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Capítulo 15 Todos mis hijos.

Dedicado a: Duquesa83 por la ayuda en este capítulo.

Emma tiene 5 años, Nathan 4 años. Luna P.O.V

Cuando me recuperé del parto me levanté de la cama de Damon y escuché como se estaba duchando. Nathan y Emma estaban en el salón jugando juntos.

- Buenos días, hermanita - me saludó Damon sin camiseta.

- Lo has hecho muy bien - añadió al notar lo agotada que estaba.

Me levanté de la cama y decidí cogerle de la mano para bajar abajo.

- Vamos abajo - le pedí.

Él decidió bajar conmigo y por el camino me dijo algo animado.

- Nuestro hijo se lleva bien con tu hija - me dijo con una sonrisa.

- Qué bien - le dije contenta acariciando su torso.

Al bajar abajo Emma vino a abrazarme con una sonrisa.

- Mami - me dijo abrazándome.

La cogí en brazos y le pregunté a Damon.

- ¿Dónde está Stefan? - le pregunté.

- Cuidando de Ethan, en vuestra habitación - me explicó.

- Vale - contesté.

- Vamos a ver a papi - me pidió Emma.

- Vale - le contesté subiendo con ella en brazos.

Entramos en la habitación y Stefan se preocupó al verme levantada.

- ¿Qué haces aquí? Deberías de estar descansando - me dijo preocupado terminando de darle de beber sangre a Ethan.

- Estoy bien, ya he descansado - contesté con una sonrisa dejando a Emma en el suelo.

De pronto alguien llamó a la puerta y Damon dijo.

- Luna, es para ti - dijo desde la entrada.

Stefan y yo bajamos pero por desgracia también nos siguió Emma. En la puerta nos encontramos con Elijah y yo cogí a Emma de la mano para ponerla detrás de mí y protegerla.

- Elijah - dije algo nerviosa.

- No quiero molestar - dijo mirando a Emma.

- Esperaba que pudieras acompañarme. Quiero enseñarte algo - añadió mirando a mis hermanos.

- No - dijo Damon sujetándome de la muñeca.

- Si no te fías de mí acompáñala - le dijo Elijah.

Hice que viniera con mi mente una botella de plástico y me mordí mi muñeca para llenarla de mi sangre.

- Bueno, ¿quién quieres que te acompañe? - me preguntó Stefan.

- ¿Puedo ir contigo? - me preguntó Emma.

- Necesito que os quedéis aquí, todos. Confiad en mí, no me va a pasar nada - expliqué.

Ellos me miraron sorprendidos, Stefan decidió no decir nada pero Damon sí quiso replicar.

- ¿Por qué es tan difícil que me hagas caso? - se quejó mientras Nathan venía al escucharnos hablar y no encontrar a Emma.

- Por favor, Damon - le pedí.

- Como quieras, hermanita - dijo entre dientes.

- Mami, no - me dijo Emma cogiéndose de mí.

- No tengo elección - le dije.

Ella me miró y me soltó. Entonces yo me fui con Elijah. Al llegar al bosque nos pusimos a hablar.

- No consigo imaginarme cómo era todo esto hace mil años - comenté mirando el bosque.

- El instituto se construyó sobre un poblado indio. Allí vi mi primer hombre lobo - me explicó.

Cuando de pronto noté que alguien nos seguía, o mejor dicho, algo. Era un zorro naranja que en cuanto me vio se convirtió en Emma.

- ¿Emma? - dije perpleja.

- Mami, no quiero que te pase nada - me dijo.

Eso me dejó sorprendida, no entendía como es que era capaz sin ningún entrenamiento ni nada conseguir dominar sus poderes a la perfección, o por lo menos los de transformación, porque fueron los que más me costaron a mí, y aún todavía hay veces que me cuesta dominarlos.

- Emma, ven aquí - le dije acercándome a ella.

Ella me hizo caso, vino conmigo y Elijah siguió con su explicación.

- La plaza del pueblo era el punto donde se reunían para la oración. Y muy cerca había un campo donde pastaban los caballos salvajes - explicó mientras seguíamos andando por el bosque.

- ¿También conoces este sitio? - le pregunté al ver que estábamos cerca de la cueva de los Lockwood.

- Debajo hay una cueva donde jugaba de niño. Conecta con un sistema de túneles que recorre toda la zona. Puede que la naturaleza nos protegiera así de la ferocidad de la luna llena. Mi madre decía que debía haber un equilibrio - explicó provocando que me asustase.

- Elijah, tenemos que marcharnos ya - me despedí algo nerviosa.

- Te admiro, Luna. Me recuerdas cualidades que valoraba antes de que nos convirtiera. Engañar no es propio de ti y, aún así cuando te pregunté por tu charla con mi madre me mentiste a la cara - me dijo.

- No es cierto. Te dije que tu madre solo quería empezar de nuevo - me defendí intentando mantener la calma.

- Oigo el latido de tu corazón. Sé que me mentiste en el baile y me estás mintiendo ahora - dijo acercándose a mí al mismo tiempo que yo protegía a Emma detrás de mí.

- Dime la verdad - me exigió.

- No pretendía que pasara esto - confesé.

- ¿Qué pasara qué, Luna? - me preguntó enfadado conmigo.

- Pensábamos que lo que había dentro de ese ataúd mataría a Klaus. Y cuando vimos que era tu madre no sabíamos qué pensar - expliqué.

- Cuando pidió verme pensé que a lo mejor podría ayudar. Que encontraría la forma de matar a Klaus. Pero no solo quiere matar a Klaus - dije derramando unas lágrimas.

- Quiere matarnos a todos, ¿verdad? - preguntó.

- Lo siento, Elijah - le dije.

- Desearía poder ayudar de alguna forma - añadí.

- He aprendido algo en el tiempo que llevo en este mundo. Ten cuidado con lo que deseas - dijo cogiéndonos a Emma y a mí para hacer que cayéramos al agujero que había hecho con tan solo un pisotón.

Al dejarnos allí se fue.

- Emma, ¿estás bien? - le pregunté.

- Sí, mami - contestó la pequeña.

Stefan P.O.V

- ¿Damon, has visto a Emma? - le pregunté preocupado.

- No - contestó.

- No la he visto desde que la dejamos con Nathan y me fui a cuidar de Ethan - expliqué algo preocupado.

- Pues yo no sé nada - comentó.

- ¿Nathan, tú sabes algo? - le preguntó.

- No - contestó sin entender lo que pasaba.

- No la encuentro en ningún sitio - dije nervioso.

- Está con su madre - comentó de pronto Elijah.

Damon se puso alerta y se puso delante de Nathan para protegerlo de Elijah.

- ¿Y Luna? - le preguntamos los dos.

- Con Rebekah, las dos lo están - contestó.

- Y, cómo supondréis, ya que no puede matar a vuestra hermana, se muere por hacerla sufrir, es decir, se muere por partirle el cuello a Emma - explicó.

- Así que si queréis salvarle la vida ayudadme a detener a mi madre - explicó.

- Me avergüenza un poco admitirlo, pero en el tema de matar a brujas de mil años resucitadas, estoy un poco verde - explicó Damon haciendo una pequeña broma para que disminuyera la tensión.

- Por desgracia, aún cuando la matas mi madre se niega a seguir muerta. La ayudan unos entes - dijo.

- ¿Y qué quieres que hagamos? - pregunté.

- Las brujas que liberaron a mi madre. Va absorber el poder de su linaje. La estirpe debe romperse - explicó.

- ¿Romperse? - pregunté.

- Se refiere a... - dijo haciendo el gesto de cortarle la cabeza a alguien.

- ¿Quieres que las matemos? - pregunté.

- Lo haría yo mismo pero no tengo la menor idea de dónde están - explicó.

- Además, al verme sabrían mis intenciones. Pero no se lo esperarán de vosotros. Tenéis hasta las nueve y seis minutos para encontrarlas - añadió.

- ¿Por qué nos das una hora tan concreta? - preguntó Damon.

- Entonces la luna estará llena y mi madre tendrá el poder para matar a mi familia. Si no conseguís detenerla antes, Rebekah matará a Emma - explicó.

- Vamos todos contrarreloj. Os sugiero que empecéis - añadió por última vez para después irse.

Después de irse Nathan nos miró y Damon decidió dejarlo con Artemisa al igual que yo con Ethan. Al volver a casa me preguntó.

- El tiempo vuela, ¿se te ocurre algún plan o vas a parar a picar algo? - me preguntó al ver que había cogido una bolsa de sangre.

- Tenemos que llamar a Bonnie. Habrá un modo de impedir que Esther canalice todo ese poder - contesté.

- A, ¿y si está con Esther? B, ¿y si no se lo puede impedir? C, no sé cómo van estas cosas. Y D, tú tampoco - dijo frustrado.

- ¿Tienes un plan mejor? - le pregunté.

- Como último recurso, simple mecánica. Las baterías muertas no tienen gracia - contestó.

- Matarlas - comprendí.

- Si hace falta, sí - contestó cogiendo la bolsa de sangre que había abierto para beber de ella.

Me ofreció beber de ella pero me negué suspirando y diciendo.

- Tiene que haber otra forma - dije.

- Bueno, ¿y si te digo que tengo un plan menos diabólico? - me dijo enseñándome una daga.

- Clavarle la daga a Elijah - comprendí.

- Están unidos. Si cae uno, caen todos. Las brujas viven. Y Emma se salva. Problema resuelto - explicó.

- No sabemos si afectará a Klaus - objeté.

- Irónicamente, ahora Klaus es lo de menos - contestó.

- La daga mata a cualquier vampiro que la use, exceptuando a Luna, Leah y los originales - expliqué.

- Pero conozco a alguien lo bastante loco como para hacerlo - me aseguró.

Damon llamó a Ric y se pusieron a organizarlo todo. Después nos llamó y fuimos a la parte trasera del Mystic Grill donde Ric estaba sacando el cuerpo de Kol.

- Tomad, cogedlo - nos dijo arrastrándolo.

- Dile a la doctorcita que buen trabajo - le dijo Damon.

De pronto apareció Klaus que le sacó la daga a Kol y empujó a Ric contra la pared. Contraataqué pero no sirvió de nada, me lanzó contra la pared como si nada y caí al suelo.

- Tendría que haberte matado hace meses - le dijo a Damon.

- Hazlo. Eso no impedirá que Esther te mate -  le contestó Damon.

- ¿Qué has dicho de mi madre? - preguntó Klaus con enfado.

- ¿No sabes que soy colega de tu mami? Sí, tenemos mucho en común. Te odia tanto como yo - le dijo provocando que Klaus fuera a por él.

Sin embargo, Elijah intervino y Klaus no pudo hacer nada con él.

- ¡Basta! - intervino Elijah.

Klaus se dio media vuelta para mirarle a la cara y Elijah añadió.

- Aún le necesitamos - añadió.

- ¿Qué ha hecho madre? - preguntó Klaus.

- ¿Qué ha hecho, Elijah? - volvió a preguntarle esta vez más molesto que antes.

Elija bajó mientras buscaba algo en el bolsillo de su traje y le amenazó a Damon.

- Dime dónde están las brujas, o mi hermana matará a tu sobrina ahora mismo - le amenazó.

Damon miró hacia arriba para comprobar la hora y contestó.

- Nos diste hasta más de las nueve - contestó.

- Seguro que a Rebekah le encantará intervenir antes - respondió Elijah para después irse con Klaus.

Ambos volvimos a casa y cogimos el coche de Damon para acercarnos a la casa. Paramos el coche y Damon me preguntó.

- ¿Cómo sabemos que están en casa? - me preguntó.

- No lo sabemos. Pero si no están, quedan diez minutos para que Rebekah mate a Emma - contesté.

- Si hacemos esto se hundirá - dije

- Nos odiará - añadió Damon.

- Solo hace falta que odie a uno. Basta con que uno se ensucie las manos - agregó.

- Bueno, ¿y quién va a ser, hermano? - pregunté.

- Seré yo, ella confía en ti, si te perdiera se vendría abajo - explicó él.

- En cambio, conmigo no importaría tanto, se sentiría mal por odiarme pero te tendría a ti para consolarla - añadió.

- Me parece bien - accedí.

Luna P.O.V

Emma y yo nos refugiamos en un sitio en el que no podían entrar los vampiros para que Rebekah no pudiera hacerle nada. Por suerte pudo entrar Emma al ser mi hija. De pronto Rebekah dijo.

- Ya podéis salir. Tus novios han resuelto el problema  - dijo.

De pronto a Emma le brillaron los ojos hizo que Rebekah se cayera y se quedara en el suelo sin poder levantarse.

- ¿Qué clase de broma es esta? - me preguntó Rebekah frustrada.

- No lo sé - dije empezándome a notar algo debilitada también.

Era como si Emma tuviera un aura que imponía poder. Pero esa era una clase de aura y poder totalmente desconocidos para mí.

- Emma, para - le pedí temblando.

- Vale - contestó parando.

- ¿Cómo lo han resuelto? - pregunté protegiendo a Emma detrás de mí cuando salimos.

- Damon ha convertido a la madre de tu amiga en vampiro - contestó levantándose del suelo.

- ¿Qué? - pregunté atónita.

- Una jugada inteligente. Necesitaban cortar el linaje de brujas y no puedes ser bruja y vampiro - contestó sonriendo.

- En fin, podéis iros - añadió yéndose.

Llegué a casa con Emma en brazos y Damon estaba en su habitación. Fui a dejar a Emma arrepentida en nuestra habitación sin decir ni una palabra. Llamé a la habitación de Damon y pedí permiso antes de entrar. Él se estaba lavando las manos y decidí sentarme en su cama. Estaba super arrepentida y no sabía qué decir. Cuando terminó de lavarse las manos se acercó a mi lado y al ver mis lágrimas decidió ser dulce conmigo.

- Hermanita - me llamó para que le mirase a los ojos.

- Lo siento - me disculpé llorando en silencio.

- Yo no quería - añadí.

No se me ocurría otra cosa que decir y decidí irme a dormir a una celda.

Damon P.O.V

Nunca la había visto así, me había equivocado por completo, ella nunca nos odiaría antes preferiría odiarse a odiarnos. La seguí y le paré justo cuando intentaba entrar en una celda. Entonces se paró en seco y se sentó en el frío suelo. No quería decir nada y verla así de arrepentida me partía el corazón.

- Lo siento, todo ha ocurrido por mi culpa, porque me entrometo, porque soy estúpida - dijo al fin.

Stefan vino también para estar junto a ella.

- Tendría que morir, no sirvo para nada, esto es una maldición - se quejó mirándonos entre lágrimas.

- Pensaba que nos ibas a odiar, pero en vez de eso te estás odiando a ti misma. Cada día que paso junto a ti me sorprendes más, hermanita - comenté.

- Luna, venga, no digas eso - le dijo Stefan ofreciéndole su mano.

Ella la miró y la rechazó con la mirada.

- Vamos, Luna, tú eres genial - le dije ofreciéndole también la mía.

Esta vez cogió la mano de ambos y la llevamos a rastras hasta el salón.

- Si no hubiera sido estúpida Emma no se hubiera puesto en peligro - explicó.

- Emma te siguió, es decir que fue nuestra culpa, ya que no la vigilamos - le dije.

- Vámonos a dormir y mañana si quieres puedes seguir odiándote - añadí provocando que Stefan se enfadara un poco conmigo aunque no dijo nada para evitar hacer un problema mayor.

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