Dime más
La tranquila brisa moviendo su melena despertó con suavidad a Twilight. La alicornio parpadeó lentamente para abrir los ojos y verse recostada en el balcón del cuarto donde pasó la noche en el castillo de Canterlot. Lo primero en ver al despertar, fue a Sunset Shimmer, así mismo acomodada en el suelo con una sábana cubriéndola del frío. Por una razón, la unicornio no quería dormir dentro del cuarto, sino afuera, donde podía sentir la libertad del viento chocar contra su cuerpo, como si así se llevara todo lo malo. Sintiendo como consuelo el libre viaje que hace por toda Equestria. Bueno, eso fue lo que le dijo a ella.
Aún podía recordar su rostro abrumado e impotente al confesarle a ella y sus amigas el caos que existía dentro de ella...
*Flashback*
-"Es como si fuese una guerra...- decía Sunset con un casco en su pecho y cejas curvadas mientras las seis ponies la escuchaban con atención -...mis pensamientos positivos contra los negativos...uno da un golpe y el otro le responde...ya ni sé cuál está en desventaja...- suspiró descomponiendo el rostro -...ya ni sé qué pasará conmigo...estoy asustada...siento que retrocedo...creo...creo que esto lo sentí antes y tengo mucho miedo...- lamentó con lágrimas ya en los ojos y mirando especialmente a Twilight -...miedo a cambiar...
-No, Sunset- respondió ella sin saber mucho qué decir y se acercó para abrazarla -. No temas. Yo estoy...
-Sé que estás conmigo- le interrumpió -. Pero... ¿Será suficiente?
-Quiero que lo sea- admitió muy frustrada también, apretando el abrazo. -. No te olvides de mí. De Las Rainbooms, de Trixie...
-Las extraño mucho...- jadeó cerrando los ojos con fuerza -. ¿Pero por qué cuando las tenía cerca las quería alejar? ¿Por qué estando con ellas sentía vacío y ahora lejos las añoro tanto?
-Sé que no es lo mismo...- intervino Rarity acercándose un poco -...pero...nosotras estamos aquí y queremos...
-No es lo mismo- le interrumpió Sunset separándose del abrazo y miró a las cinco contrapartes de sus amigas -...no es lo mismo porque no somos amigas.
-Sunset- quiso detenerla Twilight.
-No compartimos un lazo- continuó sintiendo las lágrimas rodar -. No porque se parezcan a las Rainbooms automáticamente seremos amigas...además...ustedes no quieren ser mis amigas...- arrugó la frente -... ¿Creen que no percibo que me temen? ¿Qué no confían en mí? Y no las culpo ¡Yo también lo haría si fuese una de ustedes! Bien lo dijo Rainbow Dash- señaló la pegaso con un casco -. Tengo algo malo...soy una amenaza...
-Sunset- le llamó Twilight tomándola del casco que usó para señalar a Rainbow, mirando sus ojos cyan completamente aguados y cansados -. Lo siento.
-¿Qué?- dudó arrugando la frente.
-Lamento presionarte tanto. Creo que todos pensamos que no luchas lo suficiente cuando lo haces a diario, cada hora, cada minuto, dormida y despierta, y por eso estás tan cansada...me recuerdas a alguien...alguien que tú conoces mejor que yo...a Moon White- se interrumpió para contemplar la mirada incrédula pero curiosa de Sunset y luego desviar la mirada hacia sus amigas -. Chicas...regresen a sus cuartos, yo me encargo...
-Twilight- dijo Applejack quedamente en un reproche y la alicornio la miró, como si con los ojos le dijera que sabía lo que hacía. La vaquera frunció levemente, sin evitar lanzar una mirada a Sunset.
-De...acuerdo- aceptó Rainbow.
Mientras, Twilight hizo caminar a la unicornio hacia su habitación, que una vez dentro, la llevó hacia el balcón, sonriéndose al ver el rostro un poco relajado de su amiga al sentir el suave golpe del viento fresco de una hermosa noche de luna llena, brillante como diamante que iluminaba Equestria.
-Aunque las circunstancias no sean exactas- dijo Twilight mientras se acomodaban en el barandal del balcón -, ambos luchan por bloquearse de ustedes mismos y de los demás. Él para no ser herido, y tú para no herir. Pero en ambos salen igualmente lastimados de alguna forma.
-¿Por qué lo mencionas?- preguntó con la garganta agarrotada.
-Porque ambos se necesitan en estos momentos.
-Tienes tanta fe en los demás...- comentó casi sin aliento -... ¿Por qué no aceptas que jamás me va a perdonar?
-Lo mismo creíste de la escuela, de Celestia...y todos te han perdonado. Y aunque lo dudes y te pongas incrédula, él te extraña, no te ha olvidado.
-No me mientas...- jadeó vidriándole más fuerte los ojos -...no me mientas, Twilight, porque si lo estás haciendo...será cruel...
-No lo hago- aseguró sonriéndose un poco mientras pasaba un casco a un lado del rostro de Sunset para secarle las lágrimas. -. Trata de tranquilizarte para que puedas recuperar el sueño.
-No...- replicó apartándole el rostro para ella misma secarse las lágrimas y mirar el cielo estrellado, sintiendo su melena danzar por el viento -...quiero quedarme aquí...-cerró los ojos, inhalando el aire -...con el viento...de alguna forma me tranquiliza...
-¿Por qué?- quiso saber sentándose junto a ella.
-No lo sé...- confesó -...me hace sentir bien... me alivia...como si fuese un abrazo- se rió un poco ardiéndole sus ojos -...me recuerda mi amistad con Trixie...
-Se unieron bastante desde mi última visita, ¿eh?
Sunset cerró los ojos apenas una nueva brisa chocó contra ella, elevándole una sonrisa.
-Como no tienes idea- admitió pero tembló en un escalofrío que le cortó la sonrisa, con la mirada perdida hacia algún lado, a un lado que Twilight quería conocer".
Unos golpes en la puerta de su cuarto le interrumpieron el recuerdo. Twilight se enderezó de inmediato para que no despertara Sunset y voló hacia allá abriendo la puerta con su magia, encontrándose con sus amigas.
-Buen día, Solecito- saludó Pinkie como siempre enérgica y presionándole los cachetes a Twilight.
-Buenos días- contestó Twilight con dificultad al tener la boca hacia adelante por la presión de sus mejillas.
-Hola, querida. ¿Cómo andan las cosas?- preguntó enseguida la modista.
-Sunset aún duerme- avisó apartando los cascos de Pinkie y salió del cuarto cerrando la puerta tras ella para continuar hablando en el pasillo-. Así que aún no lo sé, pero recuperó el humor ayer tras salir al balcón, donde dormimos.
-¿Durmieron en el balcón?- desaprobó Fluttershy -. Pudieron resfriarse o peor aún, contraer ese virus del corazón loco.
-¿Quién le habrá puesto ese ridículo nombre?- torció el gesto Applejack.
-A mí me agrada- sonrió Pinkie -. ¡Uh, uh! Cierto, Twili. Tengo pensado hacer una fiesta para Sunset. Ya sabes, para animarla.
-Ehm...es una genial idea, Pinkie....sólo si realmente lo sienten así- observó Twilight. -. Si siente ganas de hacerla su amiga.
-¿Entonces le creíste cuando dijo eso?- dudó Rainbow Dash levantándole una ceja.
-¿Me vas a decir que no tuvo razón?- le preguntó -. Tiene un punto al sentirse desaprobada por ustedes ya que no hacen más que comentar entre ustedes lo "rara" que es.
-...- dudaron todas intercambiándose miradas.
-¿Lo ven? Mejor no hagas nada Pinkie a menos que realmente lo sientan- suspiró -. Bien. Cambiando de temas, necesitamos organizar el día- comentó haciendo aparecer una libreta y pluma.
-Ya estaba tardando- murmuró Applejack.
-Aún hay temas que no se han tocado- habló la alicornio revisando una lista-. Como la magia despertando en el otro mundo.
-¿Irás allá?- dudó Rarity.
-No lo sé. No puedo dejar a Sunset. Soy lo único seguro que tiene en Equestria. Además estaremos ocupadas descubriendo lo que tiene.
-¡Aish! ¿Por qué no le damos una buena dosis del Rainbow Power y listo?- se quejó Rainbow Dash. -. ¡Solucionado!
-¿Y las cosas se solucionaron cuando yo con mis amigas de Canterlot High la derrotamos la primera vez?- preguntó bajando la libreta de la cara -. No. De alguna forma resistió el poder de la armonía. De todas formas, necesitamos saber qué es. Quién sabe qué fuerte es, cuál es su origen, si es algo que puede depositarse en otro pony o hay más. ¡Hay muchas dudas! Debemos investigar a fondo en la historia oscura de Equestria, en la sección prohibida de la biblioteca o hasta en el Castillo de las Dos Hermanas si hay algo que nos guíe a encontrar el por qué y su solución definitiva. Además de beber la poción de Minuette, a quien debo enviarle la lágrima.
-Las cosas se te hicieron fáciles con la lágrima cuando vi que el libro brilló- comentó Applejack.
-Sin duda aproveché esa charla con sus amigas que la conmoverían y esperé paciente para robarme la lágrima- agregó Twilight -. Fue una idea improvisada ideal y... ¡Rayos!- se quejó golpeándose la frente -. La melena. Necesito la melena de Sunset y olvidé cortarle un mechón anoche mientras dormía. Tengo tantas cosas que hacer que en serio no sé por dónde comenzar, bueno, por ahora con la melena para dárselo a Minuette- habló sin césar viendo su lista aun sin poder tachar.
Las demás torcieron el gesto, preocupadas.
-Ahora que lo dices así...suena demasiado complicado todo esto...- pensó en voz alta Rarity.
-¿Y recién lo captan?- preguntó sin perder la concentración de sus pensamientos. -. Lo que empezó como una idea en broma...creo que terminará siendo seria...- se dijo a sí misma rascándose la barbilla.
-¿De qué hablas?- preguntó Fluttershy.
-Ya les explicaré. Por ahora necesito un mechón de la melena de Sunset antes de que ella...
El sonido de una puerta abrirse interrumpió su oración, dándose vuelta para ver asomada del cuarto a Sunset, siendo observada mutuamente con las demás.
-Ah... ¿Buenos...días?-dudó Sunset forzando una sonrisa.
-Buenos días- dijeron todas con diferentes caras.
-Qué bueno que despertaste- le dijo Twilight -. ¿Por qué no vas al baño para que bajemos a desayunar juntas, eh?- propuso haciéndola salir del todo de la habitación.
-Ahm, claro- aceptó sonriéndole de lado y galopó por el pasillo.
-Minuette estará en Canterlot al mediodía con las hierbas que necesita para la poción- avisó Twilight sin perder tiempo -. Así que necesito la melena ya. ¿Alguna idea de distraerla sin que se dé cuenta que le cortaremos la melena?
Las demás enmudecieron con la mirada lejana pensando, cuando Pinkie Pie chilló de emoción dando brinquitos.
-¡Tengo una maravillosa idea!
Sunset abrió la puerta del baño para quedarse quieta al ver una silla de peluquería con Pinkie Pie usando un bigote negro y traje de clásico barbero.
-¡¿Quién quiere un nuevo corte?!- chilló acercándose a ella con velocidad, tomarla y tumbarla a la silla.
-Yo...no...- decía Sunset dubitativa.
-Tranquila, sé lo que hago- le dijo Pinkie y sacó una serrucho de su melena, haciendo que Sunset agrandara los ojos en pánico y la pony rosa la vio para reírse -. ¿Qué crees, tontita? ¡Por supuesto que no usaré esto!- avisó lanzándolo por allí y se escuchó un vidrio romperse -. Eso es para rasurar- esclareció y un guardián barbudo que se paseaba por allí respingó alerta y salió de allí antes de que lo viera -. Usaremos unas simples tijeras- exclamó y se lanzó sobre ella, con la lengua hacia un lado de la boca y entrecerrando los ojos, concentrándose -. Descuida...sólo será un leve cambio...- y le cortó un pequeño mechón. -. ¡Ooh, por Celestia!- jadeó guardando la melena y tijera en su propia melena para agarrar a Sunset de la cara -. Sunset, ¿Eres tú? ¡No te reconozco ya que quedaste como toda una beldad!
-Ah...Solo cortaste un mechón...- observó realmente extrañada.
-¡Pequeños cambios hacen grandes diferencias!- exclamó entusiasmada arrancándose la ropa de barbero -. ¡Vamos a mostrarte a las demás!
-Olvidaste sacarte el bigote.
-No lo olvidé. Me gusta que mi labio superior tenga cabello- rió acariciándose el bigote -. ¿No se ve lindo?
-...
-¡Vamos!- la levantó y la cargó para arrastrarla al pasillo directo al comedor, donde estaban las demás -. ¡¿No quedó esplendorosa?!
Las demás torcieron el gesto sin entender, intercambiándose miradas.
-Pinkie...me cortó la melena...un mechón...- explicó Sunset seria, siendo colgada de cabeza por como Pinkie la tenía agarrada de la cintura.
-¡Oooh, te ves genial!- exclamaron las demás improvisando con sonrisas forzadas.
-¡De nada!- la abrazó Pinkie del costado de Sunset -. ¿Lo ves? ¡Podemos ser amigas!
-Claro...emm... ¿Me bajas ya?
-Oh, sí- exclamó y la soltó haciéndola caer de bruces al suelo -. ¿Hay panqueques? ¡Amo los panqueques!- anunció brincando hacia la mesa.
-¿Estás bien, Sunset?- le preguntó Twilight volando hacia ella.
-Sí, sí- respondió irguiéndose y sobándose la nariz-. Eso fue raro...pero es sólo Pinkie siendo Pinkie.
-Sí jejeje la semana pasada me cortó a mí un milímetro de mi cerquillo y me hizo desfilar en todo Ponyville para "lucirlo"- improvisó -. Tuviste suerte que no te haga pasear por las calles de Canterlot.
-Supongo- le sonrió de lado y caminaron hacia la mesa.
...
-"Hola, mi nombre es Derpy Hooves- saludó la joven rubia cerca de la puerta de la oficina de la directora Celestia mientras agitaba la mano a la nueva alumna que salía de la Dirección.
-Hola, yo soy Bonbon- contestó la joven de ojos celestes hacia la chica cerrando la puerta tras suyo.
-Bienvenida a Canterlot High- sonrió. -. Como parte del Comité de Bienvenida te haré un recorrido en la escuela en tu primer día.
-De acuerdo- asintió sonriente mientras era dirigida por Derpy hacia los pasillos.
Derpy se mostró muy animada, amistosa y amable mientras le indicaba los salones y platicaba novedades de la escuela. Bonbon no tenía tiempo de abrir la boca y preguntar o comentar algo, ya que de la misma emoción de ser su guía, Derpy no paraba de hablar dando hasta el más mínimo detalle, siendo muy clara y sin dejarle duda alguna.
-Debo decirlo- comentó Derpy, tras un rato largo del recorrido y señaló su ropa -. Lindo vestido, Bonbon. Aquí unos pocos usan uno y no tan elegante como el tuyo.
"Hasta que puedo hablar" pensó Bonbon de buen humor.
-Gracias- le contestó -, algunas queremos conservar ese toque femenino- sonrió, encantada por el cumplido.
-¿Te gustan mucho los vestidos?
-Es lo único que uso- admitió encogiéndose de hombros.
-¡A mí me gustan mucho los muffins!- celebró con una risita dando unos leves brinquitos.
-In...teresante- sonrió amable cuando sonó el timbre.
-Es hora del almuerzo- aspiró emocionada -. ¡Justo para un muffin!- y le agarró una mano para salir corriendo arrastrando a Bonbon en el proceso -. ¡Te van a encantar!
Normalmente Bonbon le enfadaría aquel trato brusco. Pero contuvo un típico reclamo suyo por la inocencia de aquella chica.
Ambas entraron a la Cafetería y Bonbon miraba curiosa a todos los chicos y chicas. Como Derpy le dio el recorrido durante las clases, no pudo observar bien a sus nuevos compañeros. Caminaba tras Derpy, imitando lo que ella hacía de tomar una charola, hacer la fila y elegir las porciones. Se sonreía encantada viendo a Derpy. Sólo pasó un rato para que la sintiera como si fuese una hermana menor, con esa chispeante energía dulce.
-¿Con quién te sueles sentar?- le preguntó Bonbon saliendo de la fila con Derpy una vez que sus charolas estuvieron llenas.
-Con Lyra Heartstring. Es genial. Te va agradar, te lo aseguro- se rió -. Bueno, si no tienes nada en contra de las chicas que odian los vestidos. En serio los detesta.
-¿Y detesta a las chicas que usan uno?- preguntó arrugando la frente y bajando la mirada al ver el suyo.
-No...sólo los vestidos. No les gusta ni en ella ni en nadie. Es rara...- comentaba mientras acariciaba su muffin al cual sonrió -. Es tan lindo... ¿No lo crees?
-Ahm...claro que lo es- comentó con una sonrisa y Derpy dejó de ver el muffin para mirarla con cierta seriedad.
-Bonbon...gracias.
-¿Ah?- dudó.
-No me miraste feo...ni hiciste preguntas...
Bonbon bajó los hombros con una suave sonrisa, mirando fijo a quien sería una de sus buenas amigas.
-Lo dices por...tus ojos- aseguró y Derpy asintió de inmediato.
-A veces me provoca desistir ser parte del Comité de Bienvenida porque...bueno...mis ojos los distraen...y...me miran...raro...- curvó las cejas, un poco desalentada.
-Derpy- la interrumpió -. Tus ojos son hermosos. Eres una chica genial, encantadora y excelente guía. Me alegra mucho que no hayas desistido, sino, no me hubiera encontrado contigo. Si alguien se le ocurre molestarte...- frunció el ceño –que el vestido no te engañe. No me importa si se me levanta la falda durante una pelea.
