C50
—¿Cómo me has encontrado? —le pregunté con exabrupto, mi pecho se inflaba una y otra vez por el coraje contenido, mi nariz expulsaba con fuerza el aire que entraba enloquecido en mis pulmones.
Se mantuvo relajado, con las manos en los bolsillos, me examinó durante un rato, creí que no iba a responderme e incluso iba a volver a hacerle la pregunta pero fue suerte que lo hiciera.
—Le pregunté al portero del estacionamiento, me señaló el camino que tomaste —hizo una pausa para mirar por encima de mi hombro, a la ventana del restaurante, me volví también y los dos vimos a Chris, comiendo, él no sabía nada porque estaba de espaldas —Ya veo porque decías que estabas ocupada.
—Eso a ti no te interesa, Evan —contesté con brusquedad, interponiéndome para que viera hacia otro lado —Acabemos con esto de una vez que debo volver adentro.
—Sí, con Chris que seguro ya debe estar creyendo que te fuiste —rió sin una pizca de gracia.
Eso me dio una idea, debía decirle a Chris que aún me encontraba en la llamada porque era cierto, debía creer que seguro me surgió algo y me fui, entonces me volví hacia la puerta pero Evan me agarró del codo.
—¿A dónde vas?
—Le diré a Chris que estoy afuera todavía en la llamada —nos miramos con fuerza uno al otro, yo quise que me soltara, sacudí el brazo para que no me tocara.
—Ya estás aquí, llamaré a Karen para terminar con esto.
—Que sea rápido —le dije con impaciencia, me crucé de brazos y conté los segundos con la planta del pie.
Sacó su celular y al mismo tiempo el anillo, me dijo que me lo pusiera pero me negué, solo miré el anillo y desvié mis ojos hacia otro lado.
—Póntelo —me ordenó, se quedó inmóvil con el anillo delante de mí, sus ojos desafiantes quebraban un poco mi voluntad pero no me deje vencer.
—No me lo voy a poner, no estamos con ella realmente, el día en que tenga que fingir todo esto será cuando los vea a ellos cara a cara.
La mandíbula se le tensó, se apretó los labios, había una máscara de hierro en su rostro que me puso extremadamente nerviosa, con cautela quise dar dos pasos hacia atrás.
—No estamos fingiendo, estamos casados de verdad —susurró con arrogancia, agarrándome la mano izquierda y poniéndome el anillo tan rápido que no me dio tiempo de oponerme. —Aunque te duela creerlo, Amber.
—No estamos casados, estoy en un jodido contrato contigo.
—Puedes verlo como gustes —admitió con ese mismo tono arrogante que me hacía hervir la sangre porque de todos modos había hecho lo que quería, porque su poder sobre mí sería hasta que tuviera el maldito dinero.
Comenzó con la video llamada, pensamos que era mejor alejarnos del restaurante, le dije que fuéramos a un callejón o donde no pudiéramos vernos, no quería que Chris saliera y me viera con él y menos con el anillo en la mano. La video llamada con Karen fue rápida pero también fueron los más largos diez minutos de mi vida, yo estaba pensando en que responder cuando me preguntaba cómo estuvo lo del casamiento pues mi cabeza estaba en Chris todo el tiempo.
—Sabes Karen, llamaste en mal momento, estamos ocupados —le dijo Evan con prisa, se le podía ver tanto como yo que queríamos acabar la llamada —Tuvimos que salir del restaurante.
—¿Los interrumpí? —preguntó con un poco de disculpa, en la video llamada se veía que estaba en su departamento, al parecer estaba cocinando, supuse que debía ser para Milly. —De acuerdo, lo siento, supongo que me precipite, será mejor que vengan a Seattle, William está contento, de verdad quiero felicitarlos en persona y además también debemos planear la boda en grande.
El pánico se manifestó en Evan y en mí casi al mismo tiempo, yo no podía decir que no, eso le correspondía a él, esperé que lo hiciera rápido y no le diera rienda suelta a Karen con la idea loca de hacer una boda con invitados, salón y vestido.
—Karen, preferimos esto por nosotros, no por la gente —Evan carraspeó, habló con seriedad porque esperaba que su hermana lo entendiera —No puedes hacernos cambiar de opinión, respétala.
—Fue solo una sugerencia, Evan, no te lo tomes muy en serio —el rostro de Karen decía totalmente que Evan la sacaba de sus casillas, puso los ojos en blanco —En fin, ¿Podrán venir este fin de semana a Seattle? De verdad quisiera que estén aquí.
Evan y yo nos miramos inmediatamente, nos leímos el pensamiento en un segundo, debíamos aceptar, no nos quedaba de otra.
—Claro, nos verás allá —acepté con una sonrisa, me emocionaba ver a Karen y Milly, pasar tiempo con ellos y lejos de Evan estaba bien para mí, él casi no se les acercaba y yo disfrutaba de las pláticas con su hermana.
—¡Maravilloso! En verdad quiero que estén aquí, William pregunta por ustedes a menudo y yo la mayoría del tiempo no sé que decir, ya sabes cómo está de salud, Evan, te he mantenido al tanto de eso por llamadas.
—Lo sé —respondió con voz baja.
—No los obligo a venir, para nada, solo quiero que estén enterados de lo que pasa acá ahora que Amber es parte de la familia —sonrió, la forma maravillosa con la que sus ojos brillaban a través de la pantalla sobrepasaba la calidad media de la llamada, se veía muy radiante. —Y con más razón quiero tenerte aquí todo el tiempo.
