Capítulo XIII
Las hojas secas caían al suelo, dando como resultado una alfombra de tonos cobrizos y llamativos en la calle. El otoño era la época más hermosa. Puedes utilizar hermosos atuendos, salir a caminar cuando desees, hacer planes exteriores como interiores.
El contacto sublime del viento helado contra la piel, es una experiencia que todos anhelan en la ciudad.
Georgina, por su lado, amaba hacer yoga en la terraza cuando había clima así, la inhalación de oxígeno puro y helado era una exquisitez, además, el clima la volvía más consciente de la flexibilidad y control de su cuerpo con cada ejercicio.
Por otro lado, Victoria, aprovechaba el otoño para salir a correr por el vecindario, estaba de buen humor, le gustaba el ambiente del barrio. Artistas independientes entrando a sus locales, restaurantes abriendo sus puertas, comercios colocando sus puestos de venta, era gratificante. Después de media hora terminó su recorrido y subió corriendo a su apartamento para continuar con su rutina de danza.
Georgina estiraba sus manos y caderas, coordinando con su respiración consciente.
Victoria alargaba sus brazos y piernas mientras daba giros limpios sobre su eje.
Georgina desafiaba sus extremidades con cada estiramiento totalmente concentrada.
Victoria contaba una historia con sus pasos y saltos delicados, totalmente inmersa en la melodía de fondo.
Georgina se levantó sin dificultad, quedando de pie, tomó una inhalación profunda para finalmente exhalar y terminar con un sereno "Namaste".
Victoria sincronizada con la pieza melódica en un momento de euforia, terminó en una pose inclinada con los brazos rectos y piernas cruzadas.
El tiempo transcurrió, Victoria había salido de la ducha, no tenía nada planeado aún, talvez solamente se quedaría en casa, prepararía algo y vería televisión; sin embargo, mientras se ponía ropa le entró una llamada.
Georgina
—Hellooo
—Ah, hola Georgy
—Ay, ¿por qué tan desanimada?
—¿No? —dijo riendo levemente.
—¿Cómo, no?, bueno, igual te llamo para cambiar ese ánimo tan aburrido tuyo. ¡Vamos de compras!
—Hm...no lo sé.
—Ah...no te estaba preguntando.
—Georgy...—suspiró.
—Anda~ vamos, algo de ropita nueva, un café.
—Bien... igual no tenía nada que hacer.
—Ahorita mismo paso por ti.
Georgina no dejo siquiera que Victoria contestara y colgó.
Victoria vio el celular confundida y suspiró negando pero con una pequeña sonrisa escondida.
Es especial...
Terminó de arreglarse. Había colocado algo de maquillaje suave, pero sin perder su esencia. Algo de lana y tonalidades oscuras, perfecto para la temporada.
A los 10 minutos Georgina estaba bocinando afuera, Victoria bajó al lobby viéndola con fastidio.
—¿Volaste?
—No vivo tan lejos de aquí.
—Vamos ruidosa —dijo Victoria entrando al carro.
Le dio un beso en la mejilla a Georgy y se colocó en su asiento. Georgy correspondió y manejó al centro comercial.
Al estar en el centro comercial entraron a diversas tiendas de ropa, primero Georgy se probó algunas camisetas de su estilo y uno que otro pantalón.
Es tan colorida...
Luego de que Georgy comprara, fue el turno de Tory. Entraron a una tienda algo alternativa, una tienda que definitivamente Georgina nunca entraría.
Victoria se probó sudaderas, chaquetas y blusas. Compró una chaqueta de cuero color vino y una sudadera negra.
Ambas caminaban en los pasillos animadas mientras conversaban. De repente, mientras hablaban, entró un mensaje al teléfono de Victoria, quien paró la conversación y se detuvo a contestar. Se miraba un poco fastidiada.
—¿Pasa algo Tory? —preguntó Georgina con leve preocupación.
—Uh, es el chico con quien estoy saliendo.
—¿Qué sucedió?
—Nada malo, solo qué me fue a buscar a casa y se molestó porque no me encontró.
—Oh... ¿tenías planes?, me hubieras dicho.
—De hecho, no tenía. Él llegó solo por qué sí... y aquí, entre nos, creo que se para qué llegó solo así.
Georgy escuchó y se quedó callada. Algo en ella se había fisurado, solo frunció el ceño y desvío la mirada. Victoria miraba su celular y solo suspiró guardando su teléfono para seguir caminando.
—Vamos por el café, ahora hay uno de temporada que quiero probar, vamos —dijo Victoria animada de nuevo jalando del brazo a Georgina.
Georgy solo la observó y asintió.
¿Por qué alguien tan linda tiene que aguantar las cosas de los hombres?
Malditos hombres.
Georgy no distinguía si era envidia de los hombres por qué podían tener una oportunidad con Tory o solo era molestia por empatía de mujeres a otras mujeres.
Al llegar al café, Georgy compró los cafés invitando a Tory, quien estaba fascinada del sabor de temporada.
Mientras tomaban el café, caminaban por el centro comercial viendo los alrededores mientras conversaban cosas triviales.
Con el tiempo habían aprendido cosas de ellas, en realidad habían conectado muy bien, a pesar de tener gustos que contrastaban, había un punto que tenían bastante afinidad. Se habían vuelto cercanas, al punto que salían juntas sin sus otros dos amigos.
Al tiempo, ya habían terminado sus cafés y llegaron al estacionamiento.
—¿Ves?, fue una buena salida —dijo Georgy con una sonrisa traviesa, pero dulce, mientras entraban al carro.
—Nunca dije que no lo sería, solo que sabes que no me gusta salir —mencionó Tory colocándose en su asiento.
—Vamos... sabes que soy la mejor —dijo Georgy arrancando el carro y haciendo una pose coqueta.
—Ehm... sí —dijo Tory viéndola extrañada— si haces esa cara no, pero en general sí —dijo desviando su mirada a la ventana mientras sonreía.
—Aw... qué grosera, yo sé que te gusto cuando soy tierna. —dijo sonriendo Georgy.
—De gustarme, no me gustas —dijo riendo— ¿quieres que pidamos algo para comer y miramos películas?
—Trato.
Georgy sonrió divertidamente y manejó al complejo de Tory. A diferencia de Santiago, Georgy esperaba el momento indicado (lo antes posible) para declararse a Tory, estaba ansiosa y esperanzada que talvez si se declaraba Tory podría abrir los ojos y fijarse en ella.
Talvez solo necesitaba un empujón para darse cuenta de que lo que necesitaba era una chica, que la quisiera y valorara como era.
Al llegar al apartamento de Tory, Georgy corrió a recostarse a su cama.
—Anda, pasa adelante, es tu casa.
—Pronto lo será —dijo sin chistar Georgy.
Tory lo tomó como broma y rio.
—¿Qué se te antoja comer? —dijo Tory tomando el teléfono y sentándose al pie de la cama.
—Hmmm, ¿qué tal sushi? —dijo recostándose boca abajo y moviendo sus pies en el aire.
—Uhh, buen plan —secundó Tory.
Tory sin más pidió un combo de sushi para dos personas e inmediatamente se tiró a la cama junto a Georgy.
A pesar de saber que a Georgy le gustaban las mujeres, nunca lo tomó como impedimento, en su interior amaba tener una amiga.
Prendieron la televisión y buscaron películas de su agrado en las plataformas de streaming.
El resto del día pasaron teniendo una tarde de chicas, estaban encantadas.
Buena comida, buen contenido y lo más importante, buena compañía.
La noche había caído y aquellas chicas miraban la televisión expectantes, a este punto la distancia era mínima. No había incomodidad por ninguna de las partes.
Georgy estaba recostada en el hombro de Tory, mientras que esta jugaba con los dijes de la pulsera de Georgy.
Al pasar de unas horas más, la rizada castaña se había quedado dormida en el pecho de Tory, pero no fue después de una media hora que esta se dio cuenta. Al principio se había sorprendido, pero después de verla tan plácida la enterneció.
¿Qué percepción tenía Victoria de Georgina?
Para Victoria, Georgina era una chica solar, su cabello salvaje, castaño y aterciopelado era impresionante. Su rostro tan dulce, su personalidad tan brillante y sociable, eran cosas abrumadoras.
Definitivamente, contrastaban, pero la sentía genuina, de unos meses para la actualidad, no se sentía más incómoda.
Era una chica evidentemente guapa, tanto en físico como en personalidad, definitivamente si fuera un chico, fuera un chico atractivo...
¿No es así?
Victoria negó levemente.
La verdad es que no le atraería un chico con la personalidad de Georgy.
Era justamente la calidez y delicadeza femenina de Georgy lo que a Victoria le parecía encantador.
Probablemente, sentía un poco de envidia, probablemente era eso.
La atención sin esfuerzo que obtenía del público masculino era algo de admirar y lo que realmente le molestaba es que fuera lesbiana, pues no le importaba en lo absoluto esa atención.
¿Qué tipo de chicas le gustaban a Georgina?
Mejor dicho, ¿Qué tipo de chicas se acercaban a Georgina?
Nunca la había visto con alguna, eso la intrigaba.
Georgina o era extremadamente cautelosa con sus conquistas o no tenía conquistas y Victoria estaba segura de que la segunda opción no era.
De un momento a otro empezó a sentir cierta molestia al imaginar la idea de Georgina conquistando a alguna chica.
¿Por qué le era molesta la idea?
Le daba asco, probablemente era esa la razón, no le molestaba ver a Santiago besarse con chicos o a Nico hablar de Santiago como interés amoroso, pero ciertamente le molestaba la idea de dos mujeres en una relación.
No le daba asco Georgina, sino que le daba asco imaginarla besando a otra chica.
¿Por qué siquiera lo imaginaba?
Bufó algo irritada y la volteó a ver, los lentes se estaban dañando, por lo que los quitó y colocó en la mesa de noche.
Con mucho cuidado jaló la sábana para abrigarse y abrigarla, por último apagó la lámpara, quedando a totalmente oscuras solo la luz de la ciudad.
Con mucha cautela se colocó para dormir, su cabeza quedó en la almohada y se colocó; sin embargo, de forma involuntaria, Georgy se colocó sobre la almohada, quedando a centímetros de su rostro, pues sin luz no calculaba bien dónde estaba.
Victoria sintió la respiración muy cerca de su rostro, automáticamente se sonrojó y su corazón se aceleró de forma dramática, como reacción inmediata desvío su mirada al otro lado de la almohada, poso su mano en su pecho calmando su agitación y cerró los ojos maldiciendo.
Al poco tiempo se calmó y se dispuso a dormir, Georgy se dio la vuelta quedando espalda a espalda, por lo que Victoria se calmó más y finalmente pudo dormir serenamente.
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