Capítulo 6 Jenna se salva por los pelos.
Cuando Elena colgó la llamada yo me senté en el sofá a reflexionar sobre la situación y Stefan se sentó a mi lado.
- Luna, vamos, no perdamos tiempo, tenemos que ir a salvar a tía Jenna - dijo Elena.
- ¿Tenemos? ¿quién dijo que tú vendrías con nosotros? - dije borde, normalmente no era así pero estaba estresada y la herida del costado aún me dolía.
- Discúlpala, ella normalmente no es así, está estresada - dijo Stefan disculpándome mientras miraba la cara que había puesto Elena.
- Lo siento - me disculpé yo.
- No pasa nada - dijo Elena.
- ¿Podemos irnos ya? - preguntó Stefan mientras se levantaba del sofá.
- Id vosotros, de todas maneras yo tengo deberes que hacer - dijo Elena.
- Bien, vamos - dijo Stefan mientras me ayudaba a levantarme del sofá.
- Adiós - dijimos saliendo de la casa.
- Adiós y tened cuidado - contestó Elena desde el salón.
En cuanto salimos de la casa nos fuimos caminando hasta el Mistic Grill y Stefan no me soltó en ningún momento la mano.
- ¿Todavía no se ha curado la herida? - preguntó Stefan.
- No, pero estoy bien, si me hieren con ese tipo de material la herida tarda en curarse lo que tarda en curarse la herida de un humano normal y corriente - contesté yo intentando que no se preocupara Stefan.
- Katherine me las va a pagar, te prometo que no descansaré hasta encontrarla y matarla, esto ha ido ya demasiado lejos, nadie se mete con mi hermanita pequeña y sigue con vida - dijo Stefan claramente enfadado.
- Stefan, tranquilo, no es nada, estoy bien - dije yo mientras le besaba.
Al final de la calle estaba el Mistic Grill, en el que entramos y en la primera mesa nos encontramos a Katherine con Jenna que estaba claramente obligada a permanecer allí en silencio.
- ¡Anda! pero si ha venido la pareja Salvatore - dijo Katherine cuando nos vio llegar.
De verdad esta chica es una zorra y la odio por haber distanciado a mis hermanos a pesar de haberme salvado aquella vez.
Stefan ante aquel comentario se enfadó, yo en cambio me ruboricé y me refugié en Stefan tapándome la cara en él.
Stefan al verme así, decidió apretar con más fuerza su mano con la mía.
- Gracias - le susurré yo.
¡miércoles!, se me había olvidado que los vampiros tenían un oído muy fino.
Stefan me miró y sonrió como diciendo "no te preocupes".
- ¿Qué quieres Katherine? ¿por qué nos has obligado a venir los dos? - preguntó Stefan mirando de nuevo a Katherine mientras me protegía con su cuerpo.
- Quiero a tu hermana y te he dicho que vinieras hasta aquí para que sufrieras por tu hermana - dijo Katherine con una sonrisa.
- ¿Pero qué te pasa Katherine? ¿cuántas veces te tengo que decir que soy más fuerte que tú? - dije haciendo que Katherine volara por los aires y se estrellara en la pared más cercana gracias a mi telequinesis.
Después besé a Stefan para relajarme y que no se descontrolasen mis poderes.
Cuando nos separamos Stefan me dijo.
- Te amo - dijo Stefan.
- Pues yo te amo elevado al cuadrado - dije yo sonriendo mientras Katherine caía al suelo, menos mal que aparte de Jenna todo el mundo estaba obligado.
- ¿Y con eso qué quieres decir? - preguntó Stefan.
- Quiero decir que te amo como mi hermanito y como mi novio, aunque no lo seamos - dije ruborizándome un poco por lo último.
- Somos más que eso - dijo Stefan besándome de nuevo.
- Vámonos con Jenna antes de que Katherine se recupere del golpe - dije yo cogiéndole de la mano.
- Vale - dijo Stefan mientras cogía a Jenna y nos íbamos del Mistic grill.
Antes de entrar de nuevo en la casa aproveché y le besé.
- Te quiero hermanito - dije abrazándome fuertemente en él.
- Y yo también - dijo él revolviéndome el cabello suavemente.
- Se te olvida que tienes que desencantar a Jenna, ahora mismo parece un zombie - dije yo mientras soltaba a Jenna.
Stefan le miró a los ojos y le dijo mientras hacía el truquito de los ojos.
- No recordarás nada de lo que ha pasado, fuiste a comprar algo para la cena y cómo estaba cerrado volviste a casa y por el camino te encontraste con nosotros - dijo Stefan mientras quedaba maravillada con lo que hacía.
- ¡Guau! podría estar todo el día viéndote hacer eso, hermanito, me encanta cuando miras fijamente a una persona con esos ojos tan bonitos que tienes - dije yo maravillada.
- ¿Crees que tengo una mirada sexy? - preguntó Stefan sonriendo mientras yo me ruborizaba un poco por la pregunta.
- Sí - admití en un susurro que sabía que podía escuchar perfectamente.
Un minuto antes de entrar a la casa Jenna volvió en sí y solo recordaba lo que le había hecho recordar Stefan. Entonces pasamos a la casa.
- ¡Jenna, menos mal que estás viva! - exclamó Elena mientras se iba corriendo a abrazar a Jenna que estaba extrañada.
- Pues claro que estoy bien, he ido a comprar comida para la cena y como la tienda estaba cerrada he vuelto a casa y me he encontrado con Luna y Stefan - dijo Jenna.
- ¿Y Katherine entonces qué ha pasado con ella? - preguntó Elena mirándonos porque estaba claro que preguntándole a Jenna no iba a sacar nada.
- Ven a la calle y te lo explicamos - dije yo.
- Vale - dijo Elena mientras salíamos a la calle.
Una vez allí le expliqué con el permiso previo de Stefan, que Stefan era un vampiro y Katherine era la ex novia de él y nuestro hermano Damon que también era un vampiro.
Todavía no le conté que yo era una diosa por si acaso, más tarde lo haría.
Después de la aclaración entramos de nuevo a casa y yo le pedí permiso a Jenna, para que me dejara quedarme a dormir en casa de Stefan y ella aceptó sin más remedio.
Antes de volver a la mansión Elena quiso volver a hablar con nosotros.
- Entonces te acostaste con Stefan sin saber que era tu hermano, ¿no? - preguntó Elena.
- Sí - dije ruborizándome y pegándome más a Stefan.
- Habréis usado protección, ¿no? - siguió Elena.
- Pues verás..., de eso hace ya una semana y ya no me acuerdo, ¿tú te acuerdas de eso Stefan?, además fue mi primera vez - dije tímidamente.
- ¡Qué!, espera un momento, a mi no me dijiste que fue tu primera vez - dijo Stefan atónito sintiéndose culpable.
- De eso no te preocupes hermanito, da igual, por lo menos mi primera vez fue contigo - dije yo sonriendo.
- Creo que aquella vez me pilló de imprevisto - dijo Stefan recordando.
- ¡Qué fuerte! ¿y te dolió? - dijo Elena a lo que yo continué diciendo.
- ¡Qué va! me han hecho cosas peores - dije yo con una sonrisa.
- ¿Quién? o ¿quiénes? - preguntó Stefan mientras me miraba serio, dispuesto a protegerme.
- Ah, no te preocupes ya están muertos - dije yo tranquilamente.
- ¿Cómo? - preguntó Elena.
- No quisierais saberlo - contesté yo con una sonrisa.
Después de la conversación Stefan y yo nos despedimos de Elena y nos volvimos a la mansión.
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