25} Everytime
N/A: Hola! no hago comentarios personales usualmente, pero teniendo en cuenta que estamos en la etapa final de ésta historia, me gustaría comentar un par de cosas. Sí, Love is Possible va a terminar en pocos capítulos. Como anuncio en la introducción, la novela debería culminar con un epílogo corto donde explica que sucedió con cada personaje, pero.... sabiendo que iba a extrañar muchísimo la serie Bieber is Back, escribí unos cuantos textos extra sobre la vida de Michelle y Justin después de que decidieran ser sólo amigos, al final del primer libro. Quería consultar su preferencia ¿epílogo o textos?
Gracias por leerme!!
Apenas crucé la puerta de la escuela, inspeccioné los pasillos con mis ojos, esperando encontrar a mi novia. Desde que empezamos las clases, dos semanas atrás, se nos acabaron los días en los que existíamos uno para el otro. Su enfado hacia mí estaba creciendo. Se manifestaba de forma esporádica, sin que ella incluso lo notara, pero yo era muy consciente de que no pasaría mucho antes de que su mente asocie esos sentimientos negativos que se despertaron en su interior con nuestro pasado. Eso me aterraba.
Chelle, tarde o temprano, recordaría.
La divisé caminando con rapidez por el pasillo mas ancho, acomodando la mochila sobre su hombro. Me acerqué, con el alivio y el enojo mezclándose en mi interior.
Jeremy llevaba un par de meses en libertad. Sabía que Dunkan seguía con algún tipo de plan para apresarlo de nuevo, sin embargo desistí de ayudarlo. Simplemente me interesaba mantener a Michelle fuera de peligro ese ultimo año antes de que se marchara a la universidad y yo fuera con ella.
Pero me estaba complicando las cosas.
-Te vieron caminando sola anoche.
Solté, serio.
-Volvía de la casa de Ana, hemos estado terminando algunas tareas y platicando un poco.
Explicó con cautela.
-¿No pudiste pedir un taxi?
Cuestioné.
-Solo son pocas cuadras hasta mi casa...
-Y eso me importa una mierda, solamente tenías que parar un maldito taxi.
La interrumpí, exasperado.
Ella no podía entender el miedo que tenía. Cuando pasábamos largas horas separados el miedo se apoderaba de mi mente, llenando mi cabeza con suposiciones aterradoras. No podía estar seguro de que Jeremy no estuviera vigilándonos, si yo lo entregué diez años antes. Lo único que yo necesitaba era estar seguro de que Chelle estaba bien. Tenía tanto miedo de verla sufrir. O de jamás volverla a ver... de vivir sin ella.
-Cálmate. Nada pasó.
Espetó irritada.
Eso fue más de lo que mi humor podía soportar. Pasé mi brazo por sus hombros para atraerla junto a mí hacia un aula vacía a mi izquierda. Cuando entramos, cerré la puerta y la miré con determinación.
-Por suerte nada pasó. Pero podría haber pasado. Chelle, eres difícil de cuidar.
Mi voz tuvo un desvió de desesperación, pero ella no lo notó, ocupada por defender su postura.
-¡Tú no quieres cuidarme! Quieres controlarme. Déjalo, no eres mi dueño.
Exclamó, subiendo el tono de voz.
-¡Sí, maldita sea! ¡Sí quiero controlarte! Y aunque pretendas ponerte toda histérica conmigo, voy a hacerlo de todas formas.
Estallé.
Ella también explotó, así que consecuentemente fue difícil distinguir lo que decíamos, ya que gritamos uno sobre el otro:
-...no tienes ningún derecho sobre mi vida ¡No lo tienes! Estoy harta de que te creas mi dueño...
-Trato de cuidarte. No puedo darte la espalda sin que te pongas a ti misma en peligro...
-...yo sé lo que hago, no me puedes encerrar contigo para siempre...
-Cuando hago estas cosas, es por tu seguridad...
-¿Seguridad? ¿Quién me persigue? ¡Eres el único maniático que está detrás de mí!
Cuando oí aquello, mi puño voló , golpeando con fuerza una mesa que se encontraba a mi costado. Entonces ella guardó silencio.
-¡Lo hago todo por ti! Y a ti te vale mierda, maldita tonta, solo trato de darte lo mejor.
Bramé.
Antes de que pudiera sentirme culpable, ella tiró su mochila al suelo y se abalanzó sobre mí, empujándome el pecho. El impacto hizo que me moviera un poco hacia atrás, pero no perdí el equilibrio, y la tomé de sus brazos inmediatamente, evitando que me atacara de nuevo.
-Eres un imbécil Justin Bieber.
Escupió sus palabras con bronca.
-Cálmate y cierra la boca.
Mascullé, apretando sus brazos aún más, para no reaccionar de otra forma.
Un profesor se interpuso entre nosotros y nos separó con suavidad. No estaba prestando atención a otra cosa que no fuéramos nosotros, por eso me sorprendí cuando miré el entorno y descubrí a muchas personas allí, al parecer alertadas por nuestro gritos.
Cuando nos llevaron a ambos a la dirección, la adrenalina de la discusión cesó de obnubilar mi consciencia, caí en cuenta de todas las cosas que le había dicho a mi novia y también me dolieron a mí. La vi sentada en el extremo opuesto de la sala. La llamé repetidas veces, suplicando, pero ella evitaba mirarme. La secretaria del lugar me hizo callar con un gesto.
El padre de Michelle salió del despacho del director y me quedé pasmado. No sabía que lo habían mandado a llamar, ni menos que estuviera allí presente. Él hombre parecía furioso.
Caminó hacia mí y se agachó frente a mi asiento.
-Me cansé de ti. Si te vuelvo a ver cerca de mi hija, un solo metro alrededor de ella, te juro que vas a arrepentirte toda tu vida.
Miré hacia otro lado. Por primera vez, me sentía avergonzado. Lastimé a su hija, mas veces de las que él sabia. Y era por un acto de egoísmo puro. Porque sabia que yo no era bueno para ella, pero no la quería apartar de mi.
Él tomó a Michelle y la condujo afuera. Ella se giró, y yo escondí mi cara entre mis manos. No quería ver su expresión. Si aquel era el punto culmine, si ya había agotado todas mis oportunidades y todo se había acabado, no quería verlo en sus ojos.
Me quedé dos días en casa luego de aquel desastre. Me alejé de mi teléfono para evitar llamar a Chelle y le dediqué tiempo a mi trabajo desde la computadora portátil que me había regalado mi tía, para despejar la mente.
Al final, cuando me sentí con suficiente valor, regresé a la escuela. Todo parecía igual, pero nada se sentía bien. Busqué con la mirada a Michelle. Ella estaba con Chad y Ana junto a los casilleros.
Cerré los ojos, con tranquilidad. Verla a salvo relajó la tensión que había acumulado. No podía soportar seguir así. Necesitaba saber algo de Jeremy, necesitaba estar seguro de sus movimientos para enterarme si estaba detrás nuestro... o quizás no. Tener eso inconcluso me estorbaba al punto de estropearlo todo.
-Hola.
Abrí los parpados.
Chelle estaba parada al frente, con sus ojos grandes llenos de preocupación. Mordí mi labio inferior, tratando de no largarme a suplicar. Sin embargo, no hubiera hecho falta. Por mas que supiéramos el daño que nos causaba, no podíamos apartarnos uno del otro.
-Por favor, vuelve a mí.
Susurré.
-Cada vez.
Respondió mi novia, antes de hundirnos en un abrazo.
Love is Possible (Bieber is Back #2)
Tatiana Romina
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