
#008: el descontento 人 seraphic
Empujando alíenes, sin el mínimo sentimiento de culpa y cuidado, escapé de la muchedumbre. Mi visión ahora está despejada para facilitar mi búsqueda por el saturnino, ignorando los intentos de otros alienígenas que me gritaban que huyera.
Otro potente rugido a mis espaldas, reanudé mi búsqueda entre el espeso bosque y no puedo evitar pensar que he pasado por algo similar antes. Mi corazón retumbó en mi pecho y busqué hasta quedar sin aire. Estaba por rendirme, hasta que un resplandor capta mi atención: venía del halo de Felix.
El mundo a mi alrededor estaba oscurecido y seguí la luz como una polilla, estiré mis brazos y tan pronto dan con su cuerpo, lo abracé a mí.
一¡Si tanto quieres morir, solo dilo! 一lo abracé con todas mis fuerzas, por fin rompiendo en llanto tras tanto aguantado一¡No te vuelvas a ir así!
Estaba abrazándolo desde atrás, no podía ver qué cara estaba poniendo. En cambio, nada más siento su mano tomar la mía. 一Tienes que dejarme ir, Dakota. No soy más que un estorbo para ti y para Jeongin一No, para todos mis seres queridos.
Lo obligué a darse la vuelta y sujeté sus hombros, aseveré sin una pizca de duda一: Eso no es cierto, Felix. Ninguna cantidad de problemas hará que te quiera abandonar. ¡Ninguna!
一Te he puesto en riesgo decenas de veces 一es un testarudo este saturnino, está absolutamente convencido de que esto es su culpa一. Tienes que dejarme ir 一ahí es cuando su expresión enfadada se torna en una dolida, las lágrimas se resbalan por sus mejillas enrojecidas y se muerde el labio inferior que tiembla.
En lugar de gritarle una respuesta negativa, volví a rodearlo con mis brazos y me aferré a él.
A nuestro alrededor se escuchan explosiones, gritos aterrados, disparos一aquello relacionado a la destrucción y el pánico. Estando en los brazos de Felix, siento su respiración agitarse con cada segundo que pasa.
Al instante improvisto, Felix me empuja con severa brusquedad. Me hace deslizarme en el suelo por la fuerza y me cuesta segundos de más en analizar lo que estaba haciendo.
En su mano portaba un aparato especializado para abrir sencillos portales de un lugar a otro, el vórtice se abre en el medio de la nada y el chico se estaba preparando para entrar.
Así como él me tomó por sorpresa a la hora de empujarme, me invité yo misma a ir a donde sea que estaba yendo. Felix se percató tarde, ya había cerrado el vórtice y una oscuridad nos engulló por una fracción de segundos.
Fue menos de segundo, esta sensación extraña que era estar dentro de ese portal. Era similar a haberse desmayado.
Recuperé la conciencia, siendo recibida por un Felix encolerizado.
一¡Qué insoportable que eres! 一el saturnino se acercó a mí, levantando su puño en el aire, demostrando que tenía la intención de hacerme daño. Por suerte, no ejecuta el acto de violencia y, en cambio, se da media vuelta y continúa su camino.
一Dónde carajos nos trajiste 一me fui atrás de él, analizando en detalle el nuevo ambiente que nos rodea. En medio de esa familiarización con el nuevo planeta desierto, comprendí que habíamos abandonado a nuestros queridos vecinos y a Jeongin en ese planeta atacado por...
No sé qué era eso. ¿Otro alíen tipo F?
一Eres una necia, te dije que me dejaras ir 一miró por encima de su hombro por medio segundo一. Deja de seguirme. Mi plan era venir a morir aquí y no podré hacerlo si me andas siguiendo.
Detuve mi caminata, sus palabras atravesando mi pecho dolorosamente. Estaba boquiabierta, sin poder creer que este es el mismo Felix bobo que conocí en la Tierra.
一No te quería arrastrar a esto 一sacó el aparato cilíndrico de metal que usó para abrir el portal y me lo lanzó一. Sácate por tu cuenta.
一Me niego a irme sin ti 一apreté el objeto entre mis manos, cerca de mi pecho.
一Entonces te morirás de hambre.
Escapar de aquí sin Felix no fue un pensamiento que consideré posible en ningún momento. Por lo que, a pesar de las constantes quejas y deseos suicidas del muchacho, le seguí.
Sigo sin poder meterme a la cabeza a partir de qué situación se fue a la mierda nuestra relación. El secuestro de los venusinos...fue algo que se salía de nuestras manos.
Paré de caminar. Primero, por que presentí que algo enorme se acercaba. Seguido, las rocas estaban vibrando en el suelo desértico del planeta, gradualmente aumentando hasta que estaba ocurriendo un sismo por la superficie. El presagio de que debería huir es inaplazable y para cuando me decidí advertir a Felix, la tierra se agrietó.
Felix no tarda en percatarse de ello y corre hacia mí.
En el suelo se forma otro portal, cientos de metros de largo. La cabeza de un desagradable alíen tipo F se asoma y afecta el espacio cerca de él.
A más se acerca Felix a mí, más sale del alíen tipo F. Estiró su mano hacia mí y yo hice lo mismo.
De pronto, uno de los tentáculos del alíen tipo F se enrosca alrededor del tobillo de Felix y le hace tropezar. Su pecho impacta contra el piso, sacándole el aire y el halo.
El delicado aparato médico se rompió al suceder eso, la luz se apagó.
Los ojos de Felix pierden el brillo y sus propios tentáculos salen de él, buscando defenderse de su agresor.
En lugar de largarme, fui tras él para ayudarlo a salir.
Así es, Felix. Soy necia.
Basta con estar al alcance de los tentáculos del alíen tipo E, para que Felix sujete mis manos y, como si eso fuera poco, otros dos tentáculos suyos se apoderan de mis brazos. Planté mis talones contra el suelo e hice mi mayor esfuerzo por darle algo de tiempo, usé mi habilidad para hacerle daño a la extremidad del enemigo.
En medio de el forcejeo por liberarse, uno de los tentáculos de Felix produce una cortada profunda en mi brazo. Me mordí el labio, aguantando el dolor y enfocándome en sacarlo de su predicamento. A mi lado hay un gigantesco montículo de rocas y las alcé tan alto como se me fuera posible, sentía que estaba al borde del desmayo por la cantidad de energía que debía usar.
Dejé que esas rocas cayeran sobre el tenáculo del alíen tipo F, el cual sirvió para hacer que soltara el tobillo de Felix. No esperó ni una milésima para escapar y fui tras él.
一¡Espérame! 一grité.
Felix no respondió y aceleré mi paso a pesar del dolor físico.
De golpe, el saturnino se gira y abrió su boca, la dentadura había cambiado como sus ojos. No solo el brillo se había extinguido, esclerótica negra y sus dientes se veían más afilados. ¿Es así como se ve un alíen en su estado primitivo?
De él sale un sonido que me da entender que, si no me apartaba, me haría daño.
No puedo dejarlo merodear en este estado.
Ahora mismo, debo preocuparme de dos cosas: uno, vigilar que Felix no se haga daño, sin que me haga daño a mí. Dos, encontrar la forma de regresar a Vumihiri.
Esto último hubiera resuelto ambos problemas simultáneamente, si no fuera porque he perdido el aparato para abrir los portales
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