Desconfianza 😔
Una salida al parque siempre resultaba divertida.
Empujar a su Junnie para ayudarlo a balancearse en el columpio, cuidar que no se cayera del pasamanos, jugar en la caja de arena a hacer castillos. Ah, sería una tarde muy divertida.
Claro, de no ser por el molesto castaño oscuro que le robó a su Junnie.
Él y Yeonjun estaban tranquilamente jugando en los caballitos de resorte, cuando Minho simplemente llegó y el rubio se bajó del caballito púrpura para correr a abrazarlo.
Con confusión solo observó como hablaban animadamente, esperando por que Yeonjun regresara con él. Cuando el cabellera dorada estaba a punto de darse la vuelta, Minho lo tomó de la mano y lo guió a la caja de arena.
Soobin estaba muy ofendido, ¡Yeonjun había venido con él, no con Minho! Ahora se había quedado solito en el caballito de resorte, con su mirada de odio clavada en el pálido mientras se mecía de atrás a adelante en el juguete.
¿No que Junnie sólo quería a Binnie?
Deseaba hacerle lo mismo que con el Sr. Oso, pero la última vez que golpeó a un niño su mamá Nayeon le había dado cinco nalgadas, y no quería que su traserito doliera otra vez.
Con lagrimitas en los ojos se bajó del caballo azul ya un poco decolorado y fue a sentarse en la banca junto a su mamá, con su carita de niño berrinchudo.
—¿No vas a jugar con tus amigos? — preguntó la mujer de cortos cabellos rubios, apartando su atención de su teléfono.
—Minho no es mi amigo — respondió, con sus bracitos cruzados de forma tensa, sus cejas hacia abajo mostrando su enojo y un pequeño pucherito que trataba de deshacer.
—¿Y que hay de Junnie? — miró espectante a su celoso y berrinchudo hijito.
—Yeonjun dejó de jugar conmigo para jugar con él... — dijo, esta vez con su voz amenazando con romperse y convertirse en llanto.
—Soobinnie, Yeonjun tiene más amiguitos. No sólo va a jugar contigo todo el tiempo — decía la madre, tratando de que el azabache con tiernos dientitos de conejo no llorara.
—P-pero Junni-e dijo que sólo me quería a-mí... — las lagrimitas se deslizaban por sus cachetitos, dejando un rastro húmedo — ¿Junnie ya no me quiere?
—No es eso, Binnie, Junnie te sigue queriendo mucho — acariciaba los rebeldes mechones de cabello azabache, tratando de calmarlo. A JeongYeon no se le daba muy bien el tranquilizar a su hijo varón, para esos casos recurría a su esposa Nayeon. Pero ahora ella estaba en casa, seguramente viendo alguna película o serie.
Sin poder evitarlo pequeñas lagrimas se deslizaron por sus rosaditas mejillas, el pequeño llanto intensificándose de a poco.
—¿Qué tiene Soobin, mami? — preguntó Tzuyu, sus amigas Jihyo y Mina tras ellas —. ¿Qué tienes hermanito? ¡No llores! — le dijo, sus ojitos haciéndose acuosos por ver a su querido hermano llorando.
—¡Junnie ya no me quiere! — hipó, sorbiendo su naricita — ¡Me dejó por Minho!
Las tres pequeñas niñas y su madre trataban de animarlo, sin embargo siendo muy poco lo que lograban.
Y aunque el rubio lo amase de verdad, y no lo estaba cambiando por nadie, ya no sentía tanta confianza ni credibilidad a las palabras dichas el día que lo celó de los peluches de animalitos.
Ya no creía en su Yeonjunnie.
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Hoy no fue de tanta ternura,amor, dulces.
Les puede dar diabetes. Hay que cuidar la salud gente.
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