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Ganar o Morir

La historia me pertenece, los personajes(algunos), por otro lado, pertenecen a Masashi Kishimoto.

LA UNIÓN

Capitulo III

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Nunca sabes lo fuerte que eres, hasta que ser fuerte es tu única opción.

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GANAR O MORIR

Naruto observó a su Kyubi, estaba en estado cachorro, sentado tranquilamente en la mesa de espera. Hacía un giro que él no salía de su interior, pero le alegraba ver qué por lo menos intentaría ayudarlo con su nueva futura compañera. Se rascó distraídamente la oreja donde pusieron la actualización con el idioma de las hembras. Siguió caminado, concentrado y perdido en sus pensamientos.

Ésta sería la primera terrícola que él vería y de verdad esperaba que tuviera más fuerza de la que aparentaba. No quería juzgar por las apariencias, como las Ais, era pequeñitas pero feroces con sus pequeños y afilados colmillos venenosos. Tal vez, cuando se ponía en modo de batalla su piel se endurecía o le salían púas venenosas. Por ejemplo, sin ir muy lejos, Sakura era una hembra de clan, delicada y hermosa como una gema, pero tenía una fuerza descomunal, lograba hacer cráteres en el suelo y matar un Scual* ella sola.

Volvió a observar a el Kyubi, no podía entender que estuviera tan tranquilo. Él sabía tan bien como Naruto que si fallaban en ésta Unión no habría vuelta atrás. Sería desterrado del clan Uzumaki, su Yaya ya le había advertido. Dijo que sería enviado a Remolino, el planeta del clan de su Yeye. El clan Namikaze era sumiso, hombres y mujeres que fueron criados para servir y Naruto no podía verse en un clan así. Además estaba el hecho que sería castrado químicamente, no le importaba no tener que aguantar ese dolor horrible, pero su grande dolor sería no dejar aunque sea una descendencia.

Se tensó cuando la puerta se abrió con un siseo. Le estaba dando la espalda a la apertura, pero observó como su Kyubi se paraba en sus cuatro patas. Sus nueve colas se agitaron furiosamente y mostró los colmillos con un gruñido. Miró sobre su hombro cuando otro gruñido se escuchó a su espalda, buscando la fuente.

Los ojos no eran blancos como lo había pensado, era una combinación de colores que jamás había visto, grises con matices casi violetas que hicieron que su boca se abriera levemente. La cerró de golpe al ver qué la pequeña hembra le frunció el ceño a su Kyubi, que seguía gruñendo. Esos ojos extraños se fijaron en él y lo miró (a él) de forma reprobatoria.

— Deberías entrenar mejor a tu... Mascota.

Su boca volvió a abrirse, en estado catatónico. Ella... Ella acaba de ... ¿Orde...narme? La cerró formando una línea fina y tensa,está hembra, al menos tiene coraje. Se volteó para poder mirarla de frente, dejó que su Kyubi gruña más fuerte, sin reprimirlo ni castigarlo. Después de todo, él sólo actúa como fue criado. Listo por si es una amenaza, ninguno conocía a la especie de esa hembra y ante todo estaba la seguridad de su «recipiente».

Naruto la observó, sin inmutarse por su gesto de desaprobación al no reprender a su Kyubi. Ella hace un pequeño ruido de arrullo y su violento y furioso Kyubi se detiene, igual que el gruñido que provenía de la extraña bolsa que lleva colgada de su hombro. Naruto parpadeó al darse cuenta que hasta él se había relajado, pero su cuerpo se volvió a tensar cuando metió las manos en el, sacando lentamente a la pequeña cría negra.

La criatura mostró unos pequeñísimos colmillos afilados en su boca partida, se preguntó si largaba veneno y cubrió a su Kyubi de puro reflejo. Cuando estaba en estado de cachorro no tenía la ferocidad de cuando estaba en su estado adulto y era más vulnerable. La cosa peluda abrió sus brillantes ojos grises cuando lo vió a él y dejó de hacer el ruido amenazante.

Miró a la dueña con ojos entrecerrados.

— Saludos—, gruñó— mí nombre es Naruto del clan Uzumaki. Segundo de la gran Kushina-Kya y Minato-Kyu. Originario de Konoha.

Acompañó a sus palabras con una reverencia de cabeza, puede que la hembra no sea Konohagakure, o de alguna raza que conociera, pero él le daría respeto de una futura compañera. Ella apretó un poco más a su guardiana en su pecho.

