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⚠️Capítulo 12 Los lazos que unen.⚠️

Poco después de llamarlos vinieron a la habitación. Ahora tenía miedo, no sabía qué decir. En un momento noté cómo empezaron a salirme las lágrimas y me di la vuelta para que no me vieran llorar.

- ¿Podéis dejarme sola? - me arriesgué a pedirles.

- No - contestó Damon que estaba serio.

Era la primera vez que veía a Damon así conmigo.

- Eh, mírame cuando te hablo, Luna - me dijo algo enfadado. En el fondo sabía que ese enfado era por la preocupación y el amor que sentía por mí.

- Te estás pasando, Damon - le reprochó Stefan al ver mis lágrimas.

- Lo siento - me disculpé limpiándomelas.

Damon miró a Apolo y le dijo que se fuera y Stefan se tumbó a mi lado para preguntarme.

- ¿Estás bien? - me preguntó con dulzura.

- Sí - contesté.

- ¿Y nues....? - iba a preguntarme cuando le interrumpí.

- Nuestro hijo está bien - le interrumpí mientras él me abrazaba.

- Dejaos de tonterías. ¿Stef, no le vas a regañar? - preguntó.

- Deja de hacerte el duro, Damon, ahora mismo nos necesita. Sí, ha hecho una estupidez pero como todos. Todos hacemos alguna vez alguna estupidez, sobre todo tú - explicó.

Eso hizo que reaccionara y dejara de hacerse el duro conmigo al darse cuenta de la situación en la que estábamos.

- Lo siento, pequeña - me dijo subiéndose encima de mí para besarme.

- Cuidado, está embarazada - le dijo Stefan al ver mi cara por el dolor. Hades se había pasado de la raya con esto de lo de que no podía abusar de sus poderes.

- No os preocupéis y Damon tenía razón. Tendríais que regañarme por lo que he hecho, he sido una irresponsable - expliqué acariciando a mi hermano mayor que me miraba sintiéndose culpable por cómo había reaccionado.

- Esto va a ser la primera vez que me oigas decirlo pero..., he sido un idiota, hermanita. Perdona por haberme enfadado contigo - dijo entre dientes. Aunque se notó que le costó decirlo, yo sabía que lo dijo de corazón.

A nuestro hermano mayor le llegaron varias notificaciones y cuando volvió a dejar su móvil encima de la mesa nos explicó.

- Bonnie me ha dicho que ella y Elena van a ver a su madre para ver si pueden abrir el ataúd - nos explicó Damon.

- Bien, ¿qué os parece si disfrutamos el día pasándolo en la cama? - sugerí con una sonrisa traviesa.

- Hacedlo vosotros, tengo que averiguar si la doctora Fell es un psicópata para ver si le conviene a Ric - explicó Damon con una sonrisita tierna.

- Pero qué mono eres - comenté enternecida poniendo mi mano sobre su mejilla.

- Tú más - me dijo dándome pequeños mordiscos en mi mano para intentar ponerme caliente.

- Venga, Damon, bájate de ella - le pidió Stefan apartándome de él.

- Tranquilos estoy bien - dije sonriendo mientras Damon se bajaba de mí y se quedaba a mi lado.

Mi madre acababa de volver de su turno y no sabía lo que había pasado hasta que vio la cara seria de Damon y mi padre. En cuanto entró corrió hacia mí.

- ¡Ayyy, mi niña! - exclamó preocupada para cogerme del mentón y dejarme un beso en mi mejilla muy preocupada.

- ¿Por qué lo has hecho? - preguntó enfadada.

- ¿Por qué no habéis cuidado de ella? - añadió entre lágrimas.

- Porque lo he hecho por ellos, mamá - contesté cogiendo las manos de mis hermanos.

- Ella es quien decide - habló Stefan acariciándome la mano.

- Llevaros a vuestra hermana a vuestra habitación para descansar y estar más tranquilos - dijo mi madre limpiándose las lágrimas.

Damon me cogió en brazos para llevarme arriba con los dos. Al llegar los tres a la habitación le pedí que me dejara acompañarle. A lo que él respondió.

- Ni en tus mejores sueños - contestó acariciándome la mejilla.

- Deja que vaya contigo, así le dará un poco el aire - intervino nuestro hermano.

A Damon le molestó algo la intervención de Stefan pero al final accedió y me levanté de la cama para cambiarme de ropa.

Al salir del baño me los encontré esperándome. Damon me cogió la mano y me llevó con él.

- Vamos - dijo cogiéndome la mano.

Fuimos en su coche hasta el hospital y al llegar entramos.

- Vamos a esperar a que venga - me explicó mirándome a los ojos.

- Vale, tranquilo, prometo no hacer ninguna tontería - contesté sonriendo.

Estuvimos esperando hasta que vino una joven que al ver a mi hermano se asustó un poco.

- No hemos tenido ocasión de conocernos, doctora Fell - dijo mi hermano con una sonrisa.

- El amigo de Alaric, ¿verdad? - supuso mirándolo fijamente.

- Damon Salvatore. Te vi en la reunión del consejo. ¿Qué haces aquí? - añadió.

- Estás en lo cierto. Por cierto te presento a mi hermana pequeña, Luna - me presentó él.

- Hola - le saludé.

- Pues ya ves, recorrer los pasillos y saludar a los recién nacidos por el cristal - explicó.

Al ver que se iba a ir le dijo.

- Siento lo de tu novio. Un ataque animal - le dijo provocándola.

- Brutal - añadió cuando se giró.

- Ex novio - explicó ella.

- Y gracias, aún me cuesta asimilarlo - añadió.

- Pues claro - supuse rodando los ojos y siguiéndole la corriente a mi hermano.

- ¿Sabes? íbamos a venir a decirte que no fue un ataque animal - dijo Damon mientras nos acercábamos hasta ella.

- Pero he visto que tú firmaste el certificado de defunción - añadió chantajeándola.

Ella nos indicó con la cabeza que entrásemos a una habitación y ambos entramos cogidos de la mano. Al cerrar la puerta nos explicó.

- No podía decir que le clavaron una estaca - nos explicó.

- ¿No fue él quien acuñó el término "ataque animal"? - le acusó mi hermano.

- ¿Por qué te metes? - preguntó desesperada.

- Porque le gustas a Ric. Y si eres una psicópata se llevará un fiasco - contestó.

- ¿Crees que yo maté a mi ex novio? - preguntó ella. Se notaba que estaba molesta por la acusación de mi hermano.

- Creo que las psicópatas sois muy caprichosas - contestó acariciándome la mano.

- Si te importa tu amigo, averigua cómo ingresó en Urgencias al borde de la muerte y salió una hora después sin un rasguño - se quejó molesta.

- Sí. Tienes razón - contestó mi hermano para irnos cogidos de la mano.

Sin embargo la doctora Fell le clavó verbena para hacer que cayera al suelo.

- ¡No!, ¡¿qué haces?! - me quejé poniéndome delante de él para protegerlo.

- Es lo que tengo que hacer, Luna. A mí no me engañáis, no sois hermanos, si no novios. Y al parecer lo que no sabías de él es que era un vampiro - explicó suponiendo o "inventándose" lo último.

- Ni se te ocurra acercarte a él - le dije acercándome a él para intentar que reaccionara.

- Damon, Damon, despierta - le llamé acariciándolo.

- Tan solo necesito algo de sangre y ya está. No le voy a hacer nada más, te lo prometo - me explicó.

- Más te vale, pero que no le duela - le pedí sentándome al lado de mi hermano para acariciarle su mejilla.

Al cabo de unos segundos dije. 

- Muy bien, ya es suficiente - dije.

- Pero si está a mitad de llenar - replicó.

- Pero es mi hermano y ya bastante que eres una desconocida y le estás sacando sangre. Normalmente quien hiciera eso ya estaría muerto, pero en fin le gustas a Ric y Ric es amigo de mi hermano y como mi hermano no tiene muchos amigos pues ya ves - expliqué para añadir como amenaza.

- Ahora suéltalo - añadí amenazándole.

- Está bien, vale - contestó alejándose de mi hermano al ver que ya se estaba despertando. 

Cuando se fue mi hermano despertó y me preguntó.

- ¿Qué ha pasado? - me preguntó.

- Esa doctora te ha sacado un chute de sangre pero le he obligado a que únicamente pudiera llenar la mitad del tubo - le expliqué acariciando su mejilla con ternura.

- ¿Te ha hecho algo? - me preguntó algo mareado.

- No, tranquilo - contesté.

- ¿Estás bien? - añadí ayudándole a levantarse del suelo.

- Bfff..., no sé - contestó algo cansado.

- ¿Quieres que te ayude con mis poderes? - le pregunté.

- Si no te molesta - contestó apoyando su barbilla en mi hombro.

- Esa estúpida se ha pasado con la verbena - me quejé entre dientes para mis adentros.

Le ayudé a sentarse de nuevo en el suelo y le curé con mis poderes.

- Es muy útil tener una diosa por hermana - comentó abrazándome.

- Lo sé - contesté besándole.

- Vamos al piso de Ric, quiero contarle lo que ha pasado - explicó mientras salíamos de la habitación como si nada hubiera pasado. 

Antes de llamar a la puerta Damon me puso contra la pared para besarme y disfrutar un poco.

- ¡¡Ohh, Damon!! - gemí en cuanto tocó mi pecho con una mano.

- Shhhh..., cuando volvamos a casa lo hacemos juntos y si quieres que se una Stef también - explicó callándome con otro beso.

 Le desabroché la camisa y le fui dejando un rastro de besos húmedos por todo su pecho.

- ¿Luna, desde cuando has aprendido a ser tan...? - me preguntó tembloroso por las sensaciones que estaba sintiendo en ese momento y aunque no le hubiera dejado terminar por culpa de mi beso yo sabía exactamente a lo que se refería.

Su respiración estaba mucho más agitada que la mía. Así que fue en ese momento cuando decidí parar.

- Suficiente - dije sonriendo maliciosamente cuando paré.

- Eres mala - comentó haciendo un puchero al mismo tiempo que se volvía a poner la camisa con mi ayuda.

- Aprendí de los mejores - contesté sonriendo.

Nos arreglamos nuestra ropa entre risas y decidimos entrar cogidos de la mano a la vez que nos mirábamos sonriendo con complicidad. Allí estaba Ric haciendo deporte, concretamente levantando pesas. De fondo sonaba una música parecida a las que ponían en los gimnasios.

- ¿Qué hacéis aquí? - preguntó.

- Sigo buscando el truco - contestó mi hermano soltándome la mano para mirar dentro de una olla.

- Yo quería acompañarlo - intervine sentándome en el sofá con una sonrisa.

- ¿Sigues obsesionado con Meredith? - le preguntó parando de hacer pesas para incorporarse.

- ¿No tienes ningún vampiro original al que perseguir? - añadió.

- De eso nada, haz diez más - le dijo mi hermano.

- Más te vale estar fuerte si sales con ella. Practica autodefensa - explicó echando bourbon en una taza azul.

- ¿Qué te pasa? - preguntó levantándose y acercándose a él.

- Me ha inyectado verbena y me ha sacado un chute de sangre - se quejó sentándose a mi lado en el sofá.

- ¿Qué? Pero, ¿cuándo la has visto? - preguntó algo molesto.

Le quité la taza de las manos y bebí un poco. Ahora el bourbon sabía mejor que las dos primeras veces que me lo había bebido.

- Cuando he ido al hospital a acusarla de matar a su ex novio, lo que por cierto, es un tema delicado - dijo bebiendo de la taza que tenía en mis manos.