-Espero y no llegues a eso- comentó con una risa que se le unió Bonbon -. Gracias.
-Hey, tranquila. Gracias a ti por el recorrido.
-¡Derpy!- la llamó alguien mesas más adelante entre el bullicio común de la Cafetería.
-¡Ya vamos!- avisó también con un grito que Bonbon resistió torciendo el gesto.
Ambas caminaron hacia una mediana mesa redonda, en donde una joven de short corto morado, blusa celeste y diadema rosa ya comía su almuerzo.
Bonbon levantó la mirada hacia Lyra Heartstring, y ser recibida por la sonrisa de aquella chica de piel color verde mentolado y cabello rebelde color cyan brillante con una línea blanca. Sus ojos dorados resaltaban con el tono de piel claro, irradiando mucha energía y cortesía, pero a la vez algo inquietos, juguetones. Automáticamente la sonrisa se expandió en Bonbon.
-Uuuhh la nueva- exclamó Lyra manteniendo la sonrisa hacia Bonbon -. Mi nombre es...
-Lyra Heartstring- completó con voz suave, más bien como diciéndoselo a ella misma -. Derpy te mencionó. Yo soy Bonbon.
-¿Bonbon?- quiso asegurarse mientras la joven de cabello bicolor le asentía y buscaba un lugar en la mesa con Derpy.
-¿Y te gusta el bon bon?-le preguntó Derpy a la nueva -. Ya sabes. El chocolate.
-¡Derpy!- le llamó Lyra -. No porque su nombre sea Bonbon a ella le...- se interrumpió al ver a Bonbon sonrojada y ceñuda, asintiendo una vez.
-Me...gustan...mucho...- contestó avergonzada. -. Es una horrible ironía- dijo cruzándose de brazos.
-¿No dirás una "dulce ironía"?- se burló Lyra y Bonbon entrecerró los ojos, saboreando el mal chiste -. ¿Puedo decirte "Bonboncito"?
-Claro que no- frunció el ceño. -. Y apenas me conoces...¿Qué clase de pregunta es esa?
-Pero se oye lindo y combina con esa apariencia de niña buena que tie...
-¿Y? no lo digas sino me gusta, Lyra- contestó con voz seria, al igual que su semblante.
-Uuuuh, esa actitud. Puedes ser ruda cuando quieres, ¿no?- exclamó agradablemente sorprendida. -. ¿Ruda y de vestido? Me intriga, de una buena forma.
Bonbon le mantuvo la mirada en esa sonrisa de lado con los ojos tan vivos que tenía ella, casi podía sentir que no podía soltarle la mirada, tenía algo magnético, haciéndole soltar una corta risa sonriéndole de lado relajando el rostro.
-A mí puedes decirme Muffins- intervino Derpy hablándole a Lyra levantando en alto el postre mencionado -. Ya sabes, me gusta el muffin.
-Pero no te llamas así en cambio Bonbon sí- le hizo ver lyra.
-Oouh- lamentó Derpy llevándose el muffin a la boca. -. En algún lado del universo alguien me llamará así. Lo presiento- aseguró colocando una mano sobre su corazón, haciendo que Lyra y Bonbon torcieran los ojos sonriéndose.
Las tres tuvieron un buen almuerzo. Sonó el timbre y caminaron a clase.
Transcurrió una semana de la llegada de Bonbon y las jóvenes se estaban llevando muy bien. Bonbon podría sentir en Derpy y Lyra la amistad que tanto necesitaba, experimentando una nueva clase felicidad".
-¿Qué tanto piensas?- preguntó Cherry a Bonbon, ambas dentro del baño de mujeres.
Bonbon estaba arrimada en la pared con la cabeza ladeada mirando hacia un lado. Tenía los brazos cruzados sobre su pecho, esperando paciente que Cherry se terminara por arreglar el maquillaje y en la espera se había puesto a recordar su primer día en Canterlot High.
-A cómo pasamos Lyra y yo de amigas a...no sé qué somos- le contestó para suspirar con una leve sonrisa de lado al mirar a Cherry inclinada lo más que podía hacia el espejo, retocando su maquillaje.
La verdad, le agradaba verle aquella mirada de concentración al pasarse el delineador, empolvar un poco el rostro y en especial, la delicadeza con la que se pasaba el labial rojo a sus labios. Hasta había detectado la costumbre que tenía de morderse el labio inferior una vez terminado y sonreírse a ella misma al espejo, contemplando su obra. Entrecerró los ojos. Ahora que lo pensaba...
-Nunca te he visto sin maquillaje- exclamó y Cherry la miró de reojo.
-No querrás hacerlo.
-¿Por qué?
-Mi cara es muy descolorida- se explicó para regresar su mirada a su reflejo y retocarse el delineador pero la risa de Bonbon la atajó.
-¿Descolorida?- preguntó tirando otra risa -. ¿Qué cara es descolorida, Cherry?
-Pues la mía- contestó sonriéndose, feliz de escucharla reír ya que desde su último encuentro nada bueno con Lyra, Bonbon andaba muy ensimismada... como hace unos segundos, y más que seria, andaba apesadumbrada -. Además...- suspiró inclinándose un poco sobre el lavabo y pasarse el delineador bajo sus ojos -...me gusta pincelar el rostro como si fuese un pintor creando su obra de arte.
-Eres muy linda, Cherry- exclamó sonriéndose -. No puedo imaginar cuánto más lo serías si te dejaras al natural.
Cherry viró el rostro dejando caer el rímel sobre el lavamano, sorprendida del cumplido, ya que Bonbon no era de darlos, eran muy raros y cuando los daba, no sabía cómo reaccionar. "No entres en pánico...no entres en pánico..." se dijo Cherry y soltó una risa torpe con sonrisa chueca con las cejas tensadas, que hizo a Bonbon levantar una ceja.
-Te tomé desprevenida, ¿cierto?
-¿Se notó demasiado?- entonces dibujó una sonrisa juguetona. -. Cierra los ojos.
-¿Qué?
-Ciérralos y no los abras sobre cualquier cosa. Quiero tomarte desprevenida también.
-Déjame adivinar. Me vas a dar un beso- resopló.
-Nop. No es eso- sonrió de lado -. Pero eso no evita a que te dé uno.
-Cherry...
-Vamos. Hazlo.
-No qui...
-¡Ciérralos, caray!- gruñó desesperada.
-Ya, ya, bueno, patrona- exclamó ceñuda y cerró los ojos -. Más vale que no hagas una tontería si quieres salir de aquí viva.
-Correré el riesgo.
-¡Cherry!- abrió los ojos para verla reírse.
-Estoy bromeando. No es una tontería.
Bonbon suspiró resignada y cerró los ojos. Entonces sintió las manos de Cherry pasar por su cabello, acariciándolo...no, más bien parecía acomodarlo. La estaba peinando. Borró su ceño fruncido al sentir como tomaba un mechón de su cabello y lo arreglaba, para ser sujetado con un objeto a un lado de su cabellera, lo mismo hizo en el otro lado. Debían ser vinchas. Le hizo el cabello hacia delante, acomodó sus ondas y le robó un rápido beso en los labios.
-¡Ya!- avisó y Bonbon abrió los ojos para asomarse al espejo y verse peinada con el cabello a un lado y dos vinchas plateadas en forma de caramelo sujetarle el cabello. -. Es un regalo. Las vinchas- se explicó asomándose al espejo -. ¿Te gus...?
-Me encantan...- le interrumpió mirándolas con una suave sonrisa y sus ojos iluminados, como ilusionados -. Gracias.
-Esperaba que al menos eso te desprendiera una sonrisa- le dijo -. Desde anteayer andas pegada a mí y no es que me moleste sólo que pareces evitar a tus amigos a excepción de Trixie. Supongo que es por Lyra.
-Además de linda muy lista- comentó sonriéndose cortamente. -. Estoy bien.
Cherry negó suavemente con la cabeza y pegó su frente con la suya.
-No lo estás.
-Lo estaré entonces- aseguró -. No te agradecí por defenderme ese día en la Cafetería... - se explicó mirando hacia abajo -. Gracias...Es lindo ser defendida de vez en cuando.
-Sé bien que puedes defenderte sola- le dijo levantando ambos brazos sobre sus hombros, limitándose a rozar sus labios con los suyos y mirar sus ojos celestes-. Tú eres mi Lady de espada...pero voy a defenderte cuando esos ojos tuyos expresen lo quebrada que estés por dentro aunque no lo muestres por fuera.
Bonbon le sonrió muy conmovida y se inclinaban a darse un beso pero...
-¡Yeep!- se escuchó y las dos se separaron de golpe para ver entrar a Carrot Top, que tenía las manos sobre la boca y sus ojos verdes bien abiertos -. Perdón, no quise gritar...- se apresuró en decir para llevarse las manos hacia las puntas de su cabello, acariciándolas -...es sólo que...nunca las había visto así...y me tomó desprevenida...
-Y contigo somos tres- exclamó Cherry sonriéndose y mirando a Bonbon.
-¿Ah?- dudó Carrot sin entender.