— Saludos—, dijo dudando para después carraspear y continuar con más firmeza—. Mí nombre es Hinata... Umm... Del clan Hyūga—. Ella parpadeó cuando Naruto alzó las cejas por más información—. Eem.. ¿Primera del gran honorable Hiashi?

Naruto ocultó su sonrisa cuando ella terminó en forma de pregunta. Dejando pasar el desliz, decidió que ya era suficiente de protocolo y sonrió abiertamente a la hembra.

— Es un honor, futura compañera Hinata.

Hinata parpadeó, ahora que el hombre(extraterrestre) sonreía le veía más parecido a un hombre(terrestre). Tenía leves diferencia, se dió cuenta ahora que podía observarlo más detenidamente. Sus rasgos eran afilados, fuertes, masculinos, su nariz no era muy pronunciada como un humano. Sus pómulos altivos, tres marcas de bigotes en sus mejillas, pero no tenía rastro de barba en su mentón anguloso. El cabello rubio dorado, en punta y rapado a los costados, era brilloso y parecía sedoso al tacto.

Hinata tragó saliva cuando su mirada siguió bajando por su cuerpo. Era un hombre enorme, nunca había visto a alguien tan alto y se sintió una adolescente más que una mujer. Era musculoso, como esos hombres que van al gimnasio todo el tiempo, pero sin las drogas, pensó distraídamente. Y no ayudaba el echo que estuviera con una especie de camisa ajustada y naranja. Era como un letrero lumínico, no podía apartar la mirada de su pecho.

Cuando pudo recuperarse, subió la mirada a su rostro de nuevo. Sintió su cara caliente cuando él le sonreía burlón. Él sabía que era atractivo y no le molestaba la mirada que Hinata le había dado.

Hinata apretó los dientes, lo único que no quería era terminar con un narciso extraterrestre, pero tendría que lidiar con él hasta que terminará.

— Lamento decir que no es recíproco— contestó alzando una ceja.

Naruto parpadeó.

— Deberías sentirlo, soy de un clan muy poderoso y puedo asegurarte que ganaremos ésta Unión.

Hinata se rió sin humor.

— Mira, hablemos a calzón quitado—. Naruto la miró sin comprender, hasta que se encogió de hombros y levantó su camiseta dejándolo con el torso desnudo. Hinata jadeó— ¿Qué haces?— casi chilló.

El rubio se detuvo, justo cuando sus manos iban a la sujeción de sus pantalones.

— Dijiste que deseas hablar sin vestimenta de por medio, eso estoy hacien...

Hinata lo miró con la boca abierta, el extraterrestres la tomaba muy literal.

—¡Lo decía en sentido figurado!— se volteó, roja como un tomate.

Ella no era una mujer inexperta con el sexo masculino, pero su increíble pecho era algo que no había visto nunca. Tenía más músculos de los que alguna vez habría visto.

—Oye, no está mal para la vista...— susurró Hime.

—¡Cállate!— le dijo Hinata entre dientes.

Aunque una voz en su cabeza le decía exactamente lo mismo, hizo oídos sordos. Espero unos minutos a qué su corazón se normalizará y miró sobre su hombro para encontrar a Naruto otra vez vestido, sentado en la mesa a un lado de la extraña criatura que parecía un zorro, sólo que con más colas. El extraterrestres la miraba algo confundido, mientras que él pequeño zorro tenía una expresión de desinterés.

Hinata carraspeó al volverse.

— Lo que quería decir—, resaltó—, era que hablemos sin mentiras. A mí me sacaron,secuestraron, de mí planeta y mí propósito es volver. No participar de ésta estúpida unión. Iba a volver, hasta que llegaste y me elegiste y ahora tengo que participar, pero debo asegurarte que NO quiero casarme ni tener bebés. ¿E sido clara?

— Si tu propósito es hablar sin engaños, déjame aclararte algunas cosas—. Él se puso cómodo, y miró sus uñas sin interés—. Las mujeres que llegan a la Selección son contadas, por eso se toma prospectos de otros planetas. La ley del Consejo PUI* aprueba la extracción de hembras con planetas pocos desarrollados, mientras no sea para esclavitud. Ahora bien, era imposible que nadie te eligiera este giro—, Naruto la miró de arriba a abajo—. Aunque no eras demasiado deseada si quedaste a último lugar.

Hinata se sintió ofendida.

