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Capítulo 2: Una Chica Muy Inoportuna

“No esta mal dejarse llevar por el momento. Lo que esta mal es dejarse llevar por el momento equivocado.”

Sus manos recorrían todo mi cuerpo.

Transmitían una calidez mágica, asombrosa, eran algo rasposas pero me encantaba. Y este beso que compartíamos era fogoso, incitante, exquisito con esa danza que me enseñaba su lengua.

Pasaba sus grandes manos por mis hombros, espalda, cintura y por ultimo robándome un gran gemido al sentirlas en mi trasero aprentadome mas a el.

¿Existiría algo mejor que esto? Imposible.

Este beso, por mas que nos incitara a seguir tenia que parar. Ya no podíamos continuar cuando a ambos nos faltaba el aire.

—Estuvo muy bueno. —A penas y pudo decir aquello. Sus hombros subían y bajaban al compas de su pecho mientras buscaba aire igual que yo.

Su mirada, esos azules verdosos que tanto amaba ahora eran completamente oscuros.

Y tenia que admitirlo, verlo asi me encendia aun mas.

Su boca vuelve a atacar la mia, con mucha ansiedad y hambre. Sus manos ahora sujetaban mis rostro como si temiese que me apartase. Yo solo quería mas, y podíamos llegar a mas.
Santiago me había traido a una habitacion en el segundo piso. Estaba a oscuras, pero gracias a la luz de la ventana podíamos apreciar al otro mucho mejor. En una de esas Santiago deja de besarme  y aun con sus manos a los lados de mi rostro me observa fijamente.

—¿Estas segura de esto?

Quise derretirme en ese momento. Si antes me encantaba ahora lo amo porque no solo es atractivo, es un caballero que se tomo unos segundos para asegurarse de que estaba preparada para lo que se venia. Y por supuesto que lo estaba.

Asentí repetidamente sin ninguna duda. El me miro con algo de vacilación.

—Yo… —Empece a hablar. Pero aun tenia la respiración acelerada por el momento. —No soy Virgen si es lo que te preocupa.

Trate de decirlo lo mas segura posible. El asintió en comprensión y aun con sus ojos en mi quita sus manos de la cara y las lleva al borde de mi vestido. Puedo sentir su respiración cuando lleva sus labios a mi cuello y empieza a dejar besos por el.

Calidos y húmedos. Cerre mis ojos inconscientemente al sentir como seguía repartiendo besos ahora por el escote de mi vestido mientras se pegaba mas a mi. Entonces, al sentir su entrepierna me fue imposible soltar un gemido bajo y mirarlo a los ojos. La lujuria clara en ellos y la tensión que se formaba en el ambiente me parecía agobiante.

—Es hora de aumentar esto. —Susurre con la voz algo pesada. Nos acerque a la cama y en ese momento lo empujo por sus hombros para que terminara sentado.

Subiéndome encima y con su mirada en mi tomo mi vestido y empiezo a quitármelo. Los ojos de Santiago se abrieron en asombro y admiración mientras mordía inconsciente su labio inferior. Me tomo de la cintura apretándome a el, logrando que pudiera sentir su erección mucho mas. Me sentía en el cielo, me sentía en el espacio.

Su boca besando mis senos que aun estaban cubiertos por el sujetador. Me da la vuelta quedando encima de mi y es ahí que lo entiendo.

Lo haremos. De verdad lo haremos, esto esta pasando.

Mis manos paran en sus hombros cuando se quita la camisa para luego besarme. Sus besos, su aliento, su piel… Todo de el me estaba enloqueciendo.

Si alguien me hubiese dicho que terminaría en una cama con solo ropa interior y con mi Crush encima de mi besándome sin parar le hubiese dicho entre risas: “Si, eso pasara pero solo en mis sueños. Tan solo soy una chica mas para el.” Pero aquí estaba, y esto era muy real.

Y pude confirmarlo aun mas cuando Santiago vuelve a subir a la cama luego de quitarse su pantalón y ahora con tan solo un bóxer azul oscuro ajustado que resaltaba su erección. Sus ojos buscaron los mios marrones antes de subirse a mi y comenzar a besar mis labios de nuevo mientras sus manos iban a mis bragas con decisión.

Mis manos recorrían su a penas notables abdominables, pero me gustaba asi. Todo de el me gustaba.
Las cosas iban de maravilla. Seria la mejor noche de San Valentin de mi vida, tendría sexo con mi Crush. Si de algo estaba segura era de que lo que sentía por Santiago era pura atracción física, nada de sentimientos; asi que no me molestaba que esto fuera de una noche.

Queria vivir el momento. Quería olvidar mis responsabilidades y ser una adolescente sin problemas que tendría relaciones con un chico atractivo por solo una noche. Nada mas.

Y todo hubiese pasado. Hubiera tenido la mejor noche de mi corta con mi amor platónico sino fuera porque una jodida loca abrió la puerta de la habitacion tan fuerte causando un gran estruendo.

Santiago y yo nos separamos tan rápido como se nos fue posible, cubri mi cuerpo con las sabanas. Estaba en ropa interior, pero no quería que me vieran asi. Mi amor platónico por otro lado, tenia la respiración echa un desastre y por un segundo su mirada perdida.

El rostro de Santiago se enrojece claramente molesto y mira a la hermosa chica de vestido blanco que nos observa con una expresión que no puedo descifrar.

