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El club de lectura

— Entonces, estabas diciendo esa vez, Chuuya, ¿no lees libros? — Osamu esta acostado en su cama, con la cabeza colgando bocarriba mientras observa a Chuuya usar su turno en Mario Kart, ya que el otro control se arruino gracias a Chuuya apretándolo tanto obsesionado por ganarle, ahora juegan por turnos. Osamu no le permitió pagarle por el control dañado.

— Hm, en realidad es dificil, porque no tengo tanto tiempo y...— Chuuya apreta los labios, y cuando se descarrila de la pista de carreras gracias a una cascara de banana, suspira. — No soy muy bueno leyendo.

Osamu parpadea varias veces, sin entender del todo, ¿se refiere a su comprension lectora o que le cuesta leer en general? Luego recuerda, Chuuya no acabo la escuela, no esta en el primer año de preparatoria como deberia estarlo y como esta Dazai ahora mismo. 

— Entonces deberias practicar, ¿sabes? —  Resuelve, y su flequillo cuelga graciosamente revelando su frente. — ¡Hay muchas obras poco complejas que puedo darte para que las leas! Las mas modernas son las mas faciles de leer, a decir verdad. Lo unico complejo es la trama. Pero seria bueno que usaras tu cerebro por una vez en tu vida. 

Chuuya lo ve levantarse y abrir un cajon en su escritorio y hacerle señas para que se acerque, frunce el ceño y sus pomulos se sonrojan un poco.

— Estuve practicando, de hecho. — Luego respinga irritado. — y yo uso mi cerebro, gracias a el he sobrevivido, ¿sabes? — Osamu rie. 

— No, babosa, has sobrevivido gracias a tus puños. — Rectifica con una sonrisa comemierda. — Tu mismo lo has dicho, asi que deberias parar el flujo de testosterona y dejar entrar a.... ¡La misteriosa y enigmatica Señorita Prym! 

Chuuya toma el libro, y encuentra incomprensibles muchas palabras, luego lo mira con una ceja alzada. — Esto esta en español, o portugues... No tengo idea. — Dazai rie, y saca otra version, esta vez en japones.

— Lo se, solo queria presumir que tengo una de las primeras ediciones en portugues del autor. — Sonrie con dientes presumido. Chuuya le arrebata el libro.

— Dame eso, nerd. — Abre el libro y se encuentra con el primer capitulo, como todo inculto saltandose la biografia del autor. Osamu frunce el ceño al verlo atrapado durante varios segundos leyendo ensimismado. — ¿A que se refiere la vieja? ¿Vio un demonio subiendo la colina y llegando a su pueblo? — Se burla, Osamu rie.

— No, es mas complejo que eso. — Le sonrie. — Sigue leyendo, mientras tanto seguire superandote en Mario Kart. — Chuuya frunce el ceño, pero asiente y se dirige a la silla del escritorio de Dazai, se sienta ahi, y las horas pasan antes de que se de cuenta.

"Aunque mi sufrimiento siga siendo el mismo, si todos sufren, el dolor es mas llevadero."

Chuuya suspira casi triste ante eso, se gana una mirada de reojo por parte de Dazai. Quien sigue jugando.

— ¿Te hace falta entender algo? — Osamu exhala y cuestiona para romper su pequeña burbuja de comprension y silencio empatico. Chuuya desvia la mirada de su libro y lo mira fijamente unos segundos. Parpadea como si saliera de un trance, y vuelve paginas atras.

— ¿Que significa reciprocamente? — Inquiere con la cabeza ladeada. Osamu resopla divertido y desde al suelo le incita a acercarse.

Chuuya se sienta junto a el, y Dazai le explica, incluso hace un ejemplo estupido, pero el lo entiende, balancea su cabeza como asimilandolo y luego asiente en agradecimiento. Intenta volver a levantarse para ir a la silla. Osamu jala de el, con una sonrisa resuelta y suave.

— Quedate aqui, si necesitas saber algo mas, me lo dices, ¿si? — Chuuya desliza una mirada perpleja en el por eso, pasa saliva y asiente, sube el libro a la altura de su rostro con ambas rodillas pegadas a su pecho, cohibido. Probablemente sonrojado.

Si, de hecho, necesita saber algo, ¿por que su corazon late tan rapido ahora mismo? 

Despues de varias horas, Chuuya descubre que sucumbio al sueño, estando ya bastante avanzado el libro, marco las paginas que contenian palabras que no entendia, a pesar de tener a Dazai al lado para preguntarle, el castaño...

Se durmió, en su hombro. El castaño inhala y exhala suavemente, y no debe ser tan tarde, pero Dazai tiene ese habito de dormir lo que pueda por las tardes, ya que sabe que durante la noche no puede hacerlo.

Es mas facil despertar en una pesadilla de dia, encontrar a alguien mas, o simplemente compartir su terror con el sol, a despertar en medio de la noche cuando es acechado por las sombras despues de ser victima de ellas, de las sombras del pasado.

Chuuya sabe eso profundamente, no porque le haya pasado, es porque a pesar de que tenga que esforzarse, entiende a Osamu. A veces, la mayoria no. Pero sabe que cuando no logra entenderlo es porque el castaño no quiere que asi sea, o porque ni siquiera el mismo se entiende. Le frustra.

Asi que no puede hacer nada mas que dejarlo dormir sobre su hombro, lamer sus labios con nerviosismo, y apoyar su cabeza en la de el. Su suave cabello castaño le hace cosquillas en la mejilla. Y estar asi le hace entender algo sobre el, que necesita protegerlo. De lo que sea, pero por mas que Dazai insista en que no deberia, su proposito es ayudar, defender a las personas. 

Y el se sumo a esa lista. 

El libro se desliza hasta caer al suelo, y la enigmatica señorita Prym y su dilema moral pasan a un segundo plano en su cabeza, el sentimiento calido, abrigandolo desde adentro en su estomago le insiste en dejarse llevar por eso. Porque es lo que quiere. 

Lo sabe, con bastante certeza. Esto es lo que el quiere.

Al dia siguiente, Chuuya ni siquiera se dio cuenta del momento en el que fue arropado, o acostado en un futon sobre el suelo, maldice. Las ovejas deben estar preocupadas por el, le prometio a Rimbaud no descarrilarse, esto debe verse muy mal para ellos.

Sigue en la habitacion de Dazai, y hablando de el, este sale, al parecer, recien vestido. Con su impecable y bonito uniforme con corbata sobre una camisa blanca de mangas largas y pantalon de vestir. Seca su cabello mojado con una toalla pequeña. Puede oler el intenso champu que usa, algo como coco, y jazmines. Es bastante dulce.  

El le sonrie. — Oh, Chuuya, por un momento pense que se te habia fundido el cerebro de tanto leer, no despertaste aunque te empujara al futon. — Saluda, Chuuya suspira y carraspea.

— Debo irme. — Ignora su burla, porque ya sabe que tiene un sueño bastante pesado. Osamu rie. 

— Chuuya. — El pelirrojo, quien estaba a punto de salir por la ventana, mas que nada desorientado por despertar en un lugar que no es su apartamento, en un lugar donde no sabe si sus amigos estan bien. Desperto en su lugar de descanso, y este lo arrastro a el toda la noche. — Yo...¿esta vez si tienes turno, cierto? 

El pelirrojo hace memoria de su horario, y en efecto. Esta vez le toca el turno nocturno en la tienda de conveniencia de mala muerte para la que trabaja. Esta abierta las veinticuatro horas, y su turno es de siete de la noche a cinco de la mañana. Sigue ahi porque despues de todo, es bastante inusual que alguien tenga que comprar a altas horas de la noche precisamente en ese lugar. Pero la paga no es tan buena. Lo que mas se vende en ese lugar son estupidos condones.

Asiente, silencioso por esa pausa de profundidad interminable que hubo entre el llamado de Dazai y su pregunta. No fue largo, fue incomprensible. Dazai se encuentra en esa misma posicion que la misma noche en la que se despidio de el, la noche en la que lo conocio. Con las manos afablemente entrelazadas en su espalda, y una expresion timida.

— Llevatelo. — Le extiende dos libros, "El Demonio y la Señorita Prym", lame sus labios y exhala. — Tambien llevate el diccionario. No me tendras ahi para decirte el significado de cada palabra.

El pelirrojo siente todo esa insuficiente, ¿es todo lo que pretendia decir? Sonrie por la consideracion de Osamu (algo le dice que no va a utilizar el diccionario, prefiere escuchar la definicion del castaño y sus ejemplos estupidos), suspira y se acerca a el para tomar lo que le extiende, aunque su mano flota con el agarre, el castaño tampoco lo suelta, esta a milimetros de rozar sus dedos.

— Ya lo veras, caballa. — Chuuya ladea su rostro con expresion altiva. — Acabare este libro en cuanto menos te lo esperes. Y, una pregunta...— El castaño tiene una expresion en blanco, casi como si estuviera diciendo que no le cree. Chuuya raras veces puede hacer una sola cosa mucho tiempo. — ¿Hay sexo? 

Durante unos segundos, Dazai es incapaz de entender lo que dice, tal vez es la sangre subiendo hasta sus mejillas lo que genera un pitido de somnolencia y verguenza roja en sus oidos. El suelta un ruido poco digno.

— ¡¿A eso te referias cuando decias que estuviste practicando tu lectura?! ¡¿Leyendo libros sucios?! — Tapa su boca como si fingiera arcadas, aunque en realidad esta disimulando su rostro completamente sonrojado. Voltea hacia la mochila de Chuuya junto a la ventana y entrecierra los ojos. 

— Y-yo... — El pelirrojo ladea la cabeza, sin pensar que eso alteraria tanto a Dazai. Se arrepiente de soltar la pregunta muy tarde. — P-por supuesto que no... solo preguntaba. El libro dice que Chantal...

Cuando menos se lo espera, Dazai esta detras de el, y bueno, abre su mochila azul marino desgastada como si fuera de el. Chuuya suelta un quejido.

— ¡Tu...! — El pelirrojo se vuelve un tomate en menos de un segundo, cuando escucha eso. Y la mirada acusadora y del castaño. Este suelta una carcajada. — ¿Quien es el nerd ahora? No encuentro nada mas nerd que leer porno. En lugar de verlo como una persona normal ....eres un pervertido.

Hay como, tres titulos. Dazai preferiria no nombrar ninguno de ellos por la verguenza, pero es mas fuerte la curiosidad y el las ganas de burlarse de Chuuya. — ¿Oh? ¿La cortesana? Una vez lo vi en una libreria, quise llevarlo y aun recuerdo la cara palida de Hirotsu. Quien diria que es porque es un libro sucio....

Suelta una risita irritante despues de eso, y Chuuya se acerca para arrebatarle el libro, con movimientos casi roboticos. Por pura verguenza, en realidad.

No me prives de tu....— Su boca se forma en una pequeña y graciosa 'o' antes de terminar de leer, Chuuya enrojece aun mas como si fuera posible y le quita toda la mochila.

— ¡Tu... bastardo entrometido...! — Abraza los libros y la mochila contra su pecho, con un rostro de lleno de acusacion y verguenza. El castaño rie y se balancea.

— Hm, siempre que compro libros, Hirotsu me acompaña, asi que nunca puedo escoger libros de este tipo. — Chuuya sigue demasiado avergonzado como para darle mas relevancia a ese comentario, hasta que el castaño le dirige una mirada astuta y traviesa. — ¿Y si intercambiamos?

Chuuya frunce el ceño, aun sonrojado, y se cohibe. Calcula las ventajas y desventajas. 

— Aun no lo he terminado. — Argumenta, serio, pero aun tiene ese rastro rosa en la cara. — Te dare uno si te callas. 

El castaño le sonrie y finge un zipper con sus labios, saca los tres libros y escoge el que antes estaba leyendo. "No me prives de tu piel" Chuuya lo mira acusador, y mete todo a su mochila.

— Te odio. — Gruñe el pelirrojo. Dazai le sonrie cinico de vuelta.

— Esta bien, chibi sucio. Te propongo algo, ¿quieres apostar quien acaba el libro primero? — Chuuya alza ambas cejas ante eso, descolocado e impresionado, eso le llama la atencion.

— No seria justo, yo ya empece mi libro. — Agita el titulo en cuestion y Dazai se cruza de piernas en el borde de la cama y sonrie astuto. 

— ¿Y? Deberias tomarlo como una ventaja, aun asi te ganare. — Se encoge de hombros. Chuuya apreta la mandibula.

— ¡Acepto! — Masculla irritado. Por supuesto que el no ganara, Chuuya lo hara. Va a ganarle a Dazai en su propio juego.

— Despacio, tigre. Ni siquiera he dicho la recompensa, o mas bien, tu penitencia... — Rie bajito y hace un gesto informativo. Chuuya se sonroja por su entusiasmo. — El que pierda, le debera un favor al otro. Lo que sea.

— ¿Lo que sea? — Inquiere el pelirrojo, imaginando soñadoramente todas las estupideces a las que podria obligar a Dazai a hacer cuando gane. El castaño asiente timidamente, imaginando las suyas por su lado.

— Lo que sea. — Suspira y se levanta, toma su mochila dandole la espalda a Chuuya y cuando esta a punto de salir, lo mira sobre su hombro. — Bien, nos vemos, chibi sucio. Tengo que ir a la escuela. 

Chuuya parpadea, por un momento perdio la nocion del tiempo. Agita su mano al castaño y este sonrie. Entonces se va. 

Chuuya se queda un momento, ahi parado. De espaldas a la ventana, ¿cuando imagino alguna vez que esto ocurriria? ¿Conocer a alguien, compartir secretos, bromas y ahora libros? 

Siempre penso que no habria tiempo para eso, que si se distraia si familia se caeria a pedazos, porque el estaria demasiado enamorado de una vida normal con otras personas y amigos que olvidaria todas las responsabilidades sobre sus hombros. 

(De hecho, las cosas si se estan cayendo a pedazos, pero el no lo sabe. Aun no)

Esta historia me da diabetes, ay. Prometo que en el próximo capitulo va a haber mas trama, meowww.

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