—¡No me interesa ser deseada por nadie! No tendrías que haberme elegido—. Hinata avanzó un paso, enojada y decidida a desquitarse con el extraterrestre que tenía al frente—. Este asunto es tan machista y retrógrado. ¿Alguna vez alguien se detuvo a preguntarle a estás"hembras"si querían participar? ¿O simplemente lo dan por hecho? En mí planeta, puede que no estemos tan avanzados en la tecnología espacial. Pero la mujer tiene voz y voto. Decide lo que quiere para su vida. ¡ Los únicos atrasados son ustedes!— terminó apuntando su dedo índice a él.

Hinata respiró profundo después de el principio de su descargo y levantó el mentón cuando Naruto apretó tan fuerte los gruesos labios que sólo se veía una fina línea.

—¡No soy un objeto! ¡No soy un recipiente para incubar crías!

— Hinata...—susurró Hime al ver cómo el macho se ponía tensó cuando ella daba un paso más a él, pero su dueña estaba tan perdida en su discurso que no se detuvo ni se dió cuenta de la energía que expulsaba el extraterrestre sentado en la mesa.

— La mujer merece decidir cuando quiere quedarse embarazada y a qué hombre elegir. ¿Cómo es eso que nos hagan pasear en una habitación para que los hombres nos vean? ¿Eligiendo acorde a sus gustos o necesidades? ¿Cómo te sentirías si te pasearan y te eligieran de esa forma? ¡Yo no me siento honrada! Me sentí como una vaca al matadero.

Hinata respiró agitada y colorada de furia, se detuvo a ver si había proporcionado algo de sentido a la cabeza de ese hombre que estaba frente a ella. Se sorprendió al recibir una sonrisa de él, pero rápidamente se puso furiosa de nuevo.

—¿De que demonios te ríes?

Naruto comenzó a reír, ya sin poder aguantar el regocijo que brotaba de él. Su futura compañera tenía un fuego interior que le sorprendió que cabiera en su pequeño cuerpo.

—¡Esto no es gracioso!— se quejó golpeando un pie en el suelo.

— Lo siento, pequeña—, pidió mientras intentaba ocultar su alegría. Era un asunto serio para ella y quería respetarla.

— No haz entendido nada de lo que te dije ¿No? Te lo diré simplemente, para que pueda procesarlo tu mente de frijol. NO quiero casarme, NO quiero bebés, No participaré en esta "unión", o lo que sea. Volveré a casa, y vete preparando para perder está competencia estúpida.

Naruto se puso severo de repente, separando su cuerpo de la mesa.

— No puedes hacer eso...

— ¿A si? Pues siéntate y ve el espectáculo, perderé en la primera amigo.

Naruto se movió tan rápido, que ni Hinata ni Hime lo vieron venir. La tomó de los brazos, y en un segundo estaba frente a ella. Hinata se asustó tanto que soltó a Hime y está saltó, alejándose de él.

—¡No lo entiendes!

Hime gruñó y corrió hacia el extraterrestre que había agarrado a Hinata. Pero antes de que llegará a él, el zorro se puso en su camino.

—¡Aléjate de ella!—gritó al macho para bajar la mirada al animal frente a ella—. Muévete zorro idiota.

El Kyubi gruñó, mostrando los colmillos, un acto obvio de que no lo provocará o si no los usaría con ella.

—¡Suélteme!— Hinata se recuperó de la sorpresa y quiso deshacerse de él, pero la mantenía con un agarre fuerte pero sin lastimarla.

—¡Podrías dejar de hablar! Escúchame por unos instantes, deja de parlotear—. Naruto respiró su miedo, era tan fuerte que podía sentirlo en su paladar. Era asfixiante. — No te haré daño, pequeña—, suavizó su voz, no queriendo que le temiera—. Sólo quiero explicarte algo, es importante que entiendas ésto. No. Podemos. Perder—. Recalcó.

Hinata lo miró ceñuda.

— Yo no puedo perder por honor. Caerá la deshonra en mí clan si no gano está Unión.— Aclaró paciente—. Pero lo más importante es que tú no puedes perder...

—¿Por qué no?— le interrumpió confundida y enfadada por no poder librarse de él.

— La única manera que tienes de irte de aquí es muriendo. Nunca te devolverán a tu planeta...

—¡Eso no es verdad!— Hinata respiró fuerte, no quería creerle, pero en lo profundo de su mirada clara y celeste como el cielo de la tierra, vió sinceridad y preocupación. Su corazón palpitó dolorosamente—. La reptiliana me lo dijo. ¡Dijo que me devolvería!

