Chào các bạn! Vì nhiều lý do từ nay Truyen2U chính thức đổi tên là Truyen247.Pro. Mong các bạn tiếp tục ủng hộ truy cập tên miền mới này nhé! Mãi yêu... ♥

Capítulo 23

Carol se encuentra en el patio fumando. Cierro la puerta y me dirijo al salón, avisando de que la pizza ya está aquí. Veo como inhala la última calada de su cigarrillo y lo apaga, mientras exhala el humo. Cierra la ventana y entra volviendo a su sitio.

Dejo la pizza sobre la mesa y solo puedo decir que esto huele demasiado bien para ser real. Ella también lo huele, y dice exactamente las mismas palabras que mi mente acaba de decir. Abro la caja y los ojos empiezan a brillar por la delicia que vemos.

Cuando nos damos cuenta de que así no se come y que esto solo nos aumentará el hambre, procedo a partirla. Le sirvo un trozo, antes de servirme a mí.

—Hmmm... ¡Qué rico! —dice con el primer trozo en la boca.

—Me alegra. Voy a probarla yo. —Sonrío. Se nota que el aire fresco le ha sentado bien— ¡Qué buena está!

—Muchas gracias, por todo —agradece, dándole otro bocado.

—No he hecho nada que no haría por una mujer tan bella como tú —le aseguro, dejando un momento mi trozo sobre el plato, para servir un poco de gaseosa en mi vaso y en el de ella.

—¿Te parezco guapa, de verdad? 

—Claro que sí ¿Por qué lo dudas? —Cierro la botella después de servir—. Muchas mujeres te tendrá envidia.

—No sé. —duda—. Suelo pensar que la belleza está en el interior.

—Yo pienso que una cara bonita vale lo suyo, pero no tanto como la belleza interior —suelto. Doy un sorbo y luego sigo comiendo—. ¿De qué sirve tener un cuerpo hermoso, si luego no tienes corazón? 

—Tienes razón —Da otro bocado a su trozo.

—Te conozco poco, pero sé que tratas de ayudar a otras personas y por eso pienso, que además de ser preciosa por fuera, por dentro lo eres más.

—Me halaga que opines eso de mí. —dice tímida—. Yo opino que eres un chico inteligente, además de buena persona.

—Muchas gracias. —Sonrío tímido yo también. No esperaba que me fuera halagar y menos que piense eso de mí.

La cena continua con una conversación tranquila. Carol se muestra tal cual es, no con el papel de una mujer empoderada y agobiada. Creo que echa de menos esta versión de ella misma, la que me está permitiendo conocer ahora mismo.

Cuando todos los trozos de pizza se encuentran en nuestro estómago, trasportamos los utensilios utilizados y la caja de cartón en la que venía a la cocina. Ella se ofrece para llevar algunas de las cosas, lo que me resta una vuelta de más.

Ya todo en la cocina, nos acomodamos en el sofá en busca de una película.

—¡Cuanto tiempo sin hacer esto! —Suspira, feliz.

—¿El qué?

—Esto. Una noche tranquila con un plan chill. —Se pone cómoda en el sofá—. No recuerdo cuando fue la última vez que hice algo parecido.

—Ya veo que no os tomáis ningún descanso —Toco los botones necesarios para adentrarnos en una de las aplicaciones de la tele para elegir una película.

—¿Nosotras? La palabra descanso no existe.

—¿No descansáis? —La miro sorprendido.

—Solo para dormir y comer. —responde, dirigiendo su mirada a la mía—. Es lo que pasa cuando eres una de las dueñas de un club nocturno. —Trata de convencerme de que es lo normal.

—¿Y eso te hace feliz?

—Feliz o no, es mi deber. Empecé esto con ellas y ahora no las puedo abandonar. —Su respuesta suena tan dolorosa que me ha hecho daño al escucharla. 

—Sois un equipo, pero tu no eres feliz —le explico para que entre en razón—. Si no lo eres deberías hablarlo con ellas, seguro que lo comprenderán.

