Love's Legend Taekook
ESTA ES TODA LA HISTORIA ENTERA
7148 PALABRAS
"Basada en una antigua leyenda Canaria."
La leyenda se llama Garajonay, juntando los dos nombres de los amantes (Gara + Jonay), por eso, esta historia se llama así, juntando los nombres de los amantes de esta historia.
Un archipiélago es un conjunto de islas cercanas.
ONE SHOT LARGO, QUIZÁS LO SEPARE EN UN TREE SHOT
En la isla de la Gomera vivía un hermoso príncipe con un rostro esculpido por los mismísimos dioses y traído del cielo por los ángeles. El hijo de Kim Jisoo y Kim Ha-joon, un matrimonio diferente, porque usualmente se cambia el apellido de la mujer al apellido del hombre, pero era la única condición que puso la reina Jisoo para contraer matrimonio con él. Pero aún así, es amado por todos los clanes dada a su bondad y libertad.
Cuándo la reina Jisoo quedó embarazada de su primera hija se celebró una gran fiesta en honor a la heredera de la dinastía Kim. Una familia con grandes cargos pero que aún así siempre tenía tiempo para su pequeña Ryujin. El clan celebró una ceremonia en honor al tercer cumpleaños de su hermosa niña de ojos chocolate.
En esa celebración a la que acudieron todos los clanes de las siete islas se anunció la llegada de otro miembro al clan Kim. Entre toda aquella fiesta, vinos elaborados en la isla y bailes en la playa a la luz de luna nadie notó que la pequeña Ryujin no estaba. Todo porque el rey pensaba que estaba con la reina y la reina pensaba que estaba con el rey.
Kim Ha-joon pegó el grito al cielo y todos se pusieron en busca de la heredera. La reina no mostraba su sonrisa como antes, era hostil y dura y solo se dedicaban a buscar a la princesa. El rey lloró y se encerró en un cuarto durante un mes y tres días, porque al tercer día les llegó un mensaje junto a la pulsera con conchas de la playa que había echo junto a su padre y su madre, toda la familia tenía la misma pulsera. El clan de la isla de Jeju había raptado a su hija. Los reyes de la Gomera juntaron a las siete islas del archipiélago y lanzaron un ataque a las islas de Jeju, tras varios meses de lucha la guerra se apagó cuando les llegó un mensaje. "Ryujin está muerta"
Ahora lo sabían, jamás la recuperarían y no tenía sentido seguir con esta guerra.
Un mes después la reina dio a luz, durante ese mes, toda la isla de la Gomera estuvo sumida en completa oscuridad, sin música, sin alegría. Sin vida. Por eso, llamaron a ese pequeño "El regalo de los ángeles". A pesar de las preocupaciones de los reyes y el pueblo a que el niño pudiera salir mal debido a la ansiedad, estrés y depresión que pasó la reina durante todo el embarazo, el pequeño milagro salió perfectamente y trajo alegría y luz nuevamente para el pueblo. Era un niño sano, risueño y hermoso como sus padres.
Pero eso no significaría que olvidarían a su pequeña sirenita. Se le construyo un pedestal en el centro de la isla y todos los 17 de abril, el día de su cumpleaños y el día que desapareció, todos deberán dejar su ofrenda hacia ella para que jamás se sienta sola en el más allá.
El chamán de la isla terminó de contar la historia sobre su hermana. La que nunca llegó a conocer pero aún así siente un gran vínculo con ella. Una vez le consultó al chamán, y este le dijo, que era por que los dioses se apiadaron de él y crearon un vínculo tan fuerte que traspasaría hasta los límites de la vida y la muerte. No tengo ni idea si eso era así, pero sí sé que pensar en ella siempre me deprime, y no quiero deprimirme hoy. ¡Es la fiesta de Beñesmer, fin de año! ¡No puedo estar triste hoy!
—¡Taehyung!
—¿Eh?
—¿Te encuentras bien? Me has dejado hablando solo.— Se quejó Jimin.
Upps, el enano me pilló en el tercer mundo.
—Lo siento Jiminie, estaba pensando en... ella.
—Taehyungnie — Dijo Jimin algo triste dándome un abrazo, el sabe cuánto me afecta este tema— No pienses en ella ahora— Jimin se quedó pensando unos segundos y luego se le iluminaron los ojos— ¡Ah! Ya sé, podemos ir a ver los chorros de Epina, era lo que te estaba intentando decir antes, Soobin vino hoy y como cumpliste la mayoría de edad antes de ayer propuso ir a verlos.
—¿¡Soobin vino!?— Soobin era el hijo de Kim Namjoon y Kim Seokjin, reyes de la isla de Gran Canaria, pocas veces venía porque mi padre y Namjoon siempre se pelean, en cambio, Seokjin y mi madre se adoran y Seokjin le obliga a Namjoon a comportarse de manera civilizada. ¡Ah! Si os preguntáis como pudo pasar entre dos hombres, resulto que Namjoon era un "Doncel" considerado un regalo de los ancestros, ya que podía tener hijos aunque fuera un hombre.—¿¡Dónde está mi hyung favorito?!
—¡¿Tu qué?! ¿¡Y que soy yo para ti, mocoso?!
—Mi enano favorito
—¡Te vas a enterar!— Salgo corriendo siendo perseguido por Jimin entre la multitud hasta que hallo con la persona que buscaba.
—¡Hyung!— Salto encima de mu hyung y lo abrazo con piernas y brazos como un Koala en cuanto lo veo cerca.
—¡Taetae! Que susto me has dado.— Dijo con su característica sonrisa— Siento mucho no haber venido a tu cumple, espero que puedas perdonarme.
—No pasa nada hyung, lo importante es que pudieras haber venido hoy.
