¿Qué nos queda?
-No entiendo- dijo Twilight colocando sus cascos sobre la mesa, inclinándose un poco en dirección a Celestia -. ¿Sunset conocía a Cadence?
-Pues...ella solía vivir conmigo- le explicó la Princesa del Día mirando de reojo a Luna, quien se escudó levitando su taza de té. -. Cadence fue mi primera alumna y cuando invité a Sunset a vivir al castillo, parecía encantada con Cadence...- hizo una pequeña pausa para continuar con una voz más profunda -... incluso se mostró tan feliz el día de su coronación...- miró a Shinning Armor -. Creo que tú deberías contarle el indicio de todo.
-¿Yo?- dudó y la Princesa asintió.
-Sí...fuiste el primer pony que Cadence confió para abrirse.
-¿Hermano?- preguntó Twilight y Shinning la miró
*Flashback*
-"Felicidades, Princesa Mi Amore Cadenza.
La recién coronada Princesa sonrió con un palpitar diferente de su corazón. Se llevó un casco a su pecho para darse vuelta y contemplar al joven pero prometedor unicornio Shinning Armor.
-Shinning...- murmuró ella muy risueña, realmente feliz de verlo. Hace pocos días había sido coronada como Princesa y su buen amigo Shinning Armor no pudo estar presente por deberes qué cumplir en otra ciudad con otras tropas. -...sabes que puedes seguir llamándome...- le recordaba acercándose para un abrazo, pero el unicornio retrocedió un par de pasos sin perder su buen semblante.
-Cadence- le completó con una serena sonrisa -. Lo sé, pero como ahora con su nueva distinción, no es correcto que un guardián se tutee a su autoridad.
Algo en el rostro de Cadence cambió mientras detenía su acercamiento.
-¿Qué significa eso?- preguntó, ciertamente preocupada -. Somos amigos...es decir, no cambia nada el que me hayan nombrado Princesa. Soy la misma Cadence, de siempre. No he...cambiado...- dudó un poco al final, agitando sus alas y contemplar el rostro dubitativo de Shinning por esto último que dijo.
-Bueno...- admitió, mirando desacostumbrado el cuerno de la frente de Cadence -...sí has cambiado...- dijo para bajar la mirada hacia sus alas -...hace un par de días eras una pegaso y ahora...tienes un cuerno, magia, y tus alas son más grandes que las de antes...
Cadence apretó los labios arrugando la frente, concentrando su mirada en él.
-¿No...te gusta mi nueva apariencia?
-¡No, no, no!- se apresuró en decir.
-¿No?- jadeó acentuando su ceño, desconcertada y muy avergonzada.
-¡No! No dije "no" de no, sino "no" por negar que no me gustaba tu nueva tú- se explicó enseguida, nervioso.
-¿Crees que ha sido fácil para mí, Shinning?- preguntó y abrió sus alas y centró su mirada en un intento de ver su cuerno -. Soy alicornio. No pedí ser uno. No lo vi venir...- admitió separándose un poco para mirarlo con los ojos resplandecientes -...pero acepto la responsabilidad con gusto...- tembló un poco la sonrisa y Shinning se acercó un poco más.
-Pero...- le animó a continuar.
-Pero...estoy algo...
-¿Asustada?
-Pues sí- admitió con un suspiro. -. Es decir...sabía las pruebas que me mantuvo Celestia...sus enseñanzas pero...no creí que sus intenciones iban más allá...a...pues...convertirme en una monarca...yo...- sacudió la cabeza, entrando en pánico -...sólo me tomó por sorpresa...yo no soy una líder...temo equivocarme...a defraudarla porque ha sido tan buena conmigo y...y...- se detuvo para mirar desconcertada la sonrisa divertida del joven guardián -. ¿Y tú de que te ríes?
-Pues...- amplió la sonrisa y sus ojos irradiaron tanta dulzura y cariño, que la alicornio empezaba a sentir el rubor decorar sus mejillas -...con cuerno o sin él...sigues siendo la misma paranoica Cadence que quiero.
-¿Que...quieres...?- repitió abriendo mucho los ojos y el rubor se esparcía más. Shinning se ruborizó también, entrando en unos absurdos nervios.
-S-sí, ya sabes, eres mi amiga y te quiero. Todos te quieren. ¿Quién no te querría? Es decir, eres divertida, astuta, un poco paranoica e inhalas y exhalas agitadamente cuando te estresas por detalles pero eres tan bondadosa, caritativa, dulce, amable, cariñosa y siempre me parecerás bonita, no me importa si tienes uno, dos, los cuernos que tuvieras o alas más grandes o pequeñas, o seas una Princesa, o por último, se te aparezca un tercer ojo... sigues siendo la Cadence que quiero...y mucho...y...y...- para esas alturas, ambos estaban completamente rojos, mirándose mutuamente, comunicándose con la mirada todo lo que sus corazones, que golpeaban bruscos sus pechos, se gritaban el uno al otro, lo que hizo que esbozaran simultáneamente, una misma sonrisa.
-Yo también te quiero, Shinning- amplió la sonrisa -. Te amo.
-Te amo también, Cadence- se declaró y ambos se acercaron lo suficiente para que sus labi..."
-Y creo que ya me desvié- aclaró el corcel sonrojado mientras se aclaraba la garganta.
-¡Noooooo!- jadeó Rarity con un pañuelo de seda entre sus cascos -. ¡Continua, continua!
-Es...hermoso...- se conmovió Fluttershy con ambos cascos sobre su pecho.
-Debo admitir que eso se oyó cursi...- murmuró Applejack pero sonrió -...pero muy lindo...
-Zzzz- roncaba Rainbow Dash y Rarity le dio un codazo que la hizo respingar -. ¿Qué, ah? ¿Ya terminó?
-Aaawwww- jadeó Pinkie apareciendo repentinamente junto a Shinning, rodeando sus hombros con una pata delantera para acercarlo a su lado -. Eran unos tortolitos... ¿Y qué hicieron después? ¿O no es apto para niños? ¡Oh! ¡No hay niños! ¡Cuenta!
-¡PINKIE!- reclamaron todas sus amigas, en especial Twilight, quien se llevó ambos cascos a su orejas sin querer imaginarlo mientras Luna le levantaba una ceja en reprobación a la pony rosa y Celestia ocultaba una delicada sonrisa con un casco.
-El punto de la historia- dijo Shinning ceñudo apartando a Pinkie -. Es que Cadence era una pony ejemplar y muy especial sin duda, pero no dejaba de ser una pony, y era joven, y como dije, paranoica y se estresaba por detalles...después de nuestra declaración, ella se mostró aún muy escéptica con el destino trazado...
*Flashback*
-¡Un momento!- interrumpió Pinkie Pie acercándose a Shinning acusatoriamente -. ¡¿Entonces no nos vas a contar qué pasó después de la declaración?! ¡¿Así de no apto para menores está?! ¡Insisto! ¡No hay menores!
-¿Alguien podría callarla?- se sulfuró Shinning golpeándose la frente.
-¡No me obligues a usar el hechizo que usó Trixie para quitarte la boca!- le amenazó Twilight y Pinkie agrandó los ojos asustada y se devolvió a su asiento con un aureola sobre ella...la cual tanto Applejack y Rarity miraron desconcertadas preguntándose de dónde lo hizo aparecer.
-Como decía...- continuó Shinning.
*Flashback*
-"Celestia es sabia- le conversó el unicornio, tomándola de ambos cascos y le devolviera la mirada, para tranquilizarla -. Ella te dio este cargo, porque fuiste destinada a él y harás maravillosas cosas por tu gente- le sonrió -. Nadie entiende el amor como tú...
-¿En serio lo crees?
-Claro que sí y Celestia también lo considera, sino, jamás se le ocurriría darte un cargo que no crea que podrás lidiar.
-Supongo...
-Supones bien- sonrió levantándole el rostro -. Confío en ti. Ten más confianza en ti misma".
-Nunca creí a la Princesa Cadence tan...insegura- comentó Fluttershy ante la reciente información.
-Y entonces llegó Sunset- habló Twilight y Celestia cerró los ojos y asintió.
...
"Cadence despidió a Shinning con una amplia sonrisa, entre agradecida y enamorada, mirándolo irse para continuar con sus labores.
-Enamorarte de un simple guardián...- escuchó decir y se dio vuelta para ver a una muy joven Sunset Shimmer salir de la siguiente sala, caminando con sereno andar hacia Cadence -...eso sí que es echar a perder tu título...
-Cuando al corazón elige no se ve más que el corazón del otro- le replicó ceñuda y sorprendida por el comentario. -. Si prestaras atención al que dice el tuyo...
-¡Y presto atención!- le interrumpió con un ácido gesto sin que ella lo viera -. Dice: "bum bum bum bum" porque eso es lo que se limita a decir. Mi corazón no dice nada, Cadence, y el tuyo tampoco. Tu cabeza es lo que te dice qué hacer, qué sentir cosas que no deberías decirle a Celestia como que te emparejaste con un simple plebeyo...
-Sunset...- exclamó admirada por su forma hostil de hablar.
-Oh, Cadence...- dramatizó curvando las cejas -. Cuanto lo siento si sueno mala...quise ver si podía hacerte cambiar de opinión así...es que me preocupo por ti...
-¿Por qué?- dudó y Sunset se llevó un casco a su pecho con falsa preocupación.
-Es decir... ¿Qué no sabes del juramento que hicieron las hermanas?
Y Cadence arrugó la frente, confundida.
-Ohh...- fingió pena -...parece que no...tal vez te adoptó como tu sobrina pero no te cuenta todo como a mí, ¿cierto?- lanzó y Cadence parpadeó, incrédula -. Tal vez lo guardaba cuando te llegara el tiempo- sonrió apoyando un casco sobre su hombro con una sonrisa de falsa gentileza -. Pero no te preocupes. Yo puedo decirte el compromiso eterno que hicieron las hermanas en velar por el bienestar de Equestria todos los días de su vida inmortal, sacrificando la oportunidad de compartir el resto de su vida con su pony especial, porque su amor es por y para Equestria. Ellas juraron fidelidad y lealtad a su reino, como su posición de princesas, por lo que nunca contraerían nupcias.
Cadence se mostró admirada, con la quijada tiesa.
-¿Por qué me ocultaría eso?
-¿Ocultártelo como tu proceso para convertirte en alicornio?- lanzó el jaque y Cadence frunció el ceño, dándole la razón. -. Ella debe tener sus motivos. De seguro te lo dirá cuando tengas un reino qué gobernar.
-Pero...eso lo decidieron ellas...
-Pero tú eres Princesa, Cadence. Y es lo que se espera que hagas cuando te llegue el turno de gobernar tu propio reino.
-Pero yo lo amo- replicó con dolor en sus ojos.
-¿Más que tu título?
-Pues fíjate que sí, Sunset.
-¿Entonces eliges al corcel sobre tus responsabilidades reales, sobre todo lo que hecho por ti Celestia? Te guió a aprovechar tu talento especial, te convirtió en alicornio, eres princesa... ¿Y así le pagarás?
La manipulación hacía que Cadence le diera una jaqueca, sin saber qué hacer, mientras Sunset seguía hablando.
-No puedes defraudar a tu tía política, quien te acogió tras mostrar tu valentía al salvar al pueblo que te recogió, de la maldición de una mala hechicera que se deshizo del amor, ganando así tu Cutie Mark, para aprender de Celestia y superar pruebas que terminaron convirtiéndote en Princesa Alicornio. No puedes darle la espalda, pero tampoco a tu pony especial. Tú más que nadie sabes del amor y debes estar completamente segura que hallaste al fin el tuyo en el prometedor guardia real, Shinning Armor.
Cadence se dejó sentar con un casco sobre su pecho, con los ojos vidriosos, realmente sin saber qué hacer.
-No quiero herir a nadie...- jadeó saliéndosele unas lágrimas y miró a Sunset -. ¿Qué crees que deba hacer?
-¿Yo?- dramatizó -. Pero si apenas tengo quince años. No podría decirle qué hacer...es decir, es una Princesa. ¿No debería decidirlo usted? ¿O no se siente capacitada para decidir usted misma?- pregunta con "inocencia".
-Pero eres muy aguda para tu edad, Sunset. Por algo mi tía te acogió en su castillo para que seas su pupila, además, somos amigas y quisiera tu opinión- le hizo ver -. ¿Qué harías en mi lugar?- insistió.
-Bueno...si fuese yo...mantendría oculta la relación con el...guardián. Pero no sería tan vil de fingir delante de Celestia. ¡Oh, no! ¿Cómo ser hipócrita de pasearme por su castillo mientras me enredo con uno de sus guardias? Preferiría vivir fuera del castillo para eso.
-¿Ocultarlo?- dudó negando con la cabeza -. No podría...no puedo hacerle esto...
-¿Entonces burlarás a Celestia?- preguntó con asombro -. Cadence... ¿Cómo puedes hacerle eso a tu tía?- reprochó indignadísima, señalándola.
Cadence mantenía la mirada sobre el rostro preocupado y defraudado de Sunset. Los ojos de la joven y novata Princesa bailaban mientras se vidriaban más fuertes de la impotencia.
-No quiero herirla...pero tampoco a Shinning...-confesó rodándole las lágrimas -. Él no aceptará que lo oculte...pensará que me avergüenza y no es así...- jadeó bajando la cabeza pero entonces sintió un casco tomarle un lado del rostro y levantó la mirada, viendo la suave sonrisa de la unicornio, con sus radiantes y comprensivos ojos, haciéndola sentir que la entendía, que tendría su apoyo y Cadence no se resistió en buscar un abrazo de esa encantadora pony.
-Si te ama, como dices, entenderá, Princesa- sentenció Sunset recibiéndola en sus cascos acariciándole la melena en consuelo. -. Un amor tan puro como este, es igual de comprensivo y sacrificado- suspiró -. Quisiera hacer algo para ayudarte...en serio...mereces ser feliz...pero no puedes hacer felices a ambos sin sacrificar algo a cambio...
-¿Qué quieres decir?- preguntó y agrandó los ojos cuando sintió que le despojaba la corona.
-Tu título, Cadence- sentenció sosteniendo en alto su corona y la alicornio rosa se apartó del abrazo para ver a Sunset admirar la corona. -. Puedes renunciar si quieres y ser feliz con tu pony especial...- bajó la mirada en ella con una sonrisa para colocarle de nuevo la corona a su cabeza -...o puedes aceptar la responsabilidad real y mantener en las sombras tu amor prohibido, pero no podrás quedarte. Yo respeto demasiado a Celestia como callar mientras la traicionas en su propio hogar...pero también te entiendo a ti...- curvó las cejas -...esto es difícil para mí también, Cadence. Mi lealtad hacia ambas me pone en una posición complicada.
-Y no deberías. Es mi decisión.
-Así es- acordó asintiendo una vez y sentenció: -. Entonces vete.
Días después, Cadence pasó de vivir en el castillo, a una cómoda casa en Canterlot manteniendo la relación de Shinning en la clandestinidad. En algo tenía razón Sunset, y por amor, el guardián decidió respetar la difícil decisión de su amada. "El corazón siempre ha sido el blanco más fácil" pensó Sunset caminando por el pasillo que conducía hacia el balcón para montar su personaje. "Y el más estúpido" sonrió con malicia.
-Así que la Princesa Cadence se fue- dijo Sunset acercándose a Celestia, quien veía nostálgica la carroza en el que partía su sobrina política.
-Ya es mayor de edad- exclamó -. Entiendo que quiera independizarse y vivir sola para valerse de sí misma. Dijo que lo necesitaba y yo lo respeté- suspiró para sentir un casco sobre el que posaba ella en el barandal, desviando la mirada hacia Sunset, que le mostraba mucho cariño y apoyo incondicional.
-Puede estar usted segura, que yo nunca le daré la espalda de esa manera, por más mayor que fuese. Jamás abandonaré este castillo...jamás la abandonaré usted...a menos que así lo quisiese.
-Nunca haría eso, Sunset- le sonrió conmovida. -. Tú eres parte de mi familia desde que te invité a vivir en mi hogar- exclamó para inclinarse y darse un abrazo mientras Sunset sonreía satisfecha con su plan.
Había conseguido echar a Cadence del castillo y distanciar su relación con su tía... para tener sola a Celestia".
Sunset cerró los ojos ante el recuerdo mientras caminaba por los pasillos con esa misma princesa rosa. Ni Cadence se salvó de sus planes y manipulación.
-Cadence, yo...- empezaba la unicornio.
-Lo sé, Sunset- le interrumpió -. Sé que lo sientes y entiendo por lo que tuviste que pasar. Mi tía me contó todo lo que ignoraba sobre ti cuando me entregó a cuidar el espejo en mi castillo y estuve allí cuando Twilight regresó del otro mundo. Te aseguro que no tengo nada contra ti.
-¿En verdad?
-Supongo que sólo fui una más que cayó en tu manipulación, ¿cierto? Es decir...pasé años de mi vida ocultando mi noviazgo con Shinning, luego lo que empezó como excusa de ofrecerme de niñera de Twilight para conocer más a su familia terminó con un cariño de hermandad entre ambas- entrecerró los ojos en el recuerdo -, su familia era tan buena y hermosa... lo que me hizo pensar no sólo a mí, sino a Shinning, de cómo podríamos tener la nuestra...no podría ser más un secreto- suspiró poniéndose seria -. Nuestra relación terminó.
-¿Qué?- se asombró.
-Hubo una pelea. Dijimos tonterías y terminamos- confesó con cierto dolor -. No lo culpo. Aguantó mucho mi egoísmo. Fue un tiempo duro en el que creí que moriría de pena. Yo era tan débil...tan cobarde...-dijo con rabia -...pero creo que todo eso fue necesario...para fortalecerme, para darme cuenta lo injusta que estaba haciendo con él y conmigo misma- suspiró -...y con mi tía; y cuando al fin me armé de valor, decidí hacer lo que debí hacer desde un principio; decirle mi relación con Shinning y que eso no alteraría para nada mis responsabilidades reales... - tiró una risa irónica -. Es difícil entender cómo funciona el destino...pero fue a dos días de que tú cruzaste el espejo y mi tía se limitó en decirme que decidiste irte para seguir sola en tu búsqueda de lo que tanto querías pero que siempre esperaría tu regreso. El asunto del juramento que hicieron las hermanas no era ningún compromiso como Princesa, era optativa, y la potrilla de la que era niñera era muy lista y talentosa, que terminó siendo la nueva alumna directa de Celestia. No busqué a Shinning hasta ser una pony digna de él; más fuerte, valiente, segura y decidida. Nada de la Cadence frágil que temblaba ante las decisiones, no podría ser buena gobernante así tampoco. Maduré y lo busqué. Pese el tiempo, nuestro amor nunca cambió, nos perdonamos y decidimos no esperar más para comprometernos y casarnos enseguida...aunque nuestro amor se puso aprueba una vez más con La Reina Chrysalis...- sonrió risueña -. No dudo que Twilight se enfadara con él cuando se enteró que repentinamente su hermano se casaba, cuando tuvo una relación de años conmigo en la clandestinidad. Ahora es princesa, pero en especial, mi cuñada y tía del fruto de mi amor con Shinning.
-Se oye que todo les fue a bien a todos en esa historia...-paró su andar mirando el suelo -...excepto a mí...
-Siempre elegiste mal, Sunset- comentó Cadence -. Ya ves que también tomé malas decisiones de las cuales no me enorgullezco, sí, caí en tu juego pero porque aun no tenía carácter. Pero eso hizo en convertirme en la pony que soy ahora.
-¿Y quién soy yo ahora?- preguntó mirándola.
-Lo que eres, sólo tú puedes contestar- sonrió llevando un casco al pecho de Sunset -. Escucha tu corazón y no, no solo hace "Bum bum bum".
Sunset sonrió en complicidad con ella.
-Felicidades por el bebé, Cadence.
-Gracias, Sunset- exclamó -. Así que regresaste...
-¿En serio Celestia no te avisó?- dudó y Cadence rió un poco torciendo los ojos.
-Como dijo...cree que no puedo ni levantar mi propio casco desde que le conté de mi embarazo. Si me pides mi opinión, creo que se ha puesto el lugar de una madre paranoica- resopló con molestia pero a la vez divertida -. Como mi tía, fue a la primera pony que se me ocurrió decirle y le envié una carta.
Sunset asintió lentamente, procesando que Celestia no le dijo a Cadence de su regreso para no molestarla por el embarazo...no quería tomárselo a mal, pero de una forma se sintió así.
...
-¿Alguna vez se te ha tragado un billete esta porquería sin darte el producto?- preguntó Cherry viendo a Bonbon depositar un billete de un dólar a la máquina expendedora para tomar un jugo.
-No llames a la mala suerte- contestó mirando dentro de la máquina el resorte que sostenía la botella de jugo girando, sólo para quedarse estancado. Bonbon gruñó -. Esto es patéticamente irónico.
-Permíteme, Lady- dijo con voz clara apartándola y se colocó frente a la máquina -. Esto necesita de estrategia, concentración... ¡Y fuerza!- exclamó para empezar a sacudir la máquina -. Maldita cosa, dale su jugo. ¡Pagó por ella!
-¡No maldigas, Cherry!
-Todavía que quiero ayudarte...- se quejó ceñuda mirándola de reojo aun sacudiendo la máquina y Bonbon volvía a regañarla pero entonces vio que el jugo se movía del resorte.
-¡Está funcionando!- le avisó con una sonrisa.
-¿En serio?- se asombró viendo de nuevo la máquina para aclarar la garganta-...Es decir...¡Claro que está funcionando!
-No te detengas- la alentó dándole masajes en los hombros para animarla - y apresúrate, no sea que una autoridad venga y...
-¡¿QUÉ CREEN QUE HACEN?!- exclamaron con un zapatazo fuerte en el piso sorpresivamente tras de ellas en un unísono grito, haciéndolas saltar de susto y apoyándose de espaldas a la máquina, viendo a unas bromistas y sonrientes Rainbow Dash y Trixie.
-¡Maldición, se me cayó el corazón!- reclamó Cherry con un mano en el pecho -. Cuidado y me lo pisan, ¡Ahí está Bonbon!
-Oh... por todos los cielos- refunfuñó ella recuperándose también del susto -. Ni porque nos asustan dejas de decir tonterías cursis...¡Y no maldigas!
-Necesitamos hablar contigo- le dijo Rainbow a Cherry, quien se señaló, dubitativa.
-¿Conmigo?
-A solas- agregó Trixie mirando a Bonbon -. Adiós, Bonbon.
-¿Me están echando?- gruñó ella. -. ¿Qué le dirán que no puedo saber?
-Uuhh. Alguien está curiooosa- jugó Cherry hincándole con el dedo índice un cachete y Bonbon le dio un manotazo para apartarlo.
-Me huele mal- dijo Bonbon -. Alguna tontería estarán planeando para su ridiculez ese para el baile y no quiero que te arrastren a cometer alguna locura.
-Tonterías...-farfulló Trixie -. ¿Y lo que estaban haciendo con la máquina no era una tontería?
-N-no- se defendió Bonbon tratando de mantenerse firme ante el jaque de Trixie -. Se me trago el dinero y...y...
-Tranquila, Bonbon- le interrumpió Cherry con voz serena rodeándole la cintura con un brazo, atrayéndola a su lado y en esa cercanía le ofreció una suave sonrisa que contempló Bonbon un poco perdida en el choque de sus ojos a los dorados suyos -. No aceptaré tonterías y te contaré después cualquier cosa, ¿sí?- prometió elevándole la sonrisa con una rápida caricia a un lado de su rostro para terminar tocándole la punta de la nariz con el dedo índice, haciéndola sonrojar y levantó una mano en señal de promesa.
-Mmm- se limitó en decir Bonbon, se le había olvidado qué decir, en realidad, se sentía idiota con el trato que le dio...odiaba sentirse idiota...pero a su corazón le encantaba y golpeaba su pecho sin tregua.
Se limitó en tirar una última mirada a su par de amigas como de advertencia con un casi imperceptible ceño fruncido y dio la espalda para irse, pasando su mano el lado del rostro que fue acariciado saliéndosele una suave sonrisa.
-La tienes donde quieres- murmuró Rainbow Dash admirada por lo que acababa de ver -. Domas a Bonbon... ¡A Bonbon!
-Cuando tengo suerte...- admitió -. Y estas es una de las pocas... ¡Pidan un deseo!
-¿Y en serio le contarás?- preguntó Trixie y Cherry sonrió para darles la espalda y mostrar que había cruzado los dedos tras ella, en señal de falsa promesa. -¿Le mentiste a Bonbon?
-¡Es una mentira piadosa! ¡Es fin de semestre!- exclamó de frente con entusiasmo -. ¡Es el tiempo ideal para hacer tonterías! ¿Y qué planean? ¿Ir a carreras callejeras?
-No- contestó Rainbow.
-¿Ir a un Streap tease?
-¡No!- bramó Trixie.
-Ah...quieren perder su virgini...
-¡NO!- corearon en un grito.
-¡¿Qué ocurre contigo?!- le reclamó Rainbow Dash mientras la sacudía de los hombros.
-Ahora no culpo a Bonbon de cuidar a que no cometas tonterías- opinó Trixie.
-¡¿Entonces?!- reprochó Cherry apartándose del zamarreo.
-Queremos beber alcohol- se explicó Rainbow.
-¿En serio?- reclamó con un gesto-. ¿Es ese tu plan para el baile?
-Tú sólo sabes esa parte- exclamó Trixie -. No sabes el resto.
-Y suponemos que ya has bebido- agregó Dash.
-Pues sí. He ido fiestas que sirven bebidas alcohólicas.
-¿Puedes conseguirnos alcohol?
-Sí...aunque normalmente es una chica quien me las consigue con un pago adicional.
-El dinero no es problema para Trixie- avisó Lulamoon sacando un fajo de billetes entre su brasier, dejando a Cherry y Rainbow incómodamente sorprendidas.
-¿Siempre sales con billetes de cincuenta en tu brasier?- dudó Rainbow mirando el dinero.
-No, claro que no... - contestó Trixie para aclarar: -...a veces es de cien...
-Rayos, Trixie, tendremos que meter la mano en tus pechos de ahora en adelante- bromeó Cherry para carcajearse con Rainbow Dash.
-Si Bonbon te hubiera oído...- murmuró Trixie. -. ¡Y ya quisieran!
