relajante baño con agua caliente me siento en la mesa del comedor y mientras disfruto de una humeante taza de chocolate instantáneo con unas galletas de avena abro mi laptop y descubro en mi Historial una búsqueda que había olvidado "curas para la ceguera" y como no tengo nada mas que hacer abro la pestaña. Entre las investogaciones de un médico ruso especializado en el área de la visión llamado Alexis Puskin me llama la atención un tratamiento consistente en terapia de rayos laser e inyecciones de una proteína a base de vitamina A. El doctor explicaba que habían algunos requisitos para aplicar al tratamiento ya que todos los invidentes no eran compatibles "con que requisitos" dije sin apartar la vista del computador.
Seguí leyendo hasta ya muy tarde fascinada por el tratamiento del doctor ruso, al parecer ya se había probado en 9 personas de las cuales 8 gozaban en el presente de perfecta salud visual. Pensé en Derek y en ir a su casa para comunicarle mis hallasgos pero desisti al ver la hora, las 10:30pm, ademas mi pelo mojado y despeinado y mi ropa no estaban como para salir ahora -vestia un pantalon largo enorme y un sueter de Adam que encontre en mi closet- ademas mi tenía ganas de cambiarme de ropa ahora aunque si tuviera que salir no debería preocuparme por la vision -que hironico- que los Steele pudieran tener de mi.
Cierro el computador luego de revisar unos correos -ninguno importante- y sin mas me dispongo a irme a la cama y sin saber cuando ni como me quedo profundamente dormida.
El capítulo es corto, lo sé, solo 396 palabras pero los recompensare en el próximo porque aunque sean pocos ustedes son mis lectores y la razón por la cual escribo. Prometo actualizar pronto.
PD: ya se soluciono lo de la mosca y si, soy inocente ¡Bravo! Aunque quien fue el verdadero asesino sigue siendo un misterio.
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