—¿Qué? Como yo no te traiga una perla ya te enfadas.— Reprocha Jimin.
—Es que tu presencia molesta. Soobin ¿Quién va a los chorros de Epina?— Dije ignorando al rubio.
—Yeonjun, Lia, Chaeryeong, Hoseok, Hyunjin, Felix, Beomgyu, Jennie, Lisa, Nayeon, Rosé... Y quizás alguien más, no los recuerdo todos, ¿Qué dicen? ¿Se apuntan?
—¡Claro!— Dijo Jimin por los dos.
—Genial, iremos después del brindis.
Los chorros de Epina. Pueden predecir si alguien encontrará el amor verdadero: si el agua se mantiene tranquila indicaba que sí, mientras que si el agua se enturbiaba es signo de desamor y un mal presagio.
Después de subir toda la montaña llegamos, aunque tuve que convencer a los guardias que siempre me escoltan. Un lugar lleno de laurisilva y, pegada a una gran roca, un manantial con siete troncos pequeños cortados a la mitad y vacíos por dentro, dejando fluir el agua.
La primera en mirar fue Chaeryeong, las aguas se mantuvieron calmas, come estaban antes. El siguiente fue Soobin. Todos se miraron reflejados en el agua y esta no cambiaron ni se movieron.
Todos están en el otro lado del manantial, solo quedo yo. Y empiezo a dudar que sea verdad, porque no se han movido en lo mas mínimo ni se han oscurecido. Camino firme hasta quedar enfrente, contemplo mi reflejo por unos segundos. Nada, las aguas siguen calmas y con un azul tan claro que se trasparentan. Estoy a punto de ir junto a los demás, que me miran y esperan para volver a la fiesta. Cuándo giro la cabeza, por el rabillo del ojo, veo que las aguas empiezan a agitarse y una sensación horrorosa se instala en mi cuerpo.
No puede ser...
Espantado, vuelvo a mirar mi reflejo, las aguas ceda vez se agitan más y se pone más oscura hasta que no puedo ver mi reflejo. En cambio veo un sol incendiado, llamas de fuego se reflejaban en las aguas.
¿Qué... es esto?
—¡Taehyung!— Reacciono cuando escucho el grito de Jimin y un tirón en la muñeca.
Levanto el rostro y todos me miran preocupados y tristes. Nadie habla, solo se escuchan los sonidos de la naturaleza y el viento chocar en las hojas de los árboles.
—Taehyung, l-lo siento— Oí la vos de Soobin lejana titubeando.
—Habrá sido el viento— ¿El viento? Lo dudo mucho, Yeonjun. Yo sé lo que he visto.
—Regresemos— Dije únicamente, siendo el único que empezó a caminar de vuelta. Los demás me empezaron a seguir tras unos segundos.
Todos regresamos a la fiesta y acordamos no decir nada de lo sucedido. Pero yo ya no podía concentrarme, todo me daba vueltas y me venía la imagen reflejada en el agua. Todo eran llamas de fuego.
Decido dar una vuelta para despejarme, en un momento que los guardias no miraban, me adentré a dar un paseo.
Sin darme cuenta, llegué al centro de la isla, en el pedestal de mi hermana. Me quedé observando el retrato de mi hermana. En él se encuentran mis padres y mi hermana entre ellos. Jamás llegué a conocerla, entonces ¿Cómo puedes extrañar a alguien que jamás conociste?.
Aunque ella si me conoció, en el retrato, papá y Ryujin tienen las manos sobre la barriga hinchada de mi madre y unas grandes sonrisas en sus rostros, sin saber la desgracia que les aguardaba.
—¿Joven Kim? ¿Qué hace por aquí?— El chamán de mi isla, Oh Youngsoo caminó lentamente por el sendero arrastrando su hanbok.
—No se preocupe, todo está bien, le agradezco su preocupación.— Noto que tengo los ojos cristalizado y rápidamente me paso la manga del hanbok por los ojos para limpiarla.
—Oh, joven Kim, te conozco desde que estabas en la barriga de la reina, no debe usar esas formalidades.
—Está bien— Acepté reverenciándome.
—Nunca cambiarás— Dijo con una pequeña sonrisa asomándose por sus labios y negando levemente loa cabeza.— Joven Kim, también lo conozco perfectamente como para saber cuando no le para de dar vueltas a algo. ¿Qué le preocupa?.
—Yo...— Decido rendirme y me siento en el bancos tallado en madera que se encuentra frente al pedestal de mi hermana, al lado de Youngsoo.— ¿Cómo pudo saberlo?
—Joven Kim— Habló lentamente con su voz desgastada por el pasar de los años— Nunca viene aquí, incluso el diecisiete de abril de cada año, intenta estar el menor tiempo aquí, únicamente viene obligado a escuchar el discurso de sus padres.
—Youngsoo... Hoy fuimos a los chorros de Epina, todos, a todos le fue bien y las aguas se mantuvieron calmas. Hasta que fue mi turno, las aguas empezaron a agitarse y se pusieron oscuras, entonces, en mi reflejo del agua vi,-
—Un sol incendiado en llamas de fuego— Dijimos a la vez.
—Joven Kim— Me miró abriendo un poco más los ojos de lo habitual, ojos que transmitían horror, tristeza y preocupación, sobre todo preocupación— Anoche tuve esa misma visión, y tuve un mal presagio. Lo que ha de suceder, sucederá. Huye del fuego, Taehyung, o el fuego te consumirá".
Desde aquello, no he vuelto a salir del palacio, y si salgo, tiene que ser escoltado por guardias ¡Aún más que antes!. Si ya antes era escoltado por dos guardias, ¡imagínense ahora! ¡Cinco jodidos guardias!¡Ni para ir al baño me dejan en paz!
