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Parte II

Durante la más reciente navidad había logrado convencer a mis padres de dejarme ir con Scorpius luego de la cena de navidad familiar, él iría a cenar con nosotros como todos los años, pero después de ello debía ir con su padre a una fiesta elegante que su abuelo había organizado y no quería estar completamente solo, por lo que me necesitaba a su lado.

La abuela no había estado del todo feliz cuando se enteró de ello, pero había aceptado por el simple hecho de que no quería dejar solo con todos aquellos tiburones a su nieto honorario, así que con ella de mi lado no hubo poder sobre la tierra que evitase mi partida al lado del chico que tenía mi corazón ganado desde los 11 años.

Aquella fiesta era lo que se podía esperar de una familia como los Malfoy, un gran salón decorado sobriamente con la gran mayoría de personas siendo pura sangre y con una muy contada cantidad de brujos de sangre mestiza, todos sonriendo falsamente y apuñalándose unos a otros con la mirada llena de odio.

Mi amigo me tomó de la mano y me hizo caminar a su lado mientras su padre y él sonreían de la misma manera que las demás personas a su alrededor, yo mantuve mi mirada fija en la pareja de anfitriones a la que poco a poco nos íbamos acercando, ambos parecían estar en su mundo hasta que la mujer notó nuestra presencia y sonrió dulcemente al saber que su hijo y su nieto estaban ahí.


-Buenas noches - El padre de Scorpius llegó primero ante sus padres e invitados, haciéndole el primero en saludar a los presentes - Madre, padre, señor Rowle, señorita Rowle

-Joven Draco, joven Scorpius, es un placer verles a ambos - El hombre de cabellos rubios un poco más oscuros que los de los Malfoy saludo con una sonrisa amable a ambos recién llegados antes de voltear hacia la menor que lo acompañaba - Saluda hija

-Buenas noches, señor Malfoy - La rubia había mantenido su mirada baja al saludar al adulto recién llegado, sin embargo, eso no ocurrió con mi amigo - Buenas noches para usted también joven Scorpius


Al escuchar aquel tono de voz pronto me di cuenta de la situación que tenía frente a mí, la adolescente estaba enamorada de mi amigo y el tono meloso con el que había saludado demostraba justamente eso, lo cual me hizo rabiar en completo silencio, principalmente porque yo no tenía vela en este entierro.


-Buenas noches señor Rowle, señorita Soreli - Mi amigo saludó de manera bastante formal, algo tan raro de ver que me hizo sonreír internamente al imaginar cuanto tenía que estar conteniéndose para no actuar como siempre - Buenas noches y lamentamos el retraso abuelos, estábamos en casa del chico a mi lado


Sabía que debía estar asombrado por la forma en la que me había incluido en la situación el rubio que aun tomaba mi mano, sin embargo, aquello ya no era algo sorprendente, podía imaginar que mi asistencia a la fiesta no era por la soledad que iba a sufrir mi amigo, de hecho, era su forma de librarse de la chica que estaba viéndole con ojos asquerosamente soñadores, así que supe que debía seguir con la situación.


-Buenas noches señores Malfoy, familia Rowle - Sonreí de la misma manera en la que mi padre me había enseñado a sonreír para fingir que alguien me agradaba, aunque obviamente eso no fuese cierto - Lamento la tardanza que se ha generado, mi familia realmente es muy devota a estas fechas y el tiempo ha pasado volando

-Es bueno verle joven Potter, siéntase como en su casa - Por supuesto que lo haré señora Malfoy, solo tengo que alejar a esa falsa mojigata de su nieto y estaré tranquilo

-Oh, ¿Usted es el hijo del gran Harry Potter? - El tono de voz despectivo no pasó desapercibido para mí y seguramente tampoco para la familia anfitriona, pero no iba a dejar que eso me detuviese

-Así es señor Rowle - Traté de que el apellido sonara lo más sarcástico posible mientras extendía mi mano hacia él - Soy Albus Severus Potter, el segundo hijo de Harry Potter

-Es un placer joven Potter - El hombre tomó mi mano para estrecharla, aunque era claro que su mirada estaba centrada en mi otra mano, la que aún estaba siendo sostenida por el heredero Malfoy - Bueno Lucius, Narcisa, mi hija y yo les dejamos

-Nos vemos Vincent - El patriarca Malfoy asintió de manera cordial para despedirse, aunque era obvio que la situación había sido todo menos cordial


Con aquello el hombre se fue jalando de su hija, la cual parecía completamente destrozada al observar mi mano entrelazada con la de su amado, aquello me hizo sentir poderoso unos minutos antes de recordarme a mí mismo que aquello no valía nada, porque de hecho nosotros eramos amigos y no novios.


-Bueno, Albus y yo les dejaremos solos también - El tono ligeramente aniñado de mi amigo salió a flote nuevamente mientras hacía una pequeña inclinación de su cabeza - Nos vemos luego abuelos, padre


Con aquellas palabras dichas el rubio de mi edad comenzó a jalarme lo más lejos posible del resto de su familia, algo que era obviamente visto por todos los asistentes de la fiesta, no me molestaban aquellas miradas llenas de incomodidad u odio, había tenido que lidiar con ellas en Hogwarts debido a que era el hijo de Harry Potter que tenía de amigo a un Malfoy, pero eso no significaba que mi amigo fuese a dejarme lidiando con eso, así que decidió llevarnos a un lugar un poco más privado.

Una vez estuvimos totalmente solos escuche como él soltaba un suspiro de alivio, algo que era debido a la reciente interacción que habíamos tenido con la familia de sangre pura, sobre todo con la hija de aquel hombre, sin duda alguna aquella mirada que me lanzó antes de irse me dejaba en claro que ella iba a ser un dolor de cabeza en mi vida, el cual yo no quería.


