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9-COSAS BUENAS

Capítulo nuevo!!! Aunque veo pocos comentarios en el anterior, voy a tener que castigaros 2 meses sin capítulo, jajaja.

Bueno, espero que lo disfruteis y como siempre, espero estrellitas, teorías... COMENTARIOS...  Si no veo comentarios, la próxima historia será Karamel en lugar de supercorp. :P

De verdad, si os pido comentarios es porque me encanta ver vuestras reacciones y me rio muchísimo con algunas y eso me alegra el día y me anima a seguir escribiendo.

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9-COSAS BUENAS

"¿Vas a dejarme?"

KARA

25 de Septiembre de 2020

Cuando bajamos del avión, eran cerca de las cuatro de la tarde. Ni siquiera habíamos comido, pero no me importaba. Nos dirigimos a un coche que nos esperaba. La madre de Lena había llamado para contratar un coche con chófer que nos llevase donde hiciera falta. Guardé en el maletero la bolsa que solía llevar con los pañales, algo de ropita limpia y las cosas que Lexie solía necesitar. También recibí una llamada de mi madre. El señor Matthews la había llamado para comentarle que Mike tenía un amigo en la ciudad que hacía pruebas de paternidad y que seguramente habría ido allí. Así que nos dirigimos hacia allí directamente.

-Sara: Tranquilas, vamos a encontrar a Lexie – dijo, sentada en el asiento del pasajero. Alex, Lena y yo íbamos detrás – Y cuando lo hagamos, tenéis permiso para patearle las pelotas a ese hijo de puta tanto como queráis. Alex y yo miraremos a otro lado.

-Lena: No dudes que lo haré, Sara.

Cuando llegamos, vimos un coche de policía y una ambulancia en la puerta y me temí lo peor. Lena y yo entramos corriendo, seguidas de Alex y Sara.

-Kara: Busco a Tommy Merlyn – dije.

-Policía: Allí – dijo señalando a Tommy, hablaba con otro policía. Me acerqué, con Lena, después de que Alex y Sara enseñasen sus placas.

-Kara: ¿Tommy?

-Tommy: Perdone, ahora no puedo atenderla.

-Kara: ¿Mike ha estado aquí con mi hija?

-Tommy: ¿Eres la madre de la niña?

-Kara: Las dos lo somos – dije señalándonos a Lena y a mí.

-Tommy: Sí, estuvo aquí.

-Lena: ¿Y dónde está ahora?

-Tommy: No lo sé. En cuanto vio el resultado negativo se volvió loco. Intenté convencerle de que me diese a la niña, pero me golpeó en la cabeza y se fue.

-Alex: ¿Le hizo la prueba sin el consentimiento de la madre? Sabe que puede meterse en un lío por eso, ¿verdad?

-Tommy: Yo no supe ese detalle hasta después. Mike me dijo que alguien había dejado a la niña en su puerta con una nota diciendo que él era el padre. Me dijo que quería confirmarlo, porque no pensaba hacerse cargo de ella si no era su hija. Después supe que la había secuestrado.

-Kara: ¿No sabes dónde fue?

-Tommy: No. Lo siento. Estaba muy nervioso, creo que... Seguramente tenía síndrome de abstinencia. Mike...

-Kara: Sí, lo sabemos.

-Alex: Entonces habrá ido a buscar alguna dosis. Sara, pregunta a ese agente si sabe de puntos de venta cercanos. Seguro que Mike ha ido a alguno. – dijo, mientras Sara asentía y se iba a preguntar.

-Tommy: La niña no dejaba de llorar... Por lo que me dio a entender Mike, lleva horas sin comer.

-Kara: Eso es lo que más me preocupa ahora mismo. Sólo tiene dos meses.

-Tommy: Avisé a la policía en cuanto recuperé la consciencia. Juro que no sabía nada.

-Lena: Debió asegurarse antes.

-Kara: Lena, amor, tranquila... - dije sujetando su brazo.

Sara se acercó poco después con el policía al que había ido a preguntar.

-Policía: Hola. Nos han avisado de una llamada desde una farmacia cercana. Un hombre que coincide con la descripción del señor Matthews...

-Lena: ¿Señor? No merece ese trato.

-Policía: Con la descripción del sospechoso... Estuvo allí. Pidió que le preparasen un biberón para la niña y después de dárselo se marchó.

-Sara: Al menos ha comido... - dijo mirándonos.

-Policía: También hemos recibido un aviso de un taxista que dice haber llevado a un hombre con una niña a las afueras de la ciudad. No puede decirnos exactamente dónde, ya que bajó del taxi y siguió caminando.

Alex miró a Tommy.

-Alex: ¿Mike conoce a alguien a las afueras?

-Tommy: No, que yo sepa. Pero su padre compró varias propiedades hace un mes o así. Van a derribar las casas para construir una clínica más grande y avanzada en Metrópolis. Incluirán los laboratorios en el mismo edificio. Es un terreno de unas... Diez, puede que quince viviendas individuales. Es posible que esté en alguna de ellas. Ya no vive nadie allí.

-Alex: ¿Está seguro de eso?

-Tommy: Mi padre y el señor Matthews son buenos amigos desde hace muchísimos años. Incluso están hablando de fusionar las empresas, y puede que lo hagan con esa nueva construcción. Mi padre habló conmigo de eso hace un par de semanas.

-Alex: Bien, empezaremos por allí. – Miró al policía.

-Policía: Tenemos orden de ayudarles en lo que necesiten.

-Sara: Pues que vayan todas las patrullas disponibles. Hay que registrar todas las casas y rodearle para evitar que escape.

-Policía: Bien.

-Kara: Gracias, Tommy.

-Tommy: Espero que la encontréis pronto y que esté bien. Y lo siento, de haberlo sabido antes....

Nos dirigimos a las afueras y, al llegar, bajamos del coche. Nos detuvimos a una distancia razonable para que Mike no nos escuchase ni viera llegar.

-Lena: Son muchas casas.