Incluso han aumentado la seguridad del palacio y el pueblo ahora tiene guardias por todos lados. Hay guardias vigilando cada playa y acantilado, toda la isla rodeada. ¡Esto es una puta prisión!
—Joven Kim, no se enfade con los reyes, solo hacen lo que creen apropiado para su seguridad y la del pueblo.— Nos encontrábamos en mis aposentos, yo miraba la ventana pero me giré en cuanto escuché la voz del chamán.
—Lo sé, pero con todo respeto cre-
—Joven Kim, ellos no desean que se repita la desgracia ocurrida de la joven Ryujin.
—¿C-como era?
—¿La joven Ryujin?— Asentí con un poco de vergüenza, el chamán tenía una sonrisa pequeña en sus arrugados labios— Nunca pregunta sobre ella. Pues verá joven Kim, cuando era un bebé, al contrario de usted, era muy difícil hacerla reír. Pero ha medida que fue creciendo, siempre tenía una bella sonrisa plasmada en su rostro y siempre le brillaban los ojos. Usted, cuándo era un bebé, era muy risueño pero casi nunca hablaba, pero cuando hablabas, hablabas perfectamente. Ella, siempre hablaba, aunque titubeara o se inventara palabras.— ¿Así era mi hermana?.
—Me hubiera encantado conocerla.
—Lo sé, joven Kim, a todos nos hubiera gustado conocerla más.— Youngsoo iba a seguir hablando, pero tocaron la puerta interrumpiéndolo.
—Príncipe Kim, la reina y el rey solicitan una audiencia con usted, es urgente.—Hablan tras la puerta.
—Dígales que enseguida voy.— ¿Qué será?
Me despedí del chamán y me dirigí a la sala de reuniones del palacio. Al llegar a la gran puerta dorada, respiré hondo y me arreglé el hanbok.
—Permiso— Dije adentrándome. En la estancia, solo se encontraban mis padres sentados en los cojines y un pergamino en la mesa baja. Tras ellos, habían dos guardias, y otros dos en la puerta por fuera de la estancia.
—Hola cariño— Saludó mi madre— Siéntate, por favor.
Hice una reverencia y me senté en el cojín que estaba enfrente de ellos. Antes de que empezaran ha hablar, el chamán llegó y se posicionó detrás mío.
—Está mañana nos ha llegado un pergamino del clan de Tenerife— ¿El clan de Tenerife?— En ella, pedían visitar nuestra isla— Deseaban firmar un tratado de paz.
—¿Un tratado de paz?— Pregunto confuso.— Pero si no estamos en guerra con ellos.
—Pero tampoco estamos en paz. Desde hace ya casi treinta años, se desconoce que pasa en esa isla, la isla más grande y la más próxima a nosotros. Nadie entra y nadie sale. Hace ya casi treinta años, que desconocemos quien gobierna esas tierras.
—Hace diesiocho años, cuando unisteis las siete isla con el ataque a la isla de Jeju, ellos lucharon junto a nosotros.
—Fue un mensaje enviado por nuestra ave de la corte real. Nos prestaron a sus guerreros, pero nunca vimos a los reyes de la isla.
—Sospechamos, que esto es algo extraño, y quizás tenga que ver con el mal presagio del chamán.
—Pero si no es así, estamos cerrando una gran posibilidad de paz y armonía entre todas las islas que podrían tener malas consecuencias en el futuro.
—¿Por qué querías consultarlo conmigo?.— Mis padres se miraron antes de contestar.
—En el mensaje, también deseaban formar un acuerdo matrimonial para unir los dos reinos.
—¿Qué? Yo no, quiero decir que, no po-
—Taehyung.— Llamó mi padre dulcemente— Queremos que os conozcáis, pero solo firmaremos si tu lo quieres.— Gracias.
—Entonces, ¿Vais a aceptar la propuesta de visita?
—Sí, si el mal presagio del chamán se debe a esta visita, cortaremos todo contacto con Tenerife. Ya puede retirarse.
—Bien— Me levante y hice una reverencia.— Gracias por ser tan comprensivos.
Camino hasta mi cuarto y me apoyo en la ventana.
Desde aquí puedo ver la isla, siempre me ha dado curiosidad, no solo porque se ve muy hermosa sobre todo en la apuesta de sol, sino por esa gran montaña que sobresale, el volcán Echeyde.
Hoy llegarían los Jeon. Tras hablar un poco más, llegaron al acuerdo de que hoy, veinte de enero, llegarían a nuestra isla. Otra cosa que descubrimos, fue que se apellidaban Jeon. La reina, se llama Jeon Yongsun, pero nos ha pedido que la llamemos Solar. El rey, se llama Jeon Ji-hoon. Y tienen dos hijos, Jeon Jungkook, y Jeon Soyeon.
—Príncipe Kim, ya han llegado, baje a recibirlos.
Cuanto más me acercaba, mas nervioso me ponía. Llegué a la sala donde los recibiríamos, junto a los tronos de los reyes. Mi padre y mi madre se encontraban frente a la puerta y me posicioné a la derecha de mi padre.
¿Cómo serán? ¿Serán tan raro como cuentan?
—Permiso.
—Adelante.
Raros no, pero guapos sí.
Se me congela la respiración en cuanto los veo entrar y hacen una reverencia. Les devolvemos la reverencia y mi padre empieza a presentarnos, pero yo no le escucho, lo único que puedo hacer es quedarme embobado.
Joder, que papi.
—Y este es nuestro hijo y heredero al trono.— Reacciono en cuando me doy cuenta que todos me miran.
—Un placer, soy Kim Taehyung.— Me presento haciendo un reverencia de noventa grados.