-Nada, nada, y Tranquila- calmó Cherry despreocupada mientras Bonbon le entrecerraba los ojos a la pelinaranja.
-Me dijeron que estabas aquí- comentó Carrot acercándose a Cherry y del bolsillo de su falda con un logo de zanahorias a un lado, sacó un bolígrafo y se lo estiró -. Gracias por prestármelo.
-Ah...sí... te lo presté ayer en el examen. Neh...Quédate con él.
-¿Eh? No- replicó levemente ceñuda sin perder la amabilidad -. No podría. Es tuyo. Lo necesitarás.
-Ya tengo uno. Consérvalo ¿y quién sabe? Tal vez te dé buena suerte en los exámenes.
-¿Segura?- dudó parpadeando con aquel semblante tierno característico en ella, su cabello ondulado acomodado sobre sus hombros y aquella mirada que parecía derretir hasta el corazón más frío, hizo que Cherry se sonriera, conmoviéndose.
-Sí, segura.
-Oh...gracias, Cherry- se sonrió cerrando los ojos abrazando la pluma. -. Es muy amable de tu parte.
-De nada, guapa.
-Te podría dar algo a cambio... ¡Ya sé!- y soltó su mochila para sacar un cuaderno, abrirlo y mostrarle la primera página, en el que viene stickers -. ¡Elige el que más te guste!
-Awww- se conmovió arrugando la frente llevándose una mano a su pecho, viendo en la página de sticker que todos eran de corazón, y escogió uno de un corazón flechado. -. Este me gusta.
-Entonces es tuyo.
-Gracias- exclamó desprendiendo el sticker.
-¿Tú quieres uno, Bonbon?- preguntó Carrot y ella negó con la cabeza con su temple serio. Carrot le levantó las cejas -. Oh...insisto.
-No te preocupes, Carrot- le dijo Cherry para pegarle el sticker en la frente de Bonbon -. Escogí justo este para dárselo a ella.
-Ah, está bien- exclamó Carrot cerrando el cuaderno -. Bueno, las dejo. Gracias de nuevo por la pluma.
-Cuando quieras- dijo Cherry mientras Bonbon se quitaba el sticker de la frente para pegarlo a un lado del vestido.
-Hasta luego, Cherry- dijo para mirar a Bonbon y expandir su sonrisa abriendo más los ojos-. Adiós, Bonbon.
-Adiós- contestó aun con aquella mirada entrecerrada para ver a Carrot sonreírse y caminar fuera del baño.
-Aaawww- soltó Cherry sacudiéndose -. Es tan tierna... dan ganas de abrazarla tan fuerte hasta quitarle el relleno- exclamó con voz presionada abrazándose a sí misma con fuerza para voltear al espejo y terminar de arreglar su maquillaje.
-Sí...- contestó, aun mirando donde se fue -...lo es...
-¡Hey, Carrot!- llamó un chico acercándose a ella apenas la mencionada salió del baño.
Algo brillaron en los ojos de Carrot mientras expandía una sonrisa de satisfacción para borrarla enseguida y darse la vuelta.
-Hola, Thunderlane. ¿Qué tal los exámenes?- saludó abrazando el cuaderno contra su pecho.
-Bien...bien. Oye...bueno, en realidad...-suspiró, tomando fuerza -. ¿Recuerdas que dijiste que no dudara en pedirte un favor?
Carrot dejó salir una sonrisa de lado abriendo más los ojos, como saboreando la situación.
-Oh, claro que lo recuerdo...
...
Rainbow Dash caminaba por los pasillos realmente asqueada viendo los carteles promocionando el baile, el gran muro en el que se hace la cuenta regresiva y la decoración festiva de las paredes. Para rematar, mientras caminaba, se encontraba a cada paso a tantos chicos con sus parejas de baile. Le parecía increíble creer que en este baile haya tantas parejas... ¡Cómo nunca! Era como si el universo conspirara contra ella. Suspiró. Al menos tenía su plan en marcha...
...Al menos eso creía...
-¡¿Que tú qué?!- bramó Rainbow Dash casi saliéndosele los ojos.
-Que tengo pareja para el baile- le dijo Rarity con tranquilidad.
-¡Pero tú siempre rechazas!
-Pero ya era hora de darme la oportunidad, ¿no?
-¡¿Con quién irás?!
-Con Caramel- sonrió, recordando la invitación.
*Flashback*
-Veinte, veinte y uno ¡Vamos, vamos! Veintidós...- contaba el entrenador mirando a los estudiantes haciendo abdominales como parte del examen de gimnasia.
Rarity estaba ejercitándose y por ironías de la vida, le había tocado como pareja de entrenamiento Caramel, el mariscal de campo. Él le sostenía los pies mientras ella forzaba a levantar la espalda para llegar la cabeza hasta las rodillas.
-Regula a un solo ritmo la respiración para que no sientas que te ahogas- le recomendó el joven de ojos azules y cabello castaño.
La modista levantó sus ojos hacia él. No podía evitar que cada que se encontraba con Caramel, recordaba cuando la invitó al baile de otoño y lo rechazó, sólo para que después se le acuse de sospechoso de haber alterado la imagen de una mujer desnuda y colocado su rostro en ella. El muchacho había pasado un trago amargo pero pese esto, él se había acercado a Rarity a decirle que aunque al principio se había enojado, entiende las razones por lo que lo hizo y que eso no afectaría la visión que tenía de ella.
"Es un caballero" pensó Rarity con una sonrisa "Me gustaría ir al baile con él" reconoció para resoplar al llegar a los cincuenta abdominales.
-Cambio- dijo Caramel y esta vez, él se recostó en el suelo para hacer el ejercicio mientras Rarity le sostenía los pies.
-Caramel- empezó mientras lo veía subir y bajar sin problema al hacer el ejercicio, acostumbrado a muchos peores.
-¿Sí?
-Se acerca el baile del sábado.
-Lo sé.
-¿Conseguiste pareja?- peguntó y él se sonrió.
-Neh- contestó despreocupado -. Iré tranquilo con mis amigos esta vez.
-Ah- exclamó arrugando la frente -. Es decir que no vas a invitar a nadie.
-No.
-¿No hay una chica que te llame la atención?
-No.
-Bueno...- seguía pensando –yo he recibido algunas invitaciones.
-Oh, es difícil ser tú, ¿no?- comentó risueño.
-Sí pero he desistido. No me ha invitado con quien deseo ir.
-Ya veo. ¿Tiene pareja ya?
-No. No la tiene. Dijo que no quiere porque prefiere ir tranquilo con sus amigos.
-Ah. Lástima.
"¿no lo capta?" se sulfuró Rarity arrugando la frente frustrada y torció los ojos sacando las manos de sus pies y concentrar la mirada sobre él, lo que llamó la atención de Caramel y se quedó sentado al ver ese gesto extraño en su rostro.
-¿Qué?- preguntó él.
-¿Te gustaría ir al baile conmigo?
-¿Me estás invitando al baile?- se asombró.
-Pues...sí- sonrió de lado y él también".
-Entonces no te invitó sino que tú lo invitaste- habló Rainbow Dash mientras Rarity se miraba en un espejo de mano.
-Una dama moderna sabe lo que quiere- sonrió mirándola.
-Claaaaro- torció los ojos frustrada.
-Tranquila. Las demás chicas de seguro irán. ¡Mira! Ahí viene Fluttershy- avisó viendo a la mencionada caminar hacia ellas -. Querida, calma a Rainbow diciéndole que irás a su plan de ir al baile sin pareja en grupo.
-...- dudó Fluttershy curvando las cejas, lo que hizo que Rainbow y Rarity agrandaran los ojos.
-No...- dijo Rainbow.
-...puede...- decía Rarity.
-¡SER!- chilló Pinkie Pie apareciendo repentinamente saliendo de un casillero entre sus amigas. -¡¿Tienes pareja?!- preguntó a Fluttershy pegándose nariz con nariz.
-Ahm...em...pues...- balbuceaba avergonzada y nerviosa.
-¡HABLA!- corearon las tres, admiradas.
-¡Sí!- exclamó fuerte para taparse la boca -. Digo...sí- contestó con voz particularmente suave.
-¡¿Quién?!- volvieron a corear.
-Ah...pues... eh...
-¡¿QUIEN?!- insistieron más desesperadas acercándose más.
-¿Recuerdan a Nat?- escupió Fluttershy -. ¿Naturally Hope?
Rarity iba a hablar pero entonces Pinkie Pie le ganó el turno:
-¿El chico de la Casa Hogar que fue a nuestro evento de beneficencia y tenía una apariencia horrible pero entonces entró al cambio de look dirigido por Rarity y se lo veía súper súper bien y con quien pasaste el resto de la noche subiendo a los juegos y se hizo voluntario del refugio de animales?- preguntó Pinkie Pie como carretilla.
-Sí...ése- contestó bajando la mirada levemente sonrojada.
-¿Cómo fue, querida?- preguntó Rarity emocionada -. ¡Detalles, detalles!
-Ah...sólo...le mencioné que mañana no podría estar en el turno de la tarde porque...ahm...porque...iría a comprar un vestido para el baile del sábado. Me...me preguntó...si...si...tenía pareja. Le dije que no. Preguntó si pueden personas fuera de la escuela ir... y yo...bueno...le dije que sí, solo debía comprar el boleto y...entonces...bueno...me lo pidió...y dije..."sí".
Para esas alturas Fluttershy estaba tan roja que hasta le vidriaron un poco sus ojos de la misma vergüenza que sentía y Pinkie y Rarity la abrazaron celebrando a la vez que trataban de relajarla. Rainbow Dash se quedó petrificada aun procesándolo... ¡Hasta Fluttershy tenía pareja! Y resopló contrariada.
El universo debía odiarla...demasiado.
...
En la larga mesa del comedor del castillo de Canterlot, las mane6 y Sunset Shimmer, aguardaban la llegada de la Princesa Celestia y Luna, que no tardaron mucho. Mientras ambas entraban al comedor, las ponies se levantaron de sus sillas en señal de respeto.
-Por favor, no es necesario- sonrió Celestia -. Buenos días con todas.
-Buenos días- corearon las invitadas mientras las princesas se sentaban con ellas.
-Bueno días, Sunset- saludó Celestia especialmente y la unicornio se le encogió el corazón desviando la cabeza hacia ella -. ¿Cómo has amanecido?- preguntó con interés.
-Ahm...bien...-contestó reservada pero queriendo mantenerle la mirada -. ¿Y...usted?
-Radiante como el sol teniéndote aquí de nuevo-sonrió con gentileza y el comentario hizo sonrojar a Sunset de vergüenza sin evitar una pequeña sonrisa de satisfacción.
-Aunque con una noche difícil- comentó Luna levitando una tetera a su taza.
-¿Difícil?- preguntó Celestia.
-Me desperté con sed...- aclaró Sunset -...y me encontré con la Princesa Luna.
-Entonces te despertó...la sed...- insistió Celestia y Sunset le mantuvo la mirada.
-No...la sed no...- admitió -. Una pesadilla.
-Fue literal cuando dije anoche que tu cabeza estaba bloqueada- anunció Luna para beber un poco de su té -. Intenté entrar pero no pude...hay una barrera.
-Pero dime, Sunset- conversó Celestia -. ¿Qué sientes después de tener una pesadilla?
-Miedo...y mucha, mucha impotencia- admitió mirando su taza de leche a medio beber.
Tanto Celestia como las demás se miraron con ese mismo sentimiento de frustración y lástima. Pero Rainbow Dash no se dejaba ablandar tanto. Quería hablar con las propias princesas sobre sus teorías, si Twilight se limitó sólo a "tenerlo en cuenta", según le contó Applejack.
-¿Hay desayuno para tres ponies más?- preguntó un corcel y todas giraron hacia la derecha para ver a...
-¡Shinning Armor!- celebró Twilight con una gran sonrisa saltando de su silla viéndolo junto a su esposa - . ¡Cadence!- exclamó al mirarla mientras tomaba vuelo enseguida hacia ellos y abrazarlos de golpe -. ¿Pero qué hacen aquí?
-Lo mismo pregunto- sonrió su hermano devolviéndole el abrazo con Cadence. -. No creí encontrarte aquí.
-Emm asuntos de la realeza- se limitó en decir Twilight.
-¿Con qué si, eh?- exclamó Cadence levantando una ceja hacia sus tías -. ¿Y por qué yo no me he enterado?- reprochó sin perder su buen semblante.
-Son asuntos muy...complicados de los que puedes lidiar por ahora...- dijo Celestia y Twilight parpadeó, dubitativa.
-No entiendo, ¿Por qué?- preguntó regresando la mirada hacia su hermano y cuñada quienes se sonrieron en complicidad.
-En realidad íbamos camino a Ponyville pero quise a pasar saludar a mis tías...- dijo candence.
-Por algo pregunté si había desayuno para tres- recordó Shinning y Cadence se llevó un casco a su vientre.
-¡Estoy embarazada!- anunció con radiante sonrisa.
-¡¿Qué?!- reventó Twilight con sus amigas para después explotar en una sonrisa llevándose los cascos a la cara agitando sus alas -. ¡Tendrán un bebé!
-¡Sí!- coreó la pareja rejuntándose.
-¡Serán padres!
-¡Sí!
-¡Seré tía!
-¡Sí!
-¡Seré la organizadora de baby shower y todos sus cumpleaños!- explotó Pinkie Pie.
-¡Sí!
-¡Será su modista personal!- jadeó Rarity encantadísima.
-¡Sí!
-¡Le enseñaré todos los postres de manzana que sé!- celebró Applejack
-¡Sí!
-¡Yo a nunca darse por vencida a ser la mejor!- aseguró Rainbow Dash.
-¡Sí!
-¡Yo a que ame y cuida mucho de la naturaleza y los animales!- dijo Fluttershy.
-¡Sí!
-Si pudiera...yo a no prejuiciar de quien se enamore...
Al escuchar aquella voz, Cadence borró la sonrisa para arrugar la frente y ladear la cabeza, buscando a la dueña de aquella voz, encontrándose con Sunset Shimmer, haciendo que su rostro se endurezca un poco y Sunset descompusiera el rostro.
-Regresaste- se limitó en decir.
-Cadence...- musitó Sunset y la mencionada levantó un casco, deteniéndola.
-¿Por qué mejor no salimos un rato, te parece?- preguntó y ella asintió para bajarse de la silla con aquel silencio muerto que se hizo en el comedor.
Twilight hizo el afán de ir también pero Celestia la detuvo aclarando su garganta. La alicornio lavanda la miró y Celestia sólo negó con suavidad la cabeza. Apenas Cadence y Sunset salieron del comedor, Celestia habló con mejor confianza.
-Supongo que no sabes del todo lo que Sunset le hizo a Cadence- empezó...
...
Cherry Crash y Bonbon compartían un audífono escuchando música sentadas bajo las gradas del campo de fútbol. La verdad, era difícil acordar bien qué canción escuchar, teniendo ambas diferentes gustos musicales. Después de dar el examen, Cherry le animó a buscar su grupo de amigos, pero apenas Bonbon divisó a Lyra caminar por el pasillo, tomó de la mano a Cherry y se desvió.
La rockera le parecía increíble ver ese lado de Bonbon. Un lado nunca creyó ver. Un lado cobarde.
Cherry sacrificó su "escondite" para enfrentarla mejor sobre todo este drama entorno a Lyra.
-Gracias por darme refugio aquí- rompió el silencio Bonbon.
-Bueno...no sólo es mío- le cortó importancia sonriéndole -. A veces encuentro a Rainbow Dash o Vinyl, también espanto a otros que vienen a fumar. Dejan ese mal olor.
-Pero eres torpe...ahora sé dónde hallarte cuando te fugas de clases.
Cherry agrandó los ojos y chasqueó los dedos con ceño fruncido.
-¡Rayos!- se frustró ante verse en futuras escenas siendo halada de la oreja por Bonbon.
-Lo siento...pero detesto tu ruido- se quejó quitándose el audífono.
-No sólo es ruido...también hay baladas como...
-Sólo no tengo ganas- murmuró.
-Tampoco tengo ganas de escuchar- sinceró quitándose el suyo y mirarla fijo -. En realidad te traje aquí para saber qué sucede entre tú y Lyra.
Bonbon le frunció el ceño, desconcertada. No lo vio venir.
-Ya sabes...- empezó a decir Bonbon -...ella está enojada porque le oculté que...
-¿En serio?- le interrumpió incrédula -. ¿Te crees eso? ¿Qué todo este embrollo es porque le ocultaste que eras gay? ¿Entonces por qué Derpy, Whooves, Trixie y Bicmac no reaccionaron así?
-No...no lo sé...
Cherry le mantuvo la mirada remojándose los labios y le tomó una mano con suavidad.
-He estado pensando...
-¿Sí?- motivó a que continúe.
-Bonbon...no va ser bonito lo que diré...
-¿Puedes por favor escupirlo?
-¿No has considerado que...Lyra está así contigo porque...?- se interrumpió un momento para soltarlo con un suspiro -. ¿Qué si Lyra es intolerante?
-¿Qué?- escupió apartándole la mano.
-¿Qué si dejó de hablarte y actúa así contigo porque eres gay?
Bonbon quedó de piedra, mirándola con los ojos bien abiertos y ceño fruncido.
-¡No!- le gritó ceñuda y retrocediendo la cabeza -.¡No, no, no, no!
-Bonbon...- le dijo acercándose pero ella le apartó los brazos sacudiéndose.
-¡No me toques! ¡¿Cómo te atreves?! ¡Ella no me haría eso!- gruñó -. ¡Ella es mi mejor amiga...ella no me juzg...ella no...!- se interrumpió vidriándole los ojos con enojo hacia Cherry -. ¡Tú no la conoces como yo!
-No pero...
