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Despide el pasado y abraza el futuro

Estábamos llegando a la mitad del enorme puente, cuando me dieron ganas de ver la academia desde donde me encontraba. Me detuve, volteé la cabeza y la observé; los primero que vi fueron las estatuas de los paladines prius a cada lado de la entrada, las majestuosas estatuas se veían muy pequeñas desde donde me encontraba. La muralla que salía de sus espaldas era tan alta que cubría casi todas las demás estructuras, con excepción del castillo, los dos rascacielos y el coliseo de coral.

La muralla había sido construida con enormes placas de Adamantium, reforzadas con una extraña aleación de carbono, lo que explicaba color negro; las placas, se encontraban incrustadas alrededor de toda la isla con excepción de la zona del puerto. La parte inferior de esta muralla se encontraba recubierta de las mismas rocas con las que estaba construido el puente. Sin embargo, en las uniones entre las rocas emanaba una leve luz morada que según lo que me explicaron: expulsa pequeñas partículas invisibles a los ojos, pues no reflejan la luz; estas, se encuentran formando constantemente una cúpula mágica sobre la academia. Y esta atmosfera mágica evita la entrada o permanencia de lo no deseado. Si no se te es permitido entrar, no entraras y si de pronto se te prohíbe estar ahí, las partículas de inmediato te teletransportaran a las afueras del lago.

Y por más dispar que pudiera parecer: el castillo, los rascacielos, el coliseo de coral y las increíbles murallas. Todo cuadraba perfecto a la vista, era la primera vez que veía la academia desde afuera y estaba totalmente anonadado por su majestuosidad y belleza.

Volví a caminar cuando escuche pelear a Dinamo y a Shield de nuevo ¿Por qué tenían que pelear tanto? Se supone que son hermanos y los hermanos no pele... me detuve. En ese momento pasaron por mi cabeza todos aquellos momentos en los que discutí, regañé, molesté y me enojé con mis hermanos: Aura y Levi.

A la primera, la molestaba bastante, era tan bonita y mimada que no podía evitarlo; la pobrecita tenía dos hermanos mayores que disfrutaban molestándola. Además de eso, me tocaba estar reprendiéndola a cada rato, pues era mucho más curiosa que yo; y eso podía llegar a ser peligroso viviendo al lado del bosque.

El segundo, era un total caos cargado de arrogancia y orgullo. Se creía el más valiente y demostraba lo contrario; era terco y terminábamos discutiendo mucho y por lo general me enojaba muy seguido por sus bromas y los problemas en los que me metía por sus llamadas aventuras.

Di un gran suspiro y con las manos en la cintura, mire al cielo mientras remprendía el camino. Había pocas nubes y era azul claro, totalmente hermoso; el acompañante perfecto a la primavera simulada que tenía la academia.

De pronto, pasaron volando mis dos Rekan. Me sorprendí pero al tener nuestras emociones conectadas los comprendí. Se encontraban reconciliados y haciendo carreras; al parecer mi cabeza marcaba el inicio y la meta; arrancaban hacia uno de los extremos del puente, donde se encontraban los finos postes de luz mágica que lo iluminaban al anochecer; y luego, descendían hasta tocar el agua; la cual, no dejaban de tocar hasta pasar por entre las colosales vigas del puente y finalmente subían por el otro extremo del puente hasta encontrarse con mi cabeza.

Me alegró mucho verlos reconciliados, y al ver como los Rekan, de los demás héroes se les unían para girar a mí alrededor, una nueva oleada de recuerdos arremetió:

La sonrisa de Aura, sus primeras palabras, sus abrazos; la vez en que descubrimos con Levi, que nuestra hermana era lo suficientemente carismática para que nos regalaran un pote de miel cada vez que la llevábamos al mercado.

Y las locuras en las que Levi me hacia participar: colarnos en la casa del alcalde para poder pedirle matrimonio a su esposa, intentar robarle los libros al alquimista del pueblo, y pedirle a un monje Pharon, que se quedaba en la posada por unos días, que nos adoptara como sus discípulos, eso entre tantas cosas de las que me convenció.

Tantas que se veían muy lejanas, si que tenía los mejores hermanitos. Reí, lloré, bromeé, regañé, compartí, molesté y jugué con ellos hasta esa noche...

Esa noche...

Si tan solo no hubiera sucedido.

Nada habría cambiado.

Las lagrimas empezaron a brotar por si solas.

― ¿Estas bien? ― me pregunto Zhao.

Quería decirle que si, que no pasaba nada, que me encontraba bien, que no tenía que molestarse.

Me dio un abrazo y empecé a llorar con más fuerza; todos los Rekan frenaron y los míos se asustaron por el llanto.

Pero por más que quería ahogarlo, no podía; no había llorado desde el incidente y no quería hacerlo ahora, no quería montar una escena, pero seguía llorando, no quería incomodar a nadie y por sobretodo no quería preocupar a mis padres; quedaron destrozados cuando supieron de la desaparición de mis hermanos, nunca encontraron los cuerpos.

 ¿Por qué no podía detener el llanto?

Agarré del uniforme a mi amigo e intente sonreírle a mis Rekan. No pude, me encontraba repentinamente cansado y las lagrimas seguían saliendo por si solas.

― Abrazo grupal ―dijo Zattos rodeándonos con sus largos brazos.

Nazli me agarró del cabello y coloco su frente contra la mía.

― Nunca te guardes los sentimientos malos, te envenenan por dentro.

― ¿Qué veneno?

