★﹕capítulo 17

Siempre tuvo temor hacia su padre y más ahora que estaba en su papel de líder. Entre todos los alfas él era el único de dieciséis años escuchando el mandató del gran alfa Lee Kangdae, su voz firme le hacía erizar la piel y la forma de que si algo simplemente fallara iban a recibir un castigo. Lamentablemente esa noche Minho cometió un error bastante grande y fue castigado de la peor manera hasta hacerlo sangrar y gritar del dolor, si madre no podía meterse en ello porque al igual que a él sentía temor y solamente miraba como su cachorro estaba siendo "corregido" por su padre.
Minho en ese mismo momento sintió una rabia contra su padre que lo único que quería era destrozarlo, sabía bien que no tenía la culpa pero el mismo alfa le hizo creer que sí, y como para deshacer aquel coraje en la siguiente misión le rebato la vida a tres alfas enemigas estando aún así lastimado por los golpes de su progenitor. Su padre lo felicitó pero sentía la rabia aún en sus venas.
—Lo único que hago es hacerte un hombre y no un puto inservible.
No dijo nada, solo quería deshacerlo.
Y aún recuerda bien el enojo y la rabia que sintió cuando su padre le hirió de manera violenta y ese mismo sentimiento se estaba manifestando en esta emboscada, dejó de una buena vez soltar todo aquello y comenzar con la verdadera masacre. La adrenalina hacía que su corazón se acelerara tan rápidamente y sus manos temblaban, la garganta la tenía tan seca que al tragar saliva le ardía, y no podía negar que comenzaba a sentirse tan casando pero la necesidad de terminar esto era su prioridad.
Era más de un grupo de alfas completamente rodeándolos con armas largas, y por primera ocasión sintió temor y no por su vida sino por no poder cumplirle la promesa a Jisung. Las municiones de otras de sus armas se habían terminado y la única que le quedaban era la que estaba usando, sus hombres solamente quedaban Seungmin, Chan, Changbin y Hyunjin más otros dos alfas solamente. No se iba a dar por vencido tan rápido, pero para sus amigos era ya imposible, se esparcieron para poder hacer lo posible en deshacerse de ellos pero entre más disparaba se estaba quedando sin nada. Escondido en una pared suspiro mirando al cielo, maldijo toda la mierda que le estaba pasando y pidió fuerzas, dándose cuenta que solo tenía una bala decidió sacrificarla. Saliendo del escondite disparó pero uno fue más listo disparándose en el brazo derecho y otro en la pierna, escucha a lo lejos como gritan su nombre pero es demasiado tarde, cae de rodillas sintiendo su cuerpo adormilado y pesado, de poco en poco va perdiendo el conocimiento y no sabe más de nada.
El alfa a desaparecido de Corea del Sur.
Sus amigos han perdido todo el rastro de él desde esa emboscada haciéndose un mes entero de búsqueda. No hay ningún rastro, es como si él nunca hubiera existido e incluso el mismo gobierno se dio cuenta que el mafioso más buscado había desaparecido.
Lo que no estaban enterados es que Minho estaba encerrado en una bodega abandonada, estaba encadenado con los brazos abiertos de rodillas con heridas en su rostro y con el cuerpo adolorido, no soportaba más estar en esa posición sintiendo sus rodillas arder.
Cuando llego ahí por primera vez fue despertado por agua helada que cayó desde su rostro hasta empaparlo en todo su cuerpo, abrió los ojos de golpe desorientando varios alfas lo observaban y entre las sobras apareció uno en específico. Y en cuanto escucho su voz la rabia se apoderó de él luchando de romper las cadenas pero era algo muy imposible.
—Bienvenido a Londres, Lee Know. Debo agradecerte infinitamente por haber traído hasta aquí a mi omega, me ahorraste muchísimo el trabajo.
Yeonjun sonrió sintiendo la satisfacción de ver a Minho en ese estado.
—Eres un maldito hijo de perra, si llegas a tocar a mi omega juro por lo más sagrado que tengo que te voy a despedazar.
Este carcajea y chasquea los dedos, dos alfas sostienen a Minho y comienzan a golpearlo, en cuanto terminan lo toman del cabello para hacer que mire a Yeonjun.
—Me causas tanta gracia, antes te sentías el gran alfa Lee Know el más grande mafioso de todo Corea, y ahora mírate eres un jodido mediocre que no tiene absolutamente nada, por si no lo sabes yo mande a cada grupo para hacer que toda tu mercancía y puntos de venta pasen a ser mías. Yo fui quien mando a cada grupo a quitarte esa maldita paz. Ahora soy mucho más poderoso que tú, así que el único que saldrá muerto serás tú.
—Te vas arrepentir.
—Di lo que quieras, no es importante para mí— se acomoda el saco negro que lleva puesto y endereza su postura—. Lo que realmente me importa es Jisung y MI cachorro, que por cierto deja de tomarte la libertad de llamarlo tu hijo porque no lo es.
—Es mi hijo porque yo si sé ser un buen padre y un buen alfa.
Hace una nueva señal y uno de ellos acerca un artefacto hacia su costilla dándole toques eléctricos hasta hacerlo retorcer y gritar del dolor.
—Que te quede muy claro esto, Jisung es mío lleva mi marca y estará a mi lado hasta el día en que se muera. Por eso te traje aquí porque quiero que mi omega vea el gran espectáculo que haré cuando me deshaga de ti y sé de cuenta lo que puedo hacer por amor.
Minho no podía expresar nada más por el dolor que le provocó los choques eléctricos, temió tanto por la seguridad de ellos dos, temió porque Jisung viera como ese maldito le arrebatara la vida, temía por el futuro de Jeongin porque sabía bastante bien que Yeonjun lo metería a la mafia pero también temía por si él se declara omega como lo trataría. No podía hacer nada, todo estaba jodido.