-¡No "peros"! ¡¿Cómo te atreves?! ¡Soy su mejor amiga...ella no...me dejaría de querer porque...porque...!- pero dejó de hablar, sintiendo las gotas de lágrimas rodar por sus mejillas, con el corazón ardiéndole de dolor-. Ella no...- seguía diciendo descomponiendo el rostro y soltó un jadeo, para cubrirse la cara, rompiendo en llanto -. Ella no...- continuaba, sintiendo un abrazo de Cherry, consolándola -...por favor...de todos...ella no...
*Flashback*
"Pasaban las semanas, los meses, y Derpy, Lyra y Bonbon se habían convertido aquel inseparable grupo. Aunque Derpy fue la primera persona que conoció y se encariñó al instante; a quien siempre verían con Bonbon como imán era a Lyra.
Lyra era muy extrovertida y risueña, pero Bonbon se mantenía tranquila y con calma, lanzando uno que otro ceño fruncido refunfuñando para risa tanto de Lyra como Derpy, quienes se acostumbraron a esa actitud.
Bonbon sentía una indescriptible felicidad con la amistad de ambas chicas, pero admitía una conexión especial con la joven de diadema rosa.
Bonbon se había ganado rápido la confianza de Lyra y viceversa. Y pese ser un trío, eran ambas a las que siempre verían pegadas, ya que Derpy solía vivir en su propio mundo y entretenerse con otras cosas, así sea sola. Por lo que ya era demasiado común ver al dúo siempre junto y decir: "Ahí van Lyra y Bonbon".
Y es que Bonbon le agradaba todo de Lyra. Sabía que el cariño que le tenía a Lyra era diferente al de Derpy. Por lo que dedujo un por qué:
-Eres mi mejor amiga- confesó Bonbon ya un día, mientras ambas veían una película a oscuras en un cuarto, sentadas en el piso y apegadas al espaldar de la cama de Hearstring.
Lyra se sorprendió agrandando los ojos ignorando la película para verla.
-¿En serio?- exclamó expandiendo la sonrisa -. ¡Oh, Bonbon!- y se lanzó a ella para ahogarla en un abrazo, lanzándola al suelo.
-Hey, suéltame, no exageres tampoco- reclamó ceñuda.
-¡No puedes ponerte con esa actitud en un momento como este!- le reclamó también -. ¿En serio me consideras tu mejor amiga?
El rostro iluminado de Lyra hizo que un calor en el centro de su pecho hiciera su corazón latir un poco más rápido.
-Pues... sí...
-¡Nunca he sido la mejor amiga de alguien!
-Bueno...-suavizó la sonrisa –ya eres la mía.
-Aawww también te considero la mía, Bonbon- confesó y la abrazó.
Pero un enorme y repentino rubor coloreó el rostro de Bonbon.
La posición en la que estaban, estando Lyra sobre ella, reteniéndola en el suelo y su cuerpo apretado al suyo a causa del abrazo...
Bonbon se quedó quieta, sintiendo como su corazón latía más fuerte que hace un rato y una rara sensación recorría todo su cuerpo, confundida ante el agradable calor del cuerpo de Lyra, quien muy inocente la había abrazado, por lo que al corresponderlo, Bonbon levantó los brazos tan lento y al cubrirla con los suyos, se le cerraron los ojos y sentía cómo una luz se encendía fúlgido y lento dentro de ella mientras su corazón aceleraba los latidos.
Pero lo sorprendente, es que el abrazo duró unos míseros tres segundos. Nada más. Pero fueron suficientes para dejar aun en el suelo a Bonbon, con cejas curvadas, desconcertada mientras su amiga se separaba de ella y la sensación la envolvía más al ver apenas un segundo el rostro de Lyra cerca del suyo cuando se alejaba del abrazo, mirando sus ojos dorados, radiantes, con un desconocido brillo hermoso que le cortó el aliento, y aquella sonrisa resplandeciente con sus cabellos cayendo a los lados de su rostro, aterrizando las puntas en su cara, acariciándola en el trayecto de cuando se separaba.
Bonbon se esforzó en tragar saliva e ignoró la sensación, incorporándose para volver a sentarse a su lado y retomar la película mientras su corazón se normalizaba.
Sin embargo, episodios así se repetían pero lo volvió a ignorar. Aunque no era fácil.
La risa, la mirada, los gestos y hasta la voz de Lyra; las percibía distinto Bonbon cada día que pasaba, haciéndola helar las manos y que le sostuviera la mirada con una sonrisa que nunca había dado. Una sonrisa entre suave, delicada, que a veces se expandía mucho con un rosa muy pálido en sus mejillas. No podía evitar contemplarla, mirarla, y sentirse tan feliz por ello. Y cuando no estaban juntas, no podía evitar especular qué estaría haciendo, pensando en ella y sonreírse por eso.
Una vez mientras estaban sentadas una a la otra en el autobús escolar para un paseo extracurricular, Lyra pareció sentirse demasiado expuesta y miró a Bonbon para arrugar la frente y ver aquella rara expresión en su rostro.
-Bonita rara sonrisa.
-Tú tienes todo bonito- se le salió decir para agrandar los ojos y sonrojarse horrible mientras Lyra...se carcajeaba.
-¿Me estás coqueteando, Bonbon?- se burló parpadeando inclinándose a ella -. Háblame más sobre mis bonitos ojos.
-Idiota, no digas tonterías- murmuró frunciéndole el ceño con amargura, desviando la cabeza hacia la ventana, viendo la fila de alumnos que avanzaban.
Lyra había tomado por costumbre aguardarla en su casillero. En realidad, la esperaba allí pocas semanas después de su primer día en Canterlot High.
Pero fue en aquella ocasión, cuando Bonbon se admitió lo que en realidad sentía por Lyra.
Bonbon caminaba hacia su casillero y divisó a Lyra, con aquella característica pose que le encantaba que optara. De estar apegada de espaldas a su casillero, con una pierna sobre otra y brazos cruzados. Inconscientemente, Bonbon paseó sus ojos sobre ella mientras volvía a cubrirla esa agradable sensación, mirando a su mejor amiga colocarse un mechón de cabello tras su oreja y los dedos de Bonbon se volvieron muy sensoriales, como si los dedos que acaban de pasar por su oreja no fueron los de Lyra, sino los suyos.
Tendrían apenas unos quince años.
Pero para los ojos de Bonbon, Lyra tenía un cuerpo delicadamente hermoso formándose a mujer.
No pudo evitar mirar la pose en el que estaba su cuerpo, las curvas de su cintura recién construida de la adolescencia y ver su piel que se veía muy suave... ¿Lo sería al tacto?
Cuando levantó los ojos devuelta hacia su rostro, vio como Lyra se remojaba los labios, sin percibir cómo había hecho reaccionar al cuerpo de Bonbon, que sus labios nunca habían estado tan despiertos, que su corazón se desbocaba en tan solo tenerla ahí, de frente, contemplándola.
"Es tan hermosa" pensó con ojos dulces hacia ella y apenas lo escuchó en su cabeza, percibir recién los pensamientos y sensaciones, como su rostro caliente del rubor, se espantó, llevándose las manos a la boca, como si lo haya hablado y alguien la hubiera escuchado.
Quiso de nuevo ignorar las ideas y sensaciones...pero no pudo. Con cejas curvadas y ojos agrandados, tratando de retener lo que pensaría pero...se soltó de golpe.
"Quiero...besarla" descubrió sintiéndose fría mirando a Lyra ver la hora en su celular al tal vez comprobar que ella tardaba. "Quiero besarla. Quiero hacerlo...desde hace mucho. Quiero decir que la quiero. Mi corazón ya me lo había dicho y lo ignoré. La quiero...demasiado...yo...yo..." vidrió de golpe los ojos "¿Me enamoré de Lyra?".
-¡¿Qué esperas para venir?!
El grito de la propia Lyra que recién percibió a su amiga de pie del otro lado del pasillo la hizo golpear contra la realidad y saboreó con gusto extraño su descubrimiento, para sólo ignorarla, dar la vuelta y salir corriendo.
-Oye, ¿Qué...?- logró sólo escuchar desconcertada a Heartstring.
Bonbon llegó a los baños y tras comprobar que estaba vacío, lloró desconsoladamente, sintiéndose confundida, desconociéndose e impotente por el sentimiento. Se miró al espejo, enrojecida y sus mejillas húmedas en lágrimas, subiendo y bajando el pecho. Concentró sus ojos en su reflejo, al descubrir que...
-Me...enamoré de Lyra- se confesó a ella misma con la mirada prendida a sus ojos celestes mientras se le resbalaban más lágrimas -. De una...mujer...- jadeó para cerrar los ojos con dolor -. Ella nunca me va a querer...Tengo...miedo...de querer.
-¿Bonbon?- escuchó la voz de Lyra a la par que se abría la puerta.
-¡Vete!- le gritó ceñuda y llorosa, sorprendiendo a Lyra.
-Bonbon...¿Qué...?- preguntaba acercándose y estirando una mano hacia ella.
-¡Que te vayas!- volvió a gritar, apartándose de ella. -. Aléjate- insistió pero entonces el rostro descompuesto de Lyra hizo olvidar su propio dolor.
-¿No me quieres contigo? - preguntó para fruncir el ceño con los ojos vidriosos, entre tristes y enojados -. ¿Quieres que me vaya?- insistió endureciéndole el cuerpo -. ¡Pues me largo, Bonbon!- bramó para darse la vuelta haciendo el ademán de irse.
-¡Espera!- la atajó, tomándola de la mano, odiándose. -. Perdón- habló con suavidad -. Olvidé...que esas palabras te lastiman.
Hubo un silencio tenso y ambas no se movían. Bonbon escuchó la exhalación fuerte de Lyra.
-En especial de alguien a quien quiero- le dio la razón con voz frágil para regresar su mirada frente a ella, aun con los ojos aguados.
-Lo siento- jadeó Bonbon y la abrazó -. Olvídalo.
-¿En serio quieres que me aleje?- preguntó, aun con el cuerpo tenso, sin devolverle el abrazo. Bonbon se odiaba tanto esos momentos. Por lastimarla como lo hizo por su estúpido arranque.
-Por supuesto que no.
-Entonces no digas cosas como esas...- reclamó escuchando su voz muy seria y dolida.
-Lo siento- reiteró abrazándola más fuerte -. Yo...yo te quiero, Lyra. Yo no te voy a dejar- aseguró y sintió como los brazos de Lyra empezaban a envolverla, sintiendo inevitable el calor de su corazón esparcirse loco por todo su cuerpo.
-¿Lo prometes?
Bonbon acarició su cabello, cerrándosele los ojos dándole su calor y cariño en el abrazo.
-Lo juro".
El silencio las envolvió a ambas. Bonbon miraba el piso, ya más calmada pero a la vez algo asustada por revelarle el recuerdo a Cherry, de contarle todo la verdad. Bonbon levantó la mirada y vio la incómoda expresión de la rockera, lo que hizo que Bonbon se le acelerara el corazón de los nervios.
-Di algo...- le pidió con hilo de voz.
-Debo decirlo...- dijo Cherry parpadeando varias veces y la miró -. Es...incómodo escucharlo.
-Lo sé- reconoció.
-Te enamoraste de Lyra, de tu mejor amiga, por años. O más bien siempre te gustó pero creías que era sólo...
-Una fuerte amistad- le completó, mirándola. -. Eso creí pero después todo fue confuso. Era nuevo lo que sentía y bueno...- se interrumpió con un suspiro.
-¿Y qué sucedió después de que lo descubriste?
-Nada. Le dije que había peleado por celular con mi mamá y por eso estaba llorando. Seguimos como siempre.
-Y...- dudó en preguntar pero igual lo hizo -. ¿Ya no sientes nada por ella?
-¿Por qué rayos lo preguntas?- le preguntó frunciendo el ceño -. Si no fuera así no estuviera contigo.
-Ahm- asintió, desviando la mirada.
-Hey...- la llamó acercándose y le levantó el rostro a ella -. Tú estás conmigo ahora. Es como si te reclamara por Sweet Breeze o Stormy Crush. Es pasado...y por eso mismo te lo conté. Por qué no puedo decirle a Lyra que Trixie lo supo antes que ella...porque Trixie lo supo cuando lloré al resignarme a olvidarla....-bajó la mirada -...te lo conté porque si tienes...razón...en lo que dijiste...jamás puede enterarse que alguna vez la quise más que mi mejor amiga...- cerró los ojos con la barbilla tiesa -...no resistiría su reacción...
-Ahm- se limitó en emitir, aun con esa expresión de incomodidad en su rostro.
-Cherry... ¿Qué te molesta?- le preguntó levantando una mano a un lado de su rostro -. Dime- pidió y Cherry levantó sus ojos sobre los de ella.
-Lyra...siempre ha estado allí. Aún lo está pese que no se hablan. Y tienen una amistad de años...no sé si yo tenga razón con mi teoría...puede que sí o no...pero, aún la quieres, la consideras tu mejor amiga, tú estabas enamorada de ella...por años...apenas nosotras unos meses de ciertos encuentros y...no sé...lo otro tiene más peso y...- se interrumpió al sentir los labios de Bonbon callándola pero Cherry movió la cabeza para apartarse -. No, Bonbon, hablo en serio, yo...- pero de nuevo fue callada por un beso -. No, espe...
-Cállate, Cherry- le susurró para besarla rodeando su cuello.
-¿Me quieres?- preguntó rodeándole la cintura y la abrazaba.
-Te quiero- aseguró entre los besos.
-¿En...serio?
Bonbon se apartó y miró los ojos aguados de Cherry.
-Claro...que lo hago...
-¿Entonces por qué no me miras cómo describiste que mirabas a Lyra?
-Cherry...- exclamó frunciéndole el ceño.
-No me miras así, Bonbon- lamentó bajando las cejas pero aún la mantenía entre sus brazos.
-Tú sabes lo que siento.
-La verdad es que a veces no.
Bonbon dejó entreabrir la boca, desconcertada.
-Ya te lo dije. No eres expresiva, Bonbon- sinceró colocando su frente sobre la suya -. Y si lo eres...no siento que lo hagas como lo hacías con Lyra. Parecías más...no sé...más...con ella.
-No tienes por qué compararte con ella. Tú eres una y Lyra otra.
-¿Es que...y si querías más a Lyra de lo que me quieres a mí?
-¡Cherry!- se horrorizó, curvando las cejas y apartándose del abrazo. -. ¿Por qué haces esto?
-¡Porque me dejas todo el trabajo a mí!- confesó con ojos vidriosos -. ¡Sí, sé lo que dije! Que no me importa ser la cursi y que te conocí así pero... quiero que tú también lo seas más seguido. Quiero que me hagas juegos, quiero que me busques un cariño o que me trates más amorosa y quiero no sentirme extrañada cada vez que lo eres porque no debería de sentirme así. Sí, es atractivo que te hagas la difícil pero ¿tienes que ser fría todo el tiempo? Por ratos siento que yo te quiero más de lo que tú me quieres a mí.
Bonbon no dejaba de verla, con la boca entreabierta. Pero Cherry se aguantó algunas lágrimas que quería tirar y curvó las cejas, preocupada, al ver los ojos celestes de Bonbon vidriándose, expresando mucha tristeza y dolor.
-Oh, no...Bonbon, no...no quiero hacerte llorar, yo...
-Tú misma lo dijiste...- le interrumpió cayéndole unas lágrimas -. Fue muy difícil ocultarle a Lyra que sentía amor por ella y tuve...que aprender a no expresarlo. Ya no podía dejar que se me salgan palabras dulces a ella, mirarla, o dominarme por las sensaciones que crecían en mí cuando estaba cerca o me conmovía. Tuve que aprender a no expresar mis sentimientos para no arruinar la amistad porque Lyra...- tiró una risa entre sus lágrimas -...Lyra es genial y la quería mucho, como persona, me escuchaba, me animaba, me aceptaba tal como era...-cerró los ojos descomponiendo más el rostro -... y no quería perder a mi mejor amiga. Tuve...que ser más fría, más dura, más seria si quería salvarla. Y mira qué conseguí. A ser una persona inexpresiva, inmune a emociones fuertes, ocultando siempre mis sentimientos, logrando solo crecer desconfianza en Lyra por mis evasivas y actitud más de piedra, y a ti...- suspiró, abriendo los ojos -. Te hiero con mi frialdad... no sé cómo expresar lo que siento por ti...lamento si no lo hago lo suficiente...pero sí siento mucho por ti. Tal vez todo fue rápido entre lo nuestro y aún estamos descubriéndonos pero no, no puedes pedirme que te mire o te quiera como lo hice con Lyra porque tú no eres Lyra, tú eres Cherry Crash, eres otra chica, te quiero diferente de lo que quise a Lyra pero de la misma intensa manera sólo que no sé...yo...
Bonbon se calló para sentir el abrazo de Cherry.
-Acabas de expresarte como hubiera querido. Gracias. - le murmuró. -. Lo siento por dudar. No lo volveré hacer.
Bonbon no dijo nada, sólo se quedó abrazada, aún muy culpable.
...
-¿Por qué hay gente tan perversa en este mundo?- preguntó Sonata Dusk, con un libro en mano en un círculo de jóvenes en el Club de Lectura de la Casa Hogar -. ¿Por qué una chica con tantas ganas de vivir, amar, de hacer la paz...tuvo que morir?- insistió con un dolor fuerte en su corazón de la impotencia.
-Ana Frank y su familia sufría mucho encerrados tantos años por culpa de los nazis- le dijo un compañero a cinco sillas de distancia, desviando los demás la mirada de Sonata a él -. Supongo que al morir, le quitaron ese dolor.
-¿Entonces más fácil es morir que cambiar al mundo?- preguntó ella con entrecejo.
-Es una realidad cruda del mundo, Sonata- le dijo un voluntario que manejaba el club -. No siempre el bien triunfa contra el mal e inocentes pagan por ello.
-Es tan injusto...- murmuró ella apretando el libro -. Creí que tendría un final feliz.
-Pero si lo miras de esta manera- habló una joven -. Ana deseaba entre tantas cosas, que de alguna manera ella siguiera viva y recordada después de que haya muerto, y lo es a través de este libro. La publicación de su diario que ha hecho conciencia y reflexionar más sobre la vida y el mundo. Es como si estuviera conversando con ella, como si fuese una amiga que tienes en la palma de la mano.
-Amiga- repitió, mirando la portada del libro.
-De una forma su espíritu está presente en este mundo- opinó otro.
-¿Entonces tuvo un final feliz?
-Según la forma que quieres verlo.
Los ojos cerezas de Sonata pasearon a los chicos a su alrededor, que la miraban con cierta atención agradable, interés y una sonrisa.
-Nuestra vida no fue tan buena hasta venir aquí, ¿cierto? Estamos dibujando nuestro final feliz- arrugó la frente -. No, no. No es un final. Es un comienzo. Uno nuevo. Escribimos un diario nuevo que podemos compartir para ayudar a los demás, como lo hace esta chica con haber escrito este libro. Tal vez este mundo sea un lugar en que no siempre tiene finales felices, pero si podemos cambiar de a poco el pensar de los demás, la cadena puede continuar y propagarse el mensaje de paz, ¿verdad?
-Verdad- dijo el voluntario con una sonrisa. -. Es lo que tratamos de hacer aquí.
-Pues está funcionando- observó inocente y unas risas amistosas se escucharon de sus compañeros.
La lectura terminó y se pusieron de pie. Algunos rodearon a Sonata, dándole cumplidos por sus observaciones y aquella manera de pensar tan optimista del mundo y de las personas.
En el tiempo que tenía residiendo en la Casa Hogar, Sonata se había ganado un cariño especial con los demás. Su inocencia e ingenuidad la hacían adorable y su visión de un mundo de paz inspiraba a los demás.
A veces Sonata pensaba que su propia magia, de transmitir armonía a su alrededor, era la causa de aquella popularidad positiva entre los demás, y podría serlo, pero su forma de ser contaba mucho también y lo largo de su instancia, empezaba a mejorar sus ideas y no ser tan..."torpe", como recordaba les decía Aria y Adagio.
Tras un momento de charlas, Sonata se despidió. Tenía que ayudar en el voluntario para servir la merienda. No era obligación de los refugiados trabajar para la Casa Hogar, pero Sonata le encantaba aportar en todo lo que podía. En realidad, estaba considerando que podía aportar más en el cambio de los demás, fuera de la Casa Hogar, pero aún no sabía cómo. Si con su magia podría ayudar de mejor manera que cualquier humano de buena voluntad.
Mientras caminaba, se llevó la mano a su pecho y esbozó una pequeña sonrisa suavizando la mirada. Aún conservaba aquella agradable sensación de la energía del amor que sintió hace días atrás, con la visita de Pinkie Pie. "¿Por qué se mantiene?" dudaba, confundida. No veía sentido conservar tanto tiempo aquella energía que ni siquiera era suya. Nunca antes una energía se había concentrado dentro de ella por tanto tiempo. No era una queja o la molestaba, siendo todo lo contrario, pero quería entenderla.
Suspiró sacudiendo la cabeza al llegar a la cocina, donde ya podía oler el humeante olor de la comida preparada y lista para ser servida. Al parecer era la primera en llegar. Normalmente eran cuatro voluntarios quienes ayudaban servir las porciones. Sonata entró y se acercó hacia un cuarto en donde colgaba mandiles, mascarillas y guantes que se debían usar por salubridad.
Cuando de nuevo percibió la fuerza de aquella energía.
"¡Está aquí!" celebró iluminando su rostro y tratando de acelerar el paso de su vestimenta pero cada vez la sensación de la energía la envolvía por completo, inyectándose bajo su piel haciendo que su corazón lata gozoso por tan agradable sensación.
-Lamento la tardanza- escuchó una voz masculina tras ella -. Tenía voluntariado en otro...- se interrumpió de golpe cuando Sonata se giró con una sonrisa a celebrar, quedándose petrificado y Sonata también, dejando caer el guante que se estaba colocando, con los ojos inmensamente abiertos -. Tú...- balbuceó, patidifuso, señalándola con el dedo índice -. Tú...
-Yo...- jadeó, curvando las cejas y vidriándole los ojos de alivio -...no estás muerto...no te maté...- murmuró para sí y aquella energía atrapada en su pecho se expandió de golpe en todo su cuerpo, erizándole hasta el más mínimo vello de su cuerpo, dejándola más asombrada al ver que un aura azul eléctrico cubría al joven, el color de aquella energía que ahora al envolvía entera.
Pero entonces parpadeó, recordando de golpe en realidad QUIEN era la persona frente a ella, haciendo que frunciera el ceño y retrocediera.
"-Siempre me gustaron las ternuritas- le mordió el lóbulo y bajó una mano, levantando el vestido y tocó su intimidad".
-¡Tú quisiste abusar de mí!- bramó tirando el otro guante al suelo, ceñuda, reconociendo con odio al hombre de piel clara y de ojos y cabello azul eléctrico de aquella noche de la discoteca -. ¡¿Qué haces aquí?! ¿Vienes aprovecharte de otra "ternurita" haciéndote pasar de voluntario? ¡¿Cómo te atreves?!
-Espera, espera- exclamó caminado precipitoso hacia ella.
-¡No te acerques más o ...!
-¡No, escúchame, no soy el mismo!- exclamó enseguida -. No sé qué pasó esa noche, que hiciste cuando absorbiste esa cosa de mí pero no soy el mismo.
Sonata mantenía el rostro aún receloso y asqueado, pero al escucharlo, parpadeó, dándose cuenta que no sentía el "ardor" dentro de ella cuando percibía alguna energía negativa. Todo lo contrario. Podía asegurar que la energía que sentía dentro de ella desde hace días...era la suya. Podía sentirlo, podía verlo. Entonces no le pertenecía esa energía a Pinkie Pie. Sino a él. ¿Por qué?
-¿Eres bueno ahora?- preguntó confundida y curiosa, un poco más relajada pero aun a la defensiva.
-Esa noche...cuando me atacaste ...se te iluminaron los ojos y aspiraste una cosa verde de mí para inhalar como un humo luminoso azul claro que me bañó y me hizo perder el conocimiento.
-¿Te quité la energía negativa?- se admiró boquiabierta.
-Eso...creo...- dudó, también confundido -. Quiero entender qué eres, qué hiciste, porque cuando desperté en el cuarto...lloré, muerto del remordimiento de cosas malas que había hecho. Fueron días horribles consumidos de culpa hasta que decidí limpiar lo que hice con ayuda social.
-¿Y eres voluntario de aquí? ¿Desde cuándo?
-Hace poco. Hace unos...
-¿Cuatro días?
-Sí, exacto. ¿Cómo lo sabes?
-Porque hace cuatro días sentí una energía positiva diferente, muy fuerte, y no se va de mí- parpadeó sacudiendo la cabeza y encogiéndose de hombros -. No sé por qué.
-Sentir energías...- pensó, interesado, mirándola con mayor interés y atención, y Sonata se sintió cohibida ante sus ojos tan concentrados sobre ella -. ¿Qué eres? Cuando me atacabas esa noche decías ser una...sirena...- dudó incrédulo torciendo el gesto -. ¿Cómo es eso?
Sonata lo miró con la cabeza ladeada con un entrecejo aun confundida, sin entender, explicarse qué significaba todo esto, si podía realmente confiar en él...aunque no tenía que dudar si sentía la mayor energía positiva en todo este tiempo que puede percibirla. Era bueno. Tenía una pura energía, una muy hermosa, cálida, agradable que deseaba nunca perder. Entonces suavizó el rostro y la mirada, deshaciendo el entrecejo y mirarlo de frente. Levantó una mano y se acercó para colocarla sobre su pecho, mirando a la altura de su corazón y así comprobar del todo la energía que emanaba. Ésta corrió por su extremidad, iluminándose del color azul eléctrico, sintiendo el palpitar fuerte de su corazón. Sonata levantó enseguida la mirada y se dio cuenta cómo la observaba, con un respeto y admiración que le hizo desprender una suave sonrisa.
-Tu nombre era Rain Shining, ¿cierto?
-Sí...- contestó con un nudo en la garganta, curvando las cejas y levantó una mano para cubrir la que tenía sobre su pecho -. Lamento tanto haber querido abusar de ti- exclamó él con profundo arrepentimiento y sus ojos expresaron ahora dolor, culpa y vidriaron un poco. -. Estaba muy tomado...no lo he hecho antes...y que bueno que no pude hacerlo contigo... en verdad, lo lamento mucho.
-Me alegro tanto que estés vivo- le dijo sin apartar su mano de su pecho, dejándola atrapar con la de él y levantó la otra mano, para colocarla sobre el suyo, sonriéndose divertida de descubrir tan agradable confusión -. Mi nombre es Sonata Dusk y soy una sirena en el cuerpo de una eterna jovencita...
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