-Alex: Bueno, hay drones con cámara térmica. No será necesario entrar en todas las casas. Sabremos en cuál está Mike enseguida. Y entraremos a por él.

-Kara: No.

-Alex: ¿Cómo que no? Mira, han venido cinco patrullas. Será fácil rodearle y hacerle salir.

-Policía: El dron ya está activado, no tardaremos en dar con él.

-Kara: Eso es genial. Pero si Mike ve a la policía se asustará y puede hacer daño a Lexie.

-Sara: ¿Entonces qué propones?

-Kara: Yo entraré en la casa donde esté Mike.

-Sara: ¿Tú?

-Lena: ¡No! Kara, no voy a dejar que entres ahí sola con ese...

-Kara: Lena, amor... - dije cogiendo su rostro entre mis manos. – No podemos arriesgarnos a que le haga daño a Lexie.

-Lena: ¿Y a ti sí...? No, Kara. No puedes entrar ahí. ¿Y si tiene un arma? ¿Y si te dispara?

-Kara: Me pondré un chaleco – dije mirando a mi hermana.

-Alex: Estoy con Lena. No es una buena idea, Kara.

-Kara: Es mi hija, Alex.

-Alex: Y yo soy policía y te digo que no vas a entrar.

-Kara: Tengo que entrar yo, Alex. Créeme. Es más seguro para Lexie así.

-Sara: Es posible que Kara tenga razón, Alex.

-Alex: No la animes.

-Lena: Si entras, yo voy contigo.

-Kara: No.

-Lena: ¿Por qué?

-Kara: Porque no quiero que te pase nada, amor.

-Lena: También es mi hija, Kara.

-Kara: Lo sé, amor. Pero si entro sola, me será más fácil acercarme a Mike. – dije besándola- No va a pasarme nada. Por favor, confía en mí...

-Lena: Pues claro que confió en ti, A Chara... Pero no confío en él.

-Policía: Le tenemos. Está en esa casa de ahí – dijo señalándola.

-Kara: Bien... - dije.

-Sara: Ponte esto – dijo tendiéndome un chaleco antibalas. Me quité la cazadora y la camiseta y me puse el chaleco para que Mike no pudiera verlo. – Y no se te ocurra quitártelo, ¿me oyes?

-Kara: Sí.

-Alex: Toma, ponte esto – dijo colocándome un pequeño pin en la solapa.

-Kara: ¿Un pin?

-Alex: Es una cámara oculta con un micrófono. Podremos ver y oír todo lo que pasa. ¿Entendido?

-Kara: Vale.

-Lena: Ten mucho cuidado, Kara, por favor... - dijo cogiendo mi mano. Noté que Lena temblaba muchísimo, así que la abracé.

-Kara: Cuando esto acabe, quiero hablar contigo.

-Lena: ¿De qué?

La sonreí y me dirigí hacia la casa. Entré con cuidado y empecé a mirar. La casa estaba completamente vacía, no quedaba nada. Se notaba que hacía poco que sus dueños se habían marchado.

-Kara: ¡¿Mike?! – grité. No obtuve respuesta. Recorrí la planta baja, mirando con cuidado antes de cruzar cada puerta – Mike, soy Kara... - dije entrando en lo que supuse sería la cocina. Vi un tenedor en el suelo y me agaché a recogerlo. No es que fuese a hacerle mucho daño a Mike con eso, pero me podría ser útil si necesitaba defenderme. Al menos, podría darme unos segundos para echar a correr si fuera necesario. Escondí el tenedor en mi manga, asegurándolo con mi reloj para que no se cayese y me dirigí hacia las escaleras, empezando a subir. –Mike... Sé que estás aquí... - dije. En ese momento, escuché que Lexie empezaba a llorar y solté un suspiro de alivio. Ella estaba bien. Me dirigí hacia el cuarto del que venía el llanto y entré – Mike... Soy yo... Hablemos.

-Mike: No te acerques... - dijo, con Lexie en brazos, pegado a la pared.

-Kara: No le hagas daño, por favor... - dije, dando un pequeño paso hacia él.

-Mike: ¡Quédate ahí! – gritó, mirándome.- Nunca he querido hacer daño a la niña. Sólo... Sólo quería saber si era mi hija. Pero tú no me lo permitías.

-Kara: Te dije que no era tuya, Mike. De haberlo sido, te lo habría dicho.

-Mike: Mientes. No me habrías dicho nada.

-Kara: Claro que sí.

-Mike: ¡Deja de mentir, joder! ¡No me habrías dicho nada, porque no soy el tipo de padre que alguien como tú querría para su hija!

-Kara: En eso tienes razón. Pero te lo habría dicho con la esperanza de que saberlo te haría cambiar. El Mike con el que salí durante el primer mes era muy diferente al Mike con el que salí los tres meses siguientes.

-Mike: Sigues mintiendo... Sólo saliste conmigo porque mi padre es el jefe de tu madre y tenías miedo de que hiciera algo contra ella, ¿verdad?

-Kara: Está bien, vale, sí. Lo hice por eso. Y no me equivocaba, ¿verdad? Tu padre le contó a mi madre que le pediste que la despidiera cuando supiste lo de Lexie.

-Mike: ¿Así se llama?

-Kara: Sí, Alexandra, como mi hermana. – Miré a Lexie, que seguía llorando – Mike... Dámela. Necesita comer y posiblemente que le cambien el pañal. Porque supongo que tú no lo has hecho, ¿verdad?

-Mike: Le di un biberón.

-Kara: Sí, y te lo agradezco. Pero hay que cambiarla. Por favor, Mike. Y necesita comer más.

Mike miró a Lexie y se acercó a mí, despacio. Me quedé quieta, mirándole, preparándome por si me atacaba. Cuando estuvo lo bastante cerca, extendí los brazos y él me puso a Lexie sobre ellos.

-Mike: No quería hacerle daño, Kara, debes creerme. Sólo... Necesitaba meterme algo para calmarme antes de volver con ella y dártela. Y quería hacerlo en un lugar tranquilo. No quería quedarme con ella en la calle, es peligroso.