—Nosotros somos Jeon, del clan de Tenerife. Soy Jeon Youngsoo, pero llamarme Solar.
—Soy el rey Jeon Jihoon
—Hola, soy la princesa y heredera, Jeon Soyeon.
—Un placer, soy el príncipe Jeon Jungkook.
Uff, hasta su voz es armoniosa. ¿Alguna imperfección, Daddy?
¿En que coño estoy pensando?
En que quieres tirarte al principito buenorro
Shh, calla subconsciente de mierda.
—¿Bueno, la comida está lista, desean sentarse ya?
La comida pasó así, al principio, me quede comiéndome con los ojos al principito, pero en un momento, se giró a verme y me pilló viéndole. Es la mayor vergüenza que he pasado sin duda, me sonrojé y no lo volví a mirar en toda la comida, pero sí podía sentir su mirada sobre mí.
Al terminar, mi madre me ordenó que les enseñara la isla a los Jeon más jóvenes, y que fuéramos escoltados por dos guardias.
Cuándo salimos del palacio, me di cuenta que aún no me había presentado como es debido.
—Es un placer tenerlos aquí, estamos encantados con restaurar un nuevo tratado de paz.— Me acerqué a Jeon Soyeon y le agarré de la mano para dejarle un beso en el dorso— Sobre todo con presencias así.— Dije guiñándole un ojo.
Me giré para ver al príncipe, espera... ¿Cómo debería presentarme?. Hola papi, ¿vamos a una habitación y hacemos el delicioso?. No, definitivamente así no.
Por primera vez, lo miré a los ojos y el miró los míos, me puse rojo y enseguida me reverencie para no seguir teniendo contacto visual.
—El placer es nuestro, gracias por aceptar nuestra propuesta. Además, quién nos está haciendo un favor a la vista es usted.—¡Me guiñó un ojo! ¡Me acaba de guiñar el ojo!
—Ejem, ¿Qué les gustaría ver primero?— Pregunté apartándome para que no viera mi estúpido sonrojo. Aunque me alegro que la sangre vaya por ahí y no por otro lado. Digo...
—¿Cómo se llama este bosque?— Habló Soyeon.
—¿Bosque?
—Sí, en nuestra isla solo hay pinos.
—¡Oh!, es laurisilva. Quedan pocos lugares en el mundo con esta vegetación, se ha ido extinguiendo, dicen que es la vegetación de la época de los dinosaurios.
—Es precioso— Comentó el príncipe.
Sí, lo sé.
Lo que no sabía es que el príncipe miraba hacia otro lado, o otra persona, mejor dicho.
El paseo por la isla no fue nada incómodo, fue bastante agradable y descubrí la graciosa relación entre hermanos que tenían entre ellos.
¿Hubiera tenido yo una relación parecida con ella?
—¿Qué es eso?
Puto destino.
—Eso, es el pedestal de mi hermana.— Nos acercamos más hacía el, era como una casa de madera pequeña de una habitación cortada a la mitad, en el centro un cuadro de ellos tres, y a los lados, cuadros de ella. Por el suelo, habían todo tipo de ofrendas y flores, aunque no fuera el día, algunos pueblerinos venían a dejarle ofrendas y mensajes al más allá.— Era tres años mayor que yo, pero jamás llegué a conocerla.
—¿Puedo preguntar que ocurrió?
—¿No lo sabéis?— Los dos negaron— Pero si Tenerife también ayudó.
—¿Qué?¿Cuándo?— Jeon menor parecía desconcertado.
—El diecisiete de abril de hace diesiocho años, la isla de Jeju se coló en su cumpleaños número tres y se la llevaron. Las siete isla se unieron en una guerra contra la isla.
—¿Las siete?— Asentí.
—¿Qué ocurrió?— Preguntó Soyeon, a lo que Jungkook le dio un codazo.
—Les llegó una carta escrita con la sangre de mi hermana que decía que ya era demasiado tarde.
—Va-vaya, lamento haberte preguntado.
—No sé preocupe.— Dije mostrándole una sonrisa triste a Jungkook.— Nunca la conocí, así que no debería doler.
Empecé a caminar pero sentí que me agarraron la muñeca.—Espera, yo más que nadie, se lo fuerte que es un vínculo con una hermana o hermano, y aunque sea un fastidio a veces, siempre estará ahí para mí y no quiero imaginar como sería perderla.
—Ya te lo dije.— Me di la vuela completamente y le miré a los ojos, encarándole.—Nunca la conocí, así que no debería doler.
Ninguno apartaba la vista, pero no había desafío en ellos, no, había uno con que intentaba leerle el alma con sus ojos oscuro, y otro con ojos avellana que guardan demasiadas emociones.
Pero no pudo seguir, el suelo empezó a temblar y un gran rugido resonó como eco por todas las siete islas, habían despertado una furia inapagable.
No sabían todo lo que vendría después de ese simple toque.
Echeyde...
Los guardias me escoltaron hasta el palacio, la tierra no dejaba de temblar y los rugidos del volcán eran cada vez más fuertes.
En cuanto llegamos, los reyes del clan de Tenerife estaban listos para volver a su isla, debían averiguar que le pasaba al volcán.
Pero nuestro chamán ya lo sabía, por eso, antes de irse, le pidió un mechón de cabello de Jungkook. Y aunque en ese momento me pareció extraño, ahora sé para que lo quería.
Nos encontramos únicamente mis padres, el chamán y yo en la habitación, el chamán ha depositado agua y unas hiervas en un caldero y nos ha pedido que mantengamos silencio. El caldero está enterrado en el suelo y ha quedado como un simple agujero en el suelo.
