
●Capítulo 10●
—Así que... ¿Todos lo saben?
—Al menos la clase A sí.
—Oh...
Acostados sobre el futón de Todoroki y en posición de cucharita conversaban con el poco sueño que tenían.
Como decían, su clase entera se había enterado de su relación que ya casi cumplía un año después de una semana de ser encontrados por Kirishima y Bakugou (al último era quien se le había escapado el dato durante la cena de esa noche). Cuando les preguntaron porqué no habían dicho nada de que estaban saliendo habían respondido que pensaban que era obvio.
Cuando la clase A juntó los cabos sueltos de ciertas cosas que Midoriya y Todoroki hacían o decían todo cobró más sentido del que alguna vez tuvieron todos sus compañeros juntos.
Claramente, los no sorprendidos mejores amigos de Izuku le mostraron su apoyo al igual que Eijirou y Momo lo hicieron con Shouto. Al final, todos aceptaron con gusto la relación.
Tal vez algunos mostraron más la aceptación que otros.
No nos centremos en Katsuki.
Todoroki apoyaba su rostro sobre los verdes rizos de Midoriya quién acariciaba con sus pulgares las manos que lo abrazaban.
Era algo tierno de ver.
—Es extraño —susurró.
—¿El qué?
—Que no se hayan dado cuenta hasta hora que vamos a terminar el segundo año.
—Mm... No lo creo.
—¿Por qué?
—Izuku, vienes a escondidas a mi cuarto y hablamos con cariño casi todo el tiempo en la noche.
Entonces el pecoso se soltó del agarre de su novio para verle a la cara con un extraño gesto.
—¿Te molesta que solo sea durante la noche?
—No, amor —empezó con una sesión corta de besos alrededor de esos labios hasta detenerse en ellos suavemente—. Por mí, hagamos este tipo de cosas toda nuestra vida durante la noche.
Midoriya se acostó sobre su pecho y entrelazó sus manos.
—No... sabemos si esto durará toda nuestra vida —le había costado decir eso.
Y al otro le había costado escuchar eso.
—¿Quieres que dure? —preguntó Todoroki con una voz que lo hacía sonar tan valiente como asustado estaba por dentro.
Midoriya subió la mirada y con esos grandes esmeraldas resplandecientes le dijo:
—Sí —acompañado de un movimiento efusivo de su cabeza.
Aliviado, Todoroki suspiró y besó a su pareja.
—Entonces, ¿estamos comprometidos? —susurró con una sonrisa tan bella que enamoró más al rizado.
—Si es que así lo quieres ver, sí —rió.
—El próximo año te daré un anillo, ya lo verás.
—Esperaré por ese momento.
Pocos minutos después ellos habían caído dormidos entre un cálido abrazo de prometidos sin notar que por la ventana una estrella que pasó con velocidad había contemplado la promesa de esa joven pareja de enamorados esperando por cumplir ese sueño.
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