-Kara: Lo sé... Ven con mamá, cielo, eso es... - dije abrazando a Lexie contra mí con fuerza – Ya está, cariño, ya pasó...- dije acunándola. Luego miré a Mike – Tengo que llevármela, Mike. La policía está fuera. Hay muchos, así que intentar escapar es inútil.

-Mike: Lo suponía...

-Kara: Si te entregas, sin violencia, seguramente la condena sea menor.

-Mike: No creo. Secuestro, amenazas, agresión... Son muchas cosas en mi contra.

-Kara: Lo sé. ¿Vienes conmigo?

-Mike: ¿Contigo? ¿Me acompañarías? ¿Por qué?

-Kara: Les diré que me entregaste a Lexie sin oponerte a ello, es mejor que si te quedas aquí y entran a buscarte a la fuerza.

-Mike: Está bien...

-Kara: Tú delante – dije, apartándome para que pasara. Bajamos las escaleras, aunque no le quitaba el ojo de encima a Mike. No me fiaba de él. Nada le impedía volverse y atacarme si lo deseaba. Cuando Mike salió de la casa, Alex y Sara corrieron hasta él, esposándole. Lena se acercó corriendo.

-Lena: ¡Kara! ¡¿Cómo está Lexie, está bien?!

-Kara: Hay que cambiarla... Su bolsa está en el maletero del coche.

-Lena: ¡Maldito hijo de puta! – gritó, girándose hacia Mike y dándole tal puñetazo que, de no ser porque Alex y Sara le tenían sujeto, se habría ido al suelo. – Espero por tu bien que mi hija esté bien de salud. Porque si le pasa cualquier cosa, aunque sea que haya cogido piojos por tu culpa, te juro que te pudres en la cárcel hasta que te mueras.

-Kara: Lena, amor, ¿puedes coger un momento a Lexie? Ve a cambiarla.

-Lena: ¿Por qué? ¿Qué vas a hacer tú? – preguntó, cogiéndola.

-Kara: Esto... - dije, acercándome a Mike como si fuera a besarle en la mejilla y pegándole un rodillazo en sus partes con todas mis fuerzas, haciéndole gritar de dolor - ¡Maldito cabrón! ¡Espero que te pudras en la cárcel! Y no te preocupes por eso... - dije, señalando hacia sus partes, que se las sujetaba con un gesto de dolor – Ya era inútil antes de que te diera el rodillazo. Tampoco se ha perdido nada. Además, es un alivio saber que la naturaleza es sabia e impide que los microbios como tú se reproduzcan. Porque eso eres Mike. Un microbio. Llamarte cerdo sería una total falta de respeto hacia los pobres animales. Si alguna vez sales de la cárcel, no vuelvas a acercarte a mi familia, porque te juro que la próxima vez, no te daré una patada. La próxima vez, te la arranco de un mordisco. ¿Ha quedado claro?

Mike asintió y Sara y Alex lo llevaron hasta el coche. Me acerqué a Lena, que no se había movido de donde estaba y me miraba.

-Lena: ¿Estás bien?

-Kara: Sí. Ahora sí – dije acariciando la carita de Lexie, que seguía llorando – vamos a cambiarla, debe estar incómoda. Y tendrá hambre.

-Lena: Deberían revisarla. No parece que tenga nada, pero...

-Kara: Hay una ambulancia allí, espera – dije, acercándome a por la bolsa de Lexie. Mike me miró desde el interior del coche, pero le ignoré. Volví junto a Lena y nos acercamos con Lexie hasta la ambulancia, donde la revisaron. Por suerte, no tenía nada. Nos dejaron cambiarla allí para que estuviera más cómoda y luego le di el pecho. Lexie empezó a comer con ganas, mientras Lena me miraba, sentada a mi lado.

-Lena: Kara...

-Kara: ¿Hum...?

-Lena: ¿Qué querías decirme?

-Kara: ¿Qué?

-Lena: Antes de entrar en la casa. Me dijiste que cuando esto acabase, querías hablar conmigo.

-Kara: Sí. Pero no recuerdo lo que quería decirte, lo siento. Será por los nervios.

-Lena: ¿Vas a dejarme?

-Kara: ¿Qué? ¡No! ¿Por qué haría algo así?

-Lena: Mike se llevó a Lexie mientras estaba bajo mi cuidado y... - dijo, empezando a llorar.

-Kara: Amor, no... No fue culpa tuya, ni de Caitlin.... Ni siquiera de Oliver. No podían hacer nada contra lo que Mike les inyectó. Y tú estabas en una reunión importante. No te culpo, si es lo que piensas. Y no pienso dejarte. Lena... Lexie y yo te necesitamos.

-Lena: ¿Y si le hubiese pasado algo a Lexie, y si hubiera...?

-Kara: No termines esa frase. Y no, tampoco te dejaría. – dije cogiendo su mano para tranquilizarla mientras Lexie seguía comiendo.

-Lena: Está bien. Te creo... - dijo sonriéndome.

Cuando Lexie terminó de comer, cogimos sus cosas y nos dirigimos hacia el coche.

-Alex: Sara irá con Mike en un coche patrulla hasta el aeropuerto. He hablado con mamá para tranquilizarla y el señor Matthews nos ha dado permiso para ir en su avión con Mike para que Lena y tú podáis volver en el avión de Lena sin tener que verle la cara por más tiempo. Cuando lleguemos, Sara y yo iremos directas a comisaría con él. Vosotras iros a casa y descansar. ¿Lexie está bien? – preguntó, acariciando su carita.

-Kara: Sí. Sólo tenía mucha hambre y necesitaba un cambio de pañal. Por lo demás, está bien. Mike dijo que no tenía intención de hacerle daño. Al parecer, necesitaba meterse algo para tranquilizarse y después iba a devolvernos a Lexie. O eso dice. Sólo quería estar en un lugar tranquilo y seguro para Lexie mientras lo hacía.

-Lena: ¿Y tú le crees?

-Kara: No lo sé. Parecía sincero. Pero no sé qué pensar.

