—Señor Arthur...señor Arthur... ¡señor Arthur!
—¡Joder! Aquí vamos otra vez—masculló. Giró hacia la enfermera y con un tono dulcemente falso habló —Rose querida ¿me llamabas?
La enfermera resopló, venía buscándolo desde la mañana sin encontrarlo hasta que lo halló montando una carrera en silla de ruedas con algunos residentes.
—¡Sí! El nuevo médico quiere verlo, necesita revisarlo.
Palideció, un nuevo médico significaba que todavía estaba en peligro de ser descubierto. Habían transcurrido más de tres semanas evadiendo y engañando a todos, casi. Tendría que improvisar si quería permanecer las últimas dos semanas.
—¡Oh querida! Ya me ha revisado, estás atrasada de noticias, ahora si me permites tenemos un asunto aquí que requiere de mi atención.
—No lo creo —la voz de fondo le pareció vagamente familiar. Se dio media vuelta para encontrarse de frente al nuevo médico. Un hombre joven, rubio, ojos azules detrás de sus gafas oscuras. —Doctor Horan, para servirle.
¡Joder! Ese maldito acento irlandés, por supuesto que Louis lo conocía. Habían sido compañeros de preparatoria y el hombre no había cambiado mucho. Pero no eran muy cercanos en ese entonces a pesar de que compartieron algunas clases, de manera que Louis no se sentía a salvo aún.
—Y bien Arthur... me dejarás revisarte y luego-
—¡No! —los ojos azules del médico se abrieron graciosamente ante la negación del anciano —quiero decir, yo... necesito que venga mi... mi Zayn, sí necesito a mi Zayn. Hasta que él venga, nadie me tocará.
—¿Y quién rayos es tu- quiero decir —se aclaró la voz — ¿Quién es Zayn?
—Zayn es... Zayn es, es... pues eso; Zayn es Zayn.
—Convincente... —rió el doctor.
Sin esperar respuesta, Louis caminó hacia uno de los teléfonos de la sala mientras el doctor Horan lo seguía de cerca, este curioso anciano le causaba gracia, hasta se le hizo familiar su voz.
—¿Zayn? Escucha; necesito que vengas a verme, la enfermera vampiro y el nuevo médico me quieren revisar y yo ya le dije que estoy bien, que las chicas suspiran cuando salimos y que ¡puedo darte una paliza si no vienes ahora mismo! ¿por favor?
El médico solo rió bajito al escuchar cómo cambiaba su tono amenazante a uno de gatito tierno. Louis lo miró con una ceja alzada mientras caminaba un poco cínico, se tomó su tiempo en sentarse y cruzar sus piernas, solo esperaba que Zayn trajera un as bajo la manga.
Lo hizo. Su rostro fue lo suficientemente atractivo para que el médico se olvidara momentáneamente de Arthur Weasley, cuando Niall vio a Zayn casi se enamoró a primera vista.
—Entonces doctor Horan —habló Arthur mirando divertido que en menos de cinco minutos, el doctor Horan había invadido el espacio personal del moreno —cualquier duda... arréglelo con Zayn — estaba por acorralarlo y este solo miraba con ojos suplicantes a Louis que lo ayudara. Por supuesto, Louis no lo haría —los dejo para que platiquen a gusto.
Y salió guiñando un ojo a su amigo mientras aguantaba las carcajadas por su travesura.
...
—Entonces... un baile.
—Sí, será genial. Tan increíble, y podrás mover tu vieja cadera amigo, solo asegúrate de invitar a Elizabeth antes de George, ese tipo tiene menos estilo que tú así que, ya sabes —movió sus cejas sugestivamente mientras señalaba a otro residente.
Louis llevaba hablando sobre un baile en el salón principal del Nightingale, lo que había causado un gran alboroto entre los residentes. Un baile de salón como nunca antes habían celebrado en ese lugar y posiblemente las chispas que Louis vio en los ojos de Richard fue lo que más lo alentó.
