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Capítulo 8: "Pesadillas que acercan a las personas"

Bill despertó esa noche a causa de un grito del otro lado del corredor. El pequeño reloj que descansaba a un lado de su cama marcaba las tres y cuarto de la mañana cuando un segundo grito cortó el silencio de la noche. Levantándose cautelosamente, tomó su varita y colocándose una camiseta salió de la habitación que compartía con Charlie.

Decidió que debía iluminar el pasillo con su varita porque la oscuridad era tan amplia que le causó escalofríos –aunado, claro, a sus pies descalzos- Caminó con lentitud, hasta que sus manos alcanzaron a palpar la puerta de la habitación de Lara.

Esa era su puerta, estaba seguro de ello, recordaba que Sirius se había parado al frente de ésta indicándole a Lara en donde podía dormir sin temor a ser molestada e incluso Sirius le dió a Byron la recamara contigua para que ambos se sintieran cómodos. Los gritos provinieron de la habitación de Lara, Bill pudo saberlo cuando pegó su oído a la puerta y percibió lo que parecían ser quejidos junto a movimientos desesperados contra las sábanas.

Tocó un par de veces para, si es que Lara estaba acompañada de alguien en condiciones extrañas, pudieran apartarse rápido y pretender que nada estaba pasando antes de que él pudiera entrar a la habitación; sin embargo, luego de tres rondas de golpes y un par de llamados desesperados, los quejidos de Lara continuaron. Bill, alarmado y con el corazón en un hilo, desenfundó su varita y abrió la puerta con un chasquido.

— ¿Lara?

Lo único que alcanzó a ver entre la oscuridad fue el cuerpo de Lara retorcerse desesperadamente sobre las frazadas, sus pies se movían de un lado a otro y sus manos estaban enredadas sobre su cabeza como si ésta le doliera. Bill se sorprendió de la manera en la que Lara se quejaba, tan lastimero, tan profundo... No era una pesadilla, era un dolor real, somático, que no le permitía descansar. Soltó su varita y, aproximándose a ella, intentó despertarla

—Lara, hey, Lara, despierta—La sacudió un poco hasta que sus espasmos se detuvieron y su cuerpo se relajó sobre el de Bill quien, sentado a su lado, acarició su frente sudorosa—Eso es, despierta, cariño

Ella se detuvo y Bill creyó que por fin tenía consciencia luego de que abriera lentamente su mano y un pequeño destello de luz les iluminara el rostro. Bill observó esos ojos azules que en ese momento parecían más oscuros y temerosos que de costumbre; Lara también miró sus ojos y entonces fue un choque de mares que le hizo sonreír. Lara yacía en sus brazos, temerosa, confundida, como un pequeño cachorro debajo de la lluvia; su corazón dio un giro y, regalándole una sonrisa, Bill preguntó:

— ¿Estás bien?

—Por un momento creí que eras Byron

—No, sólo soy Bill—Él sonrió muy a pesar de que sus palabras le causaran nauseas—Pero puedo llamarlo si así te sientes más segura

—No— Se apuró a contestar antes de que el mayor de los Weasley se atreviera a dejar la habitación—Es sólo que Byron era quien me ayudaba con las pesadillas en Beauxbatons, es por eso que por un momento asumí...

—Está bien, entiendo—Pero la verdad era que Bill no lo hacía. Byron estuvo junto a Lara durante años en el colegio, le ayudaba en sus clases y la consolaba en sus pesadillas, pero, ¿ellos aún no eran nada? Bill no lo entendía—Entonces... ¿quieres contarme un poco?

Lara sacudió la cabeza y cuando Bill creyó que no le contaría, ella suspiró, tomando fuerza para poder contarle lo que había visto en su mente.

—He tenido pesadillas desde que me fui de casa, cuando llegué al colegio. Al principio sólo eran fragmentos, pequeños destellos de algo que no alcanzaba a reconocer, pero con el paso del tiempo comenzaron a hacerse más recurrentes. Nunca he podido distinguir de que se trata, hasta que la profesora Delacour me dijo que podía tratarse de recuerdos, de esos recuerdos que tenía de niña, pero todo es tan confuso que no sé qué creer.

