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Niño

Desde que Crimson reveló su identidad ha ayudado al equipo con los problemas de demonios, es una gran ayuda a decir verdad.

Gracias a que ahora es parte del Monkey Squad ha ganado mucha fama, junto con muchos rivales, es extraño pero divertido y emocionante, se siente bien poder darles una mano y cuidar el lugar en donde crecio, incluído si su niñez no fue lo mejor.

Un día en especial no es muy distinto, se une a MK para luchar contra un demonio algo loco y furioso, destrulle mucho a su paso por lo que logran ver, así que ambos se lanzan a detenerlo.

No tardan realmente mucho al ser dos con experiencia, pero el demonio a pesar de su derrota tenía un último truco bajo la manga.

Lanzó algo antes de desaparecer, algo que voló por los aires antes de presipitarse hacia MK. El chico no lo noto y fue entonses cuando Crimson se le arrojó ensima para apartarlo, siendo él quien recibió el golpe.

–¡¡Crimson!!– grito casi en pánico el menor, viendo cómo había una nube de color claro alrededor de su amigo –¡Crimson!– volvió a llamar con algo de duda, viendo cómo la nube lentamente se disipaba y comensaba a escucharse una tos infantil, algo que lo alerto.

–E-estoy-...– el linze enmudeció al oír la infantilidad de su voz, un escalofrío recorriendo su columna al notar que era más pequeño. –Oh no...– murmuró mientras su pelaje se erizaba, tanteando sus brazos y empezando a temblar cuando un brazalete dorado se mostró en su muñeca –Oh no, no, no, no, no– murmuró levantándose con un salto, agazapandose con miedo y mirando su alrededor.

Había vuelto a su niñez, tenía sus recuerdos adultos pero eso no impedía que se sintiera nuevamente como un niño, uno que aún no sabe controlar sus poderes y mantiene el miedo a sus familiares.

–Crimson...– MK no negara que está maravillado por lo adorable y tierno que se ve, pero está preocupado por el miedo notable –Tranquilo– se acercó a él, y Crimson tan pronto lo reconoce se lanza a abrazarlo, temblando contra su cuerpo.

MK se sorprende pero no lo aleja, devolviendo el abrazo con preocupación y con la intención de ayudarlo.

–M-MK... MK, no dejes que se acerquen, no dejes que se acerquen– el chico no lo entendía, mirando su alrededor y notando que algunas personas que se habían escondido los miraban curiosos y confundidos –MK, por favor– murmuró contra su cuerpo.

–Nadie te lastimara, lo primero– lo abrazo con más fuerza, haciendo girar su bastón para usarlo de propulsión y alejarse, corriendo hacia su departamento para entrar por el balcón y cerrarlo la puerta de este mismo –Crimson...– el mencionado lo miro, el temblor de su cuerpo se había detenido antes pero aún se veía asustado. –Tranquilo, ¿Por qué estás así?– pregunto con suavidad, sentándose en su cama mientras el felino se acurrucaba.

El chico se miro el brazalete, haciendo una mueca ante el brillo y MK pudo sentir el poder emanar de aquel objeto, sintiendo un escalofrío ante lo sombrío que se sentía.

Eso era malo, muy malo, así que se decidió por mantenerlo a salvó hasta encontrar una manera de devolverlo a la normalidad, nesesitaba cuidado y protección, y él se lo daría junto con todo el equipo.

–Esta bien, estás a salvó con nosotros– consoló con una sonrisa, el animal levantando la mirada y sonriendo un poco ante la imagen, aliviado de poder contar con él.

–¿Crimson?– una nueva voz se sumó, sobresaltando a ambos antes de mirar hacia adelante y notar al mono que parecía petrificado delante de ellos, mirando con una extraña expresión al felino en el regazo del chico.

–¡Macaque! ¿Cuando llegaste?– pregunto MK sorprendido, levantándose de un salto con sorpresa.

–Recien– su voz sonó seca, la expresión difícil de describir y parecía tenso, luego de unos segundos tragamos saliva. Pestaneo un par de veces antes de sacudir la cabeza he intentar consentrase, algo que llamo la atención de los menores –¿Que susedio?– pregunto desviando la vista hacia él brazalete y frunciendo el ceño con una mueca, intentando entender porque de pronto esa energía se sentía tan familiar.

MK le explicó lo mejor posible, con el mono intentando no distraerse y undirse en sus recuerdos, suspirando cuando la explicación llegó a su fin.

–Solo hay que esperar, los efectos de la posion no son duraderos, quisas se mantenga así unos días, no mucho– concluyó Macaque, sintiéndose algo perdido en esos momentos y realmente esa sensación la odiaba mucho.

–Bueno, al menos no hay que preocuparse mucho ¿Verdad?– MK había tenido mucha experiencia en poco tiempo y creia saber que todo siempre traía una sorpresa con sigo.

–No, no hay de que preocuparse– El chico suspiro ante esas palabras, aliviado de saber que no había mucho de que pensar, pero el llamado de Pigsy lo tomo por sorpresa, apenas recordando que su padre no sabía que se había ido a combatir un demonio –¡Ya voy!dijo con apuro, llendo a alistarse y dejando a Crimson sobre la cama. –Macaque ¿Podrías cuidarlo? Creo que voy a tardar– pregunto apurado, abotonandose el uniforme.

–Bien– MK sonrió y agradeció antes de bajar las escaleras a tropezones, luchando por no caer de cara al suelo.

El silencio reino en la habitación, con el menor medio acurrucado contra la pared y ocultando su muñeca, como si de esa forma la energía quedaría obstruida.

Macaque dudo pero se acercó, luciendo preocupado ante lo mal que se veía Crimson. Extendió su mano hacia él, dejándola serca de tal modo que el menor levantó la vista para mirarlo confundido.

–¿Podría ver tu muñeca?– el linze pestaneo, pero mostró la parte de su cuerpo mencionada, Macaque tomándola con cuidado, pero tan pronto tocó el brazalete alejo su mano, cada parte de su cuerpo tensandose mientras su pelaje se erizaba, ese cello, podía reconocerlo. –¿C-como es...?– murmuró horrorizado, era tan pequeño, ¿Cómo es que tenía ese cello?.

–Lo sé, es extraño, pero... De alguna forma lograron manipularlo para que el cello se transmita de jeneracion en jeneracion, se supone que era para dar disciplina y hacer que hicieran lo que era debido, pero obviamente eso no sucedió– tocó su muñeca, haciendo una mueca disgustado ante el recuerdo de esos días –Creo que volvió porque volví a mi niñez, se supone que al crecer el cello pierde poder a tal punto de ser inservible, supongo que... Es lógico que volviera– Macaque está horrorizado, recordando los agonizantes gritos de Wu-Kung al tener la corona, ese cello debería ser prohibido, pero ahí estaba, ahora con una nueva forma de implementarlo, y lo peor de todo, sobre niños.

Crimson levantó la mirada al notar que Macaque parecía petrificado, mirándolo curioso y preocupado, pero tan solo unos segundos después el mono reaccionó y lo miro, un brillo de preocupación y horror en sus ojos siendo visible.

–Crimson, ¿Ya nos hemos visto?– pregunto con algo que el linze no pudo reconocer muy bien, pestaneando y con la confusion impregnada en su expresión.

–Eeehh yo... Ehh– desvió la mirada, intentando hacer memoria pero sin lograr encontrarle parecido a algún rostro que alla visto anteriormente. –No, creo que no, ¿Por qué?–

–Solo... Te me hacías conocido– murmuró pensativo –Al menos con esta apariencia– se rascó la nuca, recostandose en la pared pensativo.

Podía recordar que hace varias décadas había ayudado a un niño muy parecido a Crimson, quizás hasta iguales, incluso con ese mismo brazalete. Había pasado hace demaciado tiempo como para tener en claro aquel recuerdo, pero si sabía que lo había curado y que ese chico se había comportado temeroso todo el tiempo que estubo en su vivienda hasta que estuvo lo suficientemente bien como para irse, ya que se había negado a darle alguna dirección como para poder dejarlo.

Se había encariñado con él, pero desde esa vez nunca más lo volvió a ver. Solo que ahora, viendo cómo era Crimson de pequeño, los recuerdos volvían a pesar de lo borrosos y confusos que parecían.

El linze se movió con cuidado para acurrucarse a su lado, su cabeza apoyada en el regazo ajeno mientras comenzaba a ronronear con más tranquilidad, su cola moviéndose apenas. Macaque acaricio su cabeza, suspirando para poder quitar esos pensamientos, quisas solo era coincidencia.

Luego de que MK volviera Crimson se la paso a su lado, comportándose un tanto más infantil y exigiendo mimos a cada rato.

–Ya voy, ya voy– MK dejo los materiales de dibujo a un lado, tomando a Crimson para ponerlo en su regazo y acariciar su cabeza, el ronroneo del animal inundando su cuarto con mucha rapidez, y las risas de MK siendo su compañía –Eres todo un gato– el linze dejo salir un bufido mescaldo con un gruñido, sonaba extraño, ni humano ni animal, por lo tanto eso divirtió al castaño.

Naturalmente eran esos pequeños momentos, todos los demás se habían enterado de su estado de pequeñes, pero cada que intentaban asercase Crimson desaparecía de sus vistas como si fuera polvo, solo reapareciendo cuando Macaque o MK estaban solos.

Era un comportamiento extraño y algo doloroso para todos los que querían mimarlo. Pero tenían que aguantar aquello.

Por alguna razón, todos sentían que sería una semana muy larga.





H4M-W4S-T4K6N gracias por haber aceptado mi ofrecimiento, lamento si fui algo insistente, se que soy algo cargoza, espero te aya gustado^^ tengo unas ideas más así que probablemente esto sea más largo, chao chao!!

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