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5} LIB

(Michelle)


Jenny era dos años mayor que yo. Tenía ojos grandes y verdes que escudriñaban a los otros con intensidad, y pude vislumbrar retazos llorosos de una niña asustada en sus ojos. Era alta, de cabello descuidado y rubio. Podría haber sido hermosa, pero su rostro estaba demacrado por la cantidad de cosas vividas en su pasado.

En nuestra charla la traté como a una chica normal. Note cuanto agradeció ese gesto. Debido a las drogas, los intentos de suicidio y pasar largas temporadas en el psiquiátrico, todos a su alrededor parecían olvidar que era un ser humano. O la miraban con miedo, o la trataban con exagerada indulgencia. Por mi actitud diferente, ella se abrió rápido conmigo.

Comenzó a hacerme preguntas sobre mi vida que contesté con toda sinceridad. Incluso las peores partes, como los ataques, la depresión y todo lo que tuve que vencer para obtener estabilidad. Las cosas se complicaron un poco para ambas cuando quiso saber de mi experiencia en la casa de Jeremy. Ella pareció entristecerse ante su propia pregunta y mi cuerpo se paralizó mientras por mi interior se disparaban mis latidos.

En ese momento, Dunkan la regañó con sutileza, diciendo que esos detalles no eran importantes y que estaban enterrados. Luego se giró hacia mí y me sonrió a modo de disculpa. Yo no había tenido contacto con el comisario en años. Ese hombre tenía dos personalidades, y una de ellas se presentaba solo cuando Justin estaba cerca. Entonces se volvía malhumorado y rudo. Aunque Justin tampoco era el mismo a su alrededor. Ambos destilaban hostilidad uno por el otro. Pero Dunkan a solas era, simplemente, una buena persona.

Cuando salí del bar donde nos encontramos, le di mi número a Jenny invitándola a que me llamara alguna vez si lo sentía necesario. Me marché de allí y me dirigí a mi casa, donde realicé un llamado propio.

-¡Hey! ¿Qué tal, futura editora?

Me saludaron.

-Hola Liz. Estoy bien, pero ha sido un día tenso ¿Qué tal ir por esas cervezas hoy? Necesito distenderme.

Ofrecí.

-Has acudido a la indicada. Paso por ti a las ocho.

Avisó.

Cuando colgué, respondí los mensajes que Justin me había enviado preguntándome cómo me había ido en la reunión. Le dije que no se preocupara, que todo fue bien y que yo estaba bien. Era la verdad. Mi mejor amigo no respondió. Sabía que seguía molesto. Al final, bloqueé mi móvil y comencé a prepararme para esa noche.

La madrugada había llegado al punto favorito de la luna, cuando la negrura es más espesa que en ningún otro momento. Me encontraba dentro del local bailable, sentada en la barra junto a Liz. Ella sabía divertirse y esa noche me dejé llevar, para vivir un poco más la vida antes de tomar por completo las responsabilidades de mi nuevo empleo. Las cosas ya daban vueltas a mi alrededor cuando Dave llegó en algún momento después de que le enviáramos mensajes. Lucía molesto y le pregunté que le ocurría cuando llegó a mi lado.

-Crystal.

Masculló.

-¿Volvieron a pelear?

Inquirí.

-Sí. Lo mismo de siempre. Estoy harto.

Se quejó abatido.

Le pasé la cerveza que sostenía.

-Gracias.

Dijo, antes de darle un trago.

Me observó con más detenimiento.

-¿Estás borracha?

Me acusó.

-Sí.

Me limité a responder.

Sonrió divertido y se sentó con nosotras.

-En ese caso me mantendré sobrio, quiero estar lucido para reírme de ti.

No pasó mucho antes de que, efectivamente, Dave comenzara a carcajear debido a mi graciosa actitud de borracha. Con un último vaso de vino, mi mente tuvo todo el sobrecargo de alcohol que podía soportar. Me metí en la pista de baile y empecé a bailar country sensualmente, lo que resultaba sumamente difícil, pero tal vez estaba haciendo un buen trabajo porque Liz me levantó el pulgar desde la barra. Un muchacho se acercó a bailar conmigo y al girarme hacia él perdí de vista a mis amigos. De hecho, me perdí por completo. Olvidé dónde estaba y cómo podía salir de allí. Sin embargo, continué bailando como si no tuviera problema alguno.

