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•único•

Se fue.

Al fin se alejó de su vida, tantos años de sufrimiento, medicación, actividades para subir su serotonina, y apoyó de su novio y familiares.

No es que se haya ido para siempre.

Sabe que en cualquier momento puede volver, pero ahora comprende que es alguien fuerte mentalmente.

Sus visitas a su psiquiatra y psicólogo al principio fueron diarios, con el pasar del tiempo se volvieron semanales y así continuaban con los meses y años.

Ahora se encontraba en una cabaña con una vista a la naturaleza tan hermosa difícil de explicar.

—¿Cómo va ese intento de paisaje, Yoon?—su sonrisa sincera y enamorada se dejaba relucir en sus labios, antes agrietados y descuidados.

—Pues, creo que hice bien el oso de allá—Yoongi señaló hacia una rama siendo llevada por un cástor hacia el lago siendo seguidos por otros de su especie.

Jimin se carcajeó, ahora sucedía muy comúnmente.

—Yoon, ¿llevas tus lentes de contacto, no?—acarició la mejilla de su amado delicadamente y acercarse a darle un pequeño beso en ella.

El mayor sonrojado enseñó su característica sonrisa de encías negando tiernamente— No Minnie, perdón.

—Esta bien hyung, ve a ponértelos—ahora era su turno de velar por su novio ya que él le cuidó por un largo período.

Yoongi se acercó a Jimin velozmente para robarle un inocente beso y escapó del menor.

—¡Hyung!

—¡Déjate querer!

Sonrió enternecido volviendo su vista a su lienzo lleno de pintura, el arte era uno de sus pasatiempos favoritos y más si la luz caía sobre él.

Su hermano menor le enseñó desde jóvenes. El que tuvo un gran talento y todo su enseñanza rindió frutos en Jimin.

Trató de plasmar lo mejor que pudo el exterior de su vivienda pero sabía que el único que lo haría perfecto sería su hermanito.

—¡Está perfectamente igual, mocoso! —agarró a su menor del torso y lo abrazó fuertemente, su tarea de arte quedó como le pidieron y todo gracias a su hermanito.

—Si, si—el menor trataba de separar a Jimin de su cuerpo, al veces le reclamaba lo mimoso que llegaba a ser con él— ¡Me ahogó, Jimin!

El mayor solo río y dejó a su hermano tranquilo agarrando el lienzo pintado.

Le pidieron recrear lo mejor posible la 'Noche estrellada' de Vincent Van Gogh, su fuerte no era el pintar, ni dibujar; así que le pidió ayuda al menor.

—Deberías hacer tu tarea tú solo—habló guardando sus herramientas "sagradas", limpiando todo antes de que su madre les regañara.

—¡Sabes que tengo dos manos izquierdas para esto! —exageró.

Su hermano solo rodó los ojos, sabía que Jimin podía ser un poco dramático.

—Entonces dile a Yoongi-hyung que te ayude, él es excelente en esto.

Los dos se miraron mutuamente y empezaron a carcajearse de lo mencionado.

Yoongi no era excelente pintando pero se defendía muy bien, según él.

—¿De qué se ríen? —el peliazul estaba en la entrada de la habitación observando a los hermanos Park.

Jimin se sobresaltó al escuchar la voz de su novio, sería su fin.

—Ehh... —volteó encarando a Yoongi, que lo miraba serio— ¿Escuchaste todo, bomboncito?

Su hermano menor solo podía aguantarse la risa, sacó su teléfono celular para grabar la cara asustada de Jimin.

—Sí amor, escuché todo—descruzó los brazos y se acercó al mayor de los Park para dejarle un beso en la frente, cambio su vista hacia el menor—. Hola niño, deja ese teléfono o Jimin te pateará.

El mencionado rápidamente miró a su hermano que guardaba velozmente su celular y trató de quitárselo.

—¡Oye! ¡Te voy a matar! —levantándose, intentó atraparlo, pero él corrió hacia Yoongi escondiéndose detrás del mayor.

El rubio solo lo observó molesto haciéndole señas de muerte a su hermano mientras éste le sacaba la lengua infantilmente.

—Déjalo Jimin, solo está jugando, ¿no?—acarició dulcemente el cabello del menor.

—¡Claro hyung!—sonrió inocentemente.

—¡No le protejas! ¡Es un monstruo!—veía solo a su hermanito riéndose de él, estaba muy mimado por sus padres y su novio.

—No seas exagerado, es un amor—siguió con su trabajo de acariciarle.

—Yoongi, decide—dramáticamente se tiró hacia su cama—. ¿Es él o yo?

—¿Quieres ver una película?—preguntó ignorando olímpicamente a Jimin.

—¡Sí!

—¡Oigan, no me ignoren!

Suaves lágrimas caían en su tersa piel, sus recuerdos ahora ya no dolían, aprendió a quererlos y que ya no lastimaran ni que lo hagan sufrir.

Solo eran unos niños en ese momento, sin preocupaciones de su futuro, ni planes, todo era subjetivo.

Las limpió y siguió pintando lo que faltaba del paisaje, el agua.

Aún le tiene un temor gigante pero lo puede controlar animándose así mismo y con Yoongi al lado.

—No las encontré, pero tengo mis lentes—el mayor volvió a su lado y vió el rastro de lágrimas secas de su novio.

—Te ves sexy, Yoon—rió y solo le dio un beso en su mejilla, como lo había hecho Jimin antes.

—Traje a Tata, ¿lo quieres acariciar?—lloroso asintió y tomó al animal en sus brazos para darle mimos, recibiendo ronroneos de su gato.

Jimin abrazó a su mascota y le dejó un beso en su cabecita dejándolo suelto.

En realidad era de su hermano menor, pero él ya no pudo cuidarlo y Jimin se dedicó a hacerlo. Aunque su familia lo hizo a los inicios.

Yoongi atrapó a Jimin entre sus manos y le dio un tierno beso en sus labios, le limpió sus lágrimas y empezó a repartir besos por todo el rostro.

—¿Quieres tomar algo?—las mejillas del menor eran aplastadas cuidadosamente haciéndolo ver tan vulnerable.

Jimin asintió y abrazó al peliazul del cuello, escondiéndose en el mismo.

Se adentraron juntos a su hogar tomándose de las manos. Yoongi fue hacia la cocina que tenían para preparar el té que tanto les gustaba.

Jimin se perdió viendo los movimientos de un lado a otro que hacía su novio.

Era algo hipnótico ver a Yoongi mientras cocinaba.

—¿Entonces, quieres a ir al lago?—el menor, que jugaba en su consola, preguntó a su hermano mayor.

—Exacto, Yoon está cocinando y creí que podíamos ir los dos a ver el lago—Jimin veía a su novio realizar una salsa mientras freía un bistec para todos.

El mayor era el que se encargaba de la cocina en la pequeña cabaña, sus padres les dejaron visitarla por las vacaciones de fin de año.

Para los tres era agradable estar juntos.

—Jimin, estamos bajo cero. Además, soy un asco patinando sobre hielo y debo cuidar a Tata—siempre que salían al agua congelada, él cada vez caía y no era agradable que su hermano se burlara.

El rubio no le hizo caso, seguía buscando su abrigo y el de su hermanito.

Faltaban pocos días para que terminará el invierno, se empezaba a notar el sol, no tan fuerte pero ahí estaba.

Jimin encontró su gorro de lana—¡Lo tengo! Vámonos.

El menor bufó y se colocó el abrigo que su hermano mayor le proporcionaba.

—¡Yoon, saldremos!

Ese día inicio todo.

Había visto morir a su hermano frente a él, recordaba el sonido del hielo romperse a la lejanía y como su menor caía al agua congelada.

Soñaba con los gritos de ayuda, trataba en cada de ellos poder sostenerlo fuertemente pero no servía de nada.

Siempre caía.

Cuando Yoongi lo encontró, Jimin estaba con las manos en la fría agua, queriéndose meter dentro de ella; pero no le dejó ir a más por el delgado hielo que peligraba quebrarse.

Jimin todavía sentía los brazos de su novio rodeándolo mientras él moría en vida por el intento de traer a su hermano consigo y decirle que todo estaba bien.

Los alaridos de dolor y las lágrimas de ambos se escuchaba en el silencio del blanco bosque.

No pudo salvarlo, entonces tampoco intentó salvarse.

—¡Jimin!

—¿Eh?—parpadeó observando su entorno—. Ah, Yoon perdón. No te escuché.

—Esta bien, ven tengo el té de jazmín que te gusta—verdaderamente no era su favorito, sino el de su hermano.

Yoongi sabía que eso era normal, el psicólogo les dijo que en ciertos momentos pasaría después de su rehabilitación.

Anteriormente sucedía por mucho más tiempo, Jimin se ausentaba horas de su realidad, siempre con el llanto silencioso acompañándolo.

Obviamente al que más le afectó fue al rubio.

El mayor intentó llevarle con ayuda tras meses del velorio, como lo hizo él, pero su novio solamente no quería ni verlo, ni salir de la casa de sus padres.

Cuando se cansó, obligó a los Park a ir por ayuda.

Los padres de Jimin mejoraron con comunicación y sesiones, pero su hijo no tuvo la misma suerte.

Le diagnosticaron transtorno depresivo persistente o distimia.

Al principio fue depresión pero cuando con las terapias que duraron alrededor de más dos años, el menor no avanzaba y tuvo un intento de suicidio.

Por consiguiente, fueron a un psiquiatra que les recetó nortriptilina, un antidepresivo tricíclico.

Yoongi estuvo para Jimin en todo el proceso de medicación, le dolía tener que drogar a su novio pero era necesario para su salud mental.

Ocurrían días en que tenía ataques de ansiedad y los brazos del rubio pagaban por el daño.

Después de un año de medicarse, más las terapias, Jimin dejó el medicamento.

Se dio cuenta que no sólo él sufría por el acontecimiento, sino Yoongi y sus padres también lo hacían, y por ellos trató de mejorar.

Con otro año más de terapias, al fin pudo tener paz en su vida, sin que esos pensamientos perturbadores lo molesten.

Con ahora 26 años de edad, estaba en paz y se había perdonado a sí mismo.

Nunca se supera una muerte, sólo se aprende a vivir con su ausencia.

La noche era cálida, en verano por suerte hacia un calor templado. Para ser una cabaña en Canadá, estaba más que excelente.

La pareja se encontraba acostada en la gran cama, abrazados íntimamente con el minino en la parte inferior del cómodo lugar.

—¿Yoon, crees que la galería funcione?—Jimin era besado otra vez  en todo el rostro, con suaves caricias en su espalda y tiernos ronroneos de parte de su novio, quién era muy empalagoso con él.

Yoongi detuvo sus mimos mientras el rubio movía su rostro en su cuello, sintiendo inocentes besos y una respiración tranquila—Claro que lo hará, cumpliste su sueño y el tuyo en el proceso. ¿Cuál es tu insatisfacción?

Jimin siempre quiso enseñar, no importaba la materia pero quería hacerlo, entonces fusionará su pasión con la de su hermanito y crearía una galería donde enseñaría de arte, asimismo los diseños de sus alumnos serán expuestos en la misma.

"Vant's Art", el nombre que llevaría su galería.

—Solo quiero que todos puedan aprender y ver el mundo como lo hacía él.

—Y lo harás, confía en ti menso. Naciste para esto—cada que Jimin sentía su ánimo por los suelos, Yoongi lo insultaba cariñosamente, aunque suene raro eso le ponía mejor.

Rió dulcemente por los pucheros de Yoongi, que claramente besó, y se levantó de su cálido acurrucamiento.

El peliazul se quejó por el frío y la soledad en sus brazos—Ya vengo, espera un rato.

Su novio se sacó la lengua y se tapó por completo insultando bajo las sábanas.

Jimin sonrió por la actitud del mayor, era cierto que cuando estaba con desconocidos era "frío", pero cuando estaban a solas Yoongi es todo lo contrario.

Salió de la habitación compartida hacia el balcón que tenían, donde estaban pintando hace horas.

Suspiró hacia el cielo, las miles de estrellas adornando el cielo nocturno, era digno de fotografiar.

Aunque una foto no podría demostrar todos esos sentimientos encontrados, llenándolo armoniosamente dentro de sí.

Tal vez su hermanito no estaba aquí para hacer juntos ese proyecto, pero a su nombre lo hará por el inmenso amor que le tiene y siempre tendrá.

Sus recaídas fueron muchas, consiguió vencerlas todas. Más vendrían como a todos en ese mundo. Cada uno sabrá cómo afrontarla.

La vida es tan bella, lo entendió una vez, viendo los ojos de su hermano, y lo sigue entendiendo ahora.

El pensar en irse, solo le causaría dolor a su alrededor sin permitirse ver más allá de la venda.

Este mundo te puede dar maravillas si solo lo ves de otra perspectiva, incluso con alguien a tu lado o admirando tú solo.

El frío del aire calaba por sus huesos, las sensaciones que puedes experimentar si solo lo intentas.

El feliz recuerdo queda ahí y sabe que nunca se irá.

—¿Estarás orgulloso de mí, Taehyung?

Si se sienten que su período de depresión es muy prolongada, por favor acudir con ayuda.

No sólo eso, sino el sentirse depresivo y sin esperanzas.

No importa si no te creen, tú sabes lo que sientes y piensas, es una enfermedad real que se puede apaciguar, no es debilidad ni un defecto.

Yo no hablo por mí propia experiencia, porque no la tuve. No sé cómo se siente pero lo ví, y es difícil para ambas partes.

No estás solo, siempre habrá alguien que piense en ti y intenta aceptar la ayuda profesional.

Gracias por leer y si hay algún incoveniente con el os en general, dímelo.

La canción de la multimedia es muy hermosa al igual que Taeyeon y me ayudó mucho con este os y personalmente. Escúchenla

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