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Finalmente llegamos al 1k de votos! :'''''3
Como ya es costumbre, celebraremos con un especial uwu
Este especial será sobre la llegada de Mika al mundo, complementando el otro especial ^.^
Hace varios años, en el hogar de Krul Tepes, una chef principiante, estaban sus padres hablando seriamente con ella, la cual estaba sentada junto al reconocido abogado, Urd Geagles, de la firma Geagles que manejaba su familia; los patriarcas miraban furicos al rubio, quien mantenía una expresión tranquila.
—Entonces, ¿qué se supone que van a hacer con el bebé que viene en camino? —gruñó la madre de la pelirrosa—. No puede crecer en una familia disfuncional.
—Mamá, está bien, yo puedo criarlo sola y...
—¡Cállate! —gritó el patriarca—. Tú no puedes decidir nada correctamente, siquiera fíjate en qué posición estás, mocosa estúpida.
—No creo que esa sea forma de tratar a su hija, Tepes-san —protestó Urd con tranquilidad; la mirada furiosa del hombre fue a parar a su propio rostro—. Imagino que me citaron aquí para que me case con su hija, ya que está embarazada y no quieren que su nieto nazca fuera de un matrimonio.
—Geagles-san, no tiene que hacerlo, realmente puedo... —intentaba nuevamente la pelirrosa, que fue acallada otra vez por el rugido de su padre.
Urd y Krul se habían conocido hacía medio año en el restaurante en que trabajaba la pelirrosa como mesera, y como cheff en los días que su jefe estaba de buen humor y le permitía cocinar; se llevaban bien, se agradaban, y también, se atraían.
Naturalmente, y siendo que había química entre ellos, acabaron teniendo sexo en un par de ocasiones, aún no era nada serio, pero pudo haberlo sido; no obstante, la vida no es precisamente justa, y sucedió que ella quedó en cinta.
Tuvo muchísimo miedo de decírselo, pero por más que quiso ocultárselo él acabó dándose cuenta debido a sus mareos, cansancio, náuseas y otros síntomas del embarazo; Urd no lo tomó precisamente mal, pero tampoco bien.
Es decir, apenas llevaban unos cuantos meses saliendo y conociéndose, estaba seguro de haberse protegido estando con ella, sin embargo, no había mucho que pudieran hacer; ninguno se sentía listo para un hijo, pero estuvieron de acuerdo en que el aborto no era la mejor solución a su problema.
Krul, en su afán por no incomodar más al reconocido abogado, que cabe destacar, era mayor que ella por seis años, le dijo que criaría al bebé por su cuenta y que él solo debía darle una pensión para ayudarla, y así no se involucraría en más embrollos con ella —aunque no es que estuviera de acuerdo, le pidió tiempo para pensarlo—; no obstante, cuando sus padres la visitaron y se dieron cuenta de su actual estado, estuvieron furicos y la obligaron a llamar al padre del feto en su vientre.
Y ahora llegamos a la situación actual, en donde la ojirubí tenía ya tres meses de embarazo, y tres de conocer al Geagles con el que había dormido en un par de ocasiones; se arrepentía mucho de no haber planificado como su hermano le había dicho que hiciera cuando se enteró que perdió la virginidad.
—Me casaré con Krul-san, si ella está de acuerdo, claro —dijo Urd con simpleza y mirando de reojo a la aludida—. Ninguno lo planeó, pero el bebé no tiene la culpa de no haber sido planeado, y nos llevamos bien, así que no deben preocuparse por nada.
Aún enojados, pero satisfechos con la aceptación de su orden, los patriarcas Tepes se retiraron todavía juzgando con su mirada a su hija, mas dejándola en compañía de su futuro esposo, el cual parecía un hombre honesto; ella regresó a la sala después de despedirse de ellos.
—Geagles-san, en serio no tiene que hacerlo —suspiró la chica—. Lo que le dije sigue en pie, no tiene que hacer lo que dicen mis padres...
—Les di mi palabra, así que lo haré —expresó observándola—. Sé que no es como las personas se imaginan su boda y su primer hijo, pero todo sucede por algo, ¿no crees?
Krul se mantuvo callada, nerviosa, avergonzada, con ganas de llorar tal vez; había adelantado —y tal vez arruinado— todo lo que pudo ser una linda relación al quedar en cinta.
—Nosotros nos llevamos bien, ¿no es así? —prosiguió Urd, a lo que ella afirmó—. Entonces seguramente todo saldrá bien.
Justo como el Geagles había dicho, todo estaba saliendo bien; se casaron en una ceremonia sencilla, tuvieron una apasionada luna de miel, y finalmente nació su pequeño hijo, al que decidieron poner Mikaela.
Su historia no había sido precisamente planeada, pero estaban felices tal y como estaban ahora; aunque claro, los problemas no faltaban, y había que solucionarlos.
Eran un matrimonio como cualquiera, y supieron darle un hogar cálido al bebé que engendraron por accidente —cosa que jamás le dirían—, a pesar de que fue un suceso inesperado y salido de todos y cada uno de sus planes.
Tal vez fue hasta un poco triste, porque Krul tuvo que aplazar su sueño de ser cheff hasta que el pequeñuelo tuviera una edad suficiente para dejarle con una niñera, pero obtuvo un esposo que la estaba ayudando a crear su propio restaurante y estaba invirtiendo en su negocio para que cumpliera lo que ella quería; así como Urd tuvo que trabajar sin parar para ganar un poco más por los tres, y jamás se quejaba, porque los amaba.
El punto de esto es que las historias de amor no siempre empiezan de forma ortodoxa, pero mientras existan las ganas y el amor, todo es posible.
Retratar una de las grandes realidades de muchas familias me pareció muy interesante, aunque claro, esto es en el mejor de los casos, ya se imaginarán cuando no es así n.n
Espero les haya gustado el pequeño especial :'3
Bye!
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