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Capítulo XI

-No has tenido ningún problema en correrte con él...

-ChanYeol, por favor...

-¿Qué excusa me vas a dar? ¿Cuánto tiempo llevas con él y conmigo?

-No es así, de verdad- dijo Kyung Soo- primero estuve con él, luego contigo y... ahora con él. Pero nunca había vuelto a pasar nada entre nosotros... hasta ahora.

-Ya... porque, en realidad, conmigo no puedes llegar al final- Kyung Soo notó la decepción en la voz de ChanYeol y se sintió mal- ¿estabas conmigo para darle celos a él?

-Sí...

-¿Cuándo empezasteis?

-ChanYeol, de verdad...

-¿Cuándo?

-El día que me pediste salir.

-¿Ese mismo día estabas con él?

-Sí.

-Y, supongo que me dijiste "sí" cuando él te dejó.

-ChanYeol...

-De verdad no sé qué vi en alguien como tú.

-¿Su personalidad?- preguntó Kai, sonriendo, con malicia- ¿Su voz? ¿Su cuerpo? ¿Su forma de moverse en la cama? Oh no, espera, eso nunca llegaste a saberlo...

ChanYeol se abalanzó sobre Kai pero Kyung Soo se lo impidió. Este gesto dejó a ChanYeol totalmente estático.

-¿En serio? ¿Le defiendes sólo porque te acuestas con él?

En aquel momento llegó la tutora de los chicos, la profesora Choi, y los miró. Todos se miraron con miedo, Kai el que más.

-¿Qué está pasando aquí?- preguntó.

Kai miró a ChanYeol con miedo y Kyung Soo negó con la cabeza, implorando en silencio. Si ChanYeol hablaba, estaban muertos, sobre todo Kai.

-Kyung Soo y Kai se estaban acostando en ese mismo retrete- acusó ChanYeol, sin piedad.

La profesora los miró.

-¿Es eso cierto?

-Yo los escuché- dijo ChanYeol.

Kyung Soo no hacía más que negar con la cabeza, asustado, pero Kai estaba horrorizado, cerró los ojos y, cuando los abrió, habló.

-Yo jamás me acostaría con Kyung Soo- dijo, con desdén- ni siquiera somos amigos, él no es nada para mí... todos saben que le detesto.

Kyung Soo se giró lentamente y miró a Kai, no podía creer lo que acababa de escuchar de los labios del chico. Sabía que estaba jodido, pero aquello era pasarse. No se lo pensó y, sin más, le propinó un golpe con la rodilla en la entrepierna.

Kai dejó escapar todo el aire de sus pulmones y cayó al suelo, derrotado, sujetándose la entrepierna mientras lagrimeaba. Aquel dolor superaba a cualquiera que hubiera tenido en su vida.

-Ya es suficiente. Señor Park, a su clase. Do, Kim, venid conmigo.

El profesor de gimnasia tuvo que ayudar a Kai a levantarse, bajar las escaleras y sentarse en una silla.

-Te traeré hielo- dijo el hombre.

A los minutos, volvió de las cocinas con una bolsita de hielo envuelta en un paño. Kai se la puso en su zona íntima y soltó un quejido de alivio.

-He llamado a vuestras familias- dijo la profesora Choi cuando el profesor de gimnasia se fue- sólo les he dicho que estáis castigados por una pelea. Ahora bien, cuando vengan, debo decirles qué ha ocurrido. Así pues, decirme, ¿Qué ha ocurrido? Jong In...

-No pasó nada.

-Kyung Soo...

-No pasó nada.

-Park ChanYeol dice que sí pasó algo, que os escuchó... Jong In no tienes el historial limpio en ese sentido.

-No le he hecho nada a Kyung Soo. Él aquí no tiene nada que ver.

Kyung Soo miró a Kai y, durante un segundo, se sintió mal por el golpe en la entrepierna. ¿Es que acaso le estaba intentando proteger?

Finalmente llegaron sus familias y se sentaron con ellos.

-¿Qué ha pasado?- preguntó la señora Kim- Jong In, te has estado portando muy bien, tu padre y yo no entendemos nada.

-Señora Choi, le aseguro que mi hijo no es de meterse en peleas...

-No sé... como decirles esto...

-Lo que dijo ChanYeol no es verdad- dijo Kai, casi suplicando.

-¿Qué ocurre? ¿Acaso ChanYeol no es de tus amigos?- preguntó la señora Kim.

-Y es muy cercano a ti- dijo la señora Do, mirando a su hijo.

-El caso es mi alumno, compañero de ellos, asegura que los encontró en el cuarto de baño... en la intimidad, no sé si me entienden- dijo la profesora Choi, con delicadeza- el hecho de que les llamáramos es que, tras esta acusación, Kyung Soo y Jong In se pelearon y Kyung Soo pegó a Jong In.