—¿Para qué?

—Para encontrar una solución.

—No hay solución —zanja, desviando su mirada.

—Eso no lo sabrás hasta que lo intentes. —Dejo caer un pequeño consejo. Desvío la vista a la televisión y paso por diferentes títulos.

—Esa tiene que estar bien. —Señala al ver una película de su interés.

—¿Te gusta la comedia? —pregunto interesado en conocerla un poco más.

—Sí ¿Y a ti?

—También —le digo sonriente—. Es una buena opción, me gusta.

—¿Ya la has visto? —Me mira curiosa.

—Sí, es una buena película —confirmo.

—¿No te molesta verla? —duda preocupada.

—¿Por qué me iba a molestar? —Le devuelvo la interrogativa—. Además, hoy es tu noche, tu decides. —Se me ocurre decir, después de ser consciente de que no tiene ni tiempo para respirar.

Ella responde con una sonrisa y le doy play a la película. Durante el largometraje, me fijo más en como se siente Carol y de su vida, en vez de la historia que representan cada escena, pero ella disfruta. Cuando ella ríe, yo también lo hago, para que no se dé cuenta de que estoy distraído.

En un momento que me despisto de ella para beber un poco de mi vaso, se apoya sobre mi hombro, poniéndose cómoda en él. Poco más tarde, rompo esta posición para pasar mi brazo sobre los suyos. A ella le parece gustarle.

Carol sigue concentrada en la película, mientras yo disfruto de su presencia real, porque esto no forma parte de mi imaginación, esto es real. Juego con su cabello rizado con mis dedos. No le disgusta, así que continuo durante un buen rato jugando con él hasta que la película llega a los créditos finales.

—¡Ha estado super bien! —habla feliz—. Me ha encantado como la chica entra en su primer día de clase.

—Me alegra que te haya gustado. —Sonrío. Verla así hace que sienta que estoy en el mejor día de mi vida.

—Y cuando casi el chico la atropella con su bici. —Ríe—. Eso estuve super gracioso.

—Sí, es una de las mejores escenas de la película —comento, riéndome también.

—Ojalá tener más noches como esta.

—No digas ojalá. Ya sabes donde está mi casa, puedes venir siempre que quieras —le aseguro, que las puertas de mi casa siempre estarán abiertas.

—Si por mí fuera, vendría todas las noches —dice, fantasiosa. Puesto como tiene su vida no se lo puede permitir, pero ojalá pudiera.

—¿Puedo preguntarte como es tu día a día? —interrogo con la seriedad que requiere el asunto.

—Mi día a día empieza a las nueve de la mañana para acudir a diferentes reuniones o hacer algunas tareas pendientes fuera del burdel. Después de almorzar, me pongo con los números del burdel y gestiono el material que tenemos. Y cuando llega la noche pongo orden o atiendo a clientes, terminando mi jornada a las cuatro de la noche.

—¿Con atender al cliente te refieres a...? —No termino de formular la frase porque no pretendo ofender a nadie.

—Si te refieres a acostarme con alguien. La respuesta es sí —confirma sin tapujos, pero sí un poco de agotamiento. Supongo que no es fácil lidiar con hombres que solo ven a las mujeres como un trozo de carne.

—¿Qué es lo que cambiarias en tu vida? —Mantengo mi mirada sobre la suya. Me gusta esta conexión que crean nuestras miradas.

—Ahora mismo, lo cambiaría todo —responde sin pensar—. Estoy cansada del burdel y de todo lo que hacemos, pero sobre todo de poner buena cara a todo el mundo.

—Pues no lo hagas.

—No puedo. —Sonríe. Mirándome como un niño inocente—. Es parte del trabajo.

—Pero no te da la felicidad —manifiesto con un poco de rabia— ¿Tú quieres levantarte temprano cada mañana para asistir reuniones y luego en la noche estar con hombres?

—No —niega como una niña pequeña.





Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro