Chào các bạn! Vì nhiều lý do từ nay Truyen2U chính thức đổi tên là Truyen247.Pro. Mong các bạn tiếp tục ủng hộ truy cập tên miền mới này nhé! Mãi yêu... ♥

☾︎ 10 ☾︎



Estaba sentado en la barra de un bar cerca de mi casa, por millonésima vez había sido rechazado por Somin y comenzaba a entender que tal vez nunca conseguiría lo que quería con ella pues después de todo era una mujer muy fiel a su prometido.

Iba ya por mi segunda cerveza mientras tenía un debate mental sobre si rendirme e ir con alguna chica que fuese mas fácil de manejar que mi secretaria o cambiar de táctica y a decir verdad la primera opción me estaba convencido hasta que escuché la puerta del bar abrirse y la vi entrar, se sentó en una mesa e inmediatamente le pidió a un mesero una botella de soju.

Pude ver con claridad que había llorado, mi vista se dirigió automáticamente a su mano izquierda, me percaté de que ya no había anillo ahí, definitivamente algo había pasado, algo que podría ser beneficioso para mí.

Luego de verla beber unos cuantos tragos me acerqué a su mesa, me senté frente a ella, me miró un segundo y desvió la mirada avergonzada.

—¿Estás bien? Bebes como si no hubiera un mañana —me burlé para bajar la tensión del ambiente.

—¿Otra vez me estás siguiendo? —me hizo recordar el día que la conocí y el como el destino me hizo parecer un acosador.

—Para nada, yo llegué aquí antes, mejor dime, ¿Quieres contarme que te sucede o por qué no llevas tu anillo? —escondió su mano.

—Simplememte diré que ya no hay compromiso —tomó su pequeño vaso de soju de una y se sirvió otro. —Quería venir y embriagarme pero ahora que lo pienso no es buena idea.

—¿Por qué? —estaba entendiendo la gravedad del asunto.

—Porque si pierdo la conciencia no podré llegar a casa, así que solo beberé un poco.

—Tranquila, puedes beber todo lo que quieras, yo te llevaré a casa cuando vea que no puedes más.

—Sí claro, para que luego te burles de mi como sueles hacer.

—Confía en mí —la miré a los ojos. —Te prometo que por esta noche no voy a intentar hacer nada contigo, no voy a coquetear, ni mucho me aprovecharé de que estés ebria, te voy a cuidar.

Solo asintió con la cabeza en confirmación. No tomé ni una gota más de alcohol para lograr estar en mis cinco sentidos, ella en cambio bebía vaso tras vaso y al terminarse una botella pedía otra.

La miré toda la noche, se la pasó llorando y quejándose de su novio, de lo egocéntrico, lo cariñoso que era algunas veces, lo bien que la trataba y lo mucho que sabía mentir y fingir que la quería mientras la engañaba.

Cuando el alcohol se le estaba subiendo, se levantó y tomó el micrófono de karaoke del bar e inicio a bailar y cantar, no desaproveché esa oportunidad y la grabé hasta que finalizó, volvió a su asiento y  empezó a hablar de lo que pasó, me habló sobre como encontró a su ex con otra chica en su departamento y rompió el compromiso. Me sentí realmente mal por ella, porque yo también había pasado por una ruptura muy dolorosa años atrás, verla tan lastimada y débil me recordó a mi yo del pasado, encontré refugio en el licor y por un tiempo estuve muy mal pero al final lo superé y sabía perfectamente que ella era fuerte y también lo superaría.

Nos quedamos en ese lugar hasta poco antes de las dos de la madrugada y fue porque nos echaron del lugar, pagué la cuenta y ambos salimos tranquilamente.

No llevé el auto ya que el sitio quedaba a casi tres cuadras de nuestras casas por lo que fui caminando y nos tocaría caminar de regreso.

La calle estaba en total soledad y eso era bueno, no me gustaría que Somin se disgustara porque alguien la viera en ese estado. Iba un par de pasos delante de mí, ya no lloraba, caminaba dando saltitos como una niña pequeña, me dio ternura ver cómo se comportaba cuando estaba borracha.

Sonreí inconscientemente pero me vi obligado a correr hacia ella cuando noté que estaba tirada en el piso, se había tropezado.