-¿Estas bien? - La voz del rubio me sacó de mi mundo de pensamientos, haciendo que le viese fijamente sin saber qué decirle

-Si ¿Por qué? - Asentí algo contrariado, en una situación normal lo primero que debió de haber salido de su boca era una disculpa por haberme metido en un drama innecesario

-Pareces incómodo - Su mirada se enfocó en mí antes de arreglar con cuidado mi traje mal acomodado - Has estado desacomodando tu traje todo el rato

-No es nada - No iba a decirle que mi incomodidad se debía a que mi género había cambiado poco antes de que nos arreglásemos para venir y que justo ahora era una mujer, imposible, era mejor cambiar el tema - Así que me invitaste a esta fiesta para que no te comprometieran directamente con esa chica

-¿Qué dices Albus? - La sonrisa llena de inocencia que me dio me hizo saber que yo estaba en lo cierto sobre la situación en la que me había involucrado

-Scorp, no me mientas - Golpeé suavemente su hombro mientras me cruzaba de brazos - ¿Por qué le huyes tanto a esa familia?

-No es a la familia, es a la chica - Su sonrisa prontamente desapareció y se recostó contra la pared - Soreli es linda y todo lo que quieras, pero hay algo en su mirada que no me agrada

-Bueno, al menos somos dos los que no se sienten cómodos con ella - Suspiré colocándome a su lado mientras veía a algunas personas ir y venir, estábamos en un tipo de balcón de primera planta, por lo que todos nos veían y veíamos a todos

-¿Tú también lo notaste? - El volteó a verme por varios segundos antes de volver a ver a la nada - Esa mirada que me dio como si yo fuese de su propiedad

-A mí me vio como si mi existencia le estropease todo el plan de vida que tenía contigo - Traté de no pensar en aquella mirada, la había recibido un par de veces en Hogwarts por culpa de mi amigo, pero ninguna tan letal como la suya - Lo cual no tiene sentido porque no tengo nada que ver con tus relaciones románticas

-Por supuesto que si - El rubio me miró totalmente ofendido, como si dijese la mayor mentira de la vida - Eres mi mejor amigo, tú me ayudas a decidir que es mejor para mi futuro

-Lo hice con Rose y me ignoraste por completo - Dije frunciendo el ceño al recordar cuando mi prima finalmente lo acepto y la relación que mantuvieron por casi todo el sexto año

-Y terminé dándome cuenta que no la quería de esa manera - La sonrisa nerviosa que me dio fue un claro recordatorio de como él casi hacía que dejásemos de ser amigos por su capricho con mi prima - Justo como me lo dijiste

-Scorpius, prefiero que no toquemos más el tema - Negué con la cabeza, no quería recordar la pelea que tuvimos por culpa de su interés en mi prima, yo hablaba desde mis celos y el desde su enamoramiento hacia alguien más, era obvio que eso no iba a terminar bien para ninguno de nosotros - Se siente raro hablar de mi prima sin que ella este presente

-Entendido - Su mirada se desvió por unos segundos y luego se dirigió directamente a la salida - Iré por unas bebidas y algo de comer para que podamos estar aquí el resto de la noche ¡No me tardo!


No espero mi respuesta y se fue casi corriendo, aunque sabía que realmente no lo había hecho por la imagen que podía dejarles a los adultos presentes, porque obviamente un chico de 18 años ya sabía comportarse de manera magnifica y pulcra, sobre todo si era un Malfoy, que tontería.

Me mantuve viendo hacia el patio que tenía frente a mí, aquel lugar era realmente muy lindo si dejabas de lado las tétricas historias sobre que esa casa había sido la guarida de Voldemort, porque si no lo hacías podías alucinar con que el lugar era demasiado tétrico y lúgubre, a diferencia de cómo se veía ahora gracias al cuidado que Narcisa Malfoy había puesto en el bello jardín que rodeaba la casa.

La puerta se abrió con cuidado y en silencio, supe casi de inmediato que aquella persona no era mi amigo, pues él era de todo menos cuidadoso, además que a penas y tenía unos minutos de haberse ido a buscar las cosas, por lo que no podía haber vuelto tan rápido sin haber tirado al menos una cosa que llevase consigo, fue ese motivo lo que me hizo voltear para ver a la persona que había entrado.


-Señorita Rowle - Sonreí falsamente mientras le daba un saludo cordial a la chica que había matado mi paz - ¿Hay algo que pueda hacer por usted?

-Aléjate de él - La voz de la chica sonó igual de dulce a como había sonado cuando estaba saludando a los Malfoy, pero esta vez no sonaba igual de amigable

-¿Perdón? - Parpadeé confundido, una cosa es que me viesen mal y otra era venir a enfrentarme con una petición ridícula

-Scorpius - Su mirada se alzó del suelo, haciendo que notase que no estaba muy feliz con mi presencia en la fiesta o en su vida - Aléjate de él

-Disculpa, pero no lo haré - Traté de no reír por la tontería que había salido de sus labios, pero al mismo tiempo me negaba a dejarla "ganar" - Scorp y yo somos amigos desde hace años, si nuestra amistad termina no será porque alguien quiere que eso ocurra

-Tú... - Su ceño se frunció y pronto pude ver algo en sus ojos que me molesto, así que no paré de hablar

-Escucha, no sé porque vienes aquí a tratarme así - Me acerqué a ella manteniendo la supuesta tranquilidad que tenía en el momento - Pero te diré la verdad, mi relación con Scorpius no es algo que vayas a romper con un pequeño berrinche, así que no te metas entre nosotros


Me alejé de la chica para ir en busca del rubio más joven de los Malfoy, sin embargo, fue justamente por ello que no pude prevenir el que ella usase su varita contra mí con un hechizo que realmente me daba un dolor de cabeza al recordar cuando lo había escuchado por primera vez en Hogwarts.

Mantuve mis ojos cerrados mientras sentía mi ropa cambiar de un traje formal de color negro, a un vestido bastante sencillo de la misma tonalidad verde que mis ojos, al mismo tiempo sentí como mi cabello crecía mucho más que la última vez y lo sentí hasta la mitad de la espalda.

Escuche muchos murmullos de otras personas, después de todo aun estábamos a la vista de varios magos de sangre pura, magos que sin duda tenían una sonrisa en su rostro mientras se burlaban de que un chico como yo se viese tan femenino, aquello sin duda era como una burla y un insulto que debía afectarme según el resto, y aunque si me dolían sus comentarios también agradecía tener un vestido y no un traje, porque desgraciadamente hoy me sentía como una chica y no podía decírselo a nadie.

Sentí que alguien tomaba de mi brazo y me alejaba de las personas para que dejase de escucharlas, mi mente por un segundo creyó que había sido mi amigo el que me había sacado de esa situación, pero grande fue mi sorpresa al abrir mis ojos y encontrarme con los anfitriones de la fiesta, aunque mi mente pesimista supuso que era para que dejaran de burlarse de mí y por lo tanto de ellos.

