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Capítulo 3

Capítulo 3: Táramis.

Cuando Robin no hizo nada para detenerla Marian sintió que estaba haciendo lo correcto, pero en el fondo no lo pensaba así.

Táramis no era una persona inteligente y sus rasgos no destacaban entre los demás, dispuesto a hacer lo que sea por dinero y perdidamente enamorado de Julieta no había nada que no hiciera por Marian, quien prometió un trato beneficioso para ambos. 

- Cinco bolsas de oro es mi precio - dijo el chico, convencido de que iba a poder sacarle una buena cantidad de dinero a la princesa y si contaba con más suerte quizá en más de una ocasión. 

- Te saco de este lugar y celos a Julieta es todo lo que puedo darte - le ofreció, los ojos de Taramis se iluminaron en cuanto escuchó el nombre y pronto aceptó en medio de celebraciones explícitas de felicidad y amor, cualquiera diría que estaba perdidamente enamorado y así era. 

- ¿Qué estamos esperando? - preguntó ansioso y dejó la madera que estaba cortando, dispuesto a seguirla sin interesarse siquiera en si fuera el final de su vida. 

- Aún no te he explicado el plan - como ella parecía estar más interesada en eso la escuchó, pero solo porque estaba pagando y de no ser por una amistad muy estrecha u otra chica él jamás podría acercarse a Julieta - Me vas a acompañar a una pequeña salida con unos amigos por la aldea, ahí podrás pavonearte todo lo que quieras para llamar la atención de Julieta, pero sin acercarte. 

- ¿Por qué sin acercarme? - preguntó cambiando su semblante, intuía una trampa. 

- Porque no tiene sentido si le das celos a Julieta y luego corres a pedirle perdón, deja que ella sola se haga ideas de lo que puede estar pasando entre nosotros, te pensará mucho.

- Está bien, no suena nada mal.

Marian no mencionó que él sería el objeto de los celos de Robin, sería mejor si ambos chicos se mantenían alejados el uno del otro, así no tendría por qué mentir a nadie. 

El plan fue hecho a la perfección, pero al momento de ejecutarlo Marian no pensó que a Robin no le importaría, no movió un solo músculo ni les dirigió una mirada de más, se mostró tan tranquilo como siempre, de haber dedicado especial atención a Louis pudo sospechar que escondía otras motivaciones, pero ni siquiera eso hizo, era un día común en su vida común y ningún movimiento o respiración suyas estuvieron fuera de lugar.

- ¿Hace cuánto se conocen? - preguntó Louis, sonriendo mientras tomaba el brazo de su pareja para comenzar el paseo.

- Unos meses ya - respondió Táramis. 

- ¿En serio? - preguntó confundida - Pensé que estabas en España.

- Y lo estaba - le confirmó - Solo que Táramis es uno de los lacayos de confianza de Ricardo, en poco tiempo será ascendido a caballero real - le lanzó una mirada inquisitiva a Robin, pero este solo se dedicó a observar el paisaje a su alrededor en una infantil distraccion. 

- Entonces han tenido tiempo para conocerse - dedujo la hija de Gudfred y ambos chicos dijeron que si al unísono. 

- ¿Les parece si caminamos hasta el lago? - preguntó Robin pero Louis fue la única que le contestó.

- Solo si a ti te parece bien - hizo el ademán de darle un beso en la mejilla pero este se apartó de forma tan sutil que nadie notó que en realidad no deseaba la atención de la chica. 

Caminaron hasta el lago como dijeron, Marian y Louis, como buenas amigas trataban de avivar siempre la conversación, pero los dos jóvenes no hablaban mucho, quizá porque no les interesaba o porque no tenían ganas, aunque a Marian le parecía que Robin estaba irritado desde antes de que sus acompañantes llegaran. 

- ¿Pudise pensar en lo que te dije? - le preguntó cuando se encontraron en la aldea, bajo el sol del verano ardiendo sobre sus cabezas.

- Creí haber sido clara con respecto al tema, no tenemos nada de qué hablar. Robin, Louis es un buen partido para ti, no desperdicies eso. 

- ¿De verdad crees que esto es por una posición social? ¿O por dinero? - evitó acercarse, a pesar de dar claras señales de querer hacerlo - Hay cosas más importantes que eso, Marian, yo sé que sabes de qué te estoy hablando pero tienes miedo de expresar lo que sientes porque estamos en una complicada situación, ¿pero no te detuviste a pensar que yo también puedo estar asustado? Por favor, hagamos esto juntos. 

- No es miedo, estoy usando la razón, deberías hacer lo mismo. Y más vale que guardes silencio, porque Táramis ya viene y no quiero que espantes a mi cita de hoy. 

Robin no le dió el gusto a Marian de lucir asustado o amenazado en ningún momento, ni siquiera por una milésima de segundo, desde ese moemento supo que no sería sencillo hacer que reaccionara.

Por dentro deseaba que él perdiera la calma, que sintiera lo que ella sentía en todo momento cuando veía a Louis llegar con él y acercarse más de lo debido, aunque no podía calificarlo así, pero Robin no dejó escapar una sola sonrisa de más que denotara cinismo ni un solo mal gesto de enojo, parecía calcular todo con método y precisión para que cada movimiento suyo fuera perfecto y digno de reconocimiento. 

De todos modos tampoco se dejó ver demasiado cercano a Louis, eso le devolvía la esperanza, no era tanta su insolencia como para coquetearla y seguir su relación tan campante, al menos tenía la mínima decencia de mostrarse alejado de ambas si el momento lo requería. 

- Ustedes hace cuanto salen - preguntó Marian mirando a Robin, pero este no le respondió. 

- No me digas que no te lo he dicho antes, Marian, qué clase de amiga soy si no te he dado todos los pormenores. 

- Tampoco es necesario que lo hagas ahora - dijo Marian incómoda, solo había dicho esto para que el ambiente no estuviera tan callado y terminó arrepentida. 

- Tienes razón - le respondió su amiga - Podremos hablar después, tendremos mucho tiempo para conversar cuando estemos solas. 

- Si quieres puedo irme - dijo Robin bromeando y esa fue la primera vez que le sonrió de forma sincera a Louis y ambos empezaron a jugar entre ellos, haciendo bromas, Louis lo empujaba y Robin la atraía a su cuerpo para luego abrazarla y darle un beso en la coronilla. 

Marian sintió unos celos atestados de una tristeza y pena profundas que la regresaron a su lugar de inmediato; era un error esperar que todo se solucionaría mágicamente para darle un final feliz, estaba mejor sin Robin, tendría que olvidarlo en algún momento aunque no quisiera.

Táramis también abrazó a Marian, pero fue en un instinto de protección hacia una buena amiga, no se conocían demasiado, pero el chico era bueno y supo que ella necesitaba su apoyo en ese momento y no era capaz de negarle eso. 

- Si él no puede ver lo que tiene en frente es su problema - le dijo en un susurro. 

- Él si lo ve, pero no tiene permitido hacerlo. 

- Créeme que si quiere tenerte va a buscar la manera. 

- No estoy tan segura de esto. 

1219 palabras.


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