—¡No! ¡Paren de una vez! ¡Paren! —Grita con su voz chillona.

Esto es inaceptable.

―¿¡Que demonios quieres!? ¿¡Acaso no notas que estamos ocupados!? ¿¡Quien puñetas eres!? ―Me fue imposible moderar el volumen de mi voz pero joder. Esta mujer ha entrado sin tocar y lo peor, ha interrumpido lo que podria haber sido la mejor noche de mi vida.

Ella nos observa con terror en sus ojos, confundiéndonos a ambos. Entiendo que estamos en una fiesta donde predominan el alcohol y las hormonas pero… ¿Le fue imposible tocar? Aun no ha respondido a mi pregunta. Se mantiene estatica, dándole una mirada de muerte al chico junto a mi como si con eso lograra exterminarlo.

― ¿Qué quien soy? ―Arquea ambas cejas desafiantes. Caminando lentamente hasta la cama. Admito que me esta causando no solo miedo a mi, a Santiago tambien. Genial, si esta loca nos ataca no tendre quien me defienda. ―Soy su novia. ―Sentencia señalando al chico junto a mi.

―¿Qué? ―Vocifera atonito Santiago.

Eso fue como un balde de agua fría para mi. Duro y crudo pero a la vez tan obvio. ¿Cómo no pude pensar en eso? Alguien como el… Era normal que tuviese pareja. Ya las ganas y el deseo que sentía hace unos momentos a desaparecido por completo.

Fui estúpida. Soy una estúpida. Me siento humillada y a la vez muy enojada.  Sin importarme ser observada me levanto de la cama en ropa interior y tomo mi vestido negro para vestirme de una buena vez y largarme. No puedo seguir aquí, no cuando estuve a punto de cometer una locura.

Santiago observa cada uno de mis movimientos aun mostrándose asombrado. Sus ojos muy abiertos me analizan a mi y luego a la pelinegra que nos observa con satisfacción.

―¿Estas de coña pedazo de loca? ―Interroga en un tono claramente molesto. Sus cejas fruncidas y su mandibula tensándose. ―¿Cómo te atreves a decir que eres mi novia? No te conozco pendeja.

Era la primera vez que escuchaba la palabra «Pendeja» de los labios de Santiago, que digo, era la primera vez que lo oia decir malas palabras. Pude comprobar que, cuando esta molesto o en una situacion fuera de lugar, su lado mexicano sale a la luz. Pues antes no se notaba su acento pero ahora si.

Todas sus expresiones me hacían dudar. Mire a la chica loca a mi lado, ella estaba serena, obviamente feliz de habernos interrumpido. Ver como se encontraba Santiago, totalmente confundido e histérico solo de hizo dudar sobre lo que afirmo esta loca.

Sin embargo, no quería descubrirlo. Solo quería marcharme asi que luego de colocarme los tacones de nuevo camine a paso decidido a la puerta que se encontraba abierta.

Podía escuchar como Santiago me llamaba repetidas veces, pero no me detuve. Fuera su novia o no, ya no me importaba. Esa magia del ambiente estaba mas que rota y ya no tenia ganas de nada. A medida que caminaba por el pasilo podía escuchar muchos gemidos y gruñidos de las demas habitaciones. Dios esto es peor que un hotel.

Agradezco que esa chica apareciera pues hizo que no terminase cometiendo una locura. Bajo las escaleras y ni siquiera me detengo para buscar a Sher. A lo mejor se encontraba en alguna habitacion de gozona con su amor platonico y no quería interrumpirlos como me sucedió a mi.

Además, confiaba en ella y tambien en Josh.

Camine entre las personas hasta que logre escapar de aquella casa. Era algo sumamente agonizante estar ahí. Debido a la hora, los faroles de la calle se encargaban de iluminar todo. Llegue hasta un pequeño banco y me sente ahí por mucho tiempo.

No dejaba de pensar en lo que había sucedido. Me siento estúpida, molesta, enojada, irritada y mucho mas.

―¿Puedo sentarme? ―Dijo una voz a mis espaldas.

Al voltear me arrepentí al instante. ¿Es una broma?

―No sabia que Santiago tenia novia. Perdon por eso, pero dejalo ya. No quiero problemas. —Le dije de mala gana a la pelinegra con vestido blanco de hace rato.

Ella me miraba con pena y vergüenza. Eso hizo que se me antejace golpearla pero me contuve. La mire fijamente y admiti internamente que es muy hermosa.

―Menti. ―Dijo en un susurro. ―Santiago no es mi novio.

Me mantuve inexpresiva. Quería estar calmada… No quería explotar asi que solo se me ocurrió una cosa para  decir…

―¿Quién eres entonces?

Su aire cambio. Podía notar un poco de nerviosismo e inseguridad en ella. Entonces empezó a llover, pequeñas gotas caian pero ninguna se movían. Todo estaba en silencio aunque aun se escuchaba la música de la fiesta.

Ni en un millón de años pensé que me diría lo siguiente:

―¿Me creerías si te digo que soy la angel enviada por Cupido para darte los retos que tienes que cumplir? ¿Me creerías si te digo que existen otros mundos diferentes a este? ¿Qué nada es lo que parece?

Contuve la respiración. Carajo, si que esta loca.

*****

Hola, ¿Qué tal? Perdónenme los guiones pero no se que pasa que no puedo colocar los largos.

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