-Con fajos de billetes de cincuenta... ¡Ya quisiera!- rió Rainbow.
-¡Silencio o Trixie no dará el dinero!- amenazó.
-¡Pero ve! ¡Tú te ofreciste a pagar!- le recordó Rainbow.
-Y tú sí que no te opusiste.
-A ti te sobra, Lulamoon. No me duele aceptar si te ofreces.
-Sunset no lo recibiría por nada del mundo- pensó en voz baja contando los billetes pero igual fue audible. -. Trixie tuvo que suplicarle para que aceptara el dinero para ponerla bonita para la gala- recordó con una suave sonrisa.
-Ya, ya, okey- calmó Cherry -. Para esto... ¿Al menos han bebido alguna vez?
-Ehmm, yo no- contestó Rainbow. -. Pero por eso mismo quiero hacerlo por primera vez.
-Trixie sí- sonrió como queriendo lucirse. -. Cuando Trixie estuvo en Inglaterra se fugó del internado para ir a un bar con una identificación falsa- contó orgullosa inflándose el pecho. -. Es toda una rebelde.
-¿Ah, sí?- preguntó Dash -. ¿Y cómo te fue?
Y Trixie agrandó los ojos.
-"-¡¿Grummy Dummy?!- se indignó Trixie al leer su identidad falsa -. ¡¿Qué clase de tonto nombre es ése?!".
"¡ERA MI MEJOR AMIGA!- chillaba sentada con la frente pegada en la barra y con un vaso lleno en su mano derecha mientras daba golpes sobre la barra con la otra".
"-¿Cómo que...? ¿Por qué estamos aquí, Trixie?- reclamó Harmony.
-Oh... La Escocia...
-¡Escoria! Estás ebria.
-No, no lo estoy- inhaló y exhaló, dejando a un lado el vaso -. Sólo a Trixie le pesa un poco la cabeza".
"-¡NO SOY POLICIA PERO LOS LLAMARÉ PARA QUE LOS DETENGA POR INGERIR ALCOHOL!-"
"-¡¿Cómo te atreves a entrar sin tocar?! ¡¿No sabes quién soy yo?! ¡Estoy semidesnuda, ESTOY SEMIVIOLADA!- reprochó indignadísima la contraparte de Sunset Shimmer para inflar los cachetes y soltó carcajadas -. ¡Jajajajajaja! Debiste ver tu cara jajajaja. Sin rencores. Estamos en la nueva Europa- y soltó la blusa, dejándose ver sólo en brasier y bragas".
-¿Y bien?- preguntó Cherry esperando con Rainbow al ver la cara entumecida de Trixie, quien al escucharla, soltó una sonrisa chueca.
-Pues...lo que pasa en Inglaterra... se queda en Inglaterra. Jejeje.
Cherry y Rainbow se intercambiaron miradas cruzándose de brazos.
-¿Así de mal fue?- se burló Cherry haciendo reír a Rainbow.
-¡Silencio, Crash!
-Bueno, bueno. Enfoquémonos- interrumpió Rainbow mirando a Cherry -. Te daremos el dinero y consigues las botellas.
-¿Cuáles?
-¡Yo qué sé! Tú eres la que sabes. Sorpréndenos.
-¡Esto es tan genial!- se sacudió de emoción -. ¿Algo en especial te motiva a esto?
-No, claro que no- contestó pero inevitablemente se le cruzó a la cabeza Soarin, frunciendo fuertemente el ceño. -. Nada.
Trixie le estiró unos billetes a Cherry y el trato se cerró.
-Antes de que me vaya- retuvo Cherry -. Tengo que saberlo- agregó mirando a Trixie-. ¿Por qué guardas tanto dinero en tu brasier?
-Ah pues...Trixie tiene gustos caros de vez en cuando...- miró a un lado algo avergonzada -...y Trixie pierde muy seguido sus billeteras...
-Ooohh. Buen punto- coincidió Cherry y metió la mano dentro de su blusa para guardarlo en el brasier.
-Ponlo debajo de tu pecho.
-Uhhh, que Señorita Lulamoon me saliste...- jugó la rockera.
-Trixie es Señorita a su modo- se defendió guardando el resto del dinero de vuelta a su brasier.
-¿Por qué nadie en esta escuela puede ser normal?- se quejó Rainbow Dash torciendo el gesto al ver a ambas acomodando el dinero en su brasier.
-Claaaaro. Lo dice quien ha luchado con seres de otro mundo con orejas de pony lanzando arcoíris- exclamó Cherry con sarcasmo cuando el sonido de un golpe les llamó la atención y provenía de la máquina expendedora, mirándola por dentro. -. Pues ya era hora- dijo Cherry expandiendo la sonrisa al ver que la botella de jugo de Bonbon al fin cayó.
Bonbon estaba caminando sin rumbo, en realidad, andaba ensimismada cuando entre la marea de alumnos, ve a la tan querida y tierna Carrot Top, caminar con su grupo de amigas de Roseluck, Minuette, Daisy y Lili, con quienes charlaba con aquella suave sonrisa en el rostro. Bonbon despertó de sus pensamientos para verla y Carrot dejó de hablar para mirarla también. Ambas se intercambiaron miradas. Bonbon depositó sus ojos sobre los de ellas, en escrutinio, y Carrot sonrió lentamente con los ojos más abiertos, lo que hizo que Bonbon agrandará los suyos. "Conozco esa mirada..." se dijo a sí misma y sonó su celular para leer el siguiente mensaje: "¿No se supone que debemos tomar distancia en la escuela...Sweettie Drops?".
Bonbon levantó la mirada y volteó hacia donde el grupo de Carrot se marchaba, se dio la vuelta para aspirar de sorpresa al ver a la pelinaranja a un nada de distancia frente a ella, con ese algo en sus ojos y sonrisa mística.
-¿Qué tramas?- le preguntó Bonbon sin evasivas levantándole una ceja.
-¿Yo?- sonrió levantando el celular -. ¿Por qué mejor no se lo preguntas a tu novia?
Y en la pantalla le enseñó el encuentro que hace poco tuvieron Cherry, Rainbow y Trixie, de alta calidad y con claro audio. Al terminar de ver los dos minutos de video, Bonbon levantó la cabeza, con un gesto desaprobatorio que Carrot expandió la sonrisa, disfrutándolo.
-Puedes agradecérmelo después- le dijo ella.
-Detesto cuando haces esto.
-¿Qué?
-Ya tú sabes.
Carrot no pudo evitar gesticular de confusión con una sonrisa desentendida.
-Ahm...- dudó arrugando la frente -. No te entiendo, Bonbon.
-No actúes como Carrot Top ahora- le susurró mirando hacia ambos lados.
-Aún no te entiendo...- le dijo parpadeando dubitativa levemente ceñuda y Bonbon entrecerró los ojos.
-Okey. Tú ganas, pero vas a decirme qué tramas- continuó en susurro- . Tienes esa chispa rara en tus ojos y se te ilumina el rostro.
-Ahm...- emitió sonrojándose rascándose tras el cuello -. Son palabras muy bonitas de tu parte, Bonbon.
-Sabes que no me gusta cuando te emocionas por una tontería que involucre a nuestros compañeros- le ignoró el comentario y frunció el ceño -. La última vez que grabas a mis amigas- amenazó.
-Oh, Bonbon...- musitó Carrot colocándole una mano sobre el hombro -...tranquila...tal vez el estrés de los exámenes te tienen así...si quieres, puedo ayudarte...
Bonbon la quedó mirando, captando su intención.
-¿Dónde te encuentro?- preguntó y una tierna sonrisa se esbozó en Carrot.
-¡Será un gusto tenerte en mi estudio!
...
Después del desayuno, Sunset fue guiada por Twilight hacia la biblioteca del castillo. Al entrar ambas, Sunset podía verse mucho más joven, hundida en los libros...lo que Twilight hizo también.
-Sunset... ¿Qué te parece si investigas sobre los fénix?- le propuso escuchando el eco que se hacía dentro de la gran biblioteca.
-¿Fénix?- dudó mirándola mientras caminaban -. ¿Importa ahora?
-Pues...-pensó -...el comportamiento de Philomena fue muy extraño anoche. Sería bueno averiguar por qué reaccionó así.
-¿No es mejor llevarla a un veterinario o yo qué sé?
-Sunset...el fénix no es cualquier ave, ni cualquier criatura. Son seres mágicos con historia y facultades únicas dentro y fuera de Equestria. Un simple veterinario no puede diagnosticar a un fénix porque para empezar...los fénix nunca se enferman y renacen de sus cenizas cada quinientos años. Además...- la miró -...¿No parecías tener la facultad de asemejarte en uno cuando te transformabas en el otro mundo?
-Entonces...
-Te invito a leer sobre ellos- alentó iluminando su cuerno para levitar un libro de un estante -. Leí este libro hace mucho pero nunca lo terminé pues me mudé a Ponyville y se quedó aquí- se lo inclinó a ella y Sunset lo sujetó con su magia -. Léelo.
