CITA
Dazai estaba nervioso aun no logra comprender que fue lo que lo impulso a hacerlo. Si ya había decidido conformarse con la amistad del peligris ¿porque estaba pensando en formas de volver a conquistarlo? Esta se suponía que sería una salida entre dos amigos nada más. Definitivamente debía admitir que Atsushi siempre sería la única persona que logra hacerlo actuar impulsivamente. Echo que le provocaba mucho miedo. No quería causar otro desastre o provocarle daño alguno al menor solo por actuar de forma temerario e irracional. Ya había experimentado la perdida y no estaba dispuesto a pasar por lo mismo, su alma no resistiría pasar por eso de nuevo. Debía centrarse y convencerse de que solo era un paseo en compañía de un amigo. Aunque su resolución era muy débil, casi inexistente, ante la presencia del chico en cuestión y lo comprobó al verlo llegar. Sabía que la vestimenta que llevaba puesta no tenía nada de especial y aun así se le antojaba más lindo que durante sus sesiones de estudio.
Tratando de disimular su estado de ánimo tan alterado se encamino a su encuentro y así dar comienzo a aquel paseo.
Primero recorrieron algunas tiendas, la música y los libros seguían siendo algunos de sus gustos compartidos. Después pasaron por algunos bocadillos para luego ingresar a una sala de cine. Por su impulsiva invitación no reviso las carteleras y menos las sinopsis de los films que se proyectaban, por lo que para su desgracia la única película que llamaba la atención de ambos en esos momentos había estado ambientada en aquella época trágica que habían compartido en su pasado. Eso le dejo un mal sabor de boca además de algo incómodo. Incomodidad que también pudo notar en el peligris. Aunque no lograba entender el porqué.
Tenía dudas de como continuar con esa salida. ¿Tal vez debería despedirse ya?
Estaba debatiendo mentalmente sus opciones, pero fue su acompañante quien tomo la decisión
-Ya es algo tarde. ¿Te parece si comemos algo antes de regresar a casa? -
Osamu sabía lo tímido que fue y es Atsushi, así que no podía, ni quería, rechazarle.
Después de todo amaba el tiempo compartido, pero además podía notar como el menor se ponía más nervioso con cada minuto que pasaba y necesitaba saber por qué así que se había decidido a averiguarlo durante la comida. cuando ya había tomado el valor para preguntar Atsushi se le volvió a adelantar
- sé que sonara raro que te pregunte esto, aun así... ¿crees en la reencarnación? -
La pregunta sobresalto al castaño. ¿Sería posible que también lo recordara? ¿y si era así que pensaría de él? ¿estaría enfadado? ¿lo odiaría por ese pasado? Trato de calmarse, y una vez que controlo un poco su ansiedad decidió que debía hablar con la verdad. Viendo directamente a los ojos bicolor comenzó
- sinceramente nunca creí en eso incluso me parecía un cuento bastante ridículo...- las gemas de su acompañante se opacaron por la tristeza que los invadió ante esa declaración. - hasta hace un par de años atrás...- esta vez la curiosidad y algo de esperanza los hicieron brillar.
- ¿a qué te refieres? ¿Qué sucedió? - Dazai tenía sus dudas sobre si debía continuar o no pero el deseo y la esperanza de mantenerse cerca de Atsushi lo alentaron a seguir.
- bueno durante mucho tiempo tuve sueños sobre lugares que nunca visité y personas que jamás había conocido, pero como dije pensé que eran sueños por lo que no les había dado mucha importancia. Unos años atrás durante un festival me acerque a una carpa en la que se alojaba una adivina, por aburrimiento deje que me mostrara sus habilidades. Ella me dijo que no debía ignorar esos sueños pues eran un reflejo de mi pasado y que debía valorarlo. Ante ese consejo empecé prestarles más atención, aunque sin estar completamente seguro de que fuese real. Ahora puedo decir que creo fervientemente en la reencarnación y que me gustaría mucho que esta fuese una segunda oportunidad para compensar lo que hice mal...- a medida que el relato avanzaba Atsushi bajaba la mirada. Lo siguiente que Osamu pudo notar fueron pequeñas cuentas de cristal que descendían sin parar. Solo un segundo le tomo reconocerlas y se maldijo una y mil veces pues contra todo lo que se había propuesto otra vez lo había hecho llorar.
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