Hace ya un mes que ha sentido algo extraño en su pecho, que incluso no lo deja ni trabajar ni dormir, todo el tiempo está pensando en Minho y en su bienestar pero cada vez que lo hace ese dolor en el pecho se hace un poco insoportable. Sin embargo, no se deja decaer para estar bien por Jeongin y por su diminuto bebé que está en su vientre, todas las noches reza por Minho y no puede evitar llorar y decirle que lo ama con toda su alma. Lo único que puede distraerlo es su trabajo, aunque es imposible no pensar en algo porque siempre está de un lado a otro atendiendo a los clientes y llevar su comida a la mesa. Aun recuerda los primeros días siendo bastante estresantes y más estar preocupado por su cachorro, pero ahora que conoce a Melissa una bonita omega que cuida bastante bien a Jeongin hace que toda esa preocupación se vaya tan rápido, lo único que se concentra es atender las órdenes.
—¿Y qué tal vas con tu embarazo?— pregunta una omega llamada Lottie, Jisung sigue acomodando los trastes en el estante y sonríe.
—Va bastante bien, siento que es el embarazo más tranquilo— ríe.
—¿Y quién de los dos alfas que tienes como vecinos es el papá?— ahora la que pregunta es Danna.
Jisung deja de hacer sus cosas y la mira de manera desconcertada, ¿qué jodidos acaba de preguntar?
—¿Disculpa? Ni Boun ni Prem es el padre de mi hijo ellos solamente son mis amigos y además están en una relación, el padre de mi hijo es...
Callo por un momento, nuevamente el dolor en su pecho se hace presente pero trata de calmarse, no puede decirle así como si que su alfa es un mafioso más reconocido en todo Corea.
—, él está en Corea.
—¿Y como por que esta allá? ¿no se supone que debe estar a tu lado?— Lottie la mira extraño—, y por lo que veo no llevas su marca, ¿estás seguro que ese alfa no te...?
La omega la interrumpe de golpe.
—Basta con tus preguntas estúpidas, Danna, el alfa de Sung tendrá sus razones del porqué sigue en Corea o no sabemos con exactitud si por su trabajo está en su país natal y de vez en cuando toma tiempo para venir a verlo. Es asunto que no nos interesa.
Y deseo tanto que las palabras de Lottie se hicieran realidad, que Minho tuviera el tiempo de venir a visitarlo y que él se dedica a otra cosa y no ser un mafioso. Quiso llorar en ese mismo pero trato de aguantar, siguió en lo suyo mientras la alfa salía de ahí casi enojada.
—Sung, no le tomes importancia de todo lo que dijo aquella, solo tú sabes porque aún tu alfa no te a marcado o porque no está aquí. Estoy feliz que tu pequeño frijolito esté muy bien.
Con eso concluyó para salir de la cocina y seguir con su trabajo. Jisung suspiro dejando salir sus lágrimas y llorar en silencio, dejando que sus recuerdos perfectos con Minho lo abrazaran y visualizar sus besos y sus palabras.
—Te extraño mi amor, vuelve porque te necesito.
Susurró.
Él no tenía ni la más mínima idea que el alfa estaba en el mismo país pero a manos de su ex novio viviendo un infierno, uno muy enorme.

Varios hilos de sangre salía de la boca del alfa mirando hacia el piso, su cuerpo estaba bastante adolorido y no podía soportar los golpes en el rostro, en cuanto respiraba le ardía el pecho y las fuerzas que tenía se iban limitando. Yeonjun disfrutaba demasiado verlo tan vulnerable y destrozado, se arrodilla para verlo más de cerca levantando su rostro.
—En cuánto tenga a Jeongin en mi poder lo haré uno de los mafiosos más despiadados que me generara muchísimo más dinero de lo que yo pueda imaginar, pero tranquilo que Jisung no será impedimento para mí porque primero lo mato y haré que lo veas y después me desharé de ti, patrón.
Se levanta del suelo y suelta una patada en el estómago. Minho cierra los ojos tratando de que el dolor vaya desapareciendo y comienza a reírse, Yeonjun lo mira con el ceño fruncido.
—¿De qué mierda te ríes?
—Sigues siendo el mismo alfa pendejo que venía a mí de rodillas a que te diera la droga, que no solo estaba bajo mi sobra sino la de SeongHwa también. Solo te recuerdo que los putos sirvientes jamás se convierten en líderes y terminan tan mal.
—Soy mucho más que tú.
—Para ser más que yo te hace mucha falta, pobre pendejo no sabes en lo que te has metido. Solo que si llegas hacerle algo a Jisung voy hacer que el mismo diablo te coma vivo.
Yeonjun solo rió burlesco pero eso no quito que se sintiera verdaderamente intimidado, sabía que Minho no podía hacerle nada estando en esa posición pero aún así pidió ser vigilado. El plan ya estaba hecho, ahora faltaba el paso dos: Han Jeongin.

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