-Alex: Será mejor que nos vayamos ya – dijo, mientras Sara sacaba a Mike del coche para llevarlo a un coche patrulla.

LENA

Nos dirigimos hacia el avión, aunque antes hicimos una pequeña parada. No habíamos comido nada en todo el día, así que paramos a coger algo para llevar y comer por el camino. Ya empezaba a anochecer.

Lexie se quedó dormida en el camino hasta el avión. Cuando subimos, abrí la comida y ayudé a Kara a comer, ya que con la niña en brazos lo tenía un poco difícil.

Cuando llegamos a casa. Eliza y mi madre se acercaron a nosotras.

-Lillian: ¡Por fin! – dijo acercándose - ¿Cómo está la niña?

-Kara: Cansada. Igual que nosotras. Ha sido un día muy largo.

-Eliza: ¿Habéis comido? ¿Os preparo algo de cena?

-Kara: Es muy tarde, mamá. Y hemos comido algo en el avión, no te preocupes.

-Lillian: ¿Por qué no os dais una ducha caliente? Después del día que habéis tenido os vendrá bien para relajaros. Nosotras cambiaremos y acostaremos a Lexie. Nos quedaremos aquí hasta que acabéis y nos iremos.

-Lena: Podéis quedaros si queréis, mamá.

-Lillian: No, cielo – dijo acariciando mi mejilla – Necesitáis descansar y estar las tres solas ahora.

-Kara: La verdad es que lo de la ducha me parece una buena idea.

-Lillian: Entonces venga, id ahora – dijo cogiendo a Lexie de entre mis brazos.

-Lena: habría que bañarla primero a ella.

-Kara: Lo haremos mañana, amor. Deja que duerma. Ha tenido un día horrible.

-Lena: Está bien.

Subimos al cuarto de baño y nos quitamos la ropa. No necesitamos preguntar si queríamos ducharnos juntas. Estaba claro que las dos necesitábamos de la otra en este momento. Entramos en la ducha y abrí el grifo, dejando que el agua caliente cayera sobre nosotras. Kara me abrazó y empezó a llorar. Yo no tardé en hacer lo mismo. Las dos lo necesitábamos. Tras pasar casi una hora bajo el agua, salimos, nos pusimos un pijama y bajamos al salón, donde nuestras madres veían la televisión.

-Eliza: ¿Estáis bien? – preguntó, acercándose a nosotras y poniendo sus manos sobre mi mejilla y la de Kara.

-Kara: Sí. Sólo... Necesitábamos...

-Eliza: Tranquilas. Os veis agotadas. Iros a dormir, mañana vendremos por la mañana a veros.

-Kara: Sí.

-Lillian: He llamado a tu hermana. Ella y Sam se encargarán de la empresa durante un par de días.

-Lena: Gracias.

-Lillian: Hasta mañana.

Tras despedirnos, subimos a nuestro cuarto. Nos acercamos ala cuna de Lexie, que seguía durmiendo. Kara la cogió con cuidado de no despertarla, llevándola hasta nuestra cama.

-Kara: Quiero que hoy duerma con nosotras – dijo mirándome.

-Lena: Me parece bien. – dije, mientras me iba a mi lado de la cama. Kara dejó a Lexie con cuidado en el centro de la cama y luego se tumbó. Yo hice lo mismo en mi lado, mirando hacia Kara y Lexie. Acaricié el rostro de Kara, mirando sus ojos, aún algo tristes. – Ya no hay que preocuparse por Mike... Todo irá bien a partir de ahora.

-Kara: ¿Tú crees?

-Lena: Por supuesto. Las cosas sólo pueden ir a mejor.

-Kara: Te amo. – dijo poniendo su mano sobre la mía, que aún seguía sobre su rostro.

-Lena: Yo también. Ahora cierra los ojos y duerme un poco.

-Kara: Tú también.

-Lena: Sí, yo también. – Miré a Lexie y sonreí – Mírala, tan tranquila. Y nosotras muertas de miedo.

-Kara: Es muy pequeña para entender lo que ocurría. – dijo, casi dormida – Y...

Cuando vi que Kara se durmió, cerré mis ojos, alargando mi brazo con cuidado para abrazarlas a Lexie y a ella. Me quedé dormida poco después, agotada.

26 de Septiembre de 2020

Me desperté al escuchar varias voces. Miré el reloj de la mesilla y vi que eran más de las doce de la mañana. Miré a Kara, que seguía dormida. La noté despertarse de madrugada para dar de comer a Lexie. Fui a mirar a Lexie y me levanté casi de un salto al ver que no estaba.

-Lillian: Tranquila, cariño, está abajo, con Eliza. Nos la llevamos para que no os despertara.

-Lena: Mamá...

-Lillian: Venía para ver cómo seguíais.

-Lena: Pudimos dormir al menos... - dije - ¿Quién está abajo? Oigo muchas voces.

-Lillian: Todo el mundo. Quisieron pasarse a ver cómo estabais. Nia, Andrea, Winn, Sam, Maggie, Alex, Sara... Hasta tu tía ha venido.

-Lena: ¿En serio?

-Lillian: Estaban preocupados. Andrea ha venido por si necesitabais ayuda. Ya sabes...

-Lena: Sí. Bueno, no lo sé. Lexie está bien. Todo quedó en un susto, por suerte.

-Lillian: Bajad cuando queráis.

-Lena: Espera... Si Maggie y Sam están aquí, ¿quién está en L-Corp?

-Lillian: Cariño, la empresa puede sobrevivir una mañana sin que una Luthor esté presente. Además, es sábado. – dijo saliendo.

Kara despertó media hora más tarde. Nos pusimos algo de ropa cómoda y bajamos al salón, saludando a todo el mundo. Andrea nos dijo que si necesitábamos alguna sesión con ella para hablar del tema, sólo teníamos que llamarla y ella se pasaría por casa cuando acabase en el trabajo.

Alex y Sara nos contaron que Mike había confesado todo y que estaba dispuesto a asumir su culpa y la condena que le fuera impuesta. Winn se ofreció a ayudarnos a buscar un buen equipo de cámaras de seguridad para instalar en toda la casa, mejor que el que teníamos. Al parecer, conocía al hijo de una de las mejores empresas de seguridad del país. También se encargaría personalmente de contratar un par de guardias que estaría todo el día vigilando por los alrededores de la casa.

Y Sam se ofreció a ser nuestra abogada cuando llegase el juicio contra Mike.

Agradecimos toda la ayuda y comimos todos juntos en casa. Estábamos recogiendo la mesa, cuando llamaron a la puerta. Me acerqué a abrir.

-Lena: Hola... - dije al ver a un hombre al que no conocía en la puerta.

-Hombre: Hola... Soy Robert Matthews. Busco a Kara Danvers.

-Lena: ¿Matthews? ¿Tiene algo que ver con Mike?

-Matthews: Soy su padre. Quería disculparme con Kara y... ¿Lena? Por lo que hizo mi hijo y asegurarme de que la niña está bien.

-Lena: Soy Lena Luthor – dije, mirándole seria.

-Matthews: ¿Tú eres Lena? Oh, vaya, yo... ¿Puedo pasar?

-Lena: ¿Ha venido a defender a su hijo? Porque si es así...

-Matthews: Para nada. Lo que ha hecho mi hijo no tiene justificación ninguna. Sólo quería saber cómo estabais vosotras y la niña y si hay algo que pueda hacer por vosotras.

-Lena: Pase. – dije, dejándole entrar. Después de todo, nos ayudó con lo de Lexie. El hombre entró y cerré la puerta, guiándole hasta el salón.

-Eliza: Señor Matthews... - dijo al verle. Él se acercó y la besó en la mejilla.

-Matthews: Eliza... Por favor, no estamos en el trabajo. Puedes llamarme Robert.

-Eliza: Claro... Robert. ¿Qué hace aquí?

-Matthews: Fui a ver a mi hijo a comisaría. Le pedí que me diera la dirección de Kara para venir a verla. Quería saber cómo estaban la niña y sus madres.

-Kara: Estamos bien, gracias... - dijo mirando a Lexie, que estaba en brazos de Alex.

-Matthews: Me alegro... - dijo sonriendo y mirando a Eliza.

-Lillian: Disculpe – dijo poniéndose entre Eliza y él – Le agradecemos que se preocupe, y su ayuda en todo este asunto. Pero, ¿A qué ha venido exactamente?

-Matthews: Bueno, yo... No he venido a pedir que perdonen a mi hijo. Hizo algo horrible, y debe pagar las consecuencias. Sólo... Quería disculparme por no haber visto venir algo así. Por no pensar que podría llegar a hacer algo semejante. Desde que murió su madre, Mike ha sido... "problemático", pero jamás pensé que llegaría a ese punto. Sólo quiero pedir disculpas por el mal rato que hizo pasar a esta familia y que si necesitan cualquier cosa, no duden en pedírmelo. Kara, si necesitas dinero para acabar con tus estudios...

-Lena: Kara no necesita dinero. De sus estudios ya me ocupo yo.

-Kara: Lena, amor... - susurró, acercándose a mí – tranquila. El señor Matthews sólo intenta ser amable. – Dijo- Se lo agradezco, señor Matthews. Pero es mi último año, está todo pagado y como puede ver, el dinero no es un problema. ¿Por qué no lo usa para buscarle ayuda a Mike? Él lo necesita más que yo. Tengo entendido que los programas de desintoxicación y los psicólogos de las prisiones no son precisamente los mejores. Debería buscarle buenos profesionales si quiere ayudar a su hijo.

-Matthews: Claro. Sí, es una buena idea. – Miró a Lillian de nuevo, poniendo una mano sobre su espalda – Tienes una hija muy inteligente, Eliza. Aunque teniéndote a ti como madre, no es de extrañar.

-Lillian: Si tanto valora la inteligencia de Eliza, ¿por qué no le da un mejor puesto en su clínica?

Miré a mi madre, confusa. No entendía por qué reaccionaba así.

-Matthews: ¿Perdón?

-Lillian: Como ha dicho, Eliza es muy inteligente. Además de responsable. Lleva muchos años trabajando para usted y aún sigue ocupando un puesto de técnico de laboratorio. Si de verdad la valora tanto y tan agradecido le está, ¿por qué no le da un puesto de jefa de laboratorio y le sube el sueldo?

-Eliza: Lillian... - dijo sonrojándose.

Miré a mi madre y cómo intentaba encontrar una forma de volver a ponerse entre Eliza y el señor Matthews. Era como si no quisiera que él estuviera cerca de ella. Como si mi madre estuviera enamorada de... No. No podía ser, ¿o sí?

-Lillian: ¿Qué? ¿No dice que quiere compensar a esta familia por lo que ha hecho su hijo? Pues búsquele ayuda, como ha propuesto Kara, y dele un mejor puesto y sueldo a Eliza.

-Matthews: Bueno, podría... Podría pedirle al actual jefe de laboratorio que le enseñe a Eliza su trabajo. Le falta poco para jubilarse y necesitaré un nuevo jefe de laboratorio para National City y otro para Metrópolis, así que... Supongo que puedo poner a Walter a formar a sus sucesores. Y que Eliza sea una de ellas.

-Eliza: ¿En serio?

-Matthews: Sí, claro. La señora...

-Lillian: Luthor. Lillian Luthor.

-Matthews: Claro. Debí suponerlo. Es tan hermosa como su hija Lena.

-Lillian: No me sea pelota, señor Matthews. – dijo volviendo a colocarse entre Eliza y él.

-Matthews: Perdón, no quería ofenderla. Como iba diciendo, la señora Luthor tiene razón. Ya va siendo hora de darte un mejor puesto, Eliza. Nadie lo merece más que tú.

-Eliza: Bueno, yo... Gracias.

-Matthews: De nada. En fin, supongo que debería irme. Nos vemos en el trabajo, Eliza. – dijo tocando su brazo y acercándose a besarla de nuevo en la mejilla.

-Eliza: Claro.

-Lillian: Señor Matthews... Un último consejo. Cuando no sepa qué hacer con las manos, guárdeselas en los bolsillos y procure no ser tan afectuoso con sus empleadas en público, no sea que alguien confunda las cosas y acabe haciendo compañía a su hijo en prisión por un malentendido. Es usted un buen hombre, siga así.

-Matthews: Por supuesto, lo siento, yo... No sabía que Eliza y usted... Lo siento, ya me voy. Me alegro de que la niña esté bien, en serio. Y de nuevo, mis disculpas por lo ocurrido – dijo caminando hacia la puerta.

-Lillian: Y una última cosa. Nuestros ojos, están aquí arriba – dijo señalando sus ojos – En la cara. No tenemos ojos en el pecho. Ni en el culo.

Cuando salió, Maggie empezó a reírse.

-Lena: ¿Y tú de qué te ríes?

-Maggie: ¿En serio lo preguntas? Vamos Lena, tú también lo has notado.

-Lillian: ¿Notar el qué?

-Maggie: Ese hombre se ha pensado que tú y la señora Danvers estáis liadas.

-Lillian: ¿Qué? ¿Y por qué iba a pensar algo así?

-Lena: No lo sé, quizás por el ataque de celos que has demostrado hace unos segundos. Prácticamente le has amenazado con denunciarle por acoso si volvía a tocar o a acercarse a Eliza.

-Lillian: No digas tonterías.

-Cat: ¿Tonterías? – dijo – Vamos Lillian, si sólo te ha faltado ponerte a mover el culo y extender tus plumas como un pavo real. ¿Desde cuándo te gustan las mujeres? O... Siendo más específicas, ¿desde cuándo te gusta Eliza?

-Lillian: No me gusta Eliza.

-Sam: ¿Ah, no? Pues siento decirte esto, Lillian. Pero un segundo más y le destrozas, ¿a qué ha venido eso de los ojos?

-Lillian: Le estaba mirando el culo a Eliza. Y lo que no era el culo. Eso es una falta de respeto – dijo, desviando su mirada a Eliza. O más bien, a sus pechos.

-Lena: Pues tú le estás faltando al respeto a Eliza ahora mismo.

-Maggie: No exageres Lena, lo que mamá está haciendo es limpiar con su mirada limpia y llena de amor, la mirada sucia que le ha echado ese hombre a las gemelas de tu suegra.

Miré a la madre de Kara, que no sabía cómo reaccionar. Kara y Alex también miraban a su madre, confusas con la situación.

-Eliza: Lillian, ¿qué... de qué están hablando?

-Lillian: De nada. Sólo están haciendo el idiota, como siempre.

-Eliza: Lillian... ¿Sientes algo por mí?

-Lillian: Bueno, somos familia. Siento aprecio por ti y...

-Cat: ¿Aprecio? Lillian, yo también siento aprecio por mi gato y no me he mudado a un cojín a su lado ni he puesto mi arenero junto al suyo. Eso para empezar. Además, cada vez que estás con Eliza, se te pone esa estúpida sonrisa en la cara que no hay forma de borrar. Estás coladita por ella.

-Eliza: ¿Eso es cierto?

-Lillian: Yo... Pues... - dijo, sonrojándose. - ¿Si dijera que sí, eso afectaría a nuestra amistad?

-Eliza: Sí, lo haría – dijo seria.

-Lillian: Entonces no, no siento nada por ti, aparte de amistad y cariño.

-Eliza: Vaya, es una pena. Yo que quería dejar de ser tu amiga...

-Lillian: ¿Qué? Pero...

-Eliza: Te lo diré de nuevo, por si no te ha quedado claro. Ya no quiero ser tu amiga, Lillian. Porque quiero ser mucho más – dijo acercándose y besando a mi madre con fuerza delante de todas.

-Alex: ¡¿Pero que co...?! ¡Mamá! – gritó.

-Winn: ¡Eso, señora Danvers!

-Kara: Esto no lo esperaba, la verdad – dijo mirándome - ¿Amor?

-Lena: Bueno, había notado ciertos cambios en mi madre desde que conoció a la tuya, pero... Hasta hoy no me di cuenta de lo que sentía realmente. Y sí, me sorprende, pero me parece genial.

Vi que Andrea cogía su bolso y sacaba un cuaderno y un bolígrafo, acomodándose en el sofá.

-Andrea: De acuerdo... Son cincuenta por cabeza. La cola empieza ahí, junto a esa maceta. Media hora por persona. ¿Quién es la primera?

En ese momento, Eliza se apartó de mi madre, mirándola a los ojos.

-Lillian: Vaya, eso... No lo esperaba. ¿De verdad tú...?

-Eliza: Sí. Al principio no quise aceptarlo. Pensé que sólo estaba confundida. Desde que murió Jeremiah nunca me había divertido tanto con nadie, ni había tenido ese tipo de... Conexión. Pero luego decidí aceptarlo. Sólo que no me atrevía a decírtelo porque no quería perder nuestra a mistad. Pero después de escuchar lo que he escuchado aquí hoy...

-Lillian: Yo también tenía miedo de que no sintieras lo mismo y perderte.

-Eliza: Bueno, ¿Y ahora qué?

-Lillian: Ahora quiero besarte yo – dijo besándola.

-Cat: Ahora, mejor, cogéis vuestras cosas y os vais a un hotel – dijo cogiendo los bolsos de ambas y tendiéndoselos – O mejor aún, a casa de una de las dos. Creo que tenéis mucho de lo que hablar. Aunque puede que hablar sea lo que menos hagáis, pero bueno...

-Lena: Vale, ahora no podré quitarme esa imagen de la cabeza. Gracias, Tía.

-Cat: Vamos Lena, no te hagas la remilgada ahora, que tú harás cosas peores con Kara. Lexie es una prueba de ello.

-Lena: Pero nosotras...

-Cat: ¿Qué? Lo que hacéis vosotras, pueden hacerlo ellas. Aún están en edad de pasarlo bien. Además, no veo nada que se lo impida. Ninguna está en silla de ruedas, ni le faltan dedos en las manos, sus caderas están bien...