Una sonrisa triste se asomó en las facciones del hombre que la sostenía.

— Lo siento pequeña, llevarán tu cuerpo sin vida si mueres en las pruebas de la Unión.

Hinata sintió que sus piernas perdían fuerza y hubiera caído si Naruto no la hubiera estado sosteniendo. Sus ojos picaron y perdió temporalmente las vista cuando se atestaron con lágrimas. Parpadeó, queriendo aclarar su visión, su mirada buscando a su gata. Hime la miraba con ojos enormes, asustados, recelosos y preocupados. Ella negó con la cabeza.

— Me estás mintiendo, eso no es...

— Escúchame—, Naruto la sacudió un poco, para que le mirará—. Debes tranquilizarte, entiendo que no entiendas la cultura, yo tampoco puedo entender la mayoría de lo que dijiste. Pero créeme cuando te digo, la hembra no puede sobrevivir a las pruebas si no tienen motivación. ¡Debes querer ganar con todas tus fuerzas!

Hinata se lo quedó mirando, sintiendo como la información se hundía en su interior. No podría volver a la tierra. Nunca. Jamás. Se quedaría en ese planeta para siempre. Si ella perdía, moriría. Si ella ganaba, terminaría con el hombre que estaba frente a ella.

«Macho extraterrestre» aclaró en su mente.

Se sintió lívida.

—Yooo...

— Está es mí segunda vez participando en la Unión. Te ayudaré— Naruto apretó sus brazos dónde la sostenía—. Ganaremos.

Naruto la sostuvo fuerte cuando las piernas de la hembra se aflojaron. Su piel había quedado muy blanca, sin color y sus párpados revolotearon como alas de Ais. La ayudo a sentarse en la mesa y apartó el pelo de su rostro. Ella no lo miraba, estaba como pérdida y él aprovecho para estudiarla más de cerca. Su cabello era fino y suave, como su piel. Era tan diferente y parecida a la vez...

— Tranquila pequeña...

Ella pareció poder reaccionar cuando habló. Se separó violentamente de él, a Naruto tomándolo por sorpresa.

—¡No me llames así!

Naruto frunció su ceño.

—Pero si...

—¡Sé que soy pequeña! Pero es porque eres un gigante—, sus mejillas se colorearon de un rosa muy bonito—. Más bien, cualquier humano parecería pequeño a tu lado. ¿Cuánto mides? ¡Ah! ¿A quién le importa?— Se contestó ella sola mientras empezaba a caminar de un lado a otro—. Puede que sea pequeña de estatura pero estoy acostumbrada a manejarme sola. ¡Soy una mujer independiente! No necesito un hombre y mucho menos un extraterrestre ¿Para qué o qué? Además ¿Cómo podríamos ser compatibles? Eso es imposible, somos razas diferentes. Ni siquiera los neanderthales pudieron reproducirse con los Homo sapiens. Es como cruzar un León con un Gato. O sea, ambos son felinos pero nunca tendrán crías, es simplemente biológicamente imposible. Obviamente algo está mal, muy mal con los que planearon esto.

Hinata se obligó a cerrar lo boca al darse cuenta que estaba divagando. Y se volteó para ver al alien que quería ser su pareja. Él la seguía mirando confundido, pero eso no ayudo a los nervios de Hinata, sólo lograron se crisparan más.

—¿Que hubiera pasado si yo hubiera tenido pareja en la tierra? ¿Si ya tuviera hijos? Ellos simplemente me tomaron, sin preguntar si quería venir. ¿Eso te parece correcto? Además ¿por qué lo hombres eligen? ¿Por qué no eligen las mujeres? ¿Acaso tienen algún derecho? Este consejo del que me dijiste ¿hay alguna mujer allí?

Hinata al fin se detuvo, esperando la respuesta de Naruto. Él sólo llego a parpadear sin saber qué quería que le contesté primero.

—¡Obvio que no!— Sus manos se alzaron como pidiendo paciencia al techo, Naruto miró con el ceño fruncido a la misma dirección—. El universo gobernado por hombres ¡Por eso están así!...

Hime intentó no reír, sabía que a Hinata le había agarrado un ataqué de discusión, generalmente le pasaba cada vez que visitaban al padre de su dueña. Ella observó la pequeña figura de su dueña, una mano en su cadera apuntando el dedo de la otra al gigante extraterrestre que la miraba asombrado y sin saber que hacer. La escena era tan cómica que le costó prestar atención a todo lo que Hinata decía. El otro abría la boca de vez en cuando, queriendo decir algo, pero ella no le permitía, siguiendo con su cháchara.