Tras las palabras de la profesora Choi se hizo el silencio.

-Dijiste que no lo volverías a hacer...- dijo la señora Kim, con un hilo de voz- dijiste que te estabas portando bien, tus notas...

La señora Do, por otro lado, señalaba a Jong In con un dedo acusador y temblaba de arriba abajo.

-Mamá, no...

-¿Es el chico de las cartas?

-Mamá...

-¡Contéstame, Kyung Soo!

-Sí...

-¿Qué cartas, Jong In?

-¡Su hijo le estuvo mandando cartas... cartas... bueno... subidas de tono a mi hijo!- la señora Do miró a su hijo y le abofeteó- ¡te dije que te mantuvieras alejado de él! ¿Cómo has podido volver a acostarte con él y en el colegio?

-¿Volver?- preguntó el señor Kim.

-Mamá, por favor no...

Kyung Soo tenía mucho miedo, sabía lo que los padres de Kai le harían si se enteraban que estaban con un chico.

-¡Su hijo estuvo visitando al mío todas las noches durante tres meses! ¡Y no para hablar!

Esta vez fue Kai quien recibió una bofetada.

Tras aquello, reinó el silencio.

-¿Queréis decir algo?- preguntó la profesora Choi, mirando a sus alumnos.

Ambos negaron.

-Am... debéis entender que... os tendremos que expulsar por esto.

Los señores Kim y la señora Do miraron la profesora Choi.

-¿No podría haber una especie de acuerdo?- preguntó la señora Kim- yo ya le dije a mi hijo que, a la siguiente, le mandaría a un internado. ¿Podríais evitar expulsarle por su bien académico?

-¿Podríais hacer lo mismo por Kyung Soo? Le sacaré de Corea, lo prometo.

La profesora Choi salió, evidentemente aquello le venía muy grande. Volvió a la media hora y lo hizo con el director Lee.

-Me han contado la situación. No va a haber expulsión porque eso significaría un mal para vosotros y para nosotros. Ahora bien, no lo habrá porque, tanto los señores Kim como la señora Do, han prometido sacar a sus hijos de aquí- les tendió a cada uno unos papeles- firmarlos.

Avergonzados por la situación, los señores Kim y Do firmaron los papeles y salieron del instituto con Kai y Kyung Soo.

-Señora Do, lamento lo que mi hijo le ha causado- dijo la señora Kim mientras su marido empujaba a Kai hacia el coche.

Kyung Soo miraba con muchísima lástima a Kai.

-Lo mismo digo, señora Kim.

La señora Do agarró a Kyung Soo del brazo y se lo llevó al coche.

-Te volvería a pegar- dijo, furiosa, dentro del coche.

-Hazlo, me da igual.

-Te quedas sin teléfono, sin ordenador y volverás a Estados Unidos.

-Lo que quieras.

Una vez dentro de casa, Kyung Soo se fue a su habitación a hacer la maleta para irse a Estados Unidos. Pasaron un par de días y Kyung Soo ya tenía una plaza en un internado masculino al sur de Tennessee, ¿Por qué lo habían escogido ahí sus padres? Porque sabían que era un lugar complicado para los homosexuales.

Un día antes de su partida, Kyung Soo recibió una inesperada visita.

-Hola, señora Do, me llamo Liska, ¿está Kyung Soo?

Kyung Soo frunció el ceño, aquella no era la voz de Liska, sino de Addie.

-Claro, pasa, le llamaré.

La señora Do fue a la habitación de su hijo.

-Tu amiga Liska está en el salón.

El chico bajó y, efectivamente, no se encontró con Liska, sino con Addie.

-¿Qué haces aquí?

-Sé que te vas del país. Vengo a despedirme.

La chica le extendió los brazos para darle un abrazo y Kyung Soo la abrazó.

-A Jong In le importas de verdad, sólo quería protegerte frente a Choi, pero no esperaba tu reacción, he convencido a mis padres para que le envíen a un internado en los Estados Unidos, pero tienes que decirme a donde irás.

-Iré a uno puramente masculino, al sur de Tennessee. Ahí está el folleto...

Addie sacó el móvil disimuladamente y le hizo una foto al folleto sobre el internado de Kyung Soo.

-Buena suerte, intentaré convencer a mis padres.

Al día siguiente, Kyung Soo se fue al aeropuerto, se despidió de su madre y embarcó. Por un lado sentía cierta emoción, ¿Y si se encontraba con Jong In? Por otro lado no podía evitar ver la realidad, ¿Y si Addie no había podido ser capaz de convencer a sus padres?

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