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Bradly Mason y Jenna no sé qué cosa...

George.

—¡Mierda, cállate, me das jaqueca!

—Pues tú eres un fastidio y no me ando quejando.

Traer a mi hermana a Gallo's no es la idea más inteligente, pero era eso o que mis camisas fueran quemadas. Mi hermanita tiene la misma sangre manipuladora y de malas bromas al igual que yo, por algo somos hermanos. Cada vez que tiene oportunidad me chantajea con cualquier cosa.

¿Qué me pidió esta vez? Que la sacara de casa porque no quería hacer sus deberes, mamá no dijo ni mu en el momento que le expliqué que me llevaba a América para tener un tarde de hermanos. A veces pienso que mi madre es muy inocente.

—No me hables con ese tonito—me apunta ella con su dedo índice.

—Pues termina de callarte. No me importa lo que Bradly Mason y Jenna no sé qué cosa...

—Petersben—me recuerda ella.

Que apellido más feo.

—Que Jenna no sé qué cosa—enfatizo cada palabra ganándome una mirada ceñuda por parte de ella—, le haya dicho. ¡Por Dios! Eres tan chismosa igual o peor que Bart.

—¡No me compares con es adefesio!

—Vuelve a insultar a mi mejor amigo y le diré a Connor que no te vuelva a hablar más nunca—la amenazo en el momento que entramos a Gallo's.

—No harías eso—me mira espantada y con mi sonrisa de suficiencia me siento en la mesa habitual.

¡Ya quiero verla!

—Te advierto, cuando venga la mesera no digas nada inoportuno como...

—¿Por qué traes esa cara de tonto? ¿Te gusta la mesera?

—Cosas como esas, Mer. No digas cosas como esas—masajeo mis sienes.

Soy el que dice que mi hermana nunca conseguirá pareja y si es que lo hace—que ojalá sea después de los cuarenta—, no creo que el pobre tipo la soporte.

Mis pensamientos con respecto a Mer se alejan en el momento que mis ojos se posan con los de ella. Sonríe algo incómoda y eso me molesta.

—Hola, chico del café.

—Es mejor que me llames chico que odia el café porque de la otra forma suena que me gusta.

Trato de hacerla sonreír verdaderamente pero ella sigue con su rostro impasible.

—Joder, George, estás enfermo—murmura Mer. La miro con advertencia.

¿Qué parte de que no diga nada inoportuno no entendió?

—Le diré a papá que te lave la boca con agua y con jabón. Las señoritas deben comportarse.

—Ni que por ser niña no pueda decir malas palabras. Una señorita también puede ser una que diga groserías, no me voy a hacer un cambio de sexo por decir mierda, puto, hijo de...

La miro horrorizado.

—¡América!

—Pero es cierto—porfía ella y luego mira a Cristine—. ¿Estás de acuerdo conmigo?

—Pues sí, tu hermano es un idiota.

Vale, gracias.

—Oh, ya lo sé.

Es en ese momento que sé que debo actuar.

—Mer, una palabra más y no te daré el nuevo número de Connor.

—Está bien, me callo.

—¿Qué desean pedir?—dice Cristine mientras se ríe. Al menos sonrió de verdad.

Damos nuestro pedidos y poco después los tenemos en nuestra mesa, recuerdo la nota que me quema en la pierna por lo que la saco rápidamente.

—¡Espera! Las servilletas no son muy prácticas que digamos, por eso quería tu número...—digo extendiéndole el papel.

—Claro—dice irónicamente América mientras mastica un pedazo de su desayuno.

—... Si quieres saber mis razones para odiar el café es mejor hacerlo por mensaje de texto—decido no prestarle atención a mi hermana.

Nos observamos por unos minutos fijamente, yo deseando por dentro que me diera su número. Suspirando al final, saca su libreta anotando en ella.

—Es tu día de suerte, psicópata del café.

—No, bonita, es tú día de suerte porque vas a obtener un mensaje de mí persona.

—Idiota—susurra por lo bajo mi hermana.

—¡Oh, América! Creo se están borrando los números de mi teléfono y uno de los que se eliminó fue el de Connor, creo que ya no...

—Cristine, deja que mi hermano te mande muchos mensajes, él es muy divertido.

—Así se hace, pequeña hermana.

Ella vuelve a reírse antes de alejarse del lugar. Siento los ojos mi hermana en mí mirándome críticamente.

—Realmente te gusta.

—No.

—Claro que sí, pareces un perro callejero que pide comida. ¡Por Dios, me das lástima!

—América Adams, una palabra más y Connor queda en la historia.

—Como si tú me ayudaras con él.

Y obvio no lo voy a hacer hermanita, tienes catorce años, pienso.

Amo a Mer y pobrecito Georgie, su hermana no consiguió novio a los 40 sino a los 18, todos sabemos como reaccionó él xD

¿Les gustó el capítulo? ¿Opiniones?

Este estará dedicado a Jude, espero que te guste :)

Hoy subí capítulo en #ENYL, para que se pasen por ahí y le den una oportunidad a mis chicos de #FourChips.

Sin más que decir, nos leemos <3

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