Bill frunció el ceño recordando el dolor que Lara experimentó minutos antes cuando él entró a la alcoba; era algo más que un mal sueño, algo más que un triste recuerdo. Una de las manos fue a parar al pecho de Bill, causándole un sobresalto luego de que la luz se extinguiera y quedaran en penumbras de nuevo

—Todo está muy oscuro, justo como ahora, pero incluso entre la oscuridad puedo distinguir un rostro, tan pálido y amorfo que me causa escalofríos—Ella hizo una pausa en la que Bill aprovechó para acercarla más a su cuerpo—Me persigue, y detrás de él una serpiente se arrastra, mostrando sus colmillos; ambos me siguen y cuando me alcanzan, un par de manos alargadas y puntiagudas quieren sacarme los ojos. Siempre despierto ahí, cuando intenta reemplazar sus ojos de áspid con los míos

Para cuando Lara terminó de contar aquello, su voz estaba rota y las lágrimas mojaban su camiseta. Lara sorbió la nariz e inmediatamente después acercó su cuerpo al de Bill, haciendo que sus piernas se tocaran y su rostro se escondiera en el cuello del Weasley mayor. Bill se quedó estático en su lugar sin saber que más hacer.

—Lo lamento—dijo Bill, sin estar muy seguro del porqué lo decía—Quisiera ser de más ayuda

—Me ayudas estando aquí conmigo—Lara suspiró—Tu presencia me tranquiliza

Entonces, en la mente de Bill se encendió algo

— ¿Recuerdas la vez en la que Dora y tú se quedaron a dormir en la madriguera?

—Sí, fue esa vez en la que lloraste porque mamá quería llevarme de vuelta a casa

Bill se carcajeó

—Esa noche nos quedamos despiertos hasta tarde, contando historias de terror

—Te asustaste tanto que no pudiste dormir, tuviste pesadillas, ¿te acuerdas?

—Eran diferentes. Las pesadillas que tenía antes de irme no eran nada parecidas a las que tengo ahora. Éstas me causan dolor

—Lo sé, pero esa noche corriste hasta mi cama, y llorando me pediste que te dejara dormir conmigo

—Y tu aceptaste

—Estabas asustada

—Y me cantaste

—Sí, bueno, antes no tenía idea de que cantaba peor que una cabra

—Tu voz me gusta—Aceptó Lara—Me trae de vuelta a lo que éramos entonces

La espalda de Bill se tensó en un desborde de emoción

— ¿Y qué éramos, Lara? Dímelo—Ella bostezó

—El uno para el otro

Bill se quedó callado, porque el cansancio estaba apoderándose de la conciencia de Lara, aun con todo eso, ¡ella había dicho que eran almas gemelas! Bueno, en realidad no habían sido esas sus palabras , pero ¡al diablo! Él estaba jodidamente entusiasmado.

Miró el reloj y se dio cuenta de que ya era demasiado tarde. Dejando a una adormilada Lara sobre el colchón, se levantó lentamente hasta que la pequeña mano de su acompañante lo detuvo, pidiéndole que no la dejara.

—Quédate—Le suplicó en un susurro—Al menos por esta noche

—No... no creo que sea correcto, Lara. Byron está en la otra habitación y...

Por favor—Pidió encarecidamente—No me dejes sola, no me abandones

'—Ah, mierda, ella me tiene—'pensó antes de tumbarse a su lado, cara a cara y pecho contra pecho. Bill sonrió cuando, de la punta de sus dedos salió una pequeña luz que los iluminó de una manera tan cliché que él casi pudo vomitar bombones.

—Me quedaré, pero sólo si no me pides que te cante

—Oh, vamos

—Hablo en serio, Lara

—Eres un egoísta—Bromeó, acurrucándose contra él. Bill sonrió

—Duérmete, Lara

—Tú también— No había nada que se lo impidiera, no existía barrera que le dijera que no podía decirle lo que quiso desde la primera vez que lo vio, desde la vez en que se reencontraron después de tantos años. Lara suspiró—Te extrañé Bill

Y él, en un mar de sentimientos, respondió:

—También te extrañé. Mucho

Esa noche, Lara pudo dormir sin pesadillas



|Un pequeño capítulo con mucho amor. Disfrútenlo :3|

Por cierto, ¿qué les está pareciendo el fic? :D

Hasta muy pronto, bellezas

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