—¡Debería darles vergüenza! Una sociedad tan avanzada en tecnología con ideas tan misóginas. Machismo puro, pensé que si existían extraterrestres estos serían mejores que las viejas sociedades de la tierra. ¿Qué?

Hinata se detuvo agitada cuando Naruto levantó un dedo, parecía querer decir algo.

—¿Qué es neanderthalel?

Hinata parpadeó.

—¿De todo lo que te dije... eso es todo lo que quieres saber?— su voz fue tomando volumen mientras la incredulidad creció en ella.

Naruto sonrió de lado, subió un hombro y lo bajó.

—Haz hablado tanto, que no pude seguirte el ritmo. Tus términos son extraños. ¿Qué es Homo sapiens? ¿Misógino? ¿Machista? Supongo que es algo que se refiera a un macho y los otros dos primeros son especies. Pero misógino... ¿es una clase de apareamiento? ¿Así llaman a ustedes a unir los compañeros?

Hinata miró a Hime que seguía frente al extraño zorro que veía todo con sumo interés, mientras que su gata soltó unos estornudos que ella identificó como risa. Entrecerró los ojos a ella, hasta que se detuvo y miró al alien frente a ella. Respiró profundamente.

— Misógino es un hombre que odia a la mujer.

—Cuando dices hombre y mujer... ¿Te refieres al macho y a la hembra?— Hinata asintió. Naruto la miró horrorizado mientras daba un paso atrás—.¡Jamás lastimaría a una hembra!

— Pero si tu consejo. Hacen que ellas participen en esto sabiendo que la mayoría morirá. ¿No consideras eso odio?

Naruto agitó la cabeza.

—El universo es cruel y nuestras hembras se deben preparar para no ser absorbidas por él cuando lleven una cría. Cuando una hembra tiene su compañero macho, es cuidada y adorada como debe ser. Una hembra fuerte es apreciada más que cualquier cosa...

—¿Que pasa con las débiles?— le interrumpió Hinata—¿Son desechas? ¿Dejan que el universo las "trague"?

Naruto dió otro pasó hacia atrás mientras Hinata avanzaba uno.

—No. Son cuidadas y respetadas de la misma forma. Ellas pueden ser concubinas del macho que elijan, no son olvidadas...

—Pero no pueden tener crías— Naruto negó con un movimiento de cabeza—. ¿Crees que es justo? ¿Por qué sólo algunas pueden tener bebés? ¿Y que pasa si la fuerte no es tan buena madre como esa concubina?¿Alguien le pregunto a esas mujeres qué es lo que querían?

Naruto abrió la boca para contestar, pero fue interrumpido cuando la puerta se abrió de nuevo. La magnífica Snaffss entro a la habitación e hizo una reverencia.

—¿La decisión a sido tomada, Uzumaki-Kyu?

Naruto miró a la pequeña hembra, podría ser frágil se dió cuenta, pero el fuego en su interior era tan abrazador que no pudo evitar sonreír. Tal vez, no había sido una mala decisión.

—Si, ella será mí compañera— dijo sin apartar la mirada de Hinata.

Hinata entrecerró los ojos a él, lo miró con tal fuego que su sonrisa sólo se ensanchó más. Ella estaba apunto de hablar, pero la Snaffss le interrumpió.

—Nos complace saberlo. Ahora le pedimos, por favor, que lleve a su futura compañera con usted al habitad que a preparado.

Naruto se tensó. Él no había preparado ninguno... su casa tendrá que servir, pensó con un asentimiento.



Estado de cachorro: El Kyubi puede separarse del cuerpo de su "recipiente". Es como la simbiosis, él no puede vivir si Naruto muere. Tienes tres etapas. El cachorro, dónde tiene la estatura Pequeña de una gato, el del adulto dónde llega a la estatura de un perro de gran tamaño(como el San Bernardo), o la suprema, dónde llega a medir mas de 10 metros.

Scual: Criatura parecida a una pantera. No tiene pelaje, es completamente calvo con un color negro petreo. Es veloz y carnívoro, tiene seis patas, cuatro delanteras y dos traseras. Es casi ciego, pero con un excelente olfato y audición.

Consejo PUI: Planetas Unidos Intergalácticos.

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