― Nada Zattos, sigue abrazándolos ― le respondió con rapidez la heroína.

De esa manera, deje de cargar con todo en mi corazón y lo solté por completo. Lloré, me lamenté y continúe desahogándome ¿Por qué tenían que morir? ¿Por qué tenia que pasar? ¿Por qué a mí? ¿Por qué mis hermanos?

 Empecé a temblar pero Zattos apretó el abrazo.

Cuando ya me calmé, luego de varios minutos, Zhao me miró a la cara  y me preguntó si ya me encontraba bien, asentí y dándoles las gracias a los tres continuamos el camino. Al otro lado del puente se empezaba a dibujar un increíblemente hermoso bosque de pinos, las pequeñas ramas que se desprendían de estos no caían al suelo como lo suelen hacer.

Estas, se alzaban verticalmente hasta que se perdían en lo más alto del cielo. Y no solo eso, en su travesía desprendían una tenue luz amarilla que hacia del paisaje algo totalmente hermoso.

Al llegar al bosque pude admirar el extraño césped de color blanco que lo recorría; y para mi sorpresa sabia de que se trataba. En una de las clases de Gruttebel en donde nos enseño sobre plantas, nos conto de este singular tipo de pasto. Efectivamente, el que se encontraba a las afuera era de color verde, igual al que conocía, solo que mas fino y a medida que se adentraba en el bosque perdía su color. Esto se debía a que la luz solar no penetraba lo suficiente en esas zonas, pues el follaje de estos peculiares pinos no dejaba que la luz solar llegara; por el contrario, la absorbía y emitía una luz muy parecida que no tenía las mismas propiedades que la original. Por lo que técnicamente la vegetación de esta clase de bosques crecía en una falsa oscuridad.

Atravesamos gran parte del bosque hasta que llegamos al pueblo. Era tan prospero como se esperaría del lugar más cercano a la academia; las casa y edificaciones de no mas de dos pisos eran de madera y piedra. El pueblo se encontraba en un claro del bosque, por lo que sus hermosos jardines y el césped verde le daban una tonalidad alegre al lugar, y a eso se le sumaba el hecho de que todo estaba totalmente impecable.

Pero al ver la reacción de mis amigos, pronto me di cuenta de que algo no andaba bien.

Todo se encontraba demasiado tranquilo y no había nadie en la calle.

― ¿Bandidos? ― pregunto Zattos bostezando.

― Si ― respondió Nazli, haciéndole señas para que bajara el volumen de la voz.

― Y son los bandidos más estúpidos del mundo ¿A quien se le ocurre robar al lado de la academia? ―

― ¡Zhao!― lo reprendió Nazli.

El héroe cayó en cuenta y reflexiono, con voz apenas audible ― los héroes no dicen groserías, los héroes no dicen groserías.

― El pueblo es de cuatro manzanas, de seis casas cada una, al final de este camino se encuentra la plaza con otras tres estructuras un poco más grandes.

Nos informo Zhao señalando los distintos lugares y de inmediato Zattos levanto la mano.

― Me pido con Laxus las dos primeras ― la bajo y continuo encogiéndose de hombros― tengo pereza y no quiero enfrentarme con los lideres que deben estar en las estructuras grandes ― aclaro sin avergonzarse.

―Listo― dijeron al unísono Nazli y Zhao. De inmediato salieron a correr, uno hacia la derecha y el otro hacia la izquierda.

― ¿No se pueden teletransportar a la academia y pedir ayuda? ― pregunté.

―Tontín, aquí no hay cristales Terv ¿Cómo quieres que nos teletransportemos? ― dijo Zattos dándome con su enorme mano dos palmaditas lentas y suaves en la cabeza.

Y antes de que pudiera preguntarle que eran los cristales Terv y a que se refería porque no tenia idea de nada, me interrumpió cuando empezó a correr.

― Me pido la de la izquierda ― gritó

Lo siguiente que hice fue ver con sorpresa, como saltaba al techo de una de las casas de dos pisos y se metía por la chimenea con su Rekan. Me quede ahí solo, sin saber que hacer ¿Cómo podría ayudar a las personas de la manzana derecha? Eran seis casas que tenía ¿Qué proteger?

En la academia no me habían enseñado como liberar rehenes, a lo mejor se lo enseñaron a los demás héroes en alguna otra clase cuando no estaba ¿Qué debía hacer? ¿Esperar? ¿Entrar?

No, no podía entrar y poner en riesgo la vida de inocentes ¿Qué hago?

Mire a mis Rekan que estaban igual de nerviosos a mi. De pronto sentí la necesidad de dar un paso al frente; sonó como si cortaran el aire; enseguida sentí la necesidad de agacharme, el mismo sonido zumbo sobre mi cabeza.

Por instinto y con los ojos cerrados, con el puño derecho arremetí contra lo que fuera que hubiera atrás mio.

Se escucharon tres golpes, uno de ellos metálico, y luego sonó como si un costal de papas callera al piso, el hombre que me acababa de intentar atacar, cayó al suelo inconsciente. Lo acababa de golpear en la quijada, Shield me había protegido del espadazo que casi me atraviesa el vientre y Dinamo lo había golpeado en el pecho, mandándolo varios metros hacia los pies de sus compañeros. Un Quinoid con cara de cerdo, otro humano y un Azum.

Y sin todavía comprender lo que sucedía los tres bandidos se lanzaron a atacarme...

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Muchas gracias por ser los mejores lectores del mundo!!!


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