Un susurro al oído
Son sus ojos,
un mar profundo y tempestuoso
Es su boca,
antídoto a cualquier veneno.
El recuerdo de su cuerpo,
moja como lluvia fresca mis solitarias noches.
Arropando mis ganas,
arrañando la soledad,
caminando a mi lado.
Tinto son mis labios,
que acarician sus ganas.
Ganas de volver a romperme en su boca.
De perderme en aquel banal secreto,
que un día danzó en mi oído.
Tan fugaz como su historia,
tan breve como este amor a destiempo,
tan efímero como la vida misma.
Hecho por: Mika R. Guzmán
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