
003
🍃 8 añitos 🍃
Las hojas habían caído, ya era otoño y el frío se había acentuado un poco más en el país. Mis padres me habían dicho que salir en esta época del año podría traerme como consecuencia una gripe y por tanto, alguna que otra falta al colegio. Cualquier niño de ocho años desearía aquello, ¿cierto? Pues yo era uno de ellos.
Salí de casa sin mi abrigo color verde ranita y comencé a correr por todo el patio trasero de mi casa, pateando montañas de hojas caídas o pisando alguno que otro charco de agua ocasionado por la lluvia de la noche anterior. Era todo un parque de diversiones el estar fuera de mi casa, para ser exactos, de mi habitación.
Hojas y hojas caían del árbol que se situaba en el centro del jardín cuando yo me apoyaba en este; sonreí gustoso y pasé a seguir removiéndome o empujando el árbol para que más hojas cayeran. Iba bien, sentía que en en cualquier momento podría estornudar. Ya quería ver el rostro de mi mami cuando me encontrara con una temperatura alta, ya quería faltar a la escuela. Pero dejé de ejercer movimiento en el árbol cuando unas gotas, muy frías, de agua cayeron encima de mis zapatitos preferidos y mojaron gran parte de mis medias y piernas. Chillé por el gran frío que logró colarse hasta mis huesos. Sí, estaba exagerando, pero es que la temperatura baja de Seúl junto a unas gotitas extremadamente frías ocasionaban aquello en mí.
Al girarme noté que el causante de aquello fue una estúpida pelota que contenía dibujos de figuras geométricas y la cual había caído en un charco de agua muy cercano a mí. Tomé la pelota con la intención de botarla a algún lugar lejos de mí, cuando el grito de un niño me obligó a dejarla caer.
— ¡Esa es mi pelota! — gritó él sin dejar de caminar en mi dirección. Al llegar, tomó la pelota entre sus manos, mientras que yo no dejaba de ver su cabello azabache y esos ojitos achocolatados, que parecían más especiales que mis ojitos color avellanas.
No tarde en hacer un puchero y estirar mi brazito hacia él.
— ¡Seamos amigos! — dije con mucho entusiasmo, pues casi nunca socializaba con uno de mis compañeros, ellos pensaban que era raro solo por no gustar del fútbol.
El niño bonito, porque realmente lo era, miró mi manita extendida y luego a mí. Pensé que me rechazaría, pero en vez de aquello, soltó su pelota y sonrió para entrelazar nuestras manitos.
— Soy HoSeok, y ¿Tú? — parecía más emocionado que yo, incluso sus ojitos ya estaban brillando y según mi mami, esa es una buena señal.
— Soy Taehyung. — dije con la misma emoción que él.
Reímos juntos y aquella misma tarde me enteré que se había mudado a la casa de al lado hace como una semana atrás; ambos juramos ser los mejores amigos antes de retirarnos a nuestras casitas.
Esa tarde no solo atrapé un resfriado, también un mejor amigo, quien me visitó toda la semana que falté a la escuela.
🍃 12 años 🍃
Tres años habían transcurrido desde que HoSeok y yo nos conocimos, él había crecido mucho y ahora me pasaba por diez centímetros más. Aún seguíamos siendo amigos, claro que él, siendo un año mayor que yo, había conseguido a alguien de su edad. NamJoon era el nombre del nuevo amigo de HoSeok y a pesar de que debí de sentirme celoso, no lo hice, no sentí nada y eso fue porque Nam me trataba muy bien.
Por otro lado, HoSeok ya estaba empezando la adolescencia; yo recién era un puberto, pero mi mejor amigo ya estaba en todo su apogeo y como cualquier chico de trece años, ya andaba en busca de una chica.
Jennie fue su primera novia además de también ser su primer beso y por quien me dejó plantado muchas veces, incluso llegué a pensar que HoSeok ya no me quería cerca de él, pues siempre andaba empujándome o gritándome en la escuela. NamJoon me contó que solo era una etapa que cualquier chico de esa edad vivía, que muy pronto le pasaría y que volveríamos a ser amigos. Y tal como lo dijo, HoSeok regresó a mí.
Lamentable fue la situación cuando llegó llorando a mi casa y me confesó que Jennie lo había dejado por otro, en ese instante solo me quedó consolarlo y escuchar sus juramentos de que nunca más volvería a amar, típico de chicos ilusionados y sin experiencia en el amor. Aunque... ¿Yo tampoco lo sabía? En realidad no sabía nada sobre amor o sobre amar a alguien, jamás me interesó ese tema y pensaba que tampoco me interesaría mientras tuviera a HoSeok. Gran mentira
🍃 15 años 🍃
Fue en esta edad que supe lo que verdaderamente era el amor, HoSeok había cumplido 16 años y como cualquier mejor amigo me invitó a la fiesta para mayores que él organizó al tener la casa sola por un fin de semana.
Las bebidas contenían alcohol y Jin, mi hermano, me había pedido que no me alejara de él, que siempre le informara de a qué lugar iría o con quién estaría. En realidad no pude disfrutar totalmente de la fiesta, pues mi hermano solo se comía la boca con su novio, quien era nada más y nada menos que NamJoon. Esos malditos habían estado saliendo desde hace un año atrás y no se habían atrevido a decirme algo; no logré divertirme hasta que unas chicas, entre ellas la novia momentánea de HoSeok, organizó el típico juego de los siete minutos en el paraíso. Sabía que esa perra lo había hecho con dobles intenciones, pues hace mucho que quería abrirse de piernas ante mi mejor amigo.
La cuestión es que el juego empezó, la botella giró y dio en las personas erróneas. Ni la novia de HoSeok ni el mismo HoSeok fueron los que entraron en el armario.
HoSeok y yo habíamos salido seleccionados, todos comenzaron a silbar y a molestar diciéndole a mi mejor amigo que no vaya a convertirse en un mariquita. Ciertamente me sentí mal ante aquellos insultos y Jin no tardó en jalarme del brazo, y decirme que regresara a casa, iba a hacerle caso, pero HoSeok solo se encogió de hombros y lo único que musitó fue que éramos amigos y que no haríamos nada indecente en aquel diminuto cuarto.
Solamente me quedó seguirle.
Decir que no hicimos nada indecente en ese armario sería mentir. HoSeok me enseñó desde el beso francés hasta como correrme en menos de cinco minutos.
Después de aquella fiesta, nuestros encuentros, para nada amigales, fueron constantes. Yo iba corriendo a su casa apenas veía que sus padres salían de noche; él hacía lo mismo o simplemente decía que estudiaría conmigo para un examen cuando en realidad nos besábamos o acariciábamos.
No quería tener ese tipo de relación, por lo que una vez me atreví a preguntarle en qué nos habíamos convertido.
— Somos novios. — esa fue su respuesta antes de empezar con otra sesión de besos que terminó con algo más allá de cualquier caricia.
Él mismo día que nos volvimos novios, ese mismo día nos entregamos el uno al otro.
Era increíble como aquel pequeño de cabello azabache se había convertido en mi novio, tan solo ayer éramos unos niños que corrían y se sujetaban la mano para despedirse; ahora, en cambio, nuestras manos siempre estaban juntas.
Y esperaba que así fuera siempre.
🍃 16 años 🍃
Aún recuerdo el año en que nuestro noviazgo quedó marcado por la supuesta llegada de un bebé. HoSeok casi nunca usaba protección, nuestras relaciones íntimas ni siquiera eran planeadas, solo se daban, por lo que pensar en un embarazo sería algo común.
Los primeros síntomas habían iniciado una semana después que me tatué el nombre de mi novio en mi clavícula. Pensé que eran efectos secundarios, pero no siempre ocurría que después de un tatuaje te daba por comer mucho o por vomitar o marearte cada diez minutos.
Ya hasta incluso se lo había dicho a HoSeok sin comprobar por una prueba de sangre o por, aunque sea, una prueba casera.
— Estoy embarazado. — dije de repente, ocasionando que sus besos se detuvieran y que su mirada quedara pérdida.
Él no tardó en enloquecer y empezar a fumar, sí, mi novio comenzó a fumar cada que podía. Pensé que era una forma de escape para el "problema" que estábamos pasando. Nuestros padres ni siquiera estaban enterados de nuestro noviazgo, así que era algo que cualquiera temería a sus dieciséis años.
Y cuando pasaron los tres primeros meses, en los que mi novio y mejor amigo nunca dejó de lado el cigarrillo, me di con la sorpresa de que no había nada en mi vientre. ¿Cómo? pues se lo conté a Jin al ver ninguna diferencia en el tamaño de mi barriga y después de hacerme una prueba de sangre en el hospital me enteré de que solo tenía gastritis.
Juro que vi una sonrisa de lado en el rostro de HoSeok cuando le revele que solo había sido una falsa alarma. Sin embargo, aquello no nos bastó, pues seguíamos sin utilizar protección y teniendo relaciones sexuales. De la misma forma, HoSeok siguió fumando.
Ahora que lo pienso, creo que yo fui quién arruinó a HoSeok.
🍃 17 años 🍃
Y este fue el año trágico, HoSeok terminó cayendo en el hospital. Todo apuntaba a que tenía bronquitis, pero yo creía que iba más allá de eso. Yo lo presentía. Sin embargo, la enfermedad de mi novio no me detuvo, sé que parece egoísta decir aquello, pero fue el mismo HoSeok quien me pidió que no dejara de estudiar por él. Le hice caso y para ese mismo año me dieron una beca de estudio en gastronomía, estaba más que feliz al recibir aquella noticia; Jin también, pues ese era su sueño, un sueño que se vio arruinado cuando él salió embarazado. Sí, ahora tendría un sobrino o sobrina, eso también me motivaba a seguir adelante; el único problema fue cuando me enteré que aquella beca era para New York, en una de las escuelas más prestigiosas de esta ciudad.
Cuando se lo conté a HoSeok, quien por cierto ya andaba más pálido y decaído que antes, este me dijo que lo tomara, que siguiera con lo que a mí me gustaba.
— Pero a mí me gustas tú. — confesé, mientras tomaba su mano entre las mías.
Él tosió y negó.
— Haz-Hazlo. — musitó. Hasta hablar se le dificultaba y eso me preocupaba en demasía, los doctores no me decían nada y los padres de HoSeok tampoco se atrevían a mencionar algo. Sabía que algo me estaban escondiendo.
— No quiero dejarte solo, HoSeok, tan solo mira como te encuentras, ni respirar puedes. — le reclamé.
— Ti-Tienes que se..seguir adelante. — mencionó como si fuera algo fácil dejar a tu novio cuando este se encuentra en una camilla de hospital y conectado a uno que otro aparato.
— Lo rechazaré. — sentencié antes de levantarme de la silla en donde me encontraba.
HoSeok negó rápidamente y trató de hablar, sí, trató, pues su respiración se irreguló y comenzó a toser de una manera violenta. Los doctores no tardaron en venir e inyectarle algo; quería quedarme con él, pero las enfermeras me empujaban hacia fuera de la habitación y lo último que logré ver fue como tosia sangre.
Lo peor no fue solo eso, sino unos días después, cuando fui al hospital a ver a HoSeok y me negaron la entrada, entregándome una nota escrita por él mismo.
Si algún día llegaste a amarme, ahora te pido que sigas sin mí.
Simples palabras que tenían un significado muy grande y que influyeron mucho en la decisión que tomé.
Las enfemeras solo me dijeron que me alejara del hospital y que mi novio ya no quería volver a verme, dando por terminada la relación. Eso me sorprendió y me obligó a aceptar la beca para New York.
Pensé que el día de mi despedida, él vendría, lo pensé e incluso comencé a llorar al solo ver a mi hermano, a su novio y a mis padres; sin embargo, ni mis lágrimas lo trajeron de vuelta.
Juro que en ese momento lo maldije y deseé que se muriera, pero todo fue por el dolor, pues al estar en el avión me arrepentí y volví a llorar, en especial al escuchar lo que NamJoon tenía que decir.
— Él tiene cáncer, va a iniciar con la quimioterapia en Japón desde la próxima semana.
Nota del autor:
Especial del pasado :'c
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