Capítulo 21
Muchos días después...
Me acerqué a la ventana y miré como las negras nubes cubrían parte del tejado de la casa y luego observé todo el solitario prado frente mí.
Joey por el momento no se encontraba en la casa. Andaba viendo unos asuntos de grabaciones con su banda, y yo me dediqué solo a esperarlo a que regresará pronto.
Comenzó a llover y miré caer la lluvia, tras la ventana, sobre el inmenso jardín. Pensé en mi amado vocalista.
De pronto, se puso a llover con más intensidad. Vi que unos relámpagos se asomaron por una esquina del cielo gris y apagado; me dio susto verlos y me alejé de la ventana, pero otros insistieron en asomarse a ella.
Me acerqué otra vez a la ventana y corrí un poco la cortina. Pretendía seguir mirando la lluvia y ver llegar a mi Joey en su auto.
Escuché los truenos y más miedo me dio. Solo quería que Joey llegara cuanto antes.
Parada tras la ventana, llovía sin parar, y asustada de los truenos, miré la calle vacía y mojada y busqué a Joey por si al fin llegaba.
Vi otro relámpago, y tras ese, escuché otro trueno y solo pensé en él. Atemorizada, dije su nombre.
Me vio junto a la ventana, esperando por él, y se acercó a mí...
Distraía con la lluvia, escuché otro trueno y volví a asustarme y Joey me tomó por la espalda. Grité del susto y me escondí en su pecho. Él sonrió.
_ Mi amor. Es solo una tormenta. – sonrió dichoso al tenerme así en sus brazos.
_ Mi amor, que bueno que ya estás aquí. – me sentí protegida en sus brazos.
_ Pero ¿Por qué estás tan asustada, niña mía? – volvió a sonreír tierno.
_ Es que me dan mucho miedo los truenos. – rio y bajó su cabeza para mirarme en sus brazos.
_ No te rías. Que malo eres. – le reclamé con mimo y Joey me miró con encanto.
_ No tienes que temerles a los truenos, hermosa. Es solo una tormenta que pronto se pasara.
_ Pero es que detesto escucharlos. Siempre le he tenido miedo a los truenos, desde que era una niña.
Me solté de sus brazos y él me miró. Yo escuché otro trueno y grité y volví a abrazarlo. Joey me miró con ternura en su pecho y sonrió enamorado.
Acarició mi cabello.
_ Tranquila, niña mía. No tengas miedo. Ya pronto la tormenta se irá.
_ Quédate aquí conmigo. No te vayas. – volvió a sonreír y me abrasó con más cariño.
_ Claro que me quedaré aquí contigo. Te abrasaré y no te soltaré por nada de mis brazos.
Perdida en su apuesta mirada de amor, sentí deseos eróticos que no pude evitar y besé su cuello.
_ No hagas eso, mi amor. – rio nervioso y yo me detuve.
Me miró un poco inquieto y yo me sentí apenada.
_ ¿Puedo hacerte una pregunta? – lo miré triste y él se sentó en la cama.
_ Claro, mi amor ¿Qué ocurre?
_ ¿Mi cuerpo te desagrada? - le pregunté con nervios, presintiendo un rotundo sí.
_ No amor, por supuesto que no ¿Por qué me preguntas algo así? – sonrió con ternura.
_ Porque estoy enorme. Sé que en estos momentos soy poca atractiva para ti y es entendible que no me desees por estar así. Bueno, como sea...
Me alejé de su lado triste, avergonzada por mis deseos por él, y Joey me tomó la mano, impidiéndome que me alejara.
_ Yo jamás he pensado esas cosas que acabas de decir.
Me susurró y me tomó por la espalda. Yo respiré nerviosa, volví a sentirme deseosa por él y cerré los ojos en su pecho. Solo quería que nos amáramos en su cama.
_ ¿Quieres que nos acostemos? – me preguntó, mirándome apasionado en su pecho y yo miré sus ojos, cerré los míos y volví apoyar la cabeza en su pecho.
_ Sí, mi amor, quiero...
Estaba deseosa porque lo hiciéramos y él observó mi actitud y sonrió.
_ Me encanta verte así en ese estado, Stephanie. - me susurró apasionado.
_ ¿De veras, Joey?
_ Desde que volví a verte te he deseado, amor mío. Solo quiero volver hacerte mía, Stephanie.
Me sentí dichosa al saber que él si me deseaba tanto, como yo a él y le sonreí perdidamente.
_ Vamos. Acostémonos en la cama.
Me señaló y yo amé que me diera aquella dulce orden.
Me recosté con cuidado, él se acostó a mi lado y nos miramos por unos instantes. Se acercó a mi rostro y escuchó mi rápida respiración. Yo lo miré perdidamente y Joey acarició mi rostro.
_ Hazme tuya, mi Joey. – le susurré y él me miró con locura y me besó inmensamente.
Llovía frente a nuestra ventana, mientras hacíamos el amor en su cama. Las sábanas cubrían parte de nuestros cuerpos y nos amamos como nunca.
Joey me besó largamente una y otra vez y yo acaricié su cabello. Me entregué a sus apasionados besos.
Escuchó mis gemidos, mientras nos besábamos y su piel y alma vibraron de deseos, placer. Más me amó.
Nos miramos perdidamente, Joey me sonrió apasionado y yo acaricié su rostro.
Cerré los ojos y respiré excitada. Fue entonces, que él volvió a besarme y yo me le entregué una vez más a sus cálidos besos. Sin dejar de besarme, acarició mis senos.
Cansados, nos miramos, y ya acabado el acto, Joey me volvió a sonreír apasionado. Se acostó de espaldas, respiró cansado y yo me acomodé a su lado. Lo miré risueña.
_ ¿De qué te ríes? – me preguntó sonriéndome y yo reposé en su hombro.
_ Es que estuvo tan rico. – rio y acarició mi rostro con ternura.
_ Si amor. Estuvo muy rico. Extrañaba tanto el tocar tu piel y mirar tu cuerpo.
_ No pienses mal cariño, pero de verdad deseaba que lo hiciéramos ¿No sé qué me pasó? Pero, lo deseaba mucho. – me dio vergüenza.
_ Tranquila. No tengas vergüenza, niña mía. Es normal que tuvieras ganas de estar conmigo. Somos una pareja y nos amamos. Las personas que se aman hacen esto, que acabamos de hacer nosotros, y se aman mucho más después. Es algo maravilloso. – me miró tierno y acarició mi mejilla.
_ Si, es maravilloso. Te amo mucho, mi Joey. – sentí más admiración y amor por él.
_ Yo también te amo, hermosa. También tenía muchos deseos de estar contigo. Había pasado mucho tiempo desde esa última vez que estuvimos juntos y solo deseaba volver hacerte mía una y otra vez. Extrañaba mucho el tocarte, como lo hice ahora.
Me miró todo enamorado, y yo idiotizada, le sonreí y abrasé. Él besó mí cabeza, y acarició mi espalda desnuda.
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