Capítulo 9: Cuando el placer es demasiado bueno, hay problemas.
Nota original del 2014:
Aviso: Incluye mucho contenido sexual explícito así que... no me hago culpable de traumas :v :v
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Luego de tantas pruebas basadas en puras pesadillas en dónde yo juro que son reales, por fin he llegado al infierno. Me encuentro sentado en un trono, estando completamente desnudo. Hoy toca "lujuria" y es por eso que estoy tan cagado de miedo.
Creo que nunca he tenido más calor que ahora en mi vida, si todas esas veces hacía frío aquí, ahora por fin siento el inmenso calor de las llamas abrasadoras.
No me puedo mover porque tengo ambas manos esposadas a este asiento.Las piernas las tengo OBLIGATORIAMENTE abiertas porque también las tengo esposadas. Me cago en la puta. Tengo miedo y MUCHO.
Por fin llega alguien a hacerme compañía, y sin ropa, para colmo.
— ¿Y tú? ¿Lars, a qué vienes? —hice mi mayor esfuerzo para mirarlo a la cara y no hacia su... ya saben.
— Vengo a hacerte delirar de placer.
Qué directo, joder.
— Ah, ok... ¿sólo eso? —asintió.
Se sentó sobre mis piernas y me robó un beso de lo más apasionado. Tanto que no podía negar de ninguna manera que ésto me encantaba. Seguirle la onda era lo de menos que podía hacer, amaba besarlo. Por alguna extraña razón... ¿Será porque se parece a...?
Hermosos y suaves labios bajando hasta mi cuello; succionando con fuerza... de a poco fue levantándose de mis piernas, para poder besar con mayor tranquilidad mis hombros, bajar con lentitud por mi pecho, trazando un leve camino de saliva con su lengua. Hmm... sí, lo hamo. Con H, de macho.
Oh, esa lengua suya... vaya que se nota que es un ángel, porque su talento con ésta es celestial.
Bajó por mi abdomen, trazando aquel camino de saliva a través de mis cortes. Doloroso pero... muy placentero.
Más y más abajo, hasta llegar a mi entrepierna y...
— Ahh... —Gemí excitado cuando tomó mi miembro con sus labios, no me lo esperaba.
Tan caliente, húmeda y suave es esa linda boquita suya. Sentí como rápidamente la temperatura allá abajo subía hasta el punto de hacer crecer mi miembro adentro de su boca. Él sonrió y me guiño él ojo.
A la mierda todo, esa mirada me dio. Y me dio duro.
Partió haciendo varias lamidas alrededor de la punta, como si se tratara de un dulce. Mis piernas ya temblaban por lo increíble que era esta sensación.
Comencé a gemir y a respirar de manera agitada cuando introdujo todo de mí en su boca, hasta el fondo, rozando su garganta, chupando arriba y abajo con rapidez.
Mierda, demasiado bueno era ésto para ser un sueño.
Con dificultad, moví uno de mis delgados brazos por la cadena hasta poder alcanzar la cabellera de mi ángel y acariciarla mientras continuaba con su acción tan... ¿placentera? No, no es suficiente para poder describir lo perfecto que es este momento.
Es cómo si todo mi estrés haya quedado saciado cuando alcancé el orgasmo; liberando mis fluidos adentro de su boca y afuera también. Él se lamió mis "desperdicios" sin problemas y se lo tragó. Sonrió con perversión y volvió a sentarse en mis piernas.
Tomó mi rostro con ambas manos e intentó besarme. Yo me negué y corrí la cara para el lado. O sea, se tragó a mis "hijos", EWW. Qué puto asco.
Frunció el ceño, intentó besarme de nuevo. Negué otra vez.
— Kirk, si no me dejas hacer ésto vas a reprobar la prueba.
— ¿Es necesario besarme?
— ¿Sabes lo que significa "lujuria"? ¿Lo sabes?
— Es follar mucho, ¿no?
Rodó los ojos, se levantó de mis piernas y como que toda la pasión que existía, murió.
— Se nota que no haz puesto ni el más mínimo esfuerzo en ésto, ¿cierto? Ah, creí que eras más inteligente, Amo. Pero bueno, a ver cómo te las arreglas ahora.
— ¿Ah?
— Darás la prueba solo. Yo me voy, adiós.
Desapareció y yo me quedé solo, encadenado.
Cuando desperté, me sentí extraño. ¿Qué hice mal? Me sentí peor al recordar lo que pasó en la noche: ese beso con el verdadero Lars. Oh, mi curiosidad tenía razón: sus labios eran muy suaves y sabían muy bien. Mejor que los de mi ángel, me atrevería a decir.
— Oh, ya despertaste —Lars se estaba terminando de vestir, me sonrió con alegría—. Buenos días.
— Buenos días —Le devolví el gesto, sólo que con nerviosismo—... Lars, sobre lo de anoche...
— No importa. No le tomes importancia, ¿sí? —Hablaba tan rápido que se le entendía más o menos— No fue nada del otro mundo, andábamos ebrios, eso es todo. No creas que hay otras intenciones.
— Ah, bueno. Ok...
¿Por qué me siento mal al oír eso? ¿No debería sentirme bien?
Me levanté para ir a darme una ducha. Mi ángel tenía razón, sigo con las marcas que dicen "lujuria" en mi pierna.
¿Cómo se supone que haga la prueba por mi cuenta? ¿Tengo una mala percepción de lo que es la lujuria acaso y por eso fracasé?
Todavía siento escalofríos al recordar lo que pasó en mi sueño. ¿Y si lo hubiera hecho el verdadero Lars...? Ah, estoy fantanseando con eso desde hace un buen rato. Tanto así, que sin darme cuenta comenzaba a ponerme más y más duro hasta... ¡Mierda! No, no voy a perder el tiempo en eso y menos pensando en Lars. EWW.
Cambié drásticamente la temperatura del agua para que sea helada y librarme de pensamientos impuros. Salí de la ducha estando cagado de frío pero no me importaba. A esta hora ya hacía un calor inmenso. Me vestí ahí mismo en el baño, no tenía ropa limpia, por tanto, me puse una camisa blanca —una que me compré después de que la otra fuera manchada con sangre de cerdito, la sucia tuve que quemarla sin que los chicos se enteraran— y unos jeans negros.
De ahí fui a desayunar, quedaba tiempo de más para ir al estudio. No más, por curiosidad, me senté en el sillón junto a Lars que estaba viendo la televisión de hace rato y no cambiaba el canal por nada en el mundo. Me llamó la atención, digo, no era una película de acción con sangre y tripas volando, no. Era uno de esos programas en de doctores que van a X set de televisión a solucionar problemas de los televidentes.
Arqueé una ceja, estando con una cara de WTF.
— Lars, ¿no te molesta si cambio de canal? —no me respondió— Lars, ¿me escuchaste? —silencio de nuevo— Oye, idiota, te estoy... —lo miré y me dí cuenta de que estaba profundamente dormido en el sillón y que la televisión era un distractor.
¿Estuve a su lado por unos quince minutos y no me di cuenta de eso? Mierda, sí que estoy cagado.
Estaba más que aburrido y desesperado por hacer la maldita prueba, ¿cómo se supone que haga un acto de lujuria? ¿Es que acaso no es follar hasta que se te seque la verga? ¿No? Mierda, ¿quién me ha estado educando de esa manera para creer eso?
— Lujuria (del latín luxus: 'abundancia', 'exuberancia') es el deseo sexual desordenado e incontrolable. Existe un sentido no sexual de la lujuria que se refiere a un deseo apasionado de algo. Lascivia, asimilable a lujuria, es el apetito o deseo excesivo de placeres sexuales. —dijo el supuesto doctor, que llevaba por apellido... ¿Wikipedia? ¿Quién carajos puede llamarse así?
O sea, ésto si fue una cosa del diablo. ¡La televisión respondió a mi duda! Ahora que sí sé lo que significa, ¿qué debo hacer? ¿Follarme a alguien de manera muy apasionada? ¿Alguien me que me apasione mucho? ... ¿Quién carajos me apasiona?
Observé detenidamente a Lars, ¿será él? No lo sé... ¿por qué a veces siento que enloquezco cuando lo miro o estoy con él? Mordí mi labio inferior, ya no puedo negar más mi fascinación a él. Imposible. Sólo espero que los chicos —que están lavando los trastos— no me pillen mirándole el paquete a Lars porque, al parecer, él solo usa pantalones ajustados y me doy cuenta de que no está usando ropa interior.
Eso... me gusta, y... ¡Ahhh! Me está dando más curiosidad. ¿Qué pasa si le agarro el...? No, ahora no, joder.
¿Estoy teniendo deseos impuros con él? Oh, creo que caí bajo, muy bajo. Tan baja para ir y chuparle el... ¡Ahhh! Joder, no. Kirk, cállate y deja de ser un jodido calientaporongas.
— ¡Cabros! —gritó James, Lars despertó de golpe y apagó la televisión— ¿Ya están listos? Porque Cliff y yo ya vamos saliendo.
— ¡Ya voy! —gritó de vuelta Lars, me vio a mi y se asustó— ¡Mierda! ¿Desde cuándo que estás ahí?
— Un buen rato —aparté mi vista hacia otro lado—... mejor vámonos, ¿sí?
— Claro.
Creo que nunca he estado más desconcentrado en el estudio que hoy. Todo el rato miré y pensé en Lars...
Al llegar a casa, tuve que darme una segunda ducha fría. A este paso, si no controlo mis deseos hacia él, voy terminar...
A la mierda, me lo voy a tirar igual. No sé cómo, pero me lo voy a follar hoy mismo.
El desmadre con Anthrax se adelantó y bueno, después de almorzar, ellos vinieron para que nosotros pusiéramos en el stereo buena música a todo volumen. Unas buenas risas ahí jodiendo, ya cuando se hizo de noche y nos llenamos el estómago con comida del McDonnald's que compraron ellos —yo solo comí papas, maldita sea, ¿por qué son tan insensibles con los vegetarianos?—. ¿Qué más...? Ah, ocurrió algo espléndido.
A pesar de estar todo el santo día pensando en cómo cogerme a Lars, me di una tercera ducha en la noche. Para poder efectuar mi plan. ¿Qué fue la cosa espléndida? Pues los chicos de Anthrax dijeron que la fiesta iba a continuar en su departamento. Lars se negó a ir porque opinó que prefería quedarse en casa por X razón que no quería revelar.
Yo dije que quería quedarme para... bueno, no dí una razón, ellos ya andaban en peda, por tanto, ni importancia le dieron al asunto.
Oh, sí. Un departamento, un Lars y un yo cachondo. Qué comience la acción.
Ya había terminado de vestirme con la misma ropa que estuve todo el día. No me lavé el cabello porque me dio pereza hacerlo. Me senté junto a Lars en el sillón. De la forma más casual posible. Él me miró y yo sonreí.
— ¿No quisiste ir? —negué— ¿Por qué?
— ¿No quisiste ir? -lo imité- ¿Por qué?
- ... -rodó los ojos y continuó viendo la televisión- me parecía algo monótomo, puesto que hacemos eso casi todos los días. Más encima, mañana tenemos que ir al estudio. Estos dos van a beber y drogarse hasta el amanecer y yo no quiero resacas fuertes.
- Ah, buen punto.
- ¿Y tú?
- Quería quedarme aquí... contigo.
- Ah, ¿sí? -cruzamos miradas y yo asentí- Bueno, ya estás aquí. Conmigo.
¿Por qué me resulta tan difícil ésto? Me he llevado a no se cuántas tipas a la cama, no obstante, de la nada le tengo ganas a este imbécil y me bloqueo por completo.
Me moví un poco en el sillón, para acercarme a él. Me miró raro y se movió para otro lado. Yo lo seguí hasta quedar casi encima de él y que él quedara en la orilla del sillón a punto de caerse.
Buena táctica, eh.
Intentó ignorarme viendo la televisión. Yo la apagué, me miró confundido.
Inhalé mucho aire para tener valor suficiente.
Mierda, necesito más alcohol para hacer ésto.... Vodka, tal vez.
Puse mi mano sobre su pierna, me miró extrañado.
— ¿Tengo algo ahí?
Oh, seguro creyó que la única razón por la cual yo pondría mi mano ahí es porque querría matar algún bichito o algo así.
— No.
Moví mi mano con lentitud hacia arriba, sintiendo su gran muslo con mi mano.
Si no lo hago rápido, me voy a correr ahora.
Me miró con una cara de "¡Saca tu puta mano de ahí o te hago cagar!". Lo ignoré. Moví mi mano hacia abajo con lentitud y de nuevo hacia arriba. Mierda, ésto era demasiado bueno.
Es ahora o nunca, idiota, ¡hazlo!
Ahora sí que lo arriesgué todo y me lancé a la aventura: Con mi mano libre pesqué de la nuca Lars para acercarlo y robarle un beso. Moví mi mano hasta su entrepierna y le di un agarrón de una. Para dejarle bien en claro mis intenciones.
Me di cuenta de qué él abrió los ojos como platos al principio, y me sorprendí cuando se dejó besar. Permitió que ambos juntáramos nuestras lenguas, moviéndolas en aquella danza apasionada que deseaba con locura por no sé cuanto tiempo.
Ok, no sé que mierda fue esa cursilería, lo que si sé, es que la cosa se ponía mejor y mejor: Iba a retirar mi mano de su entrepierna cuando él me obligó a mantenerla allí.
Te gustó, eh, pillín.
Fui acariciando de tal forma que en poco tiempo ya estaba formándose un enorme bulto en sus pantalones.
De la nada, sentí como el con sus manos va y me agarra el trasero; apretando con fuerza. Haciendo que sin querer yo gima en su boca. Después me soltó y me empujó para atrás. Quedé acostado sobre el sillón. Se subió sobre mi para besar mi cuello y con sus manos iba desabrochando de a poco mi camisa. Yo me quedé más que encantada acariciando su larga cabellera.
Bajó sus muy tentadores labios hasta mi pecho, se puso a chupar delicadamente uno de mis pezones y con una mano iba peñizcando el otro. Mierda, aún no me lo creo que esté pasando. No había nada que podía parar ésto.
Excepto una cosa:
Cortes.
Cuando Lars abrió por completo mi camisa y bajó sus labios hasta mi abdomen, se encontró con todos lo cortes que nunca vio. El puto pentagrama gigante, las cruces invertidas... ¿algo más, Satán?
De nuevo lo que pasó con el otro Lars: La pasión murió al instante.
Se levantó de encima y se sentó, hizo un facepalm a su vez que suspiraba.
Me dio tanta vergüenza que también tomé asiento y me vestí correctamente.
— Oh, dios mío, Kirk... —murmuró llevándose ambas manos a la cabeza, a punto de perder la cordura— ¿Es en serio? ¿ES JODIDAMENTE EN SERIO? ¿Por qué?
— L-lars...
— ¿Por qué, Kirk, por qué? —insistió— No hallo manera de decirte que de verdad valoro tu vida, más de lo que tú valoras la tuya. ¿Entiendes? Siempre me haces sufrir cuando te veo, ¿es necesario hacerlo? Por favor, dime.
— Es que, Lars, yo... —no me atrevía a hablar ahora. ¿Qué hago? ¿Le digo o no le digo? ¿Creerá que soy un paranoico?
— Lo suponía, no vas a querer decirme —suspiró, un tanto desilusionado—. Vale, no importa, ya haz lo que quieras. Debo dejar de preocuparme de ti alguna vez.
Me quede impresionado con esas palabras. ¿Acaso él...?
— No, Lars, déjame explicar...
— No, las explicaciones no sirven. Intenté ayudarte, y no vale la pena —se levantó del sillón— Mejor saldré un rato, si te suicidas ahora mismo, ya no importa, porque me doy cuenta que tal vez yo no te importo tanto como creía, mis palabras y gestos bonitos no te importan. ¿Entonces? ¿Por qué debería importarme tu vida?
No me atreví a hablar. ¿Qué podía decir contra eso? Lo que sea que dijera, él iba lograr encontrar la forma que hacerme sentir peor.
¿Y por que me siento tan mal?
Lars se fue y yo me quedé solo. Me cuestioné miles de veces el porqué de mis extraños sentimientos, no puede ser lo que estoy pensando. No, eso no es. No tenía nada que hacer, ni aunque me fuera a la fiesta de los chicos, no iba lograr a subirme el ánimo.
Me fui a acostar.¿Qué podía hacer? Nada. Puto calor del infierno, me estaba asando. Me desnudé hasta acabar solo en boxers. No me importaba nada, digo, si ya me pilló los cortes, ¿qué más podía ocultarle? Si ya no le importaba, no valía la pena nada.
Observé mis piernas. La palabra "lujuria" seguía escrita. Maldita sea, fallé. Moriré apenas logre conciliar el sueño.
Y eso era lo peor de todo. Moriré por culpa de la prueba que creí que sería la más fácil. No quiero morir, no. ¿por qué? ¿Merezco de verdad la muerte? Sin darme cuenta, comencé a llorar. ¡No quiero morir aún!
Ya tumbado en la cama, devastado como nunca, cubrí mi rostro a pesar de que nadie podía verme. Nunca me sentí más solo que ahora. De verdad quería que Lars estuviera aquí. Quería decirle lo que me pasaba, no solo sobre la prueba, sino... sobre lo que siento. Sigo sin tener claro qué es. Solo... quería desahogarme con alguien.
Analicé cada uno de los momentos del día y sigo cuestionándome qué hice mal.
— ¿Kirk? ¿Sigues aquí?
No, idiota, soy un holograma que llora.
Ni me di el tiempo de mirarlo, me sentía pésimo conmigo mismo.
— Ok, creo que fui un poquito duro con mis palabras anteriormente, te pido disculpas —se sentó a mi lado, acarició mi cabellera, retiró luego la mata de pelo que cubría mi rostro y besó mi frente— lo lamento mucho.
— Está bien —Lo único que fui capaz de decir, me sentía fatal. ¡Mi vida ya valió mierda!
— Oww, ya no llores, por favor... —se acostó, delicadamente fue acariciando los cortes de mi abdomen— Te duele, ¿cierto? A mi también. Duele y mucho, odio tener que verte sufrir, no quiero eso, para nada...
Secó mis lágrimas y besó mi mejilla.
— Y sobre lo que hacíamos en el sillón, eh... este...
— ¿Sí? —lo admiré y noté que estaba todo sonrojado.
— Bueno, tengo que contártelo de una que otra manera así que... eh.... Soy gay.
No hice ninguna expresión ante sus palabras, no sé porqué no me sorprende nada.
— Y ... te tengo ganas. No de algo serio, creo, pero sí para... ya tú sabes.
— Oh —murmuré, haciéndome el desinteresado.
— ... ¿tú no?
— ¿Quieres saber la verdad? —asintió— Sí, y mucho.
Nunca he visto a Lars tan enrrojecido como ahora.
— Po-podemos... ¿podemos intentar lo del sillón de... nuevo?
Sonreí, no esperaba que dijera eso.
— Claro.
Los besos súper apasionados no se hicieron esperar. Al menos un polvo antes de morir no sería tan malo después de todo, al menos habré estado con Lars de una manera íntima, tal y cual yo lo imaginaba.
Sus manos ya atacaban mi cuerpo, acariciándome de una forma que me hacía llenar de escalofríos. Hmm... no. Algo no me cuadraba aquí.
Levanté la camiseta de Lars hasta llegar a las costillas, me separé de sus labios sólo para decir:
— Estás ocupando mucha ropa y eso no me gusta.
Sonrió con perversión. Me soltó sólo para quitarse la ropa y estuve en lo correcto con mis suposiciones: él no estaba usando ropa interior.
Mi expresión de emoción seguro no tenía precio ni devolución. Mierda, es que estaba yo como un niño pequeño en navidad cuando por fin lo tuve desnudo para mi y en mi cama.
Me senté erguido, me acerqué más a él para acariciar por fin su miembro, dios mío, cómo ansiaba hacerlo. Me encantaba apreciar cómo se endurecía con mi tacto.
Continuamos besándonos, y juro por dios santo que casi me muero cuando me bajó los boxers para acariciarme también. Lo deseaba tanto, creo que nunca había sentido tanta labia hacia alguien, tanta pasión, tanta... lujuria.
¿Ropa? ¿Qué es eso? Aquí no había rastro de eso, sólo una cosa: Lujuria.
Yo fui tomando las riendas de la situación ahora. Lo tenía para mi y era ahora el momento exacto. Más que los miles de besos, las caricias y todo... la posesión; eso era lo que yo quería. Poseerlo.
Ya cuando nuestras respiraciones no podían estar más agitadas, aproveché el momento y... entré en él. ¡Jodeer...! Es el mejor lugar en dónde he estado dentro, mierda, demasiado estrecho y caliente... ¡Lo amo, joder!
Y lo mejor de todo, no era como yo suponía: no le dolió ni en lo más mínimo. Demasiado bueno para ser verdad.
Ambos jadeando, gimiendo, deseosos de más... en diferentes posiciones... hasta que quedé yo recostado sobre la cama y él sobre mi. Sonreímos como niños haciendo travesuras. Porque como alguien se entere de ésto, nos van a matar a palos.
Otro beso más, de esos que me dejan con ganas por más y más.
Él empezó a mover sus caderas, yo las agarré para me sintiera más profundo, a su vez que comencé a moverme también. Pero me detuvo.
— Déjame complacerte, ¿sí? Tú solo disfruta —lo contemplé desconfiando— ¿Crees que no puedo hacerlo? —solté una risa, no porque me causara gracia, sino porque eso me calentaba demasiado— Déjame decirte que lo he hecho muchísimas veces así que déjame hacer que te corras, ¿sí? —sonreí, adoro que me hable sucio.
— Hazlo, haz que me corra, ahora —no era una opción, lo estaba obligando y los dos amábamos eso.
Dejé que me montara, oh dios mío... ¡Este hijo de puta sí que sabe mis límites!
Y así fue como los dos llegamos al orgasmo casi al mismo tiempo, con unos segundos de diferencia.
Creo que nunca he estado más agotado que ahora. Pasaron unos cinco minutos desde que terminamos de hacerlo y sigo jadeando.
— ¿Ya estás cansado? Porque yo quiero más —alcé la vista y sonreí.
— Entonces sigamos.
Ahora me tiene él con las piernas abiertas y eso no me está gustando del todo.
— Oh, vamos... —susurró en mi oreja— Te juro que no dolerá tanto crees.
— Pero... —mordí mi labio inferior y continué— es mi... primera vez...
Él rió.
— Te va a gustar, créeme.
Nos besamos, recuperando la antigua pasión de antes con varias caricias que encendían más la llama entre nosotros. Mis piernas temblaron cuando sentí uno de sus dedos entrar sin antes avisar nada... fue incómodo al principio Sin embargo, cuando el movimiento fue constante, la incomodidad desapareció. Ya teniendo un segundo dedo comenzó a sentirse mejor esta cosa.
Aunque el pánico me haya invadido cuando iba a meterme su cosa en serio.
¡Miieeeerdaa! Ésto sí que era auténtico dolor. Sé que se esforzaba por hacérmelo lento, no obstante me dolía como la mierda. Él acarició mi mejilla y medio un beso corto:
— ¿Cómo se siente, eh, cariño? —Que me llamara de esa manera hizo que se me erizaran los pelos.
— Es... raro... —Traté soportarlo de a poco.
— ¿Te gusta? —asentí, un tanto avergonzado— ¿En serio? Porque si quieres puedo parar y...
— ¡Sigue, mierda!
Ok, ninguno se esperaba que yo saliera con eso... ¿A quién le importa?
Lars continuó dándome más rápido cada vez, hasta el punto en que la palabra "dolor" se esfumó para siempre y fue reemplazada con la palabra que yo necesitaba encontrar durante todo el día: "lujuria". Está más que claro que la prueba, si no es con ésto, nada iba a hacerme aprobar.
Desesperándonos por más, ya resonaba por toda la habitación nuestro placer. Me compadezco de nuestro pobres vecinos que obligados están a oírnos. ¿Y los chicos? Desde aquí se escucha su música, no tienen ni idea de lo que está pasando acá.
Y otro orgasmo más, igual de excitante que el anterior.
Ok, a los dos el cuerpo ya no nos daba para más. Nos sonreímos y nos besamos con mucha ternura.
Después de ésto, creo que no volveré a sentarme en mi puta vida.
Lars se levantó de la cama y me hizo una seña para que lo siguiera, no hice caso puesto que no le entendía para qué:
— Si no quieres que nos descubran, acompáñame para darme una ducha rápida. ¿Sí?
Asentí y fui con el al baño para ducharnos.
Pero no mal piensen, eh. Que toda la acción ya fue hecha. Allí nos dimos como máximo muchos besos, nada más.
Teníamos tanto sueño que no quisimos lavarnos el cabello.
Ya estando en nuestra habitación, sólo nos pusimos unos shorts y nos acostamos.
Me abrazó por detrás, yo me encontraba muy contento. Hasta que él me cagó la onda con:
— Lo siento, no puedo dormir contigo, me encantaría, pero no se puede —al tiro lo miré feo.
— ¿Por qué?
— Si nos pillan... ya sabes. Aparte... ni que fuera algo... serio. Ya te dije, no te veo de manera seria para una relación o algo así. Recordando que sólo somos amigos y nada más. Nada podría cambiar eso... ¿acaso, tú si sientes algo más? Me refiero a sentimientos sinceros y cursilerías.
Lleno de nervios, negué.
— Entonces... —se levantó y me dio un último beso— Buenas noches, Kirk.
— Buenas noches, Lars.
Por alguna extraña razón, siento que le mentí... ¿Siento algo más allá que sólo querer coger? Eso es malo, no, no debo pensar en eso. Miré mi pierna, en efectivo, la prueba fue superada.
Sólo queda una: Envidia.
Cerré los ojos, relajado al fin, y que salga, lo que salga.
No me importaba perder la cabeza luego de ésto. No, y si tiene que ver con mis sentimientos a Lars... sólo quiero aclararlos de una vez.
Sea el sentimiento que sea, lo aceptaré.
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