11} Bet
Me puse los anteojos de sol y, de nuevo, revolví mi cabello. Le eché un vistazo a mi imagen reflejada en el espejo: la campera de cuero negra era resaltada gracias a la simple remera blanca que llevaba debajo. Estuve satisfecho en que no se notara cuanto me había esmerado realmente en arreglarme.
Sentí mi celular vibrar en el bolsillo delantero de mis pantalones, también oscuros. Lo tomé y sonreí al leer el mensaje que estaba esperando:
"Llegaré en quince minutos ¿muy puntual? podría retrasarme si quieres pero no te garantizo que mi peinado se mantenga impecable entonces"
Reí por lo bajo y respondí:
"¿Te peinaste? Uh, épico. Yo quiero ver eso. Cuando llegues, ya estaré allí, Chelle"
Habíamos estado juntos las últimas dos semanas pero no habíamos salido a ningún lado, así que decidí ir a dar una vuelta con ella esa noche. No iba a llamar a eso una "cita" y definitivamente tampoco quería llamar a Chelle "novia"... por el momento.
Estaba asustado de convertirla en una parte de mí, porque yo no soy suficientemente bueno.
Me dirigí a la sala, dispuesto a irme. Al estar la medianoche cerca, no esperaba encontrar a todos despiertos, ni menos sentados en el sofá mirando la televisión. Cada par de ojos se posó en mí. Mis tíos solo hicieron un gesto vago, pero Mandy examinó extrañada mi atuendo, reconociendo que me había arreglado más de lo normal. Cody hizo contacto visual conmigo dos segundos, antes de sonreír con complicidad, como si supiera exactamente lo que iba a hacer.
Carraspeé ante la observación se los presentes.
-Me voy.
Anuncié, encaminándome a la puerta.
Algunas despedidas sueltas llegaron a mis oídos cuando estuve fuera de la casa. Monté mi motocicleta y conduje hasta la tienda que acordamos como punto de encuentro con Michelle. Tres minutos después de que arribara allí, un auto aparcó y ella descendió de él.
-Creaste en mi falsas ilusiones, te esperaba peinada...
Me burlé.
Ella se paró frente a mí y pareció a punto de replicar, pero Ana, su mejor amiga y quien conducía el coche, señaló:
-Hola, Justin. Sus padres creen que está conmigo, así que si la llaman, finge voz de mujer.
-No tiene que fingirla, le sale natural.
Agregó Chelle.
Fruncí el ceño hacia ella.
-Eso no es cierto.
Me defendí.
-Sí que lo es.
Insistió.
Enredé mi brazo en su cintura y acerqué mi boca a su oído.
-¿Mi voz no es lo suficientemente masculina para ti? Eso me pone tan mal...
Me ocupé de usar el tono mas ronco que me fue posible.
Besé su cuello y sonreí cuando se tensó, reprimiendo un estremecimiento. El ruido de un motor nos separó y vimos a Ana comenzar a alejarse. Hicimos un gesto con nuestras manos para despedirnos antes de que se fuera.
-Sube, preciosa.
Le di dos palmadas al asiento de la motocicleta.
-¿A dónde vamos?
Inquirió, mientras me hacía caso.
-Donde yo paso la mayoría de las noches.
Contesté.
La superficie del bar estaba tan tranquila como siempre, pero en cuanto descendimos al sótano, la música impactó contra nosotros, indicándonos donde estaba la verdadera fiesta. La oscuridad era perturbada por las luces intermitentes y el humo se alzaba mezclándose con el resplandor de estas. La gente bailaba en el medio de la pista, pero decidí guiar a mi acompañante por un trago primero. Así llegamos a la improvisada barra.
Me giré para encontrar la mirada de Chelle escudriñando el ambiente, y delatando gran sorpresa. Seguí el recorrido de sus ojos y entonces me sentí incomodo. Los jóvenes a nuestro alrededor que no estaban bailando, se encontraba fumando hierba o realizando apuestas clandestinas con juegos artesanales de casino. Hubiese sido normal si ella se espantaba o si se ponía nerviosa, pero en vez de eso sonrió y murmuró:
-Genial.
Reí, liberando mis inseguridades. Ella se acoplaba a cualquier contexto, no importaba de qué se tratara. Su forma de ajustarse y seguir adelante era admirable.
Esa es mi chica.
-¿Qué quieres de beber?
Le pregunté, cuando el chico de los tragos se acercó.
-Cerveza azucarada.
Dijo, dirigiéndose directamente al muchacho.
Cuando terminé de hacer mi propio pedido, un apostador apareció a mi lado.
-Hola, Justin ¿jugamos hoy?
Sugirió.
Mostré una expresión seria y le di la espalda para que entendiera mi negativa, pero la presencia de Chelle llamó demasiado su atención como para que se fuera.
-¿Quién es tu amiga?
Inquirió, estirando su mano para presentarse con ella.
Golpeé su brazo cuando lo pasó cerca de mí.
-Mía.
Gruñí.
Chelle sonrió divertida frente a esa escena, y se dirigió al apostador.
-Soy Michi, es un gusto conocerte.
Se presentó.
Las bebidas requeridas estuvieron frente a nosotros en ese instante, y agradecí aquello. Bebí la mía de un trago y me quedé observando el vaso vacío mientras escuchaba a Chelle hablar con ese idiota. Me hubiese gustado tener el derecho exclusivo sobre ella, así podría golpear a cualquier imbécil que se le acercara sin problemas, pero esa reacción ahora me haría parecer un desquiciado... aunque estuve a punto de hacerlo, hasta que ella dijo:
-No, gracias. No puedo bailar contigo, al parecer, soy propiedad de Justin.
Puso una mano sobre mi espalda y la frotó. No pude reprimir una sonrisa.
Se acomodó en la barra y sorbió su cerveza, dejándome dilucidar que el apostador se había ido.
-Era simpático.
Comentó.
Le eché una mirada, tratando de parecer enojado, pero no lo logré por lo que comenzó a reír.
-Vamos ¿es que no piensas sacarme a bailar?
Ingirió el liquido con rapidez después de decir eso.
Volví a mirar alrededor. Ese lugar siempre había sido el elegido para pasar mi tiempo, pero, de repente, me pareció indigno para la belleza de mujer que había a mi lado.
-Dejemos el baile para otro día...
La tomé de la mano y la llevé devuelta escaleras arriba, hacia el tranquilo bar. Luego, salimos por la puerta al fresco aire de la noche.
Me enfrenté con su expresión confundida y tomé sus mejillas para acercar nuestros rostros.
-Tú y yo vamos a ir por un helado.
Anuncié.
-Todo plan que incluya helado me parece perfecto, pero ¿por qué este cambio de planes?
Quiso saber.
La besé y me perdí nuevamente en las sensaciones que eso me proporcionaba. Perdía la noción de todo cuando nuestros labios estaban juntos. Cuando rompimos el contacto por falta de aire, contesté:
-Un helado. Me parece mas apropiado para nuestra primera cita.
Love is Possible (Bieber is Back #2)
Tatiana Romina
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