Pero ese pensamiento se fue de mi mente cuando escuche las voces de mi amigo y su padre, los cuales se escuchaban bastante molestos probablemente por lo que me había pasado, aunque no era algo que podía asegurar completamente, pero era algo que me hacía sentir un poco más tranquilo, eso junto con las palabras dulces que la matriarca de la familia me daba para hacerme sentir mejor.

Una vez estuve en una habitación completamente solitaria los dueños de la mansión se fueron y me dejé caer al piso como si fuese una muñeca de trapo, había hecho un esfuerzo descomunal por mantener mi actuar de chico lo más normal posible, pero ya no podía hacerlo.

Estaba hasta la coronilla de la situación que había estado viviendo todo este tiempo, fingiendo que todos los días era un chico cuando había días donde claramente no lo era, me había aburrido de ser humillada con un hechizo que de hecho usaba en casa para sentirme mejor conmigo misma, estaba harta de que la gente se burlara porque Albus Potter se veía bien vestida de mujer y obviamente un hombre no debía verse así de bien.

¿Por qué diablos la comunidad mágica era así de idiota? Se cerraban ante algo que era tan normal como respirar, se negaban a aceptar a muchos magos y brujas por su orientación sexual o su identidad de género, se refugiaban bajo las mentiras de que era una enfermedad que sufrían los de sangre mestiza por culpa de los muggle, cuando era evidente que no lo era, porque de serlo sería catalogado así por los medimagos.

Estoy cansada de toda la discriminación contra las personas que solo quieren amar a otra persona, sin importarle el estatus de sangre o la identidad de género que los demás tengan, pero jamás seremos completamente libres por culpa de todas las supersticiones y comentarios que se hacen sobre algo que debería ser tan común como respirar, porque estamos llenos de etiquetas que se han tenido que crear porque no podemos ser plenamente libre.

No escuché a mi mejor amigo entrar ni menos su voz llamarme hasta que tocó mi rostro lleno de lágrimas que supongo pensó eran por haber sido vestida como chica y no por la impotencia que sentía al no poder decirle a nadie que de hecho así estaba más cómoda, que de hecho eso era lo que quería vestir hoy, no podía decirlo.

Sin embargo, eso no fue necesario.


-Te sientes mejor vistiendo así ¿No es verdad? - Una sonrisa triste se formó en su rostro mientras seguía secando mis lágrimas con un pañuelo que ni siquiera vi que tuviese consigo

-¿Qué? - Le observe con la sorpresa comenzando a marcarse en mi rostro, haciendo que mi llanto parase casi de inmediato debido a que mi mente se negaba a procesar sus palabras

-Yo, encontré una carta que hiciste para mi hace tiempo en tu habitación - La tristeza no desapareció de su rostro, pero si pude notar la pena que había por revisar mis cosas - Donde decías que no siempre eras un chico y que estabas cansado de fingir todo el tiempo que lo eras

-Jamás te envié esa carta - Recordé prontamente una carta que escribí durante las vacaciones que él pasó como novio de Rose, había escrito esa carta para desahogarme y sentir que él aún estaba cerca de mí, pero al final no se la di por un solo motivo, miedo - Creí que...

-¿Te odiaría? ¿Te rechazaría? - Asentí en completo silencio, cosa que me hizo ganar un golpe en la cabeza - Vamos Al, siempre has estado ahí para mí, incluso cuando dijeron todos esos comentarios sobre que mi familia y esas cosas de mortífagos ¿Enserio pensaste algo tan malo?

-... - No quise aceptar que mis ideas eran una tontería, principalmente porque era obvio que el resto de personas que estaban en el gran salón no pensaban igual a él

-Sabes que jamás te abandonaría - Sus manos hicieron que le viera a los ojos unos segundos antes de darme un abrazo realmente reconfortante - Eres la persona más importante de mi vida junto con los miembros de mi familia, así que no hay forma en que te deshagas de mi


No dije nada más, pero no lo sentí necesario en lo más mínimo, era justo por este tipo de cosas que estaba enamorada de mi mejor amigo, porque siempre sabía qué decir y cómo hacerme sentir mejor, aun si para ello debía invadir mi privacidad de la peor de las maneras, pero era algo que no iba a reclamarle del todo.


-Por cierto - Su tono de voz sonó muy nervioso y me apretó con fuerza contra él, como si temiese que le fuera a golpear o algo parecido - Puede que mis abuelos sepan sobre tu situación


Bueno, supongo que podía reclamarle por algo.

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Había pasado más de una semana desde que los Malfoy me habían acogido en su techo, podía asegurar que luego de aquella noche ninguno de los dos quería que volviese a mi casa para enfrentar a mi padre, aunque tarde o temprano debería hacerlo, sobre todo tomando en cuenta que mamá y Lily habían estado tratando de comunicarse conmigo y yo no había hecho más que decirles que estaba bien pero que no iba a volver a casa.

Por otro lado, papá y James no habían aparecido por nada en el mundo, lo cual me hacía sentir feliz y triste al mismo tiempo, no tenía a mi hermano molestándome o a mi padre tratando de entablar una conversación conmigo como loco para que regresara a casa y así solucionáramos las cosas, pero eso al mismo tiempo demostraba lo poco interesado que mi progenitor estaba en mí.

Un día de la nada el señor Malfoy llegó acompañado de mi madre y de mi hermana, ambas se lanzaron sobre mí y me llenaron de besos mientras me preguntaban el motivo por el cual yo no había vuelto a casa, al inicio pensé en mentirles y que papá siguiese con su vida como si nada, pero al notar la mirada de los dueños de la casa, que de hecho estaban dejándonos solos en la habitación, supe que si ellas estaban aquí era para que les explicase lo ocurrido y les dijese la verdad.

Cuando estuvimos completamente solos decidí ir directo al punto, no eran papá así que la larga explicación sobre las diferentes identidades de género no era necesaria, así que me atuve a las primeras palabras que se pasaron por mi mente para explicarles sobre mi identidad y lo que había estado sufriendo todos estos años.

Al terminar lo que menos esperaba era que ambas me abrazaran con los ojos llenos de lágrimas, mamá me dijo que siempre supo que había algo diferente en mí y que por eso jamás me presionó a nada que yo no quisiera, pero que ella no había podido notar que lo único a lo que yo estaba obligado era justamente lo que más daño me hacía.

Lily por su parte no pudo parar de llorar por un buen rato, le entendía algunas palabras sobre que sentía mucho el vestirme como chica por molestar cuando para mí era algo serio y que jamás lo volvería a hacer si regresaba con ellas a casa, porque no me querían lejos de casa por sus culpas.

Claro que ahí fue donde tuve que explicar mi motivo para no volver, lo cual calmó sus lágrimas por completo, pero a su vez desató el lado más temible que ambas tenían, porque sin duda alguna ambas eran muy parecidas a la abuela Molly y sus enojos eran algo monumental cuando ocurrían, sobre todo el de Lily Luna.

No entendí mucho esta vez de lo que decía ninguna de ellas, pero de lo que sí estaba seguro es que papá estaba en muchos problemas, porque sus dos pelirrojas estaban ardiendo en ira y no iban a parar hasta tener su sangre o lo que fuese que quisieran de él.

Por mi parte no hice o dije nada cuando ambas me prometieron solucionar todo, sabía que esto era un tema que mi hermano mayor alguna vez había tratado de mencionar con el resto de la familia, algo que terminó en desastre para ambos pues la mitad de los Weasley apoyaban a la comunidad LGBT, mientras que la otra mitad no podía ni pensarlo, y ya que papá había crecido justo con la parte de la familia que no la apoyaban sabía que esto no iba a tener un final feliz.

Al pensar en mi hermano no pude evitar preguntarme cómo estaría, después de todo ambos nos habíamos vuelto confidentes del otro en su último año de Hogwarts, por lo que él sabía de mi cambio de género constante y yo sabía de sus sentimientos por la única persona que quizá jamás le hiciese caso, nuestro futuro primo Edward Lupin.

Teddy y James habían sido muy cercanos cuando mi hermano era niño, pero todo eso se fragmentó cuando Lily nació y James notó que sus sentimientos eran todo menos familiares, por lo que al final ambos habían terminado distanciándose bastante, pero los sentimientos de mi hermano no desaparecieron y eso causó que sufriese demasiado cuando Teddy y Victoire dijeron que iban a casarse.

El pensar en ello me hizo preguntarme si algo hubiese sido diferente en todo esto si James se hubiese declarado a Teddy como tenía pensado hacerlo, quizá Teddy lo hubiese rechazado o quizá le hubiese dicho que sí y hubieran tenido una muy hermosa historia de amor, de cualquier manera, ya no hay forma de saberlo, lo que no se hizo no puede reclamarse.

Aquello me hace pensar en si yo debería tratar de arriesgarme con Scorpius y decirle lo que siento, es algo que me aterra porque eso si podría destruir nuestra amistad, el que fuese género fluido no había cambiado su forma de verme, pero mi identidad de género era muy diferente a mi orientación sexual y el decirle eso si podría cambiar algo entre nosotros.

Cerré mis ojos derrotado, no quería perder mi oportunidad con él, pero tampoco quiero perder mi amistad, ¿Qué diablos debía hacer?

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El señor Draco y el señor Lucius estaban en el despacho del mayor de ellos discutiendo sobre algunos trabajos que tenían pendientes y probablemente no saldrían hasta que fuese la hora de la cena, aquello había convencido lo suficiente a Scorpius de que debía aprovechar a sentirme un poco mejor con mi cuerpo y con mi identidad.

La señora Narcisa había conseguido unos vestidos realmente hermosos y que eran de mi talla para que los usase siempre que me sintiera como una chica, pero estaba totalmente segura que usarlos en la mansión Malfoy con el padre de mi amigo en esta sería una pésima idea.

Aun no sabía lo que había hecho Scorpius para que sus abuelos aceptaran la idea de que yo era una persona de género fluido, pero al final él había conseguido que personas tan estoicas como solo los Malfoy aceptaran mi condición y me trataran como siempre me habían tratado, lo que realmente me hacía preguntar cuánto les había dicho mi amigo realmente.

De cualquier forma, eso no cambiaba el drama principal, yo no iba a vestir uno de esos vestidos si el padre de mi mejor amigo podía llegar a verme y decirle a mi padre sobre la situación, sé que podría mentirle a mi familia sin problema alguno sobre el motivo de vestir como mujer, pero estaba comenzando a cansarme de ese hecho, por lo que prefería evitar la situación lo más posible.


-Vamos Al - El rubio tomó otro de los vestidos que su abuela nos había traído y me observó fijamente - Tienes que probarte al menos uno de estos

-No lo haré Scorp - Negué por décima vez en el día, había estado demasiado insistente con el tema y ya estaba aburrida de ello - Ya te dije mis motivos para no hacerlo, así que no

-Vamos, la abuela batalló mucho para poder conseguir los vestidos sin que nadie se enterase - La mirada plateada brilló de manera traviesa antes de que su portador siguiese hablando - No le hagas esto a ella

-No uses a Narcisa en mi contra Hyperion - Mi mirada era de obvio reproche, tenía una debilidad ante la señora Malfoy que solo tenía con mi propia abuela, algo que de seguro todos los miembros de la familia Malfoy sabían

-Entonces ponte el vestido Severus - El rubio no paró de sonreírme con esa cara de tonto, algo que me hizo querer ir hasta donde estaba parado para poder golpearle

-No - Me crucé de brazos y desvié mi mirada, sabía que tenía perdida aquella batalla, pero no iba a rendirme, aunque mi amigo era la persona más necia del mundo, y eso incluía a mis hermanos

-Vamos, eres una chica hoy - Escuché los pasos que dio en dirección mía y sentí la fuerte necesidad de voltear a verle - Sabes que esa ropa que tienes es todo menos cómoda para ti


Y mi amigo no se equivocaba, había tratado de fingir que la ropa no se sentía incorrecta en mi cuerpo, aunque la verdad era que por una vez en mi vida quería sentirme lo más femenina posible, y aquellos vestidos sin duda alguna eran un paso más a la aceptación de que era una chica, al menos la mitad del tiempo.

Tomé el vestido que el rubio tenía en su mano y me dirigí al cuarto de baño que él tenía en su habitación, realmente debía agradecer por ello, porque de lo contrario cualquiera podría verme así vestida y las cosas podrían tornarse muy incómodas.


-Padre - Escuché la voz del de ojos plata del otro lado del cuarto y me quedé helada, sabía que el ponerme un vestido en aquella casa era una idea fatal

-... - La voz de Draco no se escuchaba para nada, lo cual me hacía sentir mucho más nerviosa, eso claro hasta que unos toques fueron dados a la puerta - Sal de ahí Albus


Mi mente no pensó en la posibilidad de cambiar mi ropa con magia y así salvarme de la vergüenza que iba a sufrir por parte del Malfoy mayor, solo pensé en el hecho de que mi padre pronto sabría la realidad de mi situación y no sería porque yo se lo hubiese dicho, aquello sin duda alguna era la peor idea del mundo.

Abrí la puerta mientras trataba de no ver hacia el suelo, estaba segura de que el padre de mi amigo pronto diría algún insulto o algo similar, por lo que me había resignado a pensar que aun siendo una adulta iba a ser incapaz de enfrentarme a la decisión final de Draco y que jamás volvería a ver a Scorpius.

El señor Malfoy estuvo viéndome en completo silencio por lo que me pareció horas, aunque estoy segura que no fue más de un minuto, luego de ello escuché un suspiro de cansancio de su parte y él sin dudarlo se sentó en la cama de su hijo mientras nos pedía con un movimiento de su mano que hiciéramos lo mismo.


-¿Tu padre sabe de esto? - Scorpius y yo nos sentamos en un par de sillas frente a él, en cuanto estuvimos acomodados Draco fue directo en sus palabras - ¿Potter sabe que te vistes de niña?

-Papá, esto no es lo que parece - Mi amigo elevó su voz y pude notar en su expresión corporal que estaba nervioso, lo cual no me hacía sentir mejor, pero al menos sentía que no llevaba la carga de esto sola

-¿No? - Los ojos grises que tanto se parecían a los del chico a mi lado mostraron que no le creía en lo más mínimo a su hijo - Porque estoy seguro de que tú le dijiste a Albus que hoy era una chica

-¿Escuchaste eso? - Mi mirada se enfocó en mi amigo y toque su hombro para que no siguiese hablando después de eso, ya no había más que hacer si su padre sabía mi secreto

-Así es - Los ojos del Malfoy mayor pasaron de enfocarse en su hijo a la mano que tenía en el hombro de este para finalmente centrarse en mí - ¿Algo que decir Albus?

-Es lógico que mi padre no lo sabe, él jamás lo aceptaría - Mi mirada se enfrentó a la del mayor, no iba a fingir que aquello no era real, había pasado demasiados años mintiéndole a casi todos sobre mi género, y no iba a ocultarlo si él se había enterado ya

-Eso no lo sabrás hasta que se lo digas - Volví a notar como suspiraba mientras cruzaba sus brazos, aquello era algo lógico, pero no era algo con lo que quisiese lidiar aun

-Yo... - Las palabras para debatir no salieron de mi boca, probablemente por la mirada retadora que me dio el mayor, una mirada que no permitía excusas o mentiras

-No le diré nada por ahora a tu padre Albus, pero si quieres que él lo sepa por ti, es mejor que se lo digas pronto o seré yo quien le diga la verdad - Se puso de pie y nosotros hicimos lo mismo, él me observó un segundo y luego me sonrió con algo que parecía cariño - Por cierto, ese vestido te queda bastante bien


Aquellas fueron las últimas palabras del Señor Malfoy antes de irse, aunque parecía haberse tomado bien mi situación, no podía ignorar las palabras que me había dicho, por lo que no quise ni siquiera ver a mi amigo o escuchar algo de lo que tenía que decir, simplemente volví al baño para ponerme mi ropa.


-Al, Realmente debes decirle la verdad a tu padre - Cerré mis ojos pensando en las palabras de ambos, era lógico que pronto ambos iban a terminar obligándome a decirle a mi padre, pero hasta entonces fingiría que no era así


¿Por qué todo esto tenía que pasarme a mí?

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Mis meses de descanso antes de comenzar de nuevo mi trabajo como sanador estaban por acabar, había sido realmente feliz de que me dieran un tiempo de vacaciones para terminar de preparar todo antes de iniciar con las jornadas pesadas que me tocarían de ahora en adelante, pero aquello también significaba que mi tiempo libre iba a ser mucho más corto de lo que hubiese querido.

Quizá fue justo ese motivo lo que motivo a Scorpius a que hiciéramos todo lo posible durante los días libres que aún me quedaban, porque era seguro que luego no podríamos tener ni un tercio de este tiempo para convivir, lo cual me hacía sentir fatal al pensar que probablemente durante ese tiempo él encontraría a alguien para vivir su vida y serían plenamente felices.

Sabía que estaba siendo muy extremista y pesimista, pero no quería tener unas ilusiones demasiado altas y luego terminar llorando con el corazón destrozado, era justo por ello que tampoco tocaba un tema en específico desde el día en que Lily y mamá vinieron, lo último que había tocado del tema había sido la carta escrita a mi hermano para contarle la situación, luego de eso no había querido saber nada de mi padre ni del tema.

Esperaba que los Malfoy con los que vivía dejaran ir también esa situación y siguiesen con su vida normal, sin embargo, parecía que incluso Lucius y Narcisa estaban molestos con mi padre por su forma de tratarme, seguía sin entender el motivo que ellos tenían para ser tan protectores conmigo, pero no iba a quejarme ni un poco por ello.

Para cuando lo noté mis tres meses de vacaciones habían acabado y debía alistar todo para irme a San Mungo en cuanto fuese posible, pero el saber que todo había acabado no significaba que sintiera que era de esa manera, de hecho, sentía una gran impotencia al pensar que toda la relación con mi padre se había derrumbado por algo que yo no era capaz de controlar y no por una decepción causada por una mala decisión, que triste era pensar en ello.

Aun así, no podía seguir sufriendo mientras el rubio de mi edad trataba de alegrarme lo más posible para hacerme pensar en cualquier cosa menos en mi padre, porque era obvio que él sabía que me sentía pésimo por el hecho de no haber solucionado nada con el hombre que me había dado la vida.

Claro que sus esfuerzos se detuvieron cuando escuchamos unos ruidos del piso de abajo, lo cual era demasiado extraño dado que en ese piso solo estaba el señor Draco, fue por lo mismo que no dudamos un segundo en bajar en completo silencio mientras tratábamos de escuchar el motivo de tanto alboroto.

La sorpresa sin duda fue ver a mi padre peleando con el señor Malfoy mientras le reclamaba por unas cartas de vueltas, cartas que papá llevaba en sus manos y que llevaban mi nombre, todas y cada una de esas cartas tenía por receptor a Albus Potter escrito con la caligrafía de Harry Potter y no me refería a la caligrafía de su vuelapluma, sino que a la letra que él mismo hacía cuando escribía como un muggle más.


-¿Papá? - Las palabras salieron de mi boca sin que pudiese detenerlas, realmente quería saber si aquellas cartas eran lo que yo creía que eran

-Albus - Noté la mirada cansada que portaba, parecía no haber dormido en días, pero aquello no evitaba que la sonrisa que mostró al verme fuese menos brillante

-¿Qué haces aquí? - Mi mente pronto me pidió que cortara la situación lo más rápido posible, él me había hecho daño y de seguro volvería a hacerlo, sin embargo, mi lado sentimental me pedía escuchar a mi padre y saber sus motivos para estar aquí, por mucho que eso fuese a destruir mi corazón

-Vine para que hablemos Albus - Él sonrió triste antes de ver la sala de la mansión y luego ver a los dueños de esta - Aunque me gustaría que fuese en privado

-Calla Potter - El señor Malfoy observó con molestia y superioridad a mi padre y supe que esta era otra de sus peleas habituales - Estas en mi casa, así que si quiero quedarme escuchando lo haré

-Papá - La voz del rubio más joven sonó claramente a un reproche y pronto Scorpius estaba al lado de su padre llevándole a otra habitación mientras lanzaba un Muffliato para que mi padre y yo habláramos en paz - Hablen todo lo que necesiten


Luego de aquello mi progenitor y yo nos quedamos en completo silencio, no sabía si debía hablar primero o si debía dejar que él hablase y se desahogara tanto como le fuese necesario, decidí sentarme en uno de los sofás mientras le observaba fijamente, esperando que dijese finalmente algo.


-Lo siento mucho Albus - Papá se sentó a mi lado suspirando con tristeza - Ese día en la cena fui un idiota, estaba tan molesto conmigo que no pude notar cuánto daño te hacían mis palabras hasta que fue tarde

-Está bien papá - Negué rápidamente con la cabeza, había estado demasiado tiempo con los Malfoy dándome una terapia indirecta sobre el tema como para poder ignorar el dolor que me causaba la actitud de mi padre

-No Albus, no lo está - Él tomó mi mano mientras sus ojos seguían viéndome con aquella tristeza tan marcada - Toda tu vida has ocultado quién eres y cómo te sientes por el qué dirán, se supone que un padre es el primero que debe notar que sus hijos están sufriendo o pasando por alguna dificultad y yo no fui capaz de notarlo

-Papá - No podía ni quería decirle algo más, sentía que mi máscara de indiferencia estaba cayéndose a pedazos con cada una de sus palabras

-Tu madre siempre notó que algo te molestaba, Molly dijo que había días donde tenías una mirada más triste de lo usual, incluso Lily y James lo notaron - Su mano abandono la mía y tocó su rostro con resignación - Pero yo no lo hice, siempre te he dejado solo, pensando que como eres el más parecido a mí podía darte más espacio como el que yo necesite alguna vez, pero en lugar de ello te descuide y te deje solo

-Eso no es cierto papá - Llevé mi mano a su pierna para que me prestara atención mientras sentía algo de remordimiento por haberme cerrado otra vez a él - Tienes razón que hubo veces donde sentí que las expectativas sobre mi eran demasiadas por nuestro parecido y que necesitaba demostrar quién podía ser, pero no te alejaste de mí, fui yo quien creó esa distancia, fui yo quien no les dijo nada a mamá o a ti, no es tu culpa el haberlo notado

-Pero el que lo ocultaras significa que no había suficiente confianza - Mi progenitor me observó con una sonrisa de resignación en el rostro - Tu madre y yo no te dimos la confianza necesaria como para que nos lo dijeras

-Es cierto que no tengo confianza - Suspiré mientras veía a otro lado, por algún motivo me sentía un poco avergonzado por aquella situación - Pero es falta de confianza en mí, tengo miedo de que las personas que amo se alejen si les digo la verdad y yo...

-Eso mismo es algo que te generamos Ginny y yo - Sentí la mano de mi padre en mi espalda, lo que por alguna razón me hizo sentir como si todo estuviese bien - Te hicimos dudar de que podríamos amarte de manera incondicional y el que nunca tocáramos estos temas hizo que todo fuese peor para ti, pero tienes que tener algo claro Albus, te amamos, eso no lo dudes ni un minuto

-Pa - Al diablo el fingir que no me afectaban sus palabras, las lágrimas pronto se mostraron en mis ojos debido a sus palabras y a la calidez que estas me daban

-Eres nuestro hijo y solo con eso ya es suficiente para amarte hasta la muerte - - Eres uno de nuestros tres orgullos y nada podría hacernos más dichosos jamás, y aun si ya eres todo un adulto eso no evita el hecho de que siempre serás nuestro bebé y que siempre podrás volver a tu hogar, porque te amamos a ti, seas un niño o una niña

-... - Me lancé a sus brazos mientras sentía la felicidad desbordar de mi pecho, realmente hubiese sido feliz de escuchar eso el día que le dije la verdad, pero sabiendo lo rápido que procesa su mente las cosas de seguro este era el momento perfecto para ello


No importaban las cartas con mi nombre que obviamente jamás habían llegado a mí, no importaba lo que pasara mañana con el trabajo y mucho menos me importaba el como fuese a reaccionar la gente cuando me viese siendo quien era y vistiendo lo que quisiera, porque las opiniones de las únicas personas que me importaban estaban de mi parte, y solo eso necesitaba saber.

El mañana y todos los demonios de la sociedad podían esperar en la fila a que me importasen.

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Era navidad finalmente, era la época más cansada en el hospital por la cantidad de personas que llegaban, sin embargo, había sido capaz de tener mi descanso para ese día y podría pasar la fiesta de navidad con toda mi familia, la que era más que obvio que ya no eran todos los Weasley.