Convencer al nuevo médico para el permiso no sería problema, Louis acaba de conseguir su arma secreta. Lo difícil sería convencer a Zayn para que él hiciera un par de cariñitos a Horan, eso o convocar una huelga, lo que sea con tal de darle a todos sus compañeros una gran fiesta.
—Buenos días hermosa Elizabeth —saludó besando el dorso de su mano —¿Cómo te sientes hoy? Luces adorable.
—¡Oh Arthur! Estás siendo un encanto ¿no es así? —respondió con una genuina sonrisa y un hoyuelo en su mejilla izquierda, Louis sonrió al recordar que Harry había heredado dos.
Era un rasgo cálido y familiar.
—Es encanto natural —contestó con coquetería —¿Cómo has estado cariño?
—Bien...creo —estaba ese tono extraño, matizado con enojo, la frustración se pintó en su rostro ante su propio enunciado —es solo que no veo bien a Harry.
Louis sintió como un tirón en su pecho al escuchar las palabras de la mujer, sabía que Harry no estaba bien pero todavía no lograba encontrar las palabras para hacerlo salir de aquella intoxicación, porque tanto Louis como Elizabeth podían reconocer que Harry estaba intoxicado, no enamorado.
—¿A qué te refieres? —intentaba que su voz saliera lo menos preocupada para no atormentarla.
Sus hombros hicieron un movimiento de no saber y con una palmadita en el asiento le indicó que se sentara.
—Harry nació con un alma muy sensible, demasiado para este mundo tan cruel —suspiró y su tono ahora sonaba triste —es demasiado bueno para su propio mal, y eso es su mayor cualidad pero también su peor maldición.
—¿Cómo podría ser eso una maldición?
—Cuando le juega en contra sí . Siempre ha sentido mucho más fuerte que la mayoría, cuando está triste siente que su mundo se hace pedazos y cuando está feliz, es simplemente radiante.
—Lo es —no era una pregunta, era una afirmación absoluta.
—Pero desde que está con Mike, —negó —esa parte de él casi desapareció hasta... hasta que lo vi reír; contigo —alzó una ceja cuando fijo su vista en él —Harry ha vuelto a sonreír. Lo veo tan concentrado en el jardín , él ama sus flores pero, desde hace mucho no lo veía con tanto esmero. Él lleva mucho tiempo visitándome ¿sabes? y cuando sugerí que el jardín no tenía flores, él solo comenzó a traer un ramo para mi habitación, pero tú le insistes y ahí está —señaló hacia donde se encontraba el rizado terminando la parte del jardín que faltaba — creando... Tú lo haces reír, tú quien quiera que seas o qué te propongas, —se acercó un poco a su oído y susurró lo último —todavía no sé qué escondes pero; quiero que lo ayudes a brillar de nuevo.
Un escalofrío recorrió su cuerpo y la piel erizada se acompañó de la sensación de esperanza abrumadora y miedo, todo junto envolviéndolo.
—Elizabeth, yo...
—Ahora no cariño, ve con él.
Louis tenía el corazón acelerado, las palabras de Elizabeth le hicieron tambalear por un momento. Ella era una mujer muy inteligente y observadora, varios días atrás comenzó a notar cómo Arthur cambiaba su pose al caminar, a veces muy encorvado y otras hasta corría, la fuerza con la que tiraba de Richard llevándolo por todos lados y ese brillo en sus ojos, algo no cuadraba en aquel hombre y ella solo esperaba que todo tuviera una explicación convincente.
Cuando Louis llegó hasta el muchacho, lo notó de nuevo triste, cabizbajo. Un Harry triste era una punzada en el corazón de Louis.
Le habló con una mezcla de cariño y cansancio en su voz, Louis estaba a la vera del camino en la vida de Harry sin poder hacer más por él y por un instante sintió que esto era todo a lo que tenía derecho; contemplar cómo el hombre junto a él se escondía haciéndose pequeño. permanecieron en silencio después de sentir que no había intenciones de hablar por parte del rizado. Así que Louis haría el trabajo por ambos.
—¿Has ido a la feria Harry? —sorprendió con el tema pero este lo agradeció.
—Sí, hace años ¿por qué?
—Una vez fui ¿sabes? Y yo quería subir a la noria porque la vista sería maravillosa pero no me alcanzaba —sonrió con nostalgia y siguió— tuve que subir a una estúpida barca que no llegaba ni a dos metros de alto, era todo para lo que me alcanzaba y me sentí terrible pero; trabajé y la siguiente vez-
—¿Subiste a la noria?
—Puedes creerlo rizado, valió la pena cada maldito segundo, cada maldito centavo invertido —lo miró — Con el amor pasa igual ¿sabes? Tienes la pareja para la que crees que te alcanza.
—¿Crees que elegí mal? —lo miró con el ceño fruncido y un tinte rojo en la voz — ¡que me estoy conformando?!
—Dímelo tú Harry, tú le enseñas a los demás cómo debes ser amado así que, dímelo tú. ¿eres amado correctamente?
—¿A qué te refieres? ¡Crees que —Harry ya sentía el nudo formándose en su garganta, acribillando por dentro —que no merezco a Mike? ¿Que me alcanza para algo más? Él es mucho para mí!
—¡¿Él te convenció de eso? Porque es una mierda Harry. Tú mereces todo el jodido universo... y me aterra pensar que te estés conformando porqu-
—¡No todos podemos tener un cuento de hadas Arthur, este es el mundo real!
—Por supuesto que todos merecen una puta historia de amor! ¡Tú más que nadie!
—¡Yo tengo mi propia maldita historia! no es perfecta, pero es lo que es y soy inmensamente feliz con él —sus gritos no ahogaron el dolor de su voz —él me quiere, a su manera y yo estoy bien con eso.
—No , no lo estás.
—Es la vida que me tocó —
Louis resopló al escucharlo y se agachó cerca del montículo de tierra.
—La cosa es que —trazó una línea en la tierra con su dedo —esta es la vida que crees que te tocó pero si cruzas esta línea, encontrarás la vida que quieres, esa que está después del miedo. Sé que el miedo limita y por eso corres hacia atrás pero ahí no eres feliz.
—Soy muy feliz Arthur, mucho.
—¿Y por qué tus ojos no brillan? —intentó mirarlo pero el rizado lo esquivó —un consejo que me dió mi padre fue este, "no tengas una relación con alguien que no te hace brillar". No deberías desperdiciar tu vida con alguien empeñado en esconder tu luz, incluso de ti mismo, envejecer viene rápido Harry, cuando menos lo imagines estarás con arrugas y ojalá solo sean en la piel y no en el corazón. No quisiera que estés solo.
—No lo estoy, tengo a mi Nonna y... tengo a Mike.
—¿En serio lo crees? Porque aunque digas que él está, aun así te sientes solo, entonces quizá él no-
—Él no es así, él me quiere, lo sé... es solo que a veces está cansado y yo lo hago enojar porque le pido demasiado.
—¿Qué significa demasiado?
—Y-yo... a veces él solo quiere descansar y yo quiero... no lo sé... o él quiere ir de fiesta con sus amigos y yo quiero que se quede en casa un poco más y...—estaba desesperado intentando convencerlo cuando ni él mismo creía en esas palabras —a veces yo quiero tomar su mano y sé cuánto le molesta... —parpadeaba con rapidez para evitar llorar, su voz subía un poco más a medida que su garganta se cerraba por las emociones contenidas —por eso dejé de hacerlo y... dejé de escribir y de llamar porque... t-tan solo quería saber de su día y- solo ¡soy un fastidio demandante!
Se desplomó. Harry dejó salir un poco de ese veneno que le carcomía su interior, que quemaba con dolor y rabia. Louis se apresuró a su lado, extendió su mano para tocarlo cuando notó un gesto incómodo. Lo había tocado sutilmente antes pero esta era la primera vez que Harry se resistió levemente.
—Hey, no es así...Harry escúchame —él se soltó y Louis no insistió. Retiró su mano rápidamente como si esta estuviera cubierta de espinos que lastimaban.
—Era ¿demasiado? —le recriminó —Yo, tal vez... ¿he pedido mucho?
—No. —tenía un tono acerado en su voz, y con la firmeza de la convicción continuó —No pediste demasiado Harry, solo se lo pediste a la persona equivocada.
—¡Y tú qué sabes Arthur! —se levantó y caminó dos pasos pero de inmediato avanzó para encararlo —¿Eh? ¡Dime qué sabes! ¡Eres un hombre solo en un lugar triste como este, estás tan jodido como yo!
—Nunca he dicho que no lo estoy. Pero ahora eres tú quien me importa Harry, porque quiero que estés bien y no lo estás, justo ahora no lo estás.
—¿Tú qué sabes? Que te haya contado mi vida no significa q seas parte de ella —sentenció mientras se alejaba y Louis sin proponérselo le tomó del brazo sin ejercer demasiada fuerza y aquel gesto de incomodidad apareció de nuevo.
Entre ellos habían existido leves roces, el contacto físico en su más inocente expresión y Harry jamás se había sentido incómodo, Louis no lo habría permitido.
Estaba a punto de disculparse, pero su vista se posó en aquella piel antes blanquecina y lo que vio en ella le dolió con furia.
—¡¿Qué- Harry qué... ¡qué te pasó?! ¿Fue él?
—¡No! ¡suéltame Arthur! No quiero lastimarte —sus manos formaron una barrera para impedir que el otro se acercara.
—Harry por favor. Si lo permites no eres víctima, eres cómplice.
—Estás equivocado, tú no sabes nada, no me conoces, no lo conoces. ¡Él me ama!
La sensación de tener cientos de piedras golpeando su pecho desde dentro era abrumadora, Mike casi nunca lo tocaba pero esta era la segunda vez que sucedía y la huella de sus dedos en el brazo de Harry se convirtieron en marcas que esta vez no pudo ocultar y verse descubierto estaba cortando las únicas cuerdas que lo mantenían en tierra.
Louis lo abrazó. Con una delicadeza le rodeó los hombros y lo acunó en su pecho sin notar cómo Harry se guardaba el dolor de la piel en su espalda amoratada. La angustia se arremolinaba con tal intensidad que era difícil respirar.
—Nadie daña lo que ama. El amor, Harry; el amor siempre te hace una mejor persona.
Harry no dijo nada, se mantuvo solo escuchando palabras de afecto sincero y Louis rezó para que surtieran efecto.
Louis entendía su silencio y sus palabras con cada punto, comprendía cada expresión de dolor y lo fuerte que estaban rompiendo a Harry, lo mucho que le costaría levantarse cuando ya llevaba en el suelo mucho tiempo.
—Tienes que dejarlo Harry, te está haciendo daño.
—No puedo dejarlo.
—¿Qué dices? Claro que puedes, puedes hacer cualquier cosa Harry. ¿Por qué dices eso?
—Porque no creo que nadie más pueda amarme.
¡A la mierda! Pensó Louis y sin dar tiempo al razonamiento llevó su mano derecha para arrancar la prótesis de su rostro al momento de decir:
—¡Oh Harry! No es así, déjame demostrarte lo equivocado que estás porque justo ahora sé de alguien qu-
Su discurso se vio interrumpido cuando el teléfono de Harry comenzó a sonar y por instinto respondió. Louis alcanzó a escuchar los gritos de su novio, Harry ya estaba corriendo, sin saber que esta vez el encuentro con un muy enojado Mike le dejaría peores huellas.
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"Ámate mucho, ámate más cuando te sientas triste, confundidx o solx... el amor propio te salvará".
Maki <3
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