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diecisiete.

No había podido dormir pensando en la propuesta de Jungkook, cada vez que lo pensaba su rostro se volvía un tomate y su cuerpo se acaloraba, la propuesta de su esposo era desvergonzada y un insulto. Pero su desesperación por dejar su lado era enorme haciendo ver aquella propuesta tentadora.

Pero habían muchos contras; un hijo no es nada para tomarse a la ligera, no podía solo dejarlo y largarse, por otra parte pensando en engendrar a su primogénito tendría que involucrarse mucho con Jungkook, tendría que pasar un celo con él para que el embarazo sea un éxito lo que llevaría a una marca por accidente.

Sinceramente los contras resaltaban más cuando pensaba en encamarse con Jungkook, era una pesadilla pensar en eso.

Si bien el alfa no lo obligó a nada el día de su boda el miedo le estremecía cada vez que pensaba en que algún día Jungkook lo tomara sin su consentimiento.

Con ojeras resaltando en su rostro y su cabeza martillando consideraba los pros de la propuesta de su esposo, podía dejarlo e irse para siempre de su vida, recuperaría su libertad.

Ese visto bueno era lo que rondaba por su cabeza ahora en el desayuno, tenía la mirada perdida mientras bebía su té. Todos en la meds lo habían notado pero no habían dicho nada.

"Y dime, Jungkook, ¿la vida de campo es emocionante?" Pregunto Minhee mientras partía su galleta.

La confianza de aquella mujer llamo la atención de Jimin.

¿Por qué lo tutea? Pensó.

"Lo es, bueno, para mí." Rió. "No creo que para ustedes que son mujeres de ciudad lo sea, puede que lleguen a aburrirse más de una vez en este basto campo."

"Como tu esposo, ¿no?" Sonrío con inocencia, inocencia que Jimin hallo. Pero aún así si pregunta dejo a todos incómodos, menos a Jimin quien había encontrado halagante que alguien le hiciera notar a su esposo que odiaba estar ahí. "No te preocupes, soy alguien muy curiosa y sabré encontrar algo con que entretenerme."

"Me alegro." Dijo en voz baja, tomando su café y viendo de reojo a Jimin.

El omega parecía un muñeco, no tenía vida en los ojos y prácticamente no hablaba, si lo hacía era con sílabas simples o solo asintiendo, o negando. Era un ente en la mesa que ponía a todos incómodos.

"Yo me retiro." Dijo Jimin dejando su taza sobre su platillo. Se levantó e hizo una reverencia. "Muy buen provecho."

Su ausencia se sintió, todos le siguieron con la mirada, Jungkook suspiro cabizbajo y al levantar la mirada se encontró con su prima, en su mirar le decía "déjalo ir".

Era lo mejor después de todo, la presencia de Jimin ponía a todos en angustia pues se sentía muy bien que no la pasaba bien, pintaba a todos de azul con sus ojos cansados y cara pálida.

El café se le hizo más amargo con cada sorbo, decidido a dejar a Jimin libre apenas podía tragar el pan. Su sueño y sus ilusiones se le escapaban de las manos, Jimin se las llevaba entre sus dedos.

Cuando terminó de desayunar se dirigió a la alcoba de su esposo, con pasos lentos y arrastrado sus pies porque creía que así detendría el tiempo y Jimin podría quedarse solo un poco más.

Suspiro cabizbajo frente a la puerta del omega, la abrió y no encontró a nadie dentro, pero escucho ruidos en el baño, para esperar se sentó en el borde de la cama de Jimin. Ahí hacía reposando uno de los guantes de su esposo, lo tomo en sus manos y lo olió, tenía su aroma impregnado en la tela y era exquisito sentirlo.

Amaba todo de aquel omega y debido a ese amor lo dejaría irse de su lado.

"¿Qué haces aquí?" Escucho a Jimin, levantó su cabeza para ver al omega.

"Quería venir a hablar contigo."

"¿Sobre qué? ¿Tu propuesta?" Dejo la toalla que tenía en las manos sobre uno de sus bancos. "Si es así, ya tengo una respuesta."

La curiosidad de colo en Jungkook, retrasaría su decisión solo para saber la respuesta del omega. Aunque bien sabía que se negaría, no era de su clase deshacerse de un hijo tan fácilmente.

"Acepto, te daré un hijo si así me dejas irme."

Pero estaba equivocado, como siempre.

Había idealizado a Jimin tanto que se decepcionó una vez más. Siendo huérfano, siendo un bastardo despreciado por su padre quien le envío lejos para no verle, la decepción había calado mucho en su alma.

"Nunca creí que un omega de clase alta, que está tan bien educado, que ha vivido en las nubes, fuera a pensar en deshacerse tan fácil de un hijo suyo." Dijo mientras dejaba el guante en la cama, se levantó para pararse frente a Jimin.

"¿Eso dirás?" Se indigno. "Creí que ibas en serio con tu propuesta, pero solo lo hiciste para juzgarme, ¿no?"

"No." Dijo. "Pero si ya decidiste, deberíamos empezar ¿no?"

Una vez más el color rojo atacó al rostro del omega.

"¿Q-qué?" Dio un paso atrás. "¿Ahora?"

"Si no es ahora ¿cuando?" Dio un paso adelante. "Desvistete."

"N-no, Jungkook."

"¿O quieres hacerlo en tu celo? Pero te recuerdo que ahí tendríamos la complicación de la marca y no creo que quieras llevar la marca del hombre que más odias, ¿no?" Una vez más se sintió ebrio en su amor, al tener tan cerca a Jimin no pensó con claridad. "Desvistete y métete a la cama."

"No así, Jungkook." Susurró bajando la mirada.

"¿No así?" Levantó una ceja confundido. "¿Cómo entonces? ¿Quieres que te llene de besos para así meterte a mi cama?" La última pregunta la susurro, llevo su mano hacia el mentón del omega y con delicadeza hizo que le mirara. "¿Quieres que acaricie cada centímetro de tu cuerpo para que desees más? ¿que te trate con delicadeza y amor? Puedo hacer eso."

Se acercó a los labios de Jimin, dándose cuenta como el omega los había cerrado.

"Puedo demostrarte mi amor, Jimin, solo déjame demostrarte cuanto te amo." Susurró sobre los labios del omega antes de besarlo.

Había sido como una sequía no haber tocado los labios de Jimin por tanto tiempo, pero ahora que lo volvía a hacer sentía que nadaba en un manantial.

Como el beso fue correspondido se dio la molestia de llevar sus manos a la cintura del omega para acercarlo a su cuerpo, por un momento, se creyó aquel momento. Su cabeza en su embriaguez por su amor le hizo creer que eso era real y que eran una reciente pareja de casados compartiendo otro momento de pasión.

Cuando llevo sus labios al cuello de Jimin el omega soltó un suspiro que fue exquisito para él, lo embriagó más, pero esa burbuja se rompió casi al instante.

"No puedo." Dijo en voz baja, llevando sus manos a sus labios, avergonzado. "No, no está bien."

"¿No está bien? Somos esposos."

"Pero yo no te amo." Volvió a recordar.

Recordándole a Jungkook el eco de su vacío en su corazón, devolviéndolo a la realidad.

"No, no lo haces." Dijo por último, dándole la espalda y yéndose de su alcoba.

No me amas y creo que nunca lo harás. Pensó.

A pesar de la situación triste, el calor del momento aún se guardaba en el interior de Jimin por lo que corrió al baño y vacío los baldes de agua en su tina, se desvistió y se metió en el agua helada. Aunque tiemble el calor aún estaba ahí, así que tendría que quedarse en aguas heladas para olvidar aquello.

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Pasaron unas cuantas horas, Jimin tenía los dedos arrugados pero ya se encontraba mejor, el calor había abandonado su cuerpo. Tomo una toalla y se envolvió en ella.

Se sentía estupido, había dejado ir su boleto a la libertad, era obvio que aquellos toques pasarían pero le había tomado de sorpresa.

Cuando ato bien la toalla escucho ruidos detrás de la segunda puerta, está unía a las dos habitaciones mediante el baño, con curiosidad dio un vistazo encontrándose a la primera con la espalda de Jungkook, se estaba cambiando y el momento fugaz había hecho que las mejillas de Jimin se tiñeran.

Dejándolo una vez más como estupido, no podía actuar como un adolescente, tenía que afrontar todo y así podría irse. Aunque después de aquello ya no sea digno para Eunwoo.

Al solo pensamiento de su amor suspiro triste, le destrozaba saber que para tener su libertad tenía que dejar de ser digno para el amor de su vida, no podía ser usado y obligar a que Eunwoo le acepte así. Sabía que después de >eso< con Jungkook, no sería el mismo para Eunwoo.

Y le destrozaba, porque más que su libertad, lo que más quería era volver a verlo, quería irse con él.

Sus deseos se le cumplirían en menos de lo que cantará un gallo, pues su amor, ya llegaría.

Su deseo complicaría aún más su existir.


















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