Debido a los trabajos de Rose, Lily y Hugo la familia se había fragmentado un poco, algo que había ocurrido en mayor escala cuándo Victoire y Teddy mencionaron que habían terminado, por no podíamos celebrar todos en la misma casa sin que se sintiesen las miradas de odio de parte de ciertos miembros de la familia, cosa que también había terminado aumentando con James diciendo que era bisexual y conmigo diciéndoles sobre que era género fluido, lo que causo la fracturación total en la relación que existía con algunos miembros de la familia, sin duda alguna las cenas navideñas ya no sabían igual, pero al mismo tiempo para mí eran perfectas.

Las cenas de navidad ahora eran en la mansión Malfoy, la cual era decorada de esquina a esquina por Narcisa, Lily, James y Teddy, mientras que mamá y papá eran los que hacían la mayor cantidad de platillos junto a los duendes que aceptaban quedarse y servir a la familia, por nuestra parte Lucius, Draco, Scorpius y yo eramos los que observaban todo mientras hablábamos de las acciones y los negocios de la familia Malfoy, tema en el que no sé cómo terminé involucrado la primera vez, pero ahora ya era tradición que esa fuese nuestra charla en lo que esperábamos que todo estuviese listo.

Había años donde algunos de mis primos, como Fred, Hugo o Dominique, venían a la mansión y se integraban con nosotros, dándole una vibra más llamativa a la navidad y haciendo que el cabello de Lucius se cayera por el estrés que ellos le provocaban sin dudar siquiera un segundo.

Con respecto a la abuela Molly, ella siempre nos daba un nuevo regalo hecho a mano cuando llegábamos a visitarla antes de que llegasen los demás miembros de la familia, lo que habíamos declarado James y yo había destruido por completo la unión de los Weasley, por lo que nos habíamos exiliado de la familia para que el resto siguiese llegando a celebrar la fiesta en paz, sin embargo, está en mis planes hacer una reunión con todos de nuevo, porque sé que la tristeza que rodea a la abuela por la situación familiar la está matando, aunque diga que todavía le quedan muchos años por vivir.

El pensar en ello me hacía sentir que el corazón se me destruía por completo, ella no merecía que su familia se destrozara de esa forma y mientras ella viviese yo buscaría la forma de hacerle sentir completa, motivo por el cual estoy planeando lo que ella me pidió como regalo de navidad, que de hecho es mucho más difícil que recuperar la varita de saúco que forma parte de las reliquias de la muerte.


"-Toma esto hijo - Una pequeña caja fue colocada en mis manos y observé fijamente a la dueña de esta - Usa esta reliquia familiar para confesarle tus sentimientos a mi querido Scorpius"


Suspiré mientras observaba lo que mi abuela me había dado, era una cadena pequeña de plata con un dije de serpiente con un pequeño ojo de color verde, aquella cadena era algo que, aun si decían que venía en las reliquias familiares, parecía hecha precisamente para Scorpius.

Por la mirada que James tenía desde el momento en el que me lo encontré en la madriguera supongo que ella le pidió lo mismo, pero con Teddy, lo cual era algo que realmente quisiera presenciar, pero con la misión que tenía no me iba a ser posible, porque al menos James podía llevarse a Edward a otra habitación y declararse sin problemas, pero yo no podía hacerlo sin que Lucius, Narcisa y Draco me miraran como delincuente.

Así que esa pequeña caja estuvo conmigo durante toda la cena e incluso hasta la hora del intercambio de regalos, no teníamos que preocuparnos por volver a casa o algo parecido, puesto que cada navidad nos quedábamos en la mansión y de aquí todos partíamos a nuestros trabajos, así que ese pánico de irme sin completar el deseo de la abuela Molly no existía.

Pero al parecer Draco parecía saber cuáles eran mis planes, porque en cuanto dijimos que iríamos a dormir él nos avisó que por remodelaciones yo no podría usar mi cuarto de siempre y que tenía preparado uno para mí en el tercer nivel de la mansión, un punto bastante alejado del de Scorpius.

Lo que él no vio venir fue el que mi amigo ofreciera que durmiéramos en la misma habitación, aunque si soy completamente sincero yo tenía la misma cara de sorpresa que Lucius y Draco, pero como el dueño de la habitación había hablado no había forma de huir de la situación y para cuando me di cuenta ya estaba siendo llevado a la habitación de mi amor platónico.

No mencione nada del regalo ni de nada parecido mientras me cambiaba con mi amigo a mis espaldas, toda la decisión que había adquirido durante la noche se había evaporado, ahora solo quedaba el chico lleno de dudas que no sabía que debía hacer o decir para confesarse y no arruinar su amistad en el intento.

Me dejé caer sobre la cama con los ojos cerrados mientras trataba de pensar en cómo calmar mi respiración, grande fue mi sorpresa al momento de abrir los ojos, pues justo frente de mi estaba el rubio, observándome en silencio, como si fuese un depredador a punto de cazar a su presa y estuviese estudiándola para ver cuando atacar.


-Hay algo que tengo que decirte Albus - Mi amigo finalmente se acercó a mí, con una lentitud que fue preocupante

-¿Pasa algo Scorp? - Los nervios se habían transformado en preocupación en cuanto escuche su tono de voz totalmente serio, algo poco usual entre nosotros

-Hay alguien que me gusta, he sido muy sutil durante todo este tiempo - Se sentó a mi lado, viéndome fijamente mientras hablaba - Pero parece no notarlo y ya no sé cómo hacer que lo entienda

-Bueno - Traté de deshacer el nudo que se había formado en mi garganta para poder ayudar a mi amigo y platónico - ¿Has probado decírselo a la cara? Si ser sutil no te funciona quizá debas ser un poco más directo

-¿Cómo besándole y luego diciéndole que me gusta como más que amigos? - Su ceño se frunció ligeramente, como si tentara el terreno con aquella pregunta

-Si, eso podría funcionar - Asentí tratando de no imaginar a Scorpius besando a alguien más - Aunque yo me confesaría prime...


Mis palabras murieron inmediatamente en mis labios debido a que estos habían sido sellados con los del Malfoy que estaba frente a mí, el beso no era más que el choque de estos, pero a diferencia de mi amigo yo jamás había dado mi primer beso, así que estaba demasiado sorprendido.