Nos reímos a carcajadas, Evan solo sonrió pero se mantuvo lejos de la pantalla para que Karen no lo viera.
—Las extraño y cuenten con nosotros este fin de semana. —dije con mucha seguridad.
—Por supuesto que sí, aquí los esperamos, hasta luego.
—Adiós —contestamos al unísono.
Cuando la pantalla estuvo en negro me alejé de él, me quite el anillo y se lo puse en la mano, luego me dispuse a caminar hacia la puerta del restaurante pero Evan corrió detrás de mí.
—Oye espera, debemos hablar de esto.
Mi rostro se desfiguró en una expresión de completo coraje, lo empuje para que me dejara pasar porque se puso delante de mí, mi ansiedad a este nivel podía lograr alejarlo de mí aunque fuera unos centímetros, lo suficiente para poder pasar y entrar al restaurante.
—¡Que más! —grité solo para que el lo escuchará, apreté los dientes con los ojos sobresaltados, estaba que me moría por alejarme de él. —Déjame pasar que tengo a Chris esperando.
—¿Chris? Claro, tu novio, ya sé, pero debemos hablar de la ida a Seattle.
—Sí, haz lo que tengas que hacer, puedes mandarme las indicaciones por mensaje —le aseguré con rapidez, esperando que me hubiese entendido, tenía mis ojos puestos en la mesa donde Chris comía, pude ver desde la distancia que estaba esperando pues había terminado de comer. —¡Ya debo irme!
Lo empuje, al menos con la fuerza de estar retenida por él y sumando el coraje que le tenía pude hacerlo retroceder, se sorprendió de mi revelación y sonrió.
—Que rápido me conseguiste reemplazo —se rió a centímetros de mi rostro.
—Él no se parece en nada a ti —mascullé, incapaz de poder esperar más, quise quedarme a discutir con él pero no lo hice, no valía la pena. No se porque dije tal cosa ya que Chris no era mi novio pero la idea tampoco me parecía descabellada y no sabía porque.
—Eso es seguro, conmigo tenías lo mejor.
—¿Lo mejor? —frené al escuchar eso, la necesidad de tener que regresar me venció, esto era estúpido, lo que dijo era estúpido —No me diste más que mentiras, una jodida relación llena de mentiras que no eres capaz de aceptar.
—Aunque te duela creerlo, mis mentiras también eran las mejores porque pudiste creerlas todas.
Su sonrisa burlona desapareció justo cuando lo miré directo a los ojos, por dentro sentí que todo se desmoronaba pero fue entendiendo que no dejaría que Evan influyera en mis sentimientos, en mi estado de ánimo, en nada jamás, yo podía controlar cuanto más me afectaría y eso ya se acabó.
—Ya no más, tenlo por seguro —susurré con firmeza, sus ojos verdes se apagaron y me siguieron cuando entré al restaurante dispuesta a que lo que dijo no era más que una broma para mí, un chiste de mal gusto que no iba a herirme.
Estaba cansada de llorar por él, de lamentarme por haber creído en sus mentiras, de entregarme a él por amor y a estar tan cegada por una persona que desde el principio supe que no era más que un peligro para mí, ahora escucharía a mi instinto por primera vez en mucho tiempo. Me acerque a la mesa y me disculpe con Chris una infinidad de veces por dejarlo comer solo pero como siempre era demasiado comprensivo y amable que no lo merecía.
No supe en que momento Evan se fue pero cuando vi hacia afuera él ya no estaba, Chris y yo seguimos charlando como si mi ausencia no hubiera sido de casi media hora, le agradecí de nuevo ser paciente y pidió otro platillo para no dejarme comer sola.
—¿Qué harás este fin de semana? —le pregunté de forma casual, esperando que me contara sus planes porque estaba dispuesta a escucharlo.
—Pintaré mi casa y tal vez algunos amigos vengan para apoyarme en mi venta de garaje.
—Amo las ventas de garaje —sonreí —¿Cuándo será?
—El domingo.
Mostré una sonrisa apenada pero él era bastante observador y ya intuía lo que estaba pasando.
—¿Te parece si voy y me les uno? —pregunté con timidez, ocultando mi sonrisa lo más que podía.
Los ojos de Chris eran dos pequeñas estelas que parecían no apagarse y al escucharme decir aquello relumbraron más de lo esperado, su sonrisa era genuina, me dio una sensación agradable en el pecho de tan solo verlo.
—Sería un placer, me gustaría verte por ahí, de verdad. —sonrió con tal fuerza que la emoción le llegó a los ojos tanto como a mí.
Yo sabía que hacía planes sin saber si estaría con Evan en Seattle todo el fin de semana, me arriesgaba a romper las reglas de Evan pero yo sabía lo que quería y aunque él me manipulaba para que yo hiciera lo que quería, no podía intervenir en mis deseos y lo que yo deseaba era pasar el domingo con Chris y lo cumpliría con o sin su ayuda.
¡Sorpresa! Estoy segura de que no se esperaban capítulo, decidí subirlo hoy para no hacerlas esperar
No se olviden que tenemos grupo de whatsapp para que estén al tanto de los avances y algunas cositas extras que saben las del grupo :)
Las amo, besitos y gracias por los votos y comentarios tan hermosos.
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