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Capítulo 8: No te amo, sólo te... "hamo".

Estoy más consciente sobre que lo  que ahora estoy viviendo es un sueño, una prueba. Satán me está poniendo a prueba, hoy me toca "ira", es decir, que debo emputecerme hasta... no sé, ¿matar a alguien? Hace poquito logré por fin escaparme de los infinitos clones de Lars. Demasiado usado, ¿no es así?

Del espacio exterior llegué a mi propia casa... ese puto departamento enano en dónde no caben ni dos moscas, sí, ese mismo. Caminé hasta llegar a la puerta de mi habitación, la cual estaba cerrada. No hacía falta abrirla para saber que no estaba solo, había alguien más. Esa voz tan desafinada al cantar, oh, era Lars.

Respiré con profundidad, entré a nuestro cuarto y grité del horror:

El bien idiota andaba bailando en ropa interior frente al espejo, justo cuando entré, se detuvo, me miró como pervertido y se dio la vuelta. 

Lindos calzoncillos, Lars... Ewww, ¡NO!

Se dio una palmada en el trasero y giró su rostro casi 180° para mirarme, me guiñó el ojo y...

— ¿No planeas hincharme las pelotas? —Lo interrumpí, tratando de fijar mi rostro a otro lado que no sea su enorme y gordo trasero.

— Hinchártelas no. Chupártelas si.

De inmediato, sentí como me ponía todo colorado.

— ¡¿No que hoy me tocaba ira?!

— De hecho... —Se acercó a mí, tomó mis manos y me miró con una cara cínica— ¿Pero no te hace enojar?

— ¿Qué cosa?

— Que tú me ames.

Me puse serio de inmediato.

— ¿Perdón? Yo no te amo, ¿qué mierda te pasa?

— Claro que sí, tú me amas, no sólo me amas, me adoras, estás jodidamente enamorado de mi, Kirk.

— ¡No! —grité, liberé mis manos y retrocedí un par de pasos.

Comenzaron a oírse miles de golpes en la puerta al mismo tiempo. 

- ¿Kirk? ¿Estás ahí? -era el ejército de Lars, ¡mierda!

— Lars Lars Lars Lars... —Y ese era el puto gato volador que caga arcoíris.

Con rapidez puse el seguro, y suspiré. 

¡Puta madre! ¡Qué idiota soy! Me encerré con el Lars que me quiere violar.

— Kirk, ¿aún no aceptas tus sentimientos?

— Cállate, joder —Rodé los ojos, ¿por qué insiste con eso?—. No es que tú me gustes, sólo estoy un poco paranoico con todo el tema de vender mi alma al diablo.

— Cuando caí encima tuyo, se te puso dura como palo, eh... —sonrió como pervertido y humedeció sus labios.

— ¡Fue un error! ¿Vale? No pasa nada, ¡a ti te pasó lo mismo!

— ¿Lo disfrutaste? —caminó con lentitud acercándose, yo comencé a sentirme demasiado nervioso.

— ¿Qué? ¡Claro que no!

— Mentiroso.

Una parte de la puerta se rompió y un brazo de uno de los clones entró a la habitación:

— ¡Kirk! ¡Ya vamos por ti!

— Ven conmigo, si te quedas aquí, te van a destrozar —el Lars que estaba semi-desnudo tomó mi muñeca y trató de arrastrarme.

— No iré contigo —me eché para atrás.

— ¿Prefieres que te viole yo o que te violen entre todos esos clones?

A veces éste se pasa de sincero y directo. Me aterra esta interpretación del baterista que hace mi cerebro.

— Ok...

Me arrastró hasta entrar al armario, nos encerramos allí adentro, y no sé de dónde, él encendió una pequeña lámpara.

— ¿Vas a aceptarlo?

— ¿Qué cosa?

— Que me amas y mucho.

Suspiré y le miré feo:

— ¿Por qué tendría que yo estar enamorado de ti? ¿Qué es lo que tienes de atractivo para mí?

 — A mí no me preguntes, porque tú lo sabes muy bien.

Escuché como la puta puerta volaba y las miles de voces me llamaban:

— ¡Kirk! Ya estamos aquí, ¿en dónde estás? Te queremos dar un abrazo.

Hice un facepalm.

— Kirk, sé que... -susurró en mi oído este otro Lars, demasiado bajo, casi inaudible— sé que te mueres por volver a besarme, lo sé. Y eso está bien.

Cerré los ojos, tratando de concentrarme, no dije nada. Intenté buscar alguna respuesta en mí mismo a esas palabras que me decía. ¿Sería eso verdad? ¿Qué mi curiosidad por él es porque me gusta y nada que ver Satán aquí? Ugh, ¡NO! ¿A quién quiero engañar? Él no me gusta, no.

— ¡Kirk! ¡Te queremos dar un abrazo! ¿Por qué te cortas? ¡Nosotros te amamos! Tú nos amas, ¿no es así? —rechiné los dientes, no mencioné nada, no quería que ellos supieran en dónde estaba. Traté de conservar la calma, no podía, me daban ganas de vomitar cada vez que me decían que yo lo amaba a él, siendo que es mentira— Si nos amamos, ¿nos podrías dar un besito? —Métanse sus besos por el culo, clones de mierda— Sí, lo sabemos, tú nos amas.

— ¿Ves, Kirk? —continuó susurrando, ésto no servía de nada— Nosotros te amamos, tú también sientes lo mismo, y lo sabes...

— ¿A quién queremos? ... ¡A Kirk! ¿Y qué queremos?

— ¡Desnudarlo y darle duro en nuestra cama! —gritaron varios.

— ¡No, idiotas, lo otro!

— ¡Un abrazo!

— Lars Lars Lars Lars... —ah, puto gato, ¡cállate!

— Vamos, Kirk... —puso sus manos en mi cintura, di un salto de la impresión. Me di cuenta que se aproximó demasiado, lo percibía respirar, debían haber apenas pulgadas que nos separaban— Si admites tu amor, nada malo va a pasar, nadie se enterará...

Mi respiración se hacía irregular. Mi mente no permitía para nada la posibilidad de estar enamorado, ni menos de Lars, no. No podía ser posible. Mis manos temblaban, me dolían las encías de tanto apretar los dientes.

¿Por qué me sentía así? Me asfixiaba. Muchos Lars, no. Eso me desagradaba.

¡Mentira! No me desagradaba Lars, era otra cosa. ¿Pero qué era? Si lo sabía, sé que es lo que me desagrada, no quiero decirlo. ¿A quién engaño? No, no lo sé. Me estoy pasando rollos por mi cuenta.

Todos estos imbéciles hablando al mismo tiempo, ya no concordaban en todos decir una frase para joderme, no. Ahora todos los clones tenían vida propia, gritaban miles de cosas que no se les entendía nada. El puto gato seguía cantando y este idiota aquí al lado me anda acosando.

— ¡AHH! —grité, levantándome, abrí los ojos y la puerta al mismo tiempo— ¡Ya cállense, hijos de perra! ¡Me tienen harto!

Todos me observaron fijamente, extendieron sus brazos a los lados:

— ¿Abrazo?

— ¡No! ¡Métanse sus abrazos por el culo, maricas de mierda! No los amo, ¡Joder! Estoy harto de ustedes, ¡ojalá los violen y los maten a todos ustedes!

— Lars Lars Lars...

— ¡Cállate tú también, gato culero!

— ¿Lars, Lars?

— ¡Qué te calles! —Todos mantuvieron silencio, excepto esa bola de pelos asquerosa. Comencé a desesperarme, ahora sí que estaba cabreado. Mis venas se estaban hinchando y sentía como si de verdad tuviera al diablo metido adentro— ¡¿Qué no me oíste gato de mierda?!

Lo pesqué del cuello y apreté  hasta el punto de que el arcoirirs que le salía del culo se apagó. La gravedad hizo lo suyo y el cuerpo del animal/Lars dejó de levitar, sin embargo, como continué apretando, no cayó al suelo. Comenzó a salir sangre de la boca de esta cosa. 

De la nada, mis manos temblaban y lo solté. Llevé ambas manos a la cabeza, asustado... ¿Lo maté? Bueno, no respiraba y quedó ahí tirado el pobrecito. ¡Mierda!

— ¡Lo mataste! —Alareaban, a su vez que lloraban desconsoladamente- ¡A nuestro líder Nyan-Lars! ¿Por qué, Kirk? ¿Por qué?

Ahora mi cuerpo entero temblaba y corrí de allí, los empujé a todos, huí como marica. ¡Mierda, maté a otro animal! Lars-animal en este caso... ¡Ahhh!

— Felicidades, Amo —Era mi ángel redentor, de inmediato lo abracé con fuerza, en busca de consolación—. Tranquilo, vas a despertar porque ya superaste la prueba.

— ¿En serio? —Hice el esfuerzo por no llorar ahora, nos miramos a los ojos, él asintió.

— Relájate, el gato revivirá si tu lo deseas.

- Está bien...

Me quedé abrazadito a mi ángel, al rato, escuché la cancioncita esa:

"Lars Lars Lars Lars..." alcé la vista, sonreí, el gato revivió para seguir cantando.

— ¿Lo reviviste tú? vmi ángel asintió— ¡Gracias!

— Sufriste mucho cuando mataste al cerdito, no quiero que sufras ahora por matar a... lo que sea que sea esta cosa.

— Lars Lars... —cantó, girando alrededor nuestro.

— En serio... gracias, Lars... te... te... —tartamudeé, trabándome la lengua, sin poder hablar bien.

— Vamos, dilo.

- Te... te... te hamo, con H de macho, ¿sí? —el rió tras mi declaración—, pero no quiero que me mal interpretes, ¿sí?

— Nunca mal interpretaría las palabras de mi Amo —me devolvió el abrazo de la forma más cálida que exista, eso... me gustaba.

— Bueno... te dejaré en tu mundo, ¿sí? 

— Okay.

Me dio un beso en la frente y logré despertarme.

Tomé asiento en la cama y pillé una escena ya "vivida": Lars en ropa interior bailando, cuando notó mi presencia, se dio una palmada en el trasero, yo rodé los ojos y preferí reír:

— ¿Qué carajo fue eso?

— Es mi otro ritual para despertarte —Apagó al radio, la cual sintonizaba alguna canción pop—, y vaya, hasta ahora resultan muy bien.

— Sabes, sonará raro, pero acababa de soñar que pasaba ésto mismo, así que, por favor, hazme el favor de vestirte, ¿sí?

— ¿O sino qué?

— Asesinaré a un Lars-gato-volador —ambos soltamos una carcajada con eso.

— Vaya sueños raros que tienes, y yo estoy en ellos. ¿Será que piensas mucho en mí? —Me ruboricé cuando pronunció aquello— ¿Será eso?

— No lo sé... ¿qué podría pensar de ti?

— No lo sé —repitió mis palabras—, ¿qué puedes pensar de mí? Podría imaginarme muchas cosas, Kirk.

—... ¿Qué hora es? —Antes de que me respondiera vi la hora en el reloj— ¡Mierda! Ya debemos ir al...

— Lo sé, por eso era mi ritual, ahora anda a ducharte que desde aquí te siento el olor a transpiración de ayer.

— A ti también te siento el olor ese, eh —le contradije.

— ¿Nos bañamos juntos, entonces?

¿Lo decía en joda o...?

— Jódete, Lars —me levanté y tomé mis toallas—. De ahí hablamos, tengo que hacer mejores cosas.

— ¿Jalártela en la ducha? 

— ¿Algún problema?

— No, a menos que te la jales pensando en mí, aunque... —Puso su mano en la barbilla, fingiendo reflexionar— Eso no sería tan terrible, aumentaría mi ego.

— Jódete —hice una risa nerviosa y salí de allí.

¿Estará sospechando de...? No, Lars no me gusta, para nada. Tal vez dice eso para joderme, ¿no? Sí, eso es.

Tras la ducha, entré a la habitación con una toalla amarrada a mi cintura, porque olvidé llevar ropa para cambiarme en el baño. Lars ya se había vestido de forma correcta, usando unos putos pantalones de spandex... 

Este hijo de puta me quiere matar de un infarto.

Todavía no se colocaba una camiseta, examiné con delicadeza su pecho desnudo. Sin darme cuenta, estaba humedeciéndome los labios...

— ¿Kirk? Oh, no te vi, pasa —Caminé hasta llegar al armario, de ahí saqué ropa, él me seguía con la mirada, ¿me habrá pillado sabroseando?— Te noto algo extraño hoy, Kirk.

— ¿En serio? Yo me veo normal —Iba a sacarme la toalla, no obstante, su mirada me incomodaba...— ¿Puedes mirar para otro lado? Me da cosa que me mires mientras me visto.

— Vamos, yo te he visto desnudo, tú me haz visto desnudo. No pasa nada. ¿Cierto?

— Ah, sí... —Hice una mueca, retiré la toalla y le di la espalda, tomé mi ropa y...

— Joder, Kirk nunca me di cuenta del enorme culo que tienes...

 Y, ¡PAM! Me dio un golpe que me hizo saltar como marica.

— ¡AHHH! —Tapé mi rostro sonrojado con mi cabello y proseguí— ¡Hijo de puta! Yo nunca te ando mirando el culo, ¿porque tú me haces eso? —Ok, eso era mentira, en todo caso, el trauma con el que quedé... Eww.

— Bueno, después de ésto, tienes todo el derecho a hacerlo.

— ¿Acaso te gustaría que yo te golpeara así? —lo miré feo, sin revelarle mi rostro todavía.

— No lo sé, nunca me haz golpeado, aunque dicen que es rico que te peguen allá atrás.

Hijo de puta, me está tentando... ¿lo hago o no lo hago? Mierda, no tengo más oportunidad que ahora. ¡Que salga lo que salga!

Le di una palmada y aproveché además de darle un agarrón. Así super rápido para que se me pasaran las ganas.

Él eligió reírse del asunto.

— Ok, estamos a mano, ya no más dramas, eh... —Dio pasos hasta la caja con sus cosas, cogió una camiseta y se la puso— Apúrate en vestirte, hombre, ¿acaso no recuerdas la putada que nos dio Jon ayer?

— Ah, sí, claro...

Las horas pasaron y yo seguía confundido... ¿Qué carajo había pasado? Por qué tanta curiosidad, eso no me gusta nada de nada.

Y lo peor: Hoy toca "lujuria". Oh, no me quiero imaginar qué mierda va a pasar.

No contaré qué mierda pasó porque fue pura mierda monótona. Lo bueno (lo malo y lo feo también) ocurrió en la noche. Antes de acostarnos.

Daré antecedentes previos: Anthrax, alcohol. Nada más. No permití esta vez que los idiotas esos cayeran borrachos en nuestra habitación, no. Lars y yo nos metimos en nuestro cuarto, pusimos el seguro y suspiramos en alivio.

De la forma más casual posible, él se desvistió hasta quedar sólo en ropa interior. ¿Yo? Me acosté con mi misma ropa, como era lo usual. No hacía mucho frío, así que la chaqueta de cuero me la quité. 

— ¿Sabes, Kirk? No tengo sueño, ¿y tú? —Negué con la cabeza— ¿Puedo joderte un rato? —Encogí los hombros, recién me había acostado, sólo que aún no me arropaba con las mantas.

— Lo tomaré como un "sí" —Se levantó de su "cama" y se subió a la mía, me examinó de pies a cabeza, frunció el ceño— ¿no tienes calor con tanta ropa?

— ¿Quieres que me la quite? —le guiñé el ojo... espera, ¿qué? Él rió.

— Vale —sonrió de oreja  a oreja, con picardía.

Me desabroché el cinturón, y me retiré los pantalones. Estaba usando boxers muy largos que me tapaban los cortes, por tanto, no había problema.

— ¿Sólo eso te vas a quitar? —hizo un puchero, yo reí.

— ¿Quieres verme desnudo?

— ¿De nuevo? —se rió— Ok, ésto se pone raro, mejor quédate así.

— ¿Tienes miedo? ¿Te da nervios que yo ande con poca ropa? —¿por qué mierdas ando diciendo estas cosas? ¿Será el efecto pre-prueba de los pecados capitales?

— Nope, pero ponte en el caso de que esos borrachos derriben la puerta y nos vean así. Hmmm... ¿no se mal pensaría?

— Ah, buen punto.

De la nada, él se sentó sobre mi regazo.

Oh, el roce de nuestras piernas desnudas se sentía tan bien. No sabría cómo explicarlo, sentí mis hormonas se alborotarse de forma bizarra.

— ¿Estás bien, Kirk? —se movió hasta quedar JUSTO sobre mi entrepierna, hijo de puta, ahora sí me voy a morir— Hoy andas medio raro...

Movió un poco sus caderas, ahh... ese leve movimiento contra mi entrepierna se sintió tan... él se acercó más y más a mi, hasta apoyarse encima. Nuestras respiraciones comenzaban a agitarse y estábamos muy cerca del otro.

Que no se me pare, que no se me pare.... gritaba mi mente, nunca me he sentido tan extraño como ahora. Y no era algo malo, de hecho, ese algo me gustaba mucho. Ni idea de qué era, me fascinaba.

— ¿Kirk? ¿Estás bien? —Repitió, con esos labios tan tentadores... ¿serán tan suaves como en mis sueños?

— Nunca mejor que ahora... —no podía apartar la mirada de ahí, comencé a respirar de manera MUY descontinua, me estaba matando de nervios, ¿qué hago?

Infinitas ganas por besarlo tuve, ¿lo hago o no? Mierda, es ahora o nunca.

Posé mis manos en su larga cabellera, la acaricié con delicadeza, cerré los ojos un poco. Me fui acercando a sus labios con lentitud, ya estando al borde de rozar...

Tocaron la puerta.

¡Me cago en la puta que los parió! ¿Qué quieren ahora?

— ¡Keerrrkk! —Llamó alguien, oh, era Scott, hijo de puta— ¡Leerdzz! ¡Su alfombra Juana ya no me ama! Me estaba poniendo los cuernos con Neil la muy puta, ¡se las devuelvo!

Lars se levantó de encima mío, abrió la puerta. Scott le entregó la alfombra, que estaba llena de marcas de beso con labial... casi me maté de risa cuando vi a Scott con la cara toda embarrada con labial rosado.

— Weenashh noshes, mijos, ¿mañan vienen pa'l desmadre? —asentimos— Ya, shaoo...

Se dio media vuelta para irse, Lars cerró la puerta y volvió a la cama.

Hace un par de segundos atrás, estuvimos a punto de...

Olvídenlo.

Sin avisar, Lars tomó mi rostro con sus manos y me besó con mucha ternura. Me costó un poco procesar la información, hasta que cerré los ojos y posicioné mis brazos alrededor de su cuello, tiré un poco para acercarlo a mi cuerpo... nuestras lenguas ya batallaban por dominancia, de la forma más apasionada posible.

Y tan rápido como eso comenzó, tan rápido fue que terminó.

No se dijo nada después de eso, él se levantó de nuevo, para ir a acostarse.

Ahora SÍ que estaba mega confundido.

¿Sentirá él cosas por mi...? ¿Sentirá mi misma curiosidad?

O... ¿será de verdad curiosidad lo que yo siento?

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