—Kim Taehyung, acérquese— El chamán tenía los ojos cerrados y no los había abierto desde que empezó a meter hiervas en el agua hirviendo y susurrar cosas inentendibles. Cuando estuve enfrente de él, con mis padres a mis espaldas y el chamán sentado en el suelo, me extendió las mano.— Necesito un mechó de cabello de usted.— En ese momento, me di cuenta de que habían unas tijeras en el suelo al lado del caldero, me corte un mechón de cabello, pero cuando se lo iba a dar, quitó la mano, dejando caer el pelo al caldero directamente. Empezó a susurrar cosas sin sentido y luego tiró otro mechón de cabello.
El de Jungkook.
—Haneul, bada, ttang, gong-giui sinseong, hwasan, him, bunnoui sinseong-eulo cheongjung-ege mudseubnida. haneul, bada, ttang, gong-giui sinseong, hwasan, him, bunnoui sinseong-eulo cheongjung-ege mudseubnida.
El caldero empezaba a echar humo y podía sentir un calor abrazador desde aquí, las aguas empezaron a agitarse y se pusieron rojas como la lava.
—Ileul wihae amudo wonhaji anhneun du yeonghon-eul haengboghage ileul wihae amudo wonhaji anhneun du yeonghon-eul haengboghage.
Cada vez hablaba más rápido y el caldero se agitaba más, parecía que iba a explotar en cualquier momento. Entonces, todo empezó a dar vueltas, y ha hacer un calor intenso dentro de la habitación.
Mi padre iba a decir algo, pero mi madre lo freno, se veía demasiado tranquila.
Entonces todo acabo, el calor se fue dé repente, el caldero quedó vacío, y el chamán quedó con los ojos cerrados.
—¿Youngsoo?— Pregunto tras unos segundos en los que aún no ha abierto los ojos.—¿Youngsoo, se encuentra bien?.— No responde. Me iba a levantar para ver si estaba bien, cuando abrió los ojos de golpe pegándome un susto. Al fijarme, me aterrorizo cuando me doy cuenta de que uno de sus ojos ya no es negro, sino gris.
—Corre peligro, joven Kim, usted y toda su familia.— ¿Q-qué?—Taehyung, usted es el príncipe de Agulo, El lugar del agua. Jeon viene de la tierra del fuego, de la Isla del volcán.—Taehyung y Jungkook, agua y fuego.—Cuando Jeon se fue, la tierra dejo de temblar y el volcán de rugir. No pueden volver a verse, Kim, debemos parar antes de que valla a más.
—Taehyung, cariño, por tu bien, no puedes volver a ver a la princesa Soyeon, ¿Sí?— Iba a responder, pero el chamán responde primero.
—Majestad, con todo respeto, no sé si se habrá fijado de quién era el otro mechón de cabello. No pertenecía a la princesa Jeon, pertenece al príncipe Jeon.
¿No volver a verlo? Solo lo he visto una vez, no debería ser difícil. No, lo difícil será explicarle a mis padres porque el príncipe y no la princesa.
—Tae, osito mío, ¿Quieres hablarlo?. Nosotros no teníamos n-
—Iré a descansar, estaré en mis aposentos si me necesitan.— No, no quiero hablarlo ahora, sé lo mal que lo pasó el hermano de Jimin, y como se siente Jimin por no poder decir que le gustan los hombres, ahora, está comprometido con una mujer a la que no ama, pero por miedo a la reacción de sus padres, no quiere que le pasa lo mismo que su hermano...
Llego a mi habitación y debido dormir a pesar de ser medio día, ha sido un día muy largo y... demasiada información. Se que no debería volverme loco con lo de Jungkook, porque solo lo e visto una vez, pero aun así, quiero volver a verlo.
—Joder Jimin, menuda forma de levantar a alguien— Me quejo dándome la vuelta en la cama—¡Qué pares ya!— Extiendo la mano para darle un golpe, pero no toco más que aire, asustado, abro los ojos, y lo que encuentro, es un bonito pájaro de colores.— Hola bonito, ¿Así que eras tu el que me daba picotazos en la mejilla?¿Qué pasa?¿Te has perdido?.
Borde con los humanos: Sí
Borde con los animalitos: No
—¿Uh?¿Qué es esto? Oh, tienes un mensajito en la pata, ¿para mí?— Desenrollo en papelito de la ave mensajera y lo leo.
Hola Tae, soy el amor de tu vida.
¿Cómo estás?, Yo bien, por aquí el volcán se ha calmado.
Jeon.
Me pongo rojo al leerlo, pero enseguida caigo, seguramente sea de Soyeon, claro ¿Porqué no había pensado en eso. No contestarle sería descortés, además, ella me cayó muy bien, si hubiera alguna mujer con quien tenga que comprometerme, sería con ella.
Hola, amor de mi vida.
Yo estoy bien, es una pena que te hayas ido tan pronto, no pudimos hablar mucho ni conocernos... ¡Tengo una idea! Yo hago una pregunta y tú tienes que responderla, también yo la responderé.
Primera pregunta: ¿Qué edad tienes exactamente?
Yo tengo diesiocho, los cumplí el 30 de diciembre.
Esperé un rato hasta que la carta llegó con el mismo pajarito.
Hola, guapo, no esperaba que contestaras, jsjs.
Me parece genial, yo tengo 17 años, cumplo 18 el 1 de septiembre.
Me toca, color favorito.
El mío, es el negro.
Holaaa~
El morado, ¿Animal favorito?
Los tigres, aunque solo los he visto en libros.
Nos seguimos hablando así durante días, tras conocerla un poco más, llegué a pensar que incluso podría enamorarme de ella, es graciosa y encantadora, le gusta dibujar y cantar, me prometió que un día me cantaría algo. Y ese día sería esta noche.
