
52
Liam sentía las miradas de todos clavadas en él, y aquello le ponía algo nervioso. Aún así, se dispuso a mantener la compostura y quedarse tranquilo mientras pensaba que estaba allí para ayudar a su pareja.
— Señoría, solicito permiso para hacerle preguntas al joven Dunbar –El abogado acusador habló, haciéndole voltear.
Miró al hombre con los ojos entrecerrados, sonriendo de medio lado porque Scott no estaba allí. Por supuesto que no estaba allí, el muy cobarde no se hubiera atrevido a mirar a Peter a los ojos en un juicio. Mucho menos se hubiera atrevido a tenerle a él en frente.
— Voy a permitirlo –Dijo el juez.— Pero al ser menor, puede negarse a responder preguntas que le produzcan desagrado.
— "Si es por eso, mandenme a sentar" –Pensó Liam poniendo los ojos en blanco.— La sola voz de este hombre me desagrada.
El abogado se le acercó leyendo los papeles, pero se mantuvo a una distancia prudente de él.
— Dígame, joven Dunbar... –Comenzó a hablar.— ...¿Desde hace cuanto tiempo conoce al señor Hale?
— Más de un año.
— ¿Y que tipo de relación tuvieron en un principio?
— Simples conocidos, obviamente –Dijo con obviedad.
— ¿Y qué tipo de relación tienen ahora?
Liam miró a su madre, la cual le observaba expectante. Esperando a que respondiera a la pregunta.
Respondió mirándola a los ojos.
— Somos pareja.
— ¿Eran pareja desde antes o después de que él abusara de usted?
— ¡Protesto! –El padre de Liam sonaba molesto.
— A lugar –Liam vio como aquel juez golpeaba un pequeño martillo contra la base de madera.
— Peter Hale no abusó de mí –Gruñó lo suficientemente fuerte como para que todos le escucharan.— Yo consentí todas las relaciones sexuales que mantuvimos y el abogado puede decir que no es ilegal.
— Verá señoría, quiero resaltar que las leyes de California dicen que es ilegal el mantener relaciones con un menor si este nunca antes ha tenido sexo o si, en otro caso, es menor de 13 años –Alexander Dunbar tenía una sonrisa en su rostro.— Y mi hijo no cumple con ninguna de esas dos normativas.
Hubo un repentino silencio en la sala. El abogado acusador se había quedado tieso.
— ¿Tiene pruebas de eso, señor Dunbar? –Preguntó el juez.
— Por supuesto, es más, tengo testigos –Aseguro el Dunbar mayor con una sonrisa.— Llamo a declarar a Hayden Romero.
Liam miró a su padre con los ojos abiertos como platos. Aquello no podía ser cierto, no podía estar trayendo a la recién nombrada allí.
El rubio miró hacia la puerta mientras un oficial entraba acompañado por la chica. Liam tragó grueso y miró al juez, el cual se mantenía con una expresión neutral.
— Puede ir a sentarse, joven Dunbar.
El menor asintió con la cabeza y fue hacia los asientos detrás de Peter, pasando junto a su padre y dedicándole una mirada asesina. Luego pasó junto a Hayden y ambos evitaron el contacto visual.
La adolescente se puso de pie frente al juez y apretó los labios mientras intentaba evitar el contacto visual. Se sentía intimidada por estar allí, pero el padre de Liam la había contactado para ayudar al menor.
— Buenos días, señorita Romero –La saludó el juez.
— Buenos días –Respondió la morena en un murmullo.
— Ahora los abogados van a hacerle algunas preguntas –Le explicó el hombre mayor.— Tienes que responder con la pura verdad.
— Lo haré –Aseguró la adolescente.
El primero en acercársele para comenzar con las preguntas fue el abogado acusador, al cual miró con el ceño algo fruncido porque estaba demasiado cerca.
— ¿Qué clase de relación tuvo usted con Liam Dunbar? –Preguntó el hombre sin siquiera pretender ser amable.
— Fuimos pareja –Respondió, volteándose para ver a los demás.
— ¿Por cuanto tiempo? –Volvió a interrogar el hombre.
— Varios meses.
— Le pido que sea exacta, señorita Romero –Pidió el juez.
— Salimos por séis meses, pero teníamos cierta relación desde un año antes de formalizar.
Peter no pudo evitar apretar los puños mientras escuchaba a aquella chica. La tensión que se había formado con la llegada de Hayden era notable para todos, incluso para los humanos.
— Y díganos, señorita Romero –Volvió a hablar el abogado acusador.— ¿Cuantas veces ha tenido sexo con el joven Dunbar?
La pregunta había sido hecha sin el más mínimo cuidado, lo cual hizo que Hayden no respondiera al instante.
La adolescente volteó la mirada hacia Peter, el cual en su mente ya la había matado de muchas formas diferentes pero intentaba que aquella furia no afectara ni su olor ni su compostura.
— Mantuvimos relaciones sexuales en tres ocasiones diferentes –Aseguró la chica Quimera.
— ¿Y cuándo fue la última vez que esto ocurrió? –Preguntó el padre de Liam.
— La última vez fue hace cinco meses.
— Y, en ese momento, Peter Hale se encontraba fuera del pueblo –La sonrisa del padre de Liam daba a entender que ya se consideraba un ganador.
Un silencio se apoderó nuevamente de la sala.
— ¿El abogado acusador tiene algo para decir? –Preguntó el juez acomodándose los anteojos.
— No señor –Negó el hombre apretando los puños con impotencia.
El juez Martínez le hizo una seña a uno de los oficiales para que se acercara y este lo hizo, momento en el que el juez le murmuró algo para luego volver la vista a los papeles que se encontraban frente a él.
— Se le pide a los civiles que a abandonen la sala –Habló el oficial.— El acusado y los abogados deben quedarse mientras el juez llega a un veredicto.
Todos comenzaron a levantarse e ir hacia la salida, Liam fue uno de los últimos en conseguir salir de la sala puesto que estaba sentado muy adelante.
Iba por el pasillo caminando entre las personas, buscando a Stiles y a Derek cuando sintió una mano sujetarle por el hombro para detenerle. Ya sabía de quién se trataba, pero no quería voltear.
— Hey Liam –La voz femenina solo le confirmó que se trataba de ella.
Se dio la vuelta y miró un poco hacia abajo, encontrándose con aquél par de ojos que antes amaba y que ahora le hacían temblar.
No entendía por qué Hayden Romero estaba allí.
— ¿Podemos hablar? –Le preguntó la chica cruzándose de brazos.
Liam ya deseaba que se lo tragase la tierra.
NOTA DE LA AUTORA:
chan Chan CHAN, ya se me está haciendo costumbre poner eso cuando dejo suspenso. Y me acabo de dar cuenta que pasa muy seguido, lo siento.
En fin, sin más que decirles me despido deseándoles un buen resto del día y mandándoles muchos besos y abrazos para todos. Adiós mi linda manada.
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