Abrí mis ojos cuando noté que se separaba de mí, no tenía idea de que los había cerrado, pero no es como si aquello me hubiese molestado realmente, aun así, no podía decir ni una sola palabra mientras observaba al chico frente a mi sonreír tristemente antes de abrazarme sin posibilidades de ver su rostro.


-Scorp - Mis manos viajaron directamente a sus hombros para poder alejarle de mí y así verlo a los ojos

-Te quiero, Albus, te quiero como a nadie más - Aquello salió de su boca de manera rápida pero entendible, lo cual me sorprendió gratamente - Me gustas, te deseo, te amo, te he querido desde hace mucho

-Scorpius - Sentí mi voz temblar, eso era obviamente debido a que aún estaba procesando la situación, algo que de hecho tenía mi cabeza girando sin parar

-No sé qué más puedo decirte para que lo entiendas - Su voz sonó desesperada, haciendo que entendiese las palabras que había dicho antes del beso, él realmente había intentado llegar a mí y yo no lo había entendido - Pero te quiero Albus, juro que lo hago

-... - Al notar que no iba a parar de jurar y prometer algo que había entendido desde que me besó supe que debía encontrar forma de pararlo, y aunque no me agradase, el asustarlo era la mejor opción - Suéltame


Su cuerpo tembló y me soltó muy despacio, como si creyera que yo desaparecería y lo alejaría de golpe, cosa que de hecho hice para poder verle el rostro, aunque no calculé mi fuerza de manera correcta y terminé haciéndole caer contra el colchón de la cama, cosa que pareció aterrarle y no por una buena razón.


-Albus - Le observé sin decir una palabra, preguntándome si había imaginado ya todo un show debido a que lo había alejado de mí - Por favor, aun si no me quieres de esa forma no me digas que arruine nuestra amistad

-¿Qué dices? - Sin duda alguna había creado una película en su mente y ahora creía que me iría, vaya adulto estaba hecho mi amigo, aunque yo sin duda no era mejor que él

-Por favor, no quiero perderte, no quiero - Aquello de hecho me pareció adorable, él tenía los mismos miedos que yo tenía por perder nuestra amistad, lo cual o nos hacía muy parecidos o nos hacía un par de idiotas


No pude evitar lanzarme contra él y besarle nuevamente, claro que con mi inexperiencia no pude mantener el control del beso mucho tiempo y pronto fue Scorpius quien comenzó a guiarnos, el beso era lento y lleno de sentimientos, pero eso no significaba que no fuese al mismo tiempo una bomba de calor y deseo, lo único que los hacía diferentes es que parecía que todos esos sentimientos estaban unidos y no necesitábamos devorarnos la boca para sentirlo.

Al separarnos nos quedamos tomando aire mientras nos veíamos fijamente, sus ojos tenían un brillo que no había visto jamás en los 10 años que teníamos de conocernos, era un brillo realmente hermoso y que me hizo perderme durante varios segundos en ellos, hasta que recordé que le debía una respuesta mucho más exacta que un simple beso correspondido.

Con cuidado volví a alejarnos para poder levantarme y tomar la caja con la pulsera, noté como mis acciones eran seguidas por sus ojos totalmente curiosos y no pude evitar sonreír, realmente eramos un par de idiotas que actuaban más tontos de lo usual cuando se trataba del otro.

Regresé a la cama con la caja en mano y me senté frente al rubio todavía con una sonrisa en mis labios, aquella cadena sin duda era algo más que solo plata y un dije de serpiente, lo entendía ahora que veía los ojos plateados viajar de mis ojos a la caja y de vuelta, como si fuese un ciclo infinito.


-Scorpius, yo también te amo - Alce la mano pidiéndole que me dejase hablar, lo cual hizo aunque noté sus ganas por lanzarse contra mí y besarme otra vez - Cuando nos conocimos en el tren supe que ibas a ser alguien realmente importante en mi vida, no sé cuándo me enamore de ti realmente, solo sé que un día ya no pude dejar de pensar en ti, luego tuve celos de las relaciones que tuviste, porque no me veías a mí, pero luego terminabas con ellas y siempre volvías a mi lado, como si estuviese destinado


Sonreí pensando en las veces que rechazaba una salida porque tenía algo que hacer conmigo, aunque eso fuese estar a las orillas del lago durante toda la tarde haciendo un picnic o tratando de aprender nuevos hechizos, también las veces que terminó una relación o una amistad porque lanzaban un insulto en mi contra.


-Esto que te doy ahora es la promesa de mis sentimientos por ti - Le entregué la pequeña caja que el abrió con cuidado, sonriendo al notar el dije de aquella cadena - La promesa de que te amo y te amaré, porque tú fuiste y siempre serás mi primer amigo, la primera persona que vio más allá de un rostro, un cuerpo y un apellido, es por ello que esto al igual que mi corazón te pertenecen y lo harán siempre


Sentí como mi cuerpo era empujado hacía la cama y luego sentí como volvía a besarme una y otra vez, nos separábamos unos segundos para tomar aire y volvíamos a besarnos prontamente, sintiendo una y otra vez el amor y la magia fluir dentro y fuera de nuestros corazones.

Porque lo que era realmente importante se convertía en algo invisible para los ojos de aquellos que no miraban con el corazón, algo que sin duda alguna él y yo habíamos aprendido a hacer por el amor que nos teníamos, un amor que, sin duda alguna, no iba a romperse debido a la sociedad.

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Bien, con esto está finalizada esta historia, espero que la disfrutaran bastante.

Traté de hacer a Albus lo más realista posible, pero no sé si lo logré con lo de las relaciones ajenas a él, el tema del género fluido es un tema que normalmente no se toca mucho, así como cualquier género no binario, así que como alguien que tiene esta identidad creí conveniente plasmar un poco de mi sentir en esta historia.

Es seguro de que en otros trabajos voy a usar el género fluido en algún personaje, pero no de la misma manera en la que está aquí, esto principalmente porque normalmente escribo en tercera persona, pero por esta vez y por el sentimiento que hay en esto, creo que la primera persona era la mejor opción.

De cualquier forma, gracias por leer y nos seguimos leyendo pronto en otras historias.

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