Ambos nos veríamos en un bote, cogeríamos algún barco y ambos remaríamos hasta la mitad del camino a llegar a la isla, nos veríamos en el mar, justo en el medio de ambas islas. Romántico, ¿verdad? Fue idea suya.
Y ahora, yo tengo que escapar de los guardias.
—Kai. Kai. Kai. Ka-
—¿Se puede saber que quieres, enano?. Kai tiene 26 años y es uno de nuestros mejores guerreros, y también mi amigo.
—Tengo sed.
—Pues vete a buscarla.
—Pero es que no quiero ver a mamá y papá.— Dije haciendo un puchero. Nadie se resiste a mis pucheros.
—Tae, deja ya tus berrinches infantiles.
—Pero es que es algo serio de verdad.— Me quejé con voz algo aniñada.
—Está bien, voy si me dices que pasa.
—Eres un chismoso.
—Chismoso ante todo.
—Bueno, pues— Dije poniéndome un poco más serio.— Y-yo, no me gustan las mujeres.— Esperé su reacción pero no pasó nada.
—Taehyung, eso ya lo sabía.
—¿¡Q-qué?!
—No te preocupes ¿Sí? Voy yo y luego hablamos.
Me encantaría hablar contigo, pero ya tengo planes. Lo siento.
Es totalmente de noche y solo puedo oír el ruido de las olas, Soyeon aún no ha llegado, quizás le haya sucedido algo.
De seguro Kai está de los nervios, pero sabe que me he escapado, no creo que halla alertado a alguien. ¡Una luz!.
Aquel barquito se acercaba más a mí, aunque aún estaba muy lejos.
Iba a remar hacia ella, pero, el volcán soltó un ruido aterrador que hizo todas las aguas temblar.
—¡Mierda!— Agarro los remos he hizo la vela, intentando equilibrar el bote. Las olas cada vez eran más grandes y luchaba por no volcar, me doy cuenta de que la luz del vote ya no está en mi dirección. ¡Hay un islote!. Remo hasta allí como puedo, es un trocito de tierra del tamaño de una cama matrimonial. Cuándo estoy a punto de poner un pie en tierra, resbalo hacia atrás, pero antes de caer al agua, una mano me agarra.
—Gracias.
—Nada.
—Ahh— Que grito más varonil Taehyung, pero, Soyeon no tenía la voz tan grave.
—¿Jun-jungkook? ¿Qué haces aquí?¿Y Soyeon?
—¿No querías verme?— Su rostro tenía una expresión triste.
—¿Qué? Sí, digo no, es que, pensé que iba a venir Soyeon.
—¿Por que iba a venir ella?— Pareció recordar algo— ¿Pensabas... que era ella? Joder, he sido un puto estúpido, lo siento.
—¿Tu enviabas las cartas?— Asintió— Si te soy sincero, quería que fueras tú, pero pensé que era imposible.
—¿E-enserio?— Sus ojos brillaron, asentí.
—Tienes unos ojos preciosos.— Sentí mis mejillas calientes al decir aquello.
—Bueno, todo en ti es hermoso también— Ahora sí que me puse como un tomate, Jeon soltó una suave risa, una risa encantadora.
—Oye— Hablo después de un rato de silencio.— Me prometiste que me cantarías algo.
—Claro, lo había olvidado. Ambos nos sentamos en la islita, desvié mi vista al mar un segundo, no se calma.— Esta se llama, Euforia.
Escucho el lejano océano, al otro lado del sueño.
Sobre el horizonte.
Voy hacia ese lugar que cada vez se hace más claro.
Toma mis manos ahora.
Tu eres la causa de mi euforia.
—Wow, estoy sin palabras, ha sido...— No pude hablar más, solo me quedé mirando sus profundos ojos, ¿He dicho ya que me encantan?. Pero, mis ojos se desviaron sin permiso a otro lugar.
Sus labios son igual de hermosos. Quiero probarlos.
Y como si hubiera leído mis pensamientos, mis labios chocaron suavemente con los suyos, el volcán dio un rugido aún más fuerte que los anteriores, pero a ninguno nos importo. Pasé mis brazos detrás de su cuello y el agarró suavemente mi cintura. Mordió y tiró mi labio inferior, pidiendo acceso, y abrí levemente mis labios dejando que explorara.
No era un beso lujurioso, sino uno dulce y suave.
Nos separamos unos segundos por falta de aire, intentó besarme de nuevo, pero me aparté y le puse las manos en el pecho, alejándole un poco para verte mejor.
Tengo que decírselo.
—Jung-
—¿Qué pasa? ¿N-no te gusta?— Su expresión parecía triste.
—No, no es eso— Me apresuré a contestar.— Es que, antes de continuar, tienes que saberlo. El, el volcán, está así por nosotros.
—¿Cómo que por nosotros?
—Los dioses, no quieren que estemos juntos, tú, Jeon Jungkook, príncipe de la isla del volcán, yo, príncipe de Agulo, tierra del agua. D-debes saber que, si decides seguir, el volcán, no parará.
—Taehyung— Su mano acarició mi mejilla y me miró a los ojos con ternura.— Desde que nací, he sentido que me faltaba algo, y ni siquiera se porqué, nunca me faltó nada, ni siquiera el amor de mi familia. Pero aún así, no era feliz, sentía un vacío en mi interior, una depresión sin sentido, solamente porque sí. E incluso de este modo, fingía una genuina sonrisa para todos, porque ellos no tenían culpa. Desde la ventana de mi habitación, podía ver esta isla, sentía que me llamaba, que susurraba mi nombre todas las noches y me prometía la cura a mis dolores.— Su sonrisa tenía un deje de tristeza, pero sus ojos, sus ojos cristalizados me trasmitían el dolor que sintió hace tantos años, y el alivio a este momento.— Y no se equivocaba, cuánto más nos acercábamos a la isla, más cálido me sentía. Pero verte a ti, una simple mirada de ojos, me mostró una galaxia entera sin explorar y promesas eternas. Taehyung, estaba enamorado de ti antes de conocernos, me tiraría a un acantilado por ti, y te seguiría amando en el cielo.