-Maggie: ¡Tía, ya! Eso es demasiado hasta para mí. Por favor.

-Alex: Me parece que habla de nosotras, Sara. Vamos, tengo ganas de... Ya sabes...

-Sara: ¿Y tú, cuándo no tienes ganas, Alex?

-Nia: Creo que nosotras también nos iremos.

-Andrea: Sí, ya va siendo hora.

-Winn: Pues yo creo que iré a... comprarme un perro o algo que me haga compañía. Soy el único que está solo en esta habitación.

-Maggie: Qué triste.

-Winn: ¿Verdad?

-Maggie: Ven con nosotras. Podemos hacer un trío.

-Sam: ¡Maggie!

-Maggie: Es broma. – se acercó a Winn, pero estaban tan cerca de mí, que pude escuchar a mi hermana susurrarle en el oído – O no... Puedo convencerla si te apetece.

-Winn: No, gracias.

-Lillian: Pues nosotras también nos vamos. Como decís, tenemos cosas de las que hablar.

-Alex: Kara, Lena, miradlo por el lado bueno. No podrán darnos hermanos o hermanas sorpresa. Ya no están en edad para eso.

-Eliza: Siempre podemos adoptar.

-Alex: Mamá, tú ya no estás para cambiar pañales.

-Eliza: Te recordaré eso cuando me hagas abuela y me pidas que cuide a tu hijo. Por si no te acuerdas, se los cambio a Lexie.

-Alex: Pero Lexie es tu nieta, no tu hija.

-Winn: Podéis adoptarme a mí. Como y me visto solo, hago mi cama y limpio la casa. También sé cocinar.

-Lillian: No vamos a adoptar a nadie. Así que Maggie, Lena, Alex y Kara... Podéis estar tranquilas en ese aspecto.

-Kara: Bueno, a mí no me importaría tener otro hermano o hermana.

-Alex: Kara, calla, que Lillian ya ha dicho que no. – miró a mi madre - ¿Entonces... Ahora tengo que llamarte mamá Lillian, o...?

-Lillian: Sigue llamándome sólo Lillian.

-Lena: Espera, espera... - dije- Si Eliza y tú empezáis a salir... y la cosa funciona... Entonces... ¿Eso nos convertiría a Kara y a mí en hermanas? Eso sería raro. ¿Y si quisiéramos casarnos?

-Sam: Podríais hacerlo. Legalmente, no sois hermanas de sangre, así que no hay problema. Otra cosa sería que tú te casaras con Maggie o Kara con Alex. Eso sí que no se podría.

-Lena: Se me acaba de revolver el estómago.

-Kara: Amor, ¿estás bien?

-Cat: Será mejor que nos vayamos antes de que Lena se convierta en la niña del exorcista y se ponga a vomitar en modo aspersor.

-Alex: Toma, cógela... - dijo dejando a Lexie en brazos de Kara.

Cuando todo el mundo se marchó, me quedé mirando a Kara.

-Lena: ¿Qué acaba de pasar aquí?

KARA

Miré a Lena, que seguía mirando la puerta, confusa. Dejé a Lexie en la cuna que teníamos en el salón y me acerqué a Lena.

-Kara: Amor, ¿estás bien? – repetí.

-Lena: No lo sé, es... Jamás pensé que... Yo no... Mi madre...

-Kara: Vale, ven, siéntate – dije cogiendo u mano y llevándola hasta el sofá, donde nos sentamos- Ahora tranquilízate, coge aire y trata de decir una frase completa. Sólo una.

-Lena: No esperaba esto.

-Kara: ¿Ver a nuestras madres besándose? La verdad, yo tampoco.

-Lena: Pero no lo entiendo... Mi madre... Ella se casó con mi padre, le gustan los hombre. Nunca dijo nada de que también le gustasen las mujeres.

-Kara: Lo mismo pasa con la mía – dije encogiéndome de hombros.- Tal vez, acaban de descubrirlo. Como yo.

-Lena: ¿Tú?

-Kara: Siempre estuve con hombres. Pensé que eras un chico cuando me acosté contigo en esa fiesta. ¿Quién iba a decirme que acabaría enamorándome perdidamente de una mujer tan maravillosa como tú?

-Lena: ¿Perdidamente?

-Kara: Sí.

-Lena: ¿Crees que te habría enamorado igualmente de mí si no tuviera... ya sabes?

-Kara: ¿A Lenito? – dije riéndome – Amor, eso sólo es un extra que te hace más interesante. Hay muchas otras cosas de ti que me encantan. Por ejemplo, tu pelo... - dije acariciándolo- tus ojos – pasé suavemente mis pulgares sobre ellos, haciendo que Lena los cerrase- tus labios... - dije besándola – El lunar de tu cuello... - lo besé también – tu corazón... - puse mi mando sobre su pecho- Tu inteligencia, tu risa, tu sonrisa, tu forma de pronunciar mi nombre, o cuando me dice A Chara... ¿Lo he dicho bien? – dije, sonriendo. Lena asintió, mirándome a los ojos – Me gusta cómo eres con Lexie, lo mucho que la quieres. Todas esas cosas seguirían estando ahí aunque no tuvieras a Lenito. Y yo me habría enamorado de ti igualmente. Estoy segura al cien por cien. Porque eres maravillosa, Lena.

Empecé a quitarle la camiseta lentamente y la tumbé sobre el sofá, tumbándome sobre ella. Volví a besarla mientras acariciaba sus pechos por encima de su sujetador.

-Lena: Kara... - jadeó.- Espera, espera...- dijo, apartándome.

-Kara: Lo siento, yo... - dije levantándome, pensando que Lena no quería. Iba a alejarme cuando Lena me sujetó de la muñeca.

-Lena: Eh... No es que no quiera, cariño. Pero no aquí. Primero, no quiero que acabemos en el suelo. Segundo, tengo los preservativos arriba. Y tercero, podemos llevar la cuna de Lexie a su cuarto mientras tú y yo nos divertimos un poco.