Sunset torció el gesto, mirándola. ¿Por qué tenía la rara sensación que esto sólo era un excusa para mantenerla distraída de algo?
-Twilight...- exclamó y levantó la mirada para ver los radiantes ojos de la alicornio con una sonrisa ancha -...nada...- se resignó con un suspiro -...leeré...lo que me pides...
-Bien.
-¿Y tú qué harás?
-Tengo una audiencia con Celestia. Estaré aquí en un par de horas. Tiempo suficiente para avanzar algo, ¿no lo crees?
-Eso creo- asintió.
-Perfecto- aprobó.
-Lamento la tardanza- dijo Applejack entrando a la biblioteca y Sunset le levantó una ceja, interrogando con la mirada a Twilight.
-Applejack viene a averiguar otras cosas- le explicó.
-Ah...- exclamó Sunset viendo recelosa a la vaquera acercarse a ellas.
-Descuida. No muerdo- trató de relajar a Sunset la terrestre pero ella se limitó en tirarle una forzada sonrisa para darle la cola y caminar hacia una silla para empezar a leer.
-Ya sabes qué hacer- le susurró Twilight a Applejack -. Iré a ver a Moon White y dejar lo que falta de la poción a Minuette. Vendré lo más rápido que pueda.
-Por favor- suplicó con entrecejo -. Ayer tardaste demasiado por quedarte parloteando con el unicornio- y la alicornio parpadeó ceñuda.
-Pues lo siento- exclamó torciendo los ojos -. Además, esa charla me servirá de mucho más que nada ahora.
-Ya vete- dijo haciendo una pata hacia adelante y caminó a un estante para sacar un libro.
-Nos vemos al rato, Sunset- despidió Twilight y la unicornio alzó la mirada para asentirle.
Ni bien Twilight se retiró de la biblioteca, Applejack tomó aire para mostrarse lo más amable que pueda. Aunque esté recelosa, no debe hacerse la difícil para ayudar a su amiga. Sacó la cabeza de los estantes para agrandar los ojos al ver que Sunset dejó a un lado el libro y caminaba hacia ella con un entrecejo.
-¿Por qué Twilight me trajo aquí como un potrillo con un camino de dulces?- se quejó, señalándola -. ¿Qué me están ocultando? Soy yo la perjudicada... ¡Deben decírmelo!- bramó ceñuda pisando fuerte el piso pero Applejack ni se inmutó, serena.
-Mira, Sunset, te diré la honesta verdad, ¿Sí? La verdad, ninguna te diremos qué estamos planeando.
-¿Qué?- se indignó.
-Decírtelo a ti, es como decírselo a esa magia oscura. No repetiremos el error que tus amigas de Canterlot High hicieron de revelarte la intervención de Luna, impidiendo conocer tus pesadillas.
-¿Y qué debo hacer yo mientras tanto?- se quejó -. ¿Quedarme de cascos cruzados desconociendo lo que planean conmigo?
-¿Confías en Twilight o no?- preguntó y ella le mantuvo la mirada.
-Es mi única amiga aquí.
-Entonces más vale que obedezcas lo que te encomendó- alentó señalando el libro caído bocabajo sobre el escritorio.
-¿Y tú estás aquí para vigilarme?- preguntó levantándole una ceja.
-Prefiero decir que para acompañarte- corrigió.
-Al menos no eres Rainbow Dash- murmuró regresando a su escritorio.
-¿Ya tienes a tu pony favorita, eh?- comentó con sarcasmo caminando hacia ella.
-A este paso hay muchas por escoger- ironizó sentándose en la silla y recogió el libro.
-¿Sabes, Sunset? Esa actitud más vale que la vayas cambiando- dijo la vaquera cerca de ella y Sunset la miró -. Twilight puede decir que luchas a diario...pero dijiste estar cansada, me preocupa eso, que les des ventaja a lo que diablos sea lo que tengas.
-Pero no por mí- farfulló -. No te preocupas por mí sino de lo que puedo hacer.
-Suns...
-Olvídalo- le cortó abriendo el libro de golpe.
Applejack no dijo nada, sólo suspiró, realmente contrariada y Sunset alzó el libro sobre su rostro para empezar a leer...o más bien ocultar sus ojos por el ardor que sentía en ellos. "Tú no eres mi Applejack para nada" lamentó curvando las cejas, muy triste.
...
Por un lado, era bueno que la Escuela de Magia para Unicornios Superdotados se ubicara a pocas cuadras del castillo. Así que simplemente volando, Twilight llegó a su antiguo campo de saber.
No gustaba de sacar privilegios siendo Princesa...pero debido a la urgencia de la situación, fue primero hacia la Dirección para que se le permitiera retirarse un momento un maestro de la clase por asuntos de la realeza.
El Director era un unicornio ya pasado de edad, gris, de ojos dorados y crin café. Al escuchar la petición de Twilight y de qué docente se trataba, el pony arrugó la frente, ciertamente incomodado para informarle que Moon White había sufrido un desmayado.
Twilight enseguida voló hacia la enfermería, avisando a la recepcionista a quién venía a buscar.
-Hace unos quince minutos despertó- avisó la pony señalando en qué cubículo se encontraba.
-¿Qué le ocurrió?
-Fue un desmayo por agotamiento- esclareció arrugando la frente. -. Nada grave pero debe guardar mucho reposo y evitar esforzarse demasiado, sino, a la larga su salud podrá presentar mayores complicaciones- se inclinó, en más confianza -. No es la primera vez que visita la enfermería por un mismo caso, pero este ha sido el peor de todos. Nos asustamos.
Twilight hizo un mohín en la boca y agradeció para acercarse con lento andar hacía el cubículo, deteniéndose frente a la puerta.
¿Qué podría decirle? Según le conversó el Director, se había desmayado frente a toda la clase. Sus alumnos habían comentado que llegó demasiado esmirriado y tenía movimientos y caminar muy lentos, e intentando hacer la práctica de la clase, cayó inconsciente frente a todos, teniendo que un par de alumnos salir a pedir ayuda.
Twilight torció el gesto. No tenía mucho de conocerlo...pero sabía que esta experiencia debió haberle afectado. Sin duda se lo encontraría bloqueado y terco. Suspiró, tomando fuerza para enfrentar ese lado suyo que tanto debía ser paciente. Más aun su sospecha que este desmayo debió ser provocado por su debilidad en el uso de la magia. Pensó que tal vez intentó hacer algo anoche y eso lo noqueó, pero aún así, su terquedad y compromiso, lo hizo ir a clases al día siguiente, forzándose de más y provocando el desmayo.
Tomó aire y entró, encontrando al unicornio acostado en una cama con las mantas sobre su cuerpo. Tenía un rostro duro, serio y la mirada muerta hacia enfrente. Pero asimismo, se mostraba muy agotado, débil y pálido, mucho peor que la vez que lo vio agotado por usar magia el día en que lo conoció. La alicornio sintió mucha lástima de ver alguien aún muy joven y prometedor, sufrir lo que él.
-Buen día- saludó Twilight con una pequeña sonrisa al pie de la puerta para sorprenderse del resoplido del unicornio, quien se sacudió la cabeza restregándose los ojos.
-No puedes ser...- farfulló sin mirarla -...¿Por qué tenías que venir?
-Yo...- decía tragando saliva -...vine a proponerte algo pero...- continuó, adentrándose a la habitación -...puede esperar un momento...
-Olvídalo, Princesa- exclamó secamente restregándose más fuerte los ojos.
Twilight parpadeó. La había llamado por su título, de nuevo. Eso indicaba distancia, de nuevo la brecha. Y se asustó.
-¿Qué?- jadeó.
-¡Que lo olvide!- le gritó levantando la cara furiosa hacia ella -. ¡Olvídese de todo! ¡Olvídese de mí!
-Moon White...
-¡Olvida mi promesa! ¡La rompo, no me importa! ¡Sólo vete! ¡Vete de una buena vez de mi vida, Princesa! ¡Sólo me haces daño!
-¡Para ti soy Twilight!- replicó ceñuda pero a la vez sentida por sus palabras. -. ¡Y no me voy, eres mi amigo y me necesitas justo ahora!
-¡No te necesito!- gruñó con un fuerte entrecejo -. ¡No necesito a nadie!- gritó para levantar un casco apuntándola -. ¡Peor a ti!
-¡Oh, pues, qué irónico, ¿no?!- habló torciendo los ojos -. Una unicornio usaba esas mismas palabras cuando quería todo lo contrario, ¿recuerdas?- encaró y Moon White tensó la barbilla, aun ceñudo, saboreando con mal gusto que tenía razón. -. Te desmayaste porque forzaste magia, ¿cierto?- lanzó de una vez su hipótesis, viendo su rostro colérico pero sus ojos, sus ojos grises expresaban mucho dolor y tristeza. -. La usaste y te afectó demasiado, ¿cierto?
Moon White respiraba agitadamente y de a poco, fue suavizando el rostro, mirándola arrepentido pero dejó cerrar los ojos, bajando su casco.
-Vete.
-Moon White...
-¡Vete!- gritó queriendo señalar la puerta pero el impulso de levantar de nuevo el casco lo llevó hacia adelante y su cuerpo débil se dejó vencer.
Twilight reaccionó enseguida y abrió sus patas delanteras para atraparlo y evitar que caiga al suelo. Ambos se quedaron quietos. Ella lo sostenía pero podía sentir su cuerpo entumecido de la vergüenza de haber caído, de mostrarse tan débil. Ella arrugó la frente con las cejas curvadas y reemplazó la posición de sus cascos para cubrirlo en un abrazo.
-Lamento tanto por lo que estás pasando- murmuró con voz suave y con sincero dolor en su pecho al verlo tan frágil -. Pero no me odies por no poder devolverte la magia que diste para salvar la mía y la de Luna. Créeme, que si pudiera, lo hubiera hecho en el primer instante...cosa que hice esa noche, pero no funcionó- apretó los labios, sintiendo sus ojos vidriosos -. Sé que fue inevitable no dejarse dominar por el temor en las pesadillas personales pero...- cerró los ojos, dejando caer unas lágrimas -...realmente debes creerme cuando digo que lamento mucho que por mi descuido hayas empeorado...
-Lo siento- le interrumpió mientras se movía para romper el abrazo. Twilight lo ayudó erguirse y entre sus patas delanteras se apoyó él, quedando frente a ella con una mirada muy acabada -. Lo siento en serio, Twilight...- suspiró encorvando las cejas -. No mereces que te trate como lo hice...como suelo hacerlo a veces...es sólo que...- miró a un lado -...yo...no hablo de mi condición con nadie...absolutamente nadie y tú me has visto más de una vez en mis momentos más débiles...eso me...molesta y mucho...me pongo...me pongo...- trataba de decir para sentir un casco de Twilight mover su cabeza para que la volviera a ver al rostro, pudiendo ver él la delicada sonrisa y sus comprensivos y serenos ojos violetas que siempre le daba.
-Vamos, dilo- motivó y él torció la boca.
-Terco...- admitió para sonreírse un poco al ver a Twilight tirar una delicada risa.
-Aprecio cuando lo admites. Es como ver llorar a Applejack. Así de raro y emocionante.
-Pues este terco lo admite, y admite también ya no querer...explotar como lo hice- negó con la cabeza -. Fuiste lo suficientemente entrometida como para que yo siga inútilmente con esta terquedad.
-¿Eso es bueno?- dudó arrugando la frente y él se encogió de hombros. -. Creo que lo es.
-Como sea...- suspiró -...ayúdame a acostarme...
-Oh, claro- asintió ayudándolo a subir de vuelta a la cama.
-¿Sabes...?-escuchó decir mientras veía a Moon White acomodarse sobre el colchón con movimientos lentos, como si su cuerpo le pesara -. Ya no puedo crear hechizos que he estado estudiando...lo intenté anoche...pero sólo me golpeó el cuerpo...
-Moon White...
-Y las clases- continuó negando con la cabeza sin mirarla -. Ya no puedo darlas.
-¿Qué?
-Voy a renunciar a mi docencia.
-¡Moon White!
-No les sirvo, Twilight- le interrumpió, mirándola fijamente -. Mis alumnos no pueden sólo llenarse de teoría. La magia no puede aprenderse con pura palabrería, se necesita mucha práctica y nadie más que tú lo sabes, y yo no puedo dárselas. Ellos no merecen un maestro a medias...ni a medias...sólo soy residuos de lo que fui. Además, dudo que dure demasiado y mis fallas harán que me despidan.
-Ellos no...
-Ellos sí- le replicó -. Me conocen desde que soy alumno. Saben de mi condición y mi talento fue lo que me permitió ejercer la docencia pero ahora...prácticamente no tengo el talento ya...soy débil, demasiado frágil...no puedo hacer simples hechizos... ¡No puedo levitar sin doblar mi atención! ¡No me queda nada!- elevó la voz al final que lo hizo callar en seco para amenguar la frustración y mirarla de nuevo con el rostro más relajado -. Lo que dijiste. De que por ti estoy así...- negó con la cabeza -. No te culpo...tal vez lo pensé hace un par de minutos pero...no es tu culpa. Perdón por eso. Fue mi elección darles de mi magia y créeme que no me arrepiento- sonrió cortamente pero con sinceridad, iluminándose un poco sus ojos -. Me da alivio verte y saber que estás bien, que sea el único con este peso y no ver a nadie más así, eso al menos mengua mi amargura.
-Y es algo de admirar, ¿Sabes?- comentó con mirada suave. -. Yo lo hago.
-Eso creo...- murmuró mirando hacia un lado, sintiéndose cohibido por el cumplido.
-Pues créelo, y siéntelo también- concluyó aquella idea -. Entonces... ¿No me echarás de tu vida?
-No, Twilight.
-Bueno, eso me alivia- confesó llevándose un casco en el pecho.
-Te prometí que te ayudaría y cumpliré. Así que sí, siente el alivio.
-No sólo lo digo por eso- le hizo ver sonriéndole -. Tú eres mi amigo, y hace un rato, me dio miedo perderte.
Las palabras lo sorprendieron, mirándola de vuelta con los ojos bien abiertos. Las saboreó algo extrañado pero al mismo tiempo se le formaba una lenta sonrisa, sintiendo que esas palabras calmaban un poco el ardor dentro de él. Amplió la sonrisa, muy conmovido, así como un sentimiento de esperanza floreciendo, mirando el gentil gesto en el rostro de Twilight. Casi, casi, podía sentirse como un potrillo de nuevo. Como si empezara aprender todo de nuevo. Empezar a creer en algo. Tal vez, a recuperar su esencia, que él mismo dejó perder y tanto su interior reclamaba. Pese que ahora las cosas parecían ponerse más oscuras para él...no le impidió pensar en ese momento que quería ser enteramente feliz de nuevo.
-¡Maestro!- se escuchó la voz de un potrillo y ambos desviaron la mirada hacia la puerta, en donde un grupo de unicornios estaban asomados. -. ¿Está bien?
-¡Nos asustamos!- se apresuró en decir una unicornio morada mientras los demás tenían las cejas curvadas, asintiendo dándole la razón...excepto uno...
-¡Eso fue cool!- exclamó un unicornio de crin celeste y cuerpo naranja, dramatizando un giro de ojos y dejarse caer al suelo con la lengua afuera para romper el acto y sonreírse anchamente y mirarlo -. ¡El mejor desmayo de mi vida! ¿Lo repite?
-¡Smiling!- regañaron en coro el grupo de compañeros.
A Twilight le pareció fuera de lugar el chiste pero se asombró al escuchar la risa de Moon White entre su rostro débil, cosa que entonces ella dejó salir una sonrisa y reírse también.
-Gracias, Smiling- comentó Moon White -. Necesitaba reírme y quién mejor que tú- reconoció y miró a todos -. Estoy mejor. Gracias por su preocupación.
-¡Woooooow!- gritó una unicornio con ojos grandes al desviar la mirada de su maestro a la alicornio -. ¡Es la Princesa Twilight!
-¡Woooooow!- corearon todos mirándola, haciendo a Twilight incomodar por la atención.
-Las fotografías le quedan corta... ¡Es tan linda de frente!- jadeó un unicornio y el comentario hizo invadir de vergüenza a Twilight a la par que se ruborizaba mientras Moon White se burló de su reacción tirando unas nuevas risas.
-¿Qué hace aquí?- preguntó otro y miró a su maestro -. ¿Son amigos?- y Moon White cortó la risa.
-Ah....- emitió casi dubitativo de admitirlo. Nunca lo dejarían tranquilo al saber que conocía y ayudaba a la más reciente Princesa de Equestria y salvadora de la misma. Pero entonces la miró, un poco cohibida con sonrisa vergonzosa y cejas curvadas ante las miradas brillantes de los alumnos sobre ella. ¿Cómo hace un minuto lo enfrentaba y encaraba tantas cosas, y ahora la simple admiración de un grupo de alumnos la avergonzaba de esa manera? Se sonrió suavemente. Era lo que le agradaba de ella. Lo que motivó en aceptarla. Era tan normal, alguien tan ordinaria, pero que hacía cosas realmente extraordinarias de admirar-. Sí- contestó mirando de frente al potrillo que hizo la pregunta -. Debo admitir la suerte de tenerla de amiga.
-¡Eso es más cool que el desmayo!- chilló Smiling en un brinco -. Y eso que no digo "cool" muy seguido- y miró hacia a un lado para aspirar emocionado: -. ¡Cool! Desde esa ventana se ve el patio de la escuela. ¡Cool!- los volvió a mirar -. ¿Cómo se conocieron?
-¡Sí! ¿Desde cuándo son amigos?- preguntó otro.
-¿Estudiaron juntos?- dudó alguien más y así otros continuaron preguntando:
-¿Princesa Twilight, siempre viene a visitarlo?
-¿Son BFF?
-¿Quién accede cuando se pelean?
-¡Profesor, profesor! ¿Qué se siente ser amigo de una princesa?
Estas y otras preguntas se aglomeraban entre sí y esta vez eran ambos los tensos con cejas curvadas y sonrisas forzadas.
-¡Okey, okey!- exclamó Moon White con la voz más alta que podía y aplaudió tres veces, cosa que siempre hacía para que obedezcan pero le salió muy suave los aplausos y voz, por la que fue dada por desapercibida su característica táctica, a lo que Twilight se dio cuenta y deshizo la vergüenza para erguirse hacia el grupo.
-¡Clase, silencio! Están visitando un enfermo- les recordó con seriedad y firmeza, lo que los hizo caer de vuelta al motivo por la que estaban allí.
-Lo sentimos- dijo una alumna.
-¿Dará clases el resto del día?- preguntó uno mirando a Moon White.
-No...- respondió -...me tomaré el resto del día...- hizo una pequeña pausa y asintió para sí mismo, decido -. En realidad, no seré más su maestro.
Nadie dijo nada. Se hizo un silencio tan muerto que Twilight miró con atención los gestos patidifusos y hasta aún incrédulos del grupo, para lo que se escuchó una risa. De Smiling.
-¡Jajajaja! Buena esa, profesor- rió el unicornio naranja -. Qué ingenuos son mis compañeros ¡Se creyeron el chiste!- exclamó y galopó a su lado para levantar un casco -. ¡Choque esos cascos!
-Smiling...- suspiró sonriéndole de lado y levantó el casco, pero para acariciar cortamente su cabeza -. Hablo en serio.
El alumno bajó despacio su pata, curvando las cejas y la chispa risueña de su rostro se apagó lentamente.
-¿Qué...?- dejó salir con hilo de voz.
-Yo...no puedo enseñarles como se merecen- empezó para mirar a todos doliéndole ver caras largas -. Estoy enfermo.
-¿Qué tiene?- preguntó enseguida un alumno dando dos pasos hacia adelante -. Mis padres son médicos. Pueden revisarlo. Yo hablaré con ellos para que no le cobre demasiado o...
-Gracias- interrumpió con la garganta agarrotada por el ofrecimiento -.Pero es algo que lidio desde que tengo más o menos su edad y no tiene cura. Soy débil y si continúo dando clases, me voy a empeorar.
-Pero...- decía otra alumna pero no dijo nada más, agachando la cabeza mientras los demás se intercambian miradas tristes.
-¡No es justo!- exclamó Smiling ceñudo.
-Smiling, escucha...
-¡Usted es cool!- exclamó con reproche -. Es el maestro más cool que he tenido. Me ha dado confianza para tomar en serio el estudio. No quiero otro. ¡Lo quiero a usted!
-Después de todo no siempre podré ser tu maestro- le hizo ver -. Tienes que mantener esa creencia, de que puedes dar más lo que crees si conservas esa confianza en ti mismo.
-Pero...
-No hay "peros"- le replicó levemente ceñudo -. Tengo fe en ti- miró a los demás que hacían mohín en su boca en reproche -. En todos ustedes. Son un buen grupo, con diferentes talentos y harán grandes cosas si luchan por ello. No dependan de nadie. Alguien siempre los defraudará, como alguien siempre estará allí para apoyarlos, pero siempre, siempre, todo dependerá de nosotros mismos. Sin esa confianza, no importa cuántos halagos o apoyos escucharán. Si no lo creen ni lo sienten por ustedes, no llegarán a ningún lado- miró a Smiling a su costado, que le prestaba atención a lo que decía y él se sonrió, levantando un casco -. Y ustedes irán más allá de donde yo he ido. Choca esos cascos.
Smiling sonrió con sinceridad aunque manteniendo las cejas curvadas. Chocó su casco con la de él y lo abrazó de lado. Los demás se acercaron más hacia la cama para agradecer sus clases y consejos. Twilight se hizo a un lado, dándoles su espacio, en realidad, se decidió por salir del cubículo. Reconoció que al menos, él había llegado a lo que quería hacer pese todos los obstáculos y creyó completamente en las palabras que dirigió a sus ya exalumnos. Pero ahora, no tenía el talento, no tenía la docencia. Había perdido lo que le daba sentido en su vida en sí y comprendió si en un principio se sintió enojado, frustrado y triste, y puede que aún lo esté, pero como él mismo lo dijo, todo depende de uno mismo al final para recuperarse, pero no estaría solo, al menos ella no lo abandonaría. Además, el motivo a lo que vino aquí, no se frustró para nada, siendo todo lo contrario.
Le vendría bien a Moon White más que nunca.
...
-Hola, hermano- saludó Applejack subiendo las escaleras del segundo piso, viendo a Bicmac sentado en un escalón leyendo un libro de materia -. ¿Puedo sentarme?
-Eeyup- suspiró sin desprender la mirada de la página.
-Okey- exclamó sentándose a su lado -. Bicmac... no eres el mismo en esta semana- comentó mirándolo -. Tú y Lyra aún no han arreglado las cosas, ¿cierto?
-Nop.
-¿Estás enojado con ella?
-Eeyup...- dijo pero desprendió la mirada del libro, mirando enfrente -. Nop...- suspiró -...no lo sé...
-Como sea...ya han pasado como cuatro días desde la última vez que se hablaron...y falta sólo dos poco para el baile. ¿Irán juntos estando peleados o no irán?- no recibió respuesta y lo tomó como un "no lo sé" -. Pues deberían aclarar sus diferencias de una vez. El tiempo sólo empeora las cosas, porque ni tú la buscas ni ella a ti, de seguro esperando que el otro se acerque y como ninguno no lo hace...
-Applejack- le interrumpió desviando la mirada en ella -. Hablaré con Lyra, ¿Sí?
-Bien- asintió y levantó un brazo para cubrir sus hombros para abrazarlo de lado. -. Sólo no quiero verte así, ensimismado y decaído.
-Lo sé- le dio la razón y pegó su cabeza a un lado de la suya. -. ¿Te han invitado al baile?
-¿Qué? ¡No!- contestó arrugando la frente y su hermano sonrió.
-Qué bien...una preocupación menos...
-¿En serio?- le murmuró incrédula mirándolo.
-Eres mi hermanita. Nunca estaré listo para confiar en alguien a una de mis hermanas pero...eso no evita que suceda y no debo preocuparme, ¿cierto? Eres sensata y madura. Sabrás escoger bien.
-Sabes que no pienso en esas cosas.
-Pero eso no evita que suceda.
-Cuando ese día suceda...me comeré mi sombrero...- tiró una risa -...Alguien sensato y maduro- murmuró y como invocado...
-Hola, Applejack- saludó Thunderlane apareciendo en la orilla de las escaleras con una enorme sonrisa y ella le frunció el ceño.
-¡Ahora no, Thunderlane!
-Claro...- exclamó para darse la vuelta pero fue virado por alguien más.
-Hola Applejack- sonrió Carrot Top junto a Thunderlane -. Disculpa, creo que no fuiste muy amable con tu amigo.
-¿Disculpa?- preguntó levantando una ceja.
-Exacto- sonrió ampliamente -. Una disculpa no caería mal, ¿no lo crees?
-Me perdí- murmuró Bicmac.
-No querrás saberlo- le contestó la vaquera para volver a verlos -. Sí, tienes razón pues no ando en mis mejores días y Thunderlane sólo los complica sinceramente así que...lo siento.
"Rayos, me odia" lamentó Thunderlane curvando las cejas.
"¡Rayos, lo odia!" celebró Carrot para sus adentros.
-Mucho mejor- sonrió la pelinaranja, quedándosela mirando en escrutinio y Applejack se sintió intimidada.
-¿Se te ofrece algo?
-Oh, no...es que eres tan bonita...- elevó una suave sonrisa, manteniendo la mirada -. Tus ojos verdes, tu cabello largo y rubio, y ese aire toda confiable...lástima que esa actitud que mantienes le haga contraste haciendo que pierda todo lo que acabo de decir.
"¿Acaba de decirme fea?" dudó Applejack con un parpadeo rápido, incrédula.
-¡Como sea!- llamó la atención Carrot manteniendo la sonrisa -. Más vale que colorees ese ánimo, vaquera...o sino a la larga la gente puede terminar por darse por vencido y te hayas perdido de algo bueno- miró a Thunderlane -. Vámonos.
-Claro...- murmuró mirando a Applejack -. Lamento haberte molestado- exclamó algo cabizbajo y se fue de allí con Carrot.
-Applejack...- llamó Bicmac.
-¿Sí?
-Eres una cretina.
Ella le frunció suavemente el ceño pero curvó las cejas torciendo la boca.
-Lo sé...
-Es peor de lo que imaginé- le conversó Carrot caminando con Thunderlane por el pasillo.
-Vamos, dilo, me odia.
-Te odia- dijo y Thunderlane le arrugó la frente y ella se disculpa con una sonrisa -. Pero tendrá sus motivos, ¿No lo crees?
-¿Cuáles?
-Thunderlane- lo llamó parando su andar y levantó sus manos hacia su rostro, acunándolo, ofreciéndole una dulce sonrisa con aquella mirada suave y tierna-. Créeme cuando te digo, que te ayudaré, ¿Sí?
Thunderlane se sintió algo chocado con el trato y ver esa expresión de su rostro que lo había conmovido, cortando de hecho la nube gris que se posó sobre él tras el mal trato de la vaquera.
-De...acuerdo...- respondió y ella expresó felicidad con la respuesta, haciendo que se conmoviera aún más, saliéndosele una sonrisa.
Era un talento de Carrot tocar la sensibilidad de las personas, así como inevitable no dejarse conmover con sus actos y gestos. La joven le sonrió de lado y soltó las manos de su rostro para llevárselas hacia su cabello y acariciar las puntas.
-Confía en mí...y si las cosas no salen como parece- sonrió -. Me gustaría mucho acompañarte al baile.
...
Twilight levantó la cabeza cuando el grupo de alumnos salieron exclamando las últimas palabras de despedidas. Mientras salían, se despidieron también de ella.
-¿Cómo te sientes?- preguntó Twilight mientras entraba.
-Pues...mejor. Lo estaré...- suspiró viéndola colocarse a su lado-...al final siempre termino por resignarme. Supongo que debo hacerme la idea de qué hacer ahora que no puedo hacer nada de lo que hice de mi vida hasta ahora...- frunció el ceño -Rayos...eso me deprimió...
-¿Pues qué dirías si digo que tienes la oportunidad de hacer una de tus más grandes investigaciones de tu vida?- preguntó con sonrisa de lado y poniendo en alto las cejas, pero Moon White le frunció los labios.
-Diría que ese olor penetrante del gel antibacterial de la enfermería te afectó la memoria...- dijo sarcástico levantándole una ceja -. ¿Acaso ya olvidaste por qué estoy aquí?
-Si, lo sé. Pero lo que te diré no tienes por qué usar magia.
"Es más, creo que de alguna forma, puedes sentirte mejor físicamente donde quiero enviarte porque no dependerás de ella" pensó dándose toques en la barbilla. Moon White mantuvo su ceja levantada, mirándola incrédulo.
-Twilight, realmente no sé a dónde quieres llegar.
-Moon White, la razón por la que vine aquí a verte en primer lugar, fue para encomendarte una misión.
-Misión- repitió, interesado pero dubitativo, poniéndole atención.
-¿Recuerdas esa idea loca que pensé ayer cuando estábamos en el parque y me reclamaste no habértelo dicho? Pues bien. Lo que había pensado decirte porque querías que contestara tus tantas preguntas sobre el otro mundo era: "¿Por qué no vas tú mismo a averiguarlo?". Y eso es lo que vengo a ofrecerte.
Moon White dejó caer la quijada, patidifuso, y ella sonrió complacida por la reacción.
-Así es. Quiero que cruces al espejo a investigar por qué hay cambios mágicos allí y afectan a quienes viven en ese mundo.
El unicornio se quedó de piedra para entonces esbozar una enorme sonrisa y abrir mucho los ojos, encogiendo los hombros de la emoción.
-¡TWILIGHT!- exclamó con esfuerzo y se inclinó para sujetarla a los lados de la cabeza y acercarle el rostro hacia el suyo y mirarla de cerca endemoniadamente emocionado -. Acabas...de darme... ¡El estudio de mi vida!- explotó fantaseándose investigando y apoyó a Twilight sobre su pecho en un incómodo abrazo que hasta sus alas se abrieron de mala forma. -. ¡No puedo creerlo! Voy a cruzar el espejo. A conocer a los humanos... ¡A estudiarlos! ¡Tengo tantas preguntas y espero tantas respuestas!- aspiró con fuerza -. Esto es maravilloso, ¿Cómo puedo agradecértelo?
-kjljwenjde.
-¿Qué?
-jahdeqoe.
-No te entien...- decía pero al bajar la cabeza comprobó como la tenía presionada contra él -. Oh...- murmuró avergonzando y la soltó -. Lo siento. Me dejé llevar por el entusiasmo.
-Se nota- exclamó arreglándose un poco la crin -. Pero Moon White. El espejo es información clasificada. No puedes decírselo a nadie.
-Hablas con el unicornio que ha ocultado sus hechizos por más de diez años a Equestria. Puedes confiar en mí.
-Y porque confío en... ¿Diez años?- se interrumpió enarcando una ceja y él se encogió de hombros -. Eres joven... ¿Desde potrillo puedes crear hechizos? ¿Acaso así conseguiste tu Cutie Mark?
-No se interrumpe, Alteza- la acusó arrugándole la frente.
-Dijiste que ya no serías terco conmigo- reprochó arrugándole la frente y él torció los ojos.
-No soy terco. Sólo que no quiero que te interrumpas. Detesto que se vayan por las ramas y tú siempre lo haces.
-Claro que no lo hago- se defendió llevándose un casco a su pecho -. Yo soy muy organizada hasta para hablar.
-¿Lo ves? Ya te fuiste por las ramas.
-Y sigues siendo terco al decir que me voy por las ramas.
-¿Por qué siempre tienes que contradecirme?- se frustró ceñudo masajeándose la sien.
-¿Por qué siempre debes ser terco diciendo que no eres terco?- reprochó con un jaque.
-Esa...- dijo para soltar una sonrisa resignada -...es una oración graciosa e irónicamente con sentido...- admitió sonriéndose de lado. -. ¿Podrías, por favor, Twilight, volver al tema central?
-Bien...- se resignó para sonreírse con astucia-...terco...- quiso torearlo y él le lanzó una mirada con ceño fruncido y abrió sus patas delanteras hacia ella.
-¿Quieres que te vuelva a hundir en mi ahogante abrazo?- amenazó en broma.
-¡No, gracias!- contestó sonriéndose divertida mientras retrocedía un par de pasos para regresar hacia él-. Pero volviendo al tema...
-¡Gracias, Celestia!- celebró con un suspiro hundiéndose en la cama.
-Lo que te decía es que porque confío en ti es que te deposito esta misión. No conozco a alguien más capacitado para averiguar a ciencia cierta los sucesos mágicos de allí. En ese mundo pierdes la habilidad mágica pero no tú genialidad investigativa en la magia y claro, tu irritable curiosidad.
-Eso último que dijiste lo tomaré como un cumplido- sonrió y ella torció los ojos risueña negando suavemente con la cabeza.
-Sí, sí, has eso.
-En cuanto me recupere, cuenta conmigo- prometió decidido -. Pero debes explicarme más ampliamente cada detalle de esos sucesos.
-Serás informado de la boca de la misma fuente- le avisó -. Hablaré con las chicas de ese mundo para que te reciban y te detallen todo al respecto.
-¿Cómo? ¿No vendrás conmigo?
-No tengo tiempo.
-Twilight....- exclamó levantándole una ceja -...voy a sufrir una transformación para convertirme en un criatura bípeda con manos...- torció el gesto -...que come...come...- cerró los ojos haciendo puño el rostro -. ¡Carne!- escupió y se sacudió entero, erizándole el pelaje -. ¿En serio me dejarás cruzar solo? Al menos tuviste a tu dragón para lidiar con eso y no conozco a esas criaturas que me recibirán.
-Bien. Bien. Te acompañaré para que asimiles tu nuevo cuerpo y regresaré. ¿De acuerdo?
-De acuerdo- sonrió con sus ojos radiantes de entusiasmo, llevándose los cascos sobre la boca, conteniendo la emoción.
-Pareces un potrillo...- se burló sonriendo.
-Esto es realmente emocionante...no tienes idea de lo que significa para mí. Hoy ha sido el peor y mejor día hasta ahora...- comentó inhalando y exhalando, para mitigar un poco la emoción que le hizo hasta doler un poco la cabeza.
-Pues...me alegra que al menos lo haya mejorado. ¿Qué hora es?- se preguntó y miró el reloj de pared -. Once y media. Debo ir con Minuette.
-La poción- recordó -. ¿Conseguiste...?
-Sip- contestó triunfal. -. Entonces me despido. Sé sensato y cuídate.
-Buena suerte y gracias por la misión. En serio.
-Gracias a ti por aceptarlo.
-Hey, tenemos un compromiso- le recordó de buen humor -. Somos amigos- sonrió levantando un casco para chocarlo con el suyo.
Twilight se sonrió, aliviada y contenta que no parecía quedar rastro de la amargura con la que la recibió apenas llegó, y levantó su pata para chocar su casco con la de él, sonriéndose ambos mutuamente en una armoniosa complicidad que ella jamás creyó crear en el terco unicornio.
-Amigos- respondió, elevando la sonrisa.
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