Ahora quien tiene los ojos cristalizados soy yo.
Y el que inicia un nuevo beso, también soy yo.
Por alguna extraña razón, yo siempre sentí lo mismo.
Noche tras noche volvíamos a quedar, descubríamos más del otro, y nos enamorábamos más.
Ha pasado un mes desde aquel primer beso, hace una semana que no hemos podido quedar, desafortunadamente teníamos cosas que hacer o nos ponían- únicamente a mí- vigilancia extrema.
Pero esta noche, nos veríamos sí o sí.
Sin duda, hubieran preferido no verse.
Los dos reyes se miraron al oír aquel inconfundible sonido, pero, era imposible, ¿No? Su Taetae se encuentra lejos de ese muchacho.
—¡Jackson!, traiga a el príncipe Taehyung, debemos salir del palacio.— Ordena la reina Jisoo con su potente voz.
—Reina Jisoo, Rey Ha-joon, el príncipe Taehyung, no sé encuentra en su habitación.— Dijo Jackson tras volver de la habitación del príncipe. Hemos derribado la puerta, su guardaespaldas estaba inconsciente en el suelo.
—Taehyungnnie, ¿Qué has hecho?— Susurró lo reina con una gran opresión en el pecho. No podía perder a su Taetae, no quiere perder a nadie más.— ¡Qué todos salgan del palacio!¡El escuadrón de Levi que ayude a el pueblo norte! ¡Llevar a todos al centro de la isla, alejarlos de cualquier construcción que pueda caer!— El suelo no paraba de temblar, era un terremoto, el más grande de todos los terremotos que jamás hallan habido. Estaba claro, el volcán había entrado en erupción, y su Taehyungnnie está con ese príncipe de la tierra del volcán.
Mientras el escuadrón de Levi ayudaba al pueblo del norte, el escuadrón de Rose ayudaba al pueblo sur. El escuadrón de Beomgyu junto a los reyes, se encontraba en barcos hacia la isla de Tenerife, había que parar esto ya, Taehyung debe estar en la otra isla, porque en la Gomera no está.
Mientras tanto, los dos amantes se encontraban ajenos a la situación, no les importaba que Echeyde haya entrado en erupción, no. Solo querían vivir ese momento, y deseaban que nunca acabara, porque sabían que en el momento en el que volvieran a la realidad, todo sería tan desgarrador como lo ha sido siempre.
—Ah-¡Ah! ¡Jun-Jungkookie!.
—Tae... Taehyung.— Sí, lo que había causado el enfado definitivo de los dioses, había sido una acción que puede ser simple y sin sentimientos, o entregada y llena de promesas. Los amantes se habían unido en cuerpo y alma.
Jungkook salió cuidadosamente de Taehyung y lo abrazó, aunque lo hicieron tirados en una toalla encima de la arena de una islita del tamaño de una cama matrimonial, para él había sido perfecto.
O así lo era hasta que divisó a lo lejos unas luces en el mar, venían en la dirección de la isla de Taehyung, y ya habrán visto las luces de sus barcos.
—Taehyung.— Lo llamó suavemente. Tenía los ojos cerrados pero no estaba dormido.— Vienen, ellos vienen de tu isla.
—¿¡Qué!?.— Se levantó demasiado rápido y sintió un terrible dolor en la parte baja.—Auh.
—¿Estás bien?
—S-sí, pero, ¡mierda!. Tienes que irte.
—¿Qué? Taehyung, no te dejaré solo.
—No me pasará nada.— Dijo empezando a vestirse, aún estaban muy lejos y tardarían en llegar. Además, tienen que luchar con las gigantescas olas causadas por el volcán.—Kookie, son mis padres.— Taehyung subió una mano y acarició la mejilla de Jungkook, quién giró levemente su rostro para apoyarse en el tacto.
—Taehyung, vayámonos juntos— Jungkook colocó su mano encima de la de su amante, se sentía tan cálido. ¿Qué había hecho él para merecer esto?¿Por qué los dioses le castigan así?— Vayamos a mi isla, llenaremos de provisiones el barco y nos iremos a un lugar lejos, muy lejos de aquí, donde no nos prohíban amarnos.
Los ojos se le llenaron de lágrimas al escuchar las palabras de su dongsaeng, esa oferta se escucha tentadora, y cuanto le gustaría aceptarla, pero no puede, lo sabe. Los atraparan antes de llegar, y si consiguen salir de la isla, sus padres le buscaran. Pero eso no es la mayor complicación, no, la verdadera razón es porque da igual a donde huyan. El castigo de los dioses los seguirá.
—No-no, no podemos— Esas palabras, esas duras palabras pero reales, rompió algo dentro de los dos. Se dieron un último beso, un beso de despedida mezclado con el sabor de las lagrimas de ambos.
Los dos lo sabían, esto era un adiós.
Jungkook se subió a su barquita de madera y subió el ancla que constaba de una piedra atada a una cuerda. Taehyung se subió a su barca también, el mar estaba demasiado agitado, era muy peligroso volver así.
—Jungkookie, ten cuidado.
—Tú también, bebé.
Taehyung observó como Jungkook se alejaba poco a poco, su barcaza temblaba demasiado y las olas eran demasiado grandes, solo deseaba que Jungkook llegara bien.
—¡Jungkook! ¡Te amo!
Jungkook escuchó esas palabras salir de la boca de su amado, iba a responder, pero una ola demasiado grande casi volca la barquita de madera.
—¡Taehyung!¡Taehyung!— Escuchó el grito de su padre entre el ruido de las olas. Se sentó en la barca y quitó el ancla, remando hacia ellos. Unos marineros del barco lo ayudaron a subir, el barco de sus padres era el barco de la realeza, siendo este mucho más grande e imponente.
Sus padres le dieron un fuerte abrazo cuando estuvo en la cubierta, pero el no podía reaccionar, estaba completamente mojado de pies a cabeza.
—Majestad, el otro barco se escapa, ¿Desea que lo persigamos?
Antes de responder, Jisoo vio los ojos de su hijo, mostraban miedo, y ella sabía que se debía a ese muchacho.
—No, regresemos.
—¡Regresemos!¡Cambien el rumbo!— Gritó el marine, pero la reina estaba atenta a otra cosa, estaba atenta a la mirada que mantenían sus ojos a aquella luz lejana que pertenece al bote del otro chico. Una mirada de preocupación, pero sobre todo, una mirada de enamorado.
¿Por qué su familia ha sido tan desgraciada?¿Qué hizo mal?
—Jungkook.— Su madre desvió su atención al rostro de su hijo.—¡Jungkook!— Volvió a mirar al mar, dónde antes se encontraba la luz. Antes.— ¡No! ¡Mamá, tenemos que ir a buscarlo!— El barco había volcado.
—Cariño— Susurró hablándole en el oído y abrazándole fuertemente.— No llegaremos, estamos demasiado lejos.
—No, no, no.— Las lagrimas caían como cascadas por su mejilla.— Jungkook, no-no pue-puede— Taehyung se calló al suelo de rodillas. Jungkook... No, Jungkook no podía morir así.
Había pasado ya casa un mes desde aquello, y su Taehyung no salía de su habitación ni para comer, ya no sabía que hacer. El día después de aquel acontecimiento, los reyes enviaron un pergamino explicando la extraña maldición. El pergamino que recibieron les dijo que pondrían máxima vigilancia al príncipe Jeon. Eso les aclaró una cosa, el muchacho llegó vivo a aquella isla, pero no se lo dijo a Taehyung, era mejor que siguiera pensando que Jeon había muerto, aunque odiara ver a su hijo tan triste.
Aunque el príncipe Jeon, tenía otros planes.
El volcán no había parado de erupcionar desde aquella vez, eso era un punto a favor.
Jungkook no podía olvidar a Taehyung, jamás podría, y, al amparo de la noche, se lanzó al mar dispuesto a atravesar la distancia que le separaba de su enamorado. Todos los barcos se le habían sido negados, por lo que, construyó una balsa con los troncos, cuerdas y pieles que encontró y armó la balsa durante casi un mes.
Pero, cuando se tiró al agitado mar, un poco más de a mitad de camino esta se rompió, solo tenía dos opciones, o ahogarse y morir, o intentar nadar hasta la isla de Taehyung.
Taehyung dormía en su cama, hasta que sintió como alguien tocaba la ventana y luego la abrían. Se tensó bajo las cobijas y se escondió bajo ellas, como si nada pudiera hacerle daño bajo ellas.
— Taehyungnie, bebé.— Entonces escuchó su nombre salir de una voz que jamás creyó volver a escuchar. Rápidamente se lanzo encima de Jungkook, este casi se cae por el repentino peso, pero agarró a Taehyung de la cintura mientras este le abrazaba con las piernas y le dejaba besos por todo el rostro.
— Jungkook— Beso— Pensé que— Beso— No te volvería— Beso— Jamás.
—Bebé, no te vas a deshacer de mí tan fácilmente.
—No vuelvas a asustarme así, pe-pensé que te había perdido.
—Jamás, cari-
—¡Príncipe Kim! ¡Con quien está hablando!.
Y todo pasó muy rápido ante sus ojos. Kai derribó la puerta de su habitación, Taehyung lo miró con ojos suplicantes, pero Kai debía hacer su trabajo.
—¡El príncipe Jeon está aquí! ¡Alertad a los guardias y a sus majestades!
—Kai... ¿Porqué?— Susurró.
Antes de poder reaccionar, ya estaba fuera del palacio corriendo, siendo agarrado de la muñeca por Jungkook, quién tiraba de él intentando escapar.
Corrieron mientras eran perseguidos por toda la isla, huyendo hacia el cedro de los que los perseguían.
Pero todo acabo cuando llegaron al pico más alto de la Gomera, un acantilado sin salida.
—Me tiraría de un acantilado por ti.
Entendió la mirada que Jeon le estaba dando.
Nunca podrían estar juntos.
—¿E-estás seguro?
—Contigo siempre estoy seguro— Respondió Jungkook, podía escuchar las pisadas de los soldados que los perseguían cada vez más carca.
Taehyung se fijó en una rama caída afilada por las dos puntas. La agarró y se la colocó la punta del pecho, Jeon entendió, y agarró el otro lado, posicionándolo en su corazón, igual que Taehyung.
—Te amo— Susurró aquellas palabras que no pudo devolverle la última vez.
—Te amo.
Excepto muertos.
Los dos amantes, con lágrimas derramándose de sus ojos, se abrazaron, muriendo atravesados.
—¡Taehyung!, ¡No!— Escuchó el grito de sus padres lejanos, sus piernas perdieron fuerza y miró la cara de Jungkook, pero, el ya había muerto. Se abrazó más fuerte con las pocas fuerzas que le quedaron, y cayeron por el acantilado abrazándose con un palo atravesándoles el corazón.
Desde entonces esa montaña se llama Taekook, en recuerdo de los dos enamorados que prefirieron morir juntos a continuar su vida separados.
31/12/2021
19:08 HE
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