Estaba en el suelo con una de sus rodillas raspada, me puse a su altura y revisé la herida, no era tan mala pero tenía que curarla de una u otra forma, soplé ligeramente sobre esta y luego la miré, se encontraba llorando nuevamente.

—¿Por qué duele tanto? —quería suponer que se refería al raspón pero no era así.

—Solo es una pequeña herida, al llegar a tu casa te curaré —la tranquilicé.

—¿De verdad lo vas a curar? —asentí. —¿Lo prometes?

—Lo prometo —acaricié rápidamente se mejilla para limpiar unas cuantas lágrimas, seguido de esto le di la espalda mientras a estaba a cuclillas. —Sube, te cargaré el resto de camino.

Subió a mi espalda sin quejarse, me levanté con ella cargada, ella me abrazó por el cuello y dejó caer el peso de su cabeza en mi hombro.

Avanzamos por una cuadra y media, creí que se había quedado dormida ya que no había hablado pero de repente escuché su voz como un susurro.

—Jimin-ah —era la primera vez que me decía así y el hecho de que lo dijera casi susurrándome al oído me provocó un escalofrío. —Tu cabello huele muy bien. —se enderezó un poco y comenzó a revolverme el cabello. —También es muy suave.

—Créeme que comparado con el tuyo, no es la gran cosa —reí. —¿Acaso usas algún jabon de lavanda?

—No —sentí que movió su cabeza negando. —Es una loción que uso después de bañarme, me la pongo en el cuello pero supongo que mi cabello se roba el aroma, si te gusta puedo conseguir una para ti.

—Me gustaría más poder olerla cuando recién sales de la ducha —me jaló el cabello. —¡Auch!

—Dijiste que hoy te ibas a comportar.

—Solo bromeo —me excusé.

Después de esa pequeña conversación se quedó callada. Más tarde llegamos a nuestro piso, me paré delante de su puerta y pregunté por el código a lo que ella respondió con un ronquido, se había quedado dormida, por lo que no tenía otra opción, no podía dejarla tirada a mitad del pasillo.

Con un poco de dificultad abrí la puerta de mi departamento, quité mis zapatos y la llevé hasta mi habitación, la recosté sobre mi cama, le quité sus tacones y fui al baño para tomar el botiquín de emergencias. Limpié su herida con mucha delicadeza para no lastimarla y al terminar puse una bandita para protegerla. La cobijé para dejarla dormir y me agaché para recoger su calzado.

Iba a dejar sus zapatillas en la entrada pero justo antes de separarme de ella me tomó de la mano, tenía un pequeño puchero en sus labios.

—No te vayas —me senté en la cama y ella se enderezó, no abrió sus ojos. —No te vayas, Jimin.

—No voy a irme, estaré en la sala.

No dijo más, solo me tomó del cuello de la camisa y me jaló hacia ella, cuando menos me di cuenta sus labios ya estaban sobre los míos, su boca sabía extremadamente a alcohol, eso me embriagaba y me encantaba. La sujeté de la nuca para darle firmeza, Somin aflojó un poco su agarre de mi camisa pero no dejó de mover sus labios en sincronía con los míos.

Quería continuar, era lo que más deseaba pero en ese momento no podía hacerlo.
La separé de mí, su respiración era agitada, abrió sus ojos, miró mis labios y luego pronunció unas palabras en voz baja.

—Jimin, ayúdame a olvidarlo —una lágrima recorrió su rostro. —Por favor, ayúdame a sacarlo de mi corazón.

—Sí, Somin, yo lo sacaré de tu corazón, pero no hoy, no mientras estés ebria, no voy a aprovecharme de eso —limpié su lágrima. —Descansa un poco, mañana será un mejor día.

La recosté nuevamente sobre la cama, salí de la habitación, dejé sus zapatos en la entrada y me recosté en el sofá.

Inconscientemente llevé mis dedos a mis labios, no podía creer que la había besado, ella me había besado y fue el mejor beso de toda mi vida, fue tan dulce pero a la vez tan intenso y adictivo, quería volver a probar su boca y pensé que definitivamente no podía rendirme con ella, iba a continuar hasta el final, hasta conseguir saborear todo de ella.

Llegó la hora de que el mochi entre en acción ajuaaa

Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro