Elvis
Me acuesto con Pilar y espero pacientemente a que ella se quede dormida con cuidado salgo de la cama para no despertarla.
Busco mi teléfono, encontrando un mensaje de Carol, dónde me indica que todo resultó cómo se había planificado.
Me pongo en contacto con él aliado que tengo en la empresa para verificar que tenga la grabación que le pedí, me contesta enseguida informando que en este momento se encuentra editando el video, para mañana a primera hora estará listo para entregarlo.
Solo me falta ponerme en contacto con la persona que hará la entrega, le envío un mensaje dándole las instrucciones y le indicó que al ir al lugar debe avisarme, quiero estar presente cuando ella reciba el sobre.
Una vez todo listo, me vuelvo a acostar, mañana será un gran día.
Al despertar Pilar viene saliendo del baño, me pregunta si hoy podré quedarme a desayunar, revisó el teléfono y al no ver respuesta de ningún tipo le digo que sí, de ese modo mató un poco el tiempo mientras que los chicos se coordinan para llevar el plan al siguiente nivel.
Una vez listos, bajamos juntos hasta el comedor. Mis suegros se sorprenden al vernos juntos y más cuando se dan cuenta que los acompañaré a desayunar.
—Me alegra que esta mañana nos estés acompañando, ojalá y esto se repita más seguido —comenta mi suegra con cierto reproche.
—Haré mi mayor esfuerzo para que así sea, aunque no creo necesario que continuemos hospedándonos aquí, para el fin de semana estaremos nuevamente en el departamento —comento a todos lo que he venido pensando.
—¿Porque no vamos tan pronto amor? ni siquiera tenemos aquí un mes, aún necesito los cuidados necesarios para que nuestro bebé pueda crecer en mi vientre —replica Pilar enseguida.
—Ya hace dos semanas que mi hija no comparte conmigo y tampoco la puedo descuidar, ya que aquí no hay más habitaciones donde yo pueda traerme a mi pequeña, necesitamos regresar al apartamento —frunce los labios en total desacuerdo— la otra alternativa es que regrese los fines de semana para estar con mi hija y tú te quedas aquí con tus padres ¿tú decides?
No le gusta para nada mi sugerencia y me lo deja saber inmediatamente, justo cuando mi suegra iba a interceder por ella, me llega un mensaje a mi teléfono y me retiro de la mesa para poder leer lo que me han enviado.
«Paquete en camino»
—¿Ha pasado algo? —escucho a Pilar detrás de mí.
—Cosas del trabajo, nos vemos para la cena, haré lo posible por llegar a tiempo —le doy un beso en la frente de despedida.
Salgo de la casa a toda prisa, llegó a la pastelería y me estaciono frente a ella, del otro lado de la calle, lo suficientemente cerca para ver lo que va a suceder, pero también lo suficientemente lejos para no ser visto.
Veo a Madelen llegar y cuándo sale del carro, el chico que contraté para hacer la entrega se le acerca entregándole un sobre a ella, la veo sacar las fotos y veo como su cara se transforma, entra a la pastelería alterada.
Decido quedarme un rato más frente a la pastelería para saber qué va hacer ahora con esa información, si sigues siendo la misma Madelen de antes, de seguro irá a la empresa por Steven a pedirle una explicación.
El tiempo avanza y no sucede nada, quizás Pía está intercediendo para que ella no haga lo que tanto estoy esperando.
Estoy a punto de irme cuando la veo salir y me preparo para seguirla, no quiero perder detalles de lo que está por suceder.
La sigo hasta la empresa de mi padre, tal como sospecha, por un momento recuerdo las veces que ella me llegó a la oficina haciéndome un escándalo porque había descubierto una infidelidad o como aquella vez que me encontró con Carol en una situación bastante comprometedora.
La veo salir con sus ojos rojos, se coloca unos lentes oscuros y entra al edificio. Decido ponerme cómodo y esperar, no creo que tarde mucho en salir, a menos que Steven sea mejor mentiroso que yo.
No han pasado ni veinte minutos cuando la veo salir, sube al carro a toda prisa y arranca a una velocidad considerable. Está bastante afectada.
Mi trabajo ha terminado por hoy, solo queda esperar para ver el resultado final.
Me voy a mi oficina satisfecho por lo que he logrado, espero ver los resultados pronto de todo mi plan.
Llegó a la oficina con muy buen humor, me pongo a trabajar con Patricio qué es el que se encuentra acá conmigo, ya que los otros dos socios están en el lugar supervisando y dirigiendo la construcción.
Converso con otro cliente con una propuesta bastante arriesgada, será una gran hazaña construir lo que él pide, le prometo conversar con mis demás socios y buscar el mejor lugar para lo que él desea, en cuanto le tenga noticia me pondré en contacto con él nuevamente. Él cliente queda satisfecho y me hace saber que está atento a mi llamada.
Cuándo terminó mi reunión con este nuevo cliente, Patricio entra a mi oficina.
—Con este nuevo contrato, nos abrimos paso entre la competencia, en cuanto la construcción esté lista dará mucho de qué hablar —expresa Patricio emocionado.
—Te dije que conseguir el contrato con el empresario Wang nos abriría muchas puertas —le recuerdo. Sirvo un par de copas.
—Cuéntame ¿qué ha pasado con el otro asunto? —la curiosidad le carcome.
—Todo salió a pedir de bocas. Dudo que ese compromiso continúe —le cuento— algo que Madelen aprendió conmigo, es que un hombre cuando empieza a ser infiel, seguirá siendo infiel sin importar que.
—Hay cosas que nunca cambian. Siempre he pensado que la monogamia es lo más cruel, el amor debe multiplicarse, no dividirse. Lamentablemente, a las mujeres le meten a la cabeza eso del príncipe azul y el vivieron felices por siempre. Eso es lo que verdaderamente destruye las relaciones.
—De todos modos, si esto no funciona, tengo un As bajo la manga. Eso sí que los va a separar. El pasado siempre nos persigue, sin importar que tan rápido corramos o los esfuerzos que se hagan para ocultarlo.
Patricio se me queda viendo sin comprender de lo que hablo y es lo mejor, hay cosas que es bueno que nadie sepa.
Entra un mensaje de Pilar pidiéndome que le consiga un dulce de chocolate y con esto me da la excusa perfecta para ir a la pastelería y tratar de averiguar algo, en dado caso de que mi plan haya fallado ya se habrán reconciliado y ella estará trabajando en la pastelería como si nada hubiese pasado, de lo contrario ella va a estar en este momento en su casa encerrada lamentándose por lo sucedido.
Salgo de la oficina a buscar el antojo de Pilar, le pido a los chicos que me informen si hay alguna novedad.
Cuándo entro a la pastelería noto que hay varios clientes, más no veo ni a Pía ni a Madelen por el lugar, me acerco alguna de las chicas y hago mi pedido, al parecer es una de las muchachas nuevas, no la había visto con anterioridad, además de que es muy coqueta, así que me aprovecho de la situación para sacar algo de información.
—¿La dueña se encuentra? —le pregunto sin mucho interés.
—Apenas y llego esta mañana, estaba bastante alterada —frunce el ceño al contarme.
—¡Qué lástima! ¿Qué le habrá pasado? se ve que es una buena chica —continuó como si nada.
—Es muy buena jefa. A las personas como ellas, no deberían pasarles cosas malas.
—Tienes toda la razón ¿Sabes qué fue lo que le paso? —esta vez voy al grano.
Se pone un poco nerviosa y voltea a ambos lados, han llegado más clientes, por lo que el resto de las chicas están entretenidas.
—Cuéntame, te prometo que se quedará entre nosotros, no le diré a nadie —sonrió y acaricio levemente su mano.
—Al parecer, su prometido le ha puesto los cuernos. Creo que no resultó bien, desde que se fue a conversar con él no ha regresado. Tenían poco tiempo de prometidos —me cuenta en tono bajo.
—¡Qué lástima! Espero que las cosas se resuelvan —agarro el dulce que compre y la factura— que tengas una linda tarde preciosa.
Agarró el dulce y lo recibo, salgo de la pastelería por lo que mi plan funcionó, espero que el resultado sea el que espero.
Conduzco hasta la casa saboreando mi victoria, Steven comprobará que meterse conmigo trae consecuencias, Madelen se dará cuenta que ese príncipe azul con el que tanto sueña no existe.
Llegó justo a la hora de la cena, colocó el dulce frente a Pilar y me siento a su lado.
—¿Cómo te fue en el trabajo hoy? —pregunta con una sonrisa forzada.
—Muy bien, estamos a punto de firmar contrato con otro buen cliente, en caso de resultar nos estaremos abriendo pasó en esta gran industria, siendo nosotros una fuerte competencia.
—¿Y el problema por el que te fuiste tan rápido esta mañana lo lograste resolver? —vuelve a preguntar.
Me parece extraño su repentino interés, además del tono con el que me habla.
—Todo está bajo control, no hay nada de qué preocuparse —respondo comenzando a comer.
Noto a Pilar extraña, como molesta, más no le doy importancia, ella toma un poco de agua y se lleva un pequeño bocado de comida a la boca sin mucho ánimo, lo que hace que me llame la atención.
—¿Sucede algo? Deberías comer, el bebé necesita que esté bien alimentada.
—Precisamente ese es mi problema, necesito que el padre de mi hijo esté comprometido con este embarazo, no por el hecho de que lo lleve en mi vientre sea la única que me esmeré y me centre en la maternidad, eres su padre, tu única preocupación, además del trabajo debería ser tu hijo y yo, no Madelen —levanta la voz y hace a un lado la comida.
—¿De qué estás hablando? —me retiro un poco de la mesa, haciendo el esfuerzo de comprender cuál es su problema.
—Poco después que te fuiste, me antoje de comer unos cannolis, así que le pedí a mi madre que me llevara hasta la tienda de Madelen para comprar los que venden allí, resulta que vi a Madelen salir a toda prisa en su carro y más atrás tú —se cruza de brazos esperando una explicación.
Maldito karma, Steven no fue el único que le tocó escuchar a su mujer molesta, exigiendo una explicación.
—Madelen además de ser mi ex esposa también es la madre de mi hija, así que todo lo que pueda afectar a mi pequeña es de mi interés. En ese momento yo me iba a encontrar con un cliente, pero al verla salir en ese estado de la pastelería me preocupé y quise ir por ella en caso de que el motivo de su estado fuera nuestra hija —intentó explicar, tratando de mostrarme seguro.
—¿Y así fue? ¿Alana está bien? —pregunta un poco preocupada.
—Por suerte sí, por eso después de haber disipado mi duda retorne a mi reunión con el cliente. Entiendo que te sientas incómoda por tener que mantener contacto con ella, pero tienes que entender que aunque tú quieras que yo me aleje de ella, no puedo, es la madre de mi hija y necesitamos estar en contacto constante por el bien de la niña —habló más calmado, en tono suave para que termine de morder el anzuelo.
—Solo quiero que algo te quede claro, no soy la estúpida de Madelen que se aguantaba todas y cada una de tus infidelidades.
—Piensa lo que quieras, últimamente estás más neurótica de lo normal, deben ser las hormonas que te tienen así. Con permiso.
Subo a la habitación, creo que me he librado de Pilar por el momento. Entro al baño y me doy una ducha. Me pongo algo cómodo y salgo, me he quedado con hambre, Pilar siempre busca los momentos más inoportunos para discutir conmigo.
Al pasar por la sala, me encuentro a mi suegro sentado en uno de los muebles.
—Elvis, ven un momento, necesito que hablemos.
Ese "necesito que hablemos" nunca me ha gustado, siempre me ha traído muy mala espina. Me acerco a donde está él, sentándome en el mueble próximo.
—Necesito que te mudes con mi hija de forma definitiva para acá —me exige.
—Como mencioné hace un rato, para quedarme a vivir aquí, necesito tener una habitación donde tener a mi hija.
—No es necesario que ella tenga que dormir aquí para que pases tiempo con tu hija, puedes recogerla temprano y dejarla a la hora de dormir con su mamá —ofrece una solución.
—Para mí no es suficiente, no voy a ceder a sus caprichos.
—Estoy muriendo, tengo cáncer y no hay nada que se pueda hacer —me confesó— ya estoy sintiendo los efectos de la última etapa, no quiero que mi esposa se enfrente a esto sola.
Una bomba atómica me ha explotado en la cara, ¿puede haber algo peor?
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Feliz martes.
Hoy tendremos maratón.
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