Alguien apretó mi brazo y me giró para que lo enfrentara. Supuse que Dave había ido a buscarme, lo cual agradecí, pero se trataba de otro chico que intentaba sujetarme para que enfocara la mirada en sus ojos. Mi visión era borrosa pero pude vislumbrar claramente un familiar rostro sorprendido por al menos un segundo.

-¿Chelle?

La voz extrañada de Justin llegó a mis oídos por sobre la música.

Traté de enfocar nuevamente mi vista en él. Su cabello despeinado y sus ojos mieles confundidos. Su boca entreabierta... Era una hermosa alucinación.

Levanté mi mano y acaricié su mejilla antes de acercar nuestros rostros. Su aliento recorría los pocos centímetros que nos separaban e impactaba contra mis labios.

Pero que real se sentía.

-Justin ¿Cuándo voy a dejar de amarte?

Hablé lentamente.

-Disculpa...

Una voz femenina hizo que me separara de la visión con la forma de mi mejor amigo. Una chica puso su mano en el codo de él, tratando de llamar su atención y mirándome con evidente molestia. Pero Justin se soltó de su agarre con una brusquedad poco caballerosa y buscó con rapidez mi mirada otra vez. Vi su expresión de sorpresa.

-¿Qué acabas de decir?

Su tono incrédulo guardaba una pizca de emoción.

Fruncí el ceño, pensando en su pregunta. Busqué en mi mente la respuesta, pero no lo recordaba.

-No lo sé. Ya me olvidé.

Contesté con ebria franqueza, encogiéndome de hombros.

El falso Justin me arrastró lejos de la multitud. Cruzamos las puertas de salida y me colocó en medio de la calle. Me obligó a respirar el aire que allí corría con plena libertad. Enseguida mi coordinación cerebral mejoró, pero no demasiado, mi cabeza todavía era un enredo.

Al menos pude dilucidar una cosa: el Justin Bieber que estaba a mi lado era real.

-¿Estás mejor?

Preguntó, apartando un mechón de cabello de mi rostro.

Asentí.

-Bien. Porque me voy a encargar de que no vuelvas a pasarte de copas de nuevo.

Me regañó con sutileza, mientras una sonrisa estiraba sus labios.

Me incliné y besé su mejilla, como un agradecimiento por su preocupación. Mi habilidad motriz era torpe, así que el beso duró más de lo que pretendía. Justin corrió su cara justo cuando me separé, y en esa cercanía ambos examinamos el rostro del otro.

-¡Disculpa!

De nuevo la voz de esa chica. Pero esta vez, mucho más potente y enfadada.

Ella estaba mirándonos desde la puerta.

-¿Vamos a seguir con lo nuestro o no?

Espetó.

Entonces la salida se abrió y Dave caminó fuera, llegando a mi lado.

-No te preocupes, yo me encargo.

Anunció, señalándome.

Justin enredó su brazo en mi cintura, reacio a dejarme ir.

-No. Yo lo haré.

Repuso.

Dave arrastró su mirada de él, hasta la furiosa muchacha desconocida que presenciaba la escena.

-Amigo, creo que deberías ocuparte de llevar a casa a tu cita...

-Llévala tú.

Gruñó Justin, impaciente.

La otra soltó un chillido de espanto, mientras Dave cerró los ojos y frotó su tabique.

-¡Ay, Justin! tu delicadeza me conmueve.

Sin prestar atención a la ironía de mi otro amigo, Jus me levantó del suelo y me cargó en su hombro. Caminó mucho o poco tiempo, no tenía mucha noción, pero sé que llegamos a su auto y él me depositó con suavidad en el asiento trasero.

-¿Qué fue lo que dijiste allí adentro, Chelle? ¿Tú aún me amas?

Susurró mi amigo, como si estuviera desesperado por la respuesta, pero yo ya había caído en la bruma de mis sueños.



Love is Back (extras)

Tatiana Romina

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