-Kara: Oh... ¿Pre... Preservativos? – dije.

-Lena: No querrás darle un hermano a Lexie tan pronto, ¿verdad?

-Kara: No, claro que no, es sólo que... Perdona, creía que no querías y...

-Lena: Pues claro que quiero. Pero es más cómoda la cama que un sofá, ¿no crees?

-Kara: Sí, claro. – dije sonriéndola. Cogí la camiseta de Lena del suelo y el comunicador de bebés mientras ella cogía a Lexie y subimos al cuarto. Lena puso a Lexie en su cuna y empezó a moverla para llevarla al cuarto de al lado. Volvió poco después, sonriendo. Yo ya me había quitado la camiseta que llevaba cuando Lena me agarró por la cintura.

-Lena: No recuerdo haberte dicho que empezaras a desnudarte. Quiero hacerlo yo.

-Kara: Lo siento... - dije mirándola a los ojos. Sus ojos verdes brillaban con fuerza y Lena me sonrió.

-Lena: Bueno... Por esta vez te lo voy a perdonar – dijo poniéndose de puntillas para besarme mientras empezaba a desabrochar el botón de mi pantalón. Después, deslizó el pantalón por mis piernas y levanté mis pies para que lo sacara. – Perfecto... - dijo empujándome sobre la cama.

-Kara: Oye, no es justo, tú aún tienes el pantalón- protesté, mirándola.

-Lena: No seas impaciente... - dijo besando mi cuello mientras se quitaba su pantalón y lo dejaba caer al suelo, seguido de sus braguitas. Se apartó un momento para coger un preservativo del cajón y ponérselo - ¿Mejor así?

-Kara: Muchísimo mejor, sí. Ven aquí.

Lena se rió y se puso sobre mí. Empezamos con besos y caricias, hasta que dejaron de ser suficiente y empezamos a hacer el amor como si nos fuese la vida en ello.

ELIZA

26 de Septiembre de 2020

Lillian aparcó frente a su casa y bajé del coche para dirigirme a la mía, que estaba sólo unos metros más adelante.

-Lillian: ¿No quieres pasar?

-Eliza: Yo...

-Lillian: Creo que tenemos algo de lo que hablar, ¿no? – dijo mirándome - ¿O es que ahora vas a volverte vergonzosa?

-Eliza: No, yo...

-Lillian: Vamos, entra... - dijo mientras abría la puerta. La seguí al interior y Lillian colgó su abrigo. Yo hice lo mismo con el mío y nos dirigimos al salón. - ¿Un café? – caminó hacia la cocina y la seguí.

-Eliza: Claro. – dije, agachando la cabeza- Así que...

-Lillian: Así que me besaste.

-Eliza: Si, bueno, yo... No podía callarlo más y al ver que tú parecías también sentir lo mismo...

-Lillian: Me alegro de que lo hicieras. – dijo, mientras preparaba el café.

-Eliza: ¿Y ahora qué?

-Lillian: Ahora... Hagamos las cosas bien. Va usted muy rápido, jovencita. Nada de besos hasta por lo menos, la segunda cita.

-Eliza: ¿Rápido?

-Lillian: Sí. Tomémonos las cosas con calma. Vayamos despacio. Tengamos un par de citas al menos para saber si esto es lo que realmente queremos ambas y que ninguna está confundiendo las cosas.

-Eliza: Lillian, míranos, ya no tenemos edad para ir despacio.

-Lillian: ¿Nos estás llamando viejas, Eliza? Porque yo no me siento así. No pienso morirme mañana. Ni dentro de un mes. Ni de un año. Ni siquiera dentro de los próximos diez años, así que tenemos tiempo de sobra.

-Eliza: Lillian, nadie puede saber cuánto tiempo tiene para...

-Lillian: Entonces, con más razón. Aprovechemos y disfrutemos. Ven a cenar conmigo mañana. Te llevaré a un sitio que te va a encantar.

-Eliza: ¿A cenar?

-Lillian: Sí. ¿Algún problema?

-Eliza: No. De acuerdo. Pero cenemos aquí, en tu casa.

-Lillian: ¿Te avergüenza que nos vean juntas en público?

-Eliza: No, no es eso. Es que... Bueno, llevo demasiado tiempo sola. No recuerdo lo que es una primera cita. Seguro que meto la pata.

-Lillian: Eso es imposible... - dijo acercándose. Me tendió una taza de café y me miró a los ojos.

-Eliza: Por favor, me sentiría más cómoda si nuestra primera cita fuera con nosotras dos a solas, sin nadie más alrededor.

-Lillian: Está bien, así será.

-Eliza: Sólo dime una cosa... ¿De verdad estabas celosa?

-Lillian: Sí. Puede que tú no te hayas dado cuenta, Eliza. Pero ese tipo te desnudaba con la mirada.

-Eliza: Es mi jefe, Lillian.

-Lillian: Tu jefe o no, no tiene derecho a mirarte de ese modo.

-Eliza: ¿Y tú sí? Porque me estás mirando justo así ahora mismo.

-Lillian: Eso es porque me estoy muriendo de ganas por besarte de nuevo. Pero hemos dicho que nada de besos hasta por lo menos, nuestra segunda cita.

-Eliza: Eso lo has dicho tú, no yo. Y sinceramente, no sé si sobreviviré a mi primera cita contigo. Así que igual no tenemos una segunda. Por lo tanto, tomaremos este momento como una primera cita y mañana ya veremos qué pasa.

-Lillian: Me parece bien. Ven, vamos a sentarnos.

Estuvimos hablando hasta que se hizo de noche. Lillian me invitó a quedarme a cenar, pero le dije que eso sería como adelantar la cita de mañana a hoy y que quería descansar, pues seguía algo cansada debido a la tensión pasada con el secuestro de Lexie por parte de Mike.

Lillian me acompañó hasta mi casa y se despidió de mí con un suave beso en la mejilla. Me quedé con la puerta abierta, mirándola, hasta asegurarme de que entraba en su casa. Después me preparé una infusión relajante y me fui a dormir, cansada.


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