- Damon, ¿se puede saber qué haces? - se quejó.

- ¿Por qué te enfadas conmigo? - le preguntó.

- ¡Te dije que no te metieras! - se quejó.

- He probado tu teoría. Es una psicópata de libro. De nada - dijo volviendo a beber de la taza.

- Luna, llévate a tu hermano a casa y procura que no se meta en más líos - me dijo Ric.

Mmm.... esto me gustaba, parecía que yo era la mayor y quien cuidaba de Damon. Pero aún así prefería ser la más pequeña para disfrutar de su sobreprotección y sus cuidados.

- Vale - contesté cogiendo la mano de mi hermano para obligarle a que se levantara.

Llegamos a casa y decidimos subir a mi habitación donde estaba Stefan duchándose. Entramos y justo en ese momento estaba saliendo de la ducha, su piel estaba brillante por las gotas de agua que quedaban sin secar y su perfecto pelo estaba todavía mojado haciéndolo quedar irresistible. Enseguida me puse caliente, aún estando vestido con la camiseta blanca en tirantes y Damon lo disfrutó mucho.

- ¿Có... Cóm.... Cómo es...tán... tán los niños? - pregunté temblorosa con la respiración agitada y a Damon se le escapó la risa al ver que me costaba hablar de lo caliente que estaba.

- Están abajo con tus padres - contestó fulminando con la mirada a Damon para que dejara de reírse y a mí se me contagió su risa.

- Es que no puedo evitar ponerme caliente. No hay quien os gane en eso - me defendí encogiéndome de hombros.

Damon me rodeó con su brazo para bajar los tres juntos a la habitación de mis padres y nos los encontramos recogiendo algunas cosas que quedaban por ahí.

- Creo que sería mejor si nos fuéramos a vivir a otro sitio, aquí estorbamos un poco - explicó mi madre algo afligida por lo que le pasaba con Damon.

- ¡¿Qué?! No, por favor, quedaos aquí - les pedí algo triste.

- Tranquila, pequeña, nos vamos a vivir a una casa que hemos comprado. Está al lado de la vuestra, así, cuando necesites algo puedes venir a la nuestra - explicó mi padre acercándose a mi lado para tranquilizarme.

Aunque no fuera realmente mi padre biológico, por así decirlo, me reconfortó tenerlo a mi lado. Lo abracé y me dejó un beso en mi mejilla.

- Os quiero - les dije abrazándoles a ambos al mismo tiempo que mis hermanos cogían a nuestros hijos.

- Nosotros también te queremos y ojalá hubiéramos podido estar contigo cuando eras pequeña. Lo que te hizo tu padre no tiene perdón - dijo mi padre mientras mi madre asentía dándole la razón.

Los acompañamos a la salida y después de despedirnos volvimos a dentro con nuestros hijos a la habitación. 

- ¿Bueno, continuamos con lo de antes? - preguntó Damon acariciando la mejilla de nuestro hijo que dormía tiernamente en sus brazos.

- No sé, lo que queráis - dije encogiéndome de hombros acariciando a Emma que estaba abrazada a su padre.

- Mami, tengo sueño - me dijo bostezando.

- Ya la acuesto yo - dije sonriendo para cogerla en brazos.

Damon me lamió la mejilla y se me escapó un gemido.

- ¡Mmmm....! - gemí tapándome la boca.

- Lo siento - me disculpé algo roja.

Stefan me dejó a Emma en mis brazos y decidimos que lo íbamos a hacer en la habitación de Damon.

Los tres fuimos a la habitación y Damon y yo dejamos a Emma y Nathan en la cuna.

- Ahora ya nos podemos acostar - dijo él atrapándome con sus brazos para ponerme contra la pared a pesar de que estábamos en la misma habitación que los niños.

- ¡Ahhhh! - gemí sin querer.

- Mami, ¿está ben? - preguntó preocupada sin entender muy bien lo que pasaba.

- Sí, tranquila, pequeña - dije algo molesta con la impulsividad de Damon.

- Esto no ha acabado - le susurré a Damon entrecerrando mis ojos con una sonrisa desafiante.

- Como tú quieras - respondió él aceptando mi desafío con una sonrisa traviesa.

- ¿Qué tal si nos vamos ya? - le pregunté mordiéndole la mejilla de broma.

Vi cómo se intentó aguantar un gemido y eso me resultó muy gracioso viniendo de él, además de que me pareció muy sexy y logró que me pusiera caliente.

- No voy a tener piedad contigo - me dijo divertido.

- Vale, yo tampoco con ninguno de los dos - contesté mirando a Stefan con una sonrisa.

Damon me cogió en brazos y nos fuimos arriba.

- Mmmm... tenía unas ganas de hacerlo con vosotros... - expliqué relamiéndome los labios.

- Nosotros también - dijo Stefan haciéndome cosquillas.

Damon me soltó en la cama y me quité la camiseta lentamente para tirarla de una forma que los puso calientes.

- Ufff... hermanita, hoy estás... - comentó Damon relamiéndose los labios con la respiración agitada.

Ambos se tumbaron a mi lado y mientras Stefan me besaba Damon me lamía la mejilla lentamente. De pronto Damon metió lentamente su mano por debajo de mi sujetador.

- Mmmm... No paréis, por favor - les pedí cerrando los ojos por el placer.

- Pero mírala, nuestra pequeña está caliente - comentó Damon dejándome varios besos por mi barriga.

- Da...Da...Damon, ya no...no soy pequeña, ¡ah! - dije algo temblorosa por el placer y soltando un gemido al final.

- Bueno, pero tienes que reconocer que esto te está poniendo caliente - intervino Stefan.

- Ohh, enserio, estás ahora de parte de Damon - dije fingiendo estar indignada. Él que había entendido que iba de broma apartó a Damon de mí y se subió encima de mí.

- ¿Ahora qué Luna? - me preguntó con una sonrisa.

- Esto - contesté volteándolo y quedándome encima de él para besarle.

Damon que estaba algo aburrido preguntó.

- ¿Podemos volver a donde estábamos antes? - preguntó haciendo un puchero que lo hacía ver super tierno.

- Vale - contesté poniendo mi mano en su mejilla para acariciársela y bajarme de Stefan.

De repente Bonnie llamó a Damon para hablar con él. Cuando terminó dijo.

- Tengo que ir a la casa, ha pasado una cosa - explicó. Por su cara podía entender que algo no iba bien.

- Voy contigo - le dije decidida.

- No, tú ya has hecho bastante - explicó levantándose rápidamente de la cama.

- Por favor, prometo no hacer ninguna tontería - le pedí poniendo mi mejor cara.

No obstante miró hacia otro lado y se negó a que fuera con él. Así que decidí no insistir y me quedé con Stefan.

- Hagámoslo - le pedí.

- Vale - contestó él con una sonrisa.

Corrimos las sábanas y nos tumbamos a la misma vez que nos quitábamos la ropa.

Puso su mano en mi pecho y comenzó a hacerme un masaje mientras yo me acurrucaba junto a él.

- ¡Ah! - gemí desabrochándole su camiseta.

- Creo que Damon consigue que gimas más fuerte - dijo sonriendo y eso me hizo sentir un poco mal.

- Lo siento - me disculpé.

Él paró, me giró el mentón para que le mirara a los ojos y me besó con toda la ternura del mundo.

- No me molesta que pases también tiempo con él. Es normal, es nuestro hermano mayor - me explicó acariciándome la mejilla.

- Pero paso demasiado tiempo con él y poco contigo - me quejé conmigo misma.

- Yo daría lo que fuera por que fueras feliz - me explicó bajando su mano lentamente por mi barriga hasta ahí abajo consiguiendo que me pusiera caliente.

- ¿Sabes? Desde que te perdimos Damon lo pasó fatal, ya no era quien fue cuando estaba contigo y cuando volviste tú a su vida, ósea a nuestra vida, Damon cambió radicalmente gracias a lo feliz que lo haces. Así que ahora las cosas van mejor con Damon gracias a ti, ni siquiera Katherine es capaz de lograr lo que tú lograste en un día - explicó.

- Shhh... relájate, no pasa nada - me explicó acariciándome ahí abajo provocando que gimiera.

- ¡Ah! - gemí.

- Está bien - añadí besándolo.

- Parece que estás algo cansada, ¿por qué no te duermes y lo dejamos para mañana si te apetece? - comentó retirando su mano de aquel lugar para rodearme con su brazo.

- Mmmm..., prefiero esperar a Damon, me preocupa que le pueda pasar algo - expliqué acurrucándome junto a él.

- Estará bien, no te preocupes. Aunque, si le pasara algo, prometo despertarte - me explicó con dulzura logrando que me calmase.

Nos acurrucamos juntos y él nos arropó a los dos para dejarme un beso sobre mis labios y empezar a acariciarme para que me durmiera. Últimamente me sentía algo rara, todo esto que estaba pasando con Klaus nos estaba haciendo las cosas más complicadas para los tres y necesitaba más que nunca tener a mis dos hermanos y ahora esposos de mi parte.

- Luna, ¿estás bien? - preguntó mirándome a los ojos.

- No lo sé - contesté aparentando sonreír aunque lo único que llegué a conseguir fue una mueca.

- ¿Es por que Damon y yo nos hemos vuelto a pelear? - preguntó algo dudoso de si debía o no preguntarlo.

- No, no es por eso - contesté poniendo mi mano en su mejilla con una sonrisa.

- Vale, ya sé lo que pasa, estás desanimada, necesitas fiesta, salir y tener una vida fuera de todo este rollo con Klaus - explicó haciendo que lo mirase perpleja.

- Vaya, hermanito, no sabía que tenías un lado fiestero como Damon - comenté.

- Sí, solo que no llega al nivel de Damon - contestó encogiéndose de hombros.

- Bueno, mejor vamos a dormir y mañana ya hacemos travesuras si quieres - comenté haciéndole cosquillas por lo último.

- Oh, Luna, me encantan tus sedosas y delicadas manos... - suspiró cogiéndome en brazos para ponerme encima de él.

- Si Damon estuviera contigo en vez de yo contigo ya te lo habría hecho varias veces - comentó para que nos riéramos los dos.

- Sí, Damon y yo..., la verdad es que cuando lo hacemos..., lo hacemos salvajemente en su cama - comenté algo incomodada.

- Típico de él, pero no temas. Estás conmigo, lo que significa que lo haremos con ternura - comentó haciéndome reír.

- Me encanta - sonreí con aprobación y un toque de emoción. Y aunque intenté ponerme algo seria al final me delataron mis morritos y él me volvió a dejar tumbado junto a él.

- Amo cuando tenemos estos momentos, hermanita - explicó.

- Y yo - contesté sintiéndome mejor gracias a él.

Me paré un momento y reflexioné.

- Oh, ¡ya me encuentro mejor! Gracias - añadí contenta con él.

- Es mi trabajo- respondió abrazándome con dulzura.

Al poco rato me dormí gracias a sus caricias.

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Mis queridas bolitas de pelo, he estado reflexionando para dar con la solución al problema que me ha surgido debido a la falta de tiempo, el tiempo que tenía que dedicarlo a los exámenes y deberes del instituto y a la falta de inspiración que tenía en ese momento. Y he visto que no tenía capítulos de reserva para estos casos en apartado de one-shots, así que por ello se me he visto forzada a publicar este capítulo que está sin terminar y en cuanto lo termine publicaré la continuación de este capítulo como si fuera en otro capítulo para que os llegue la notificación pero luego lo pegaré en este capítulo y aquí será donde os tendréis que meter y comentar y votar si queréis.

Se despide una decepcionada consigo misma 🔸みか🔸



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