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Parte I

Una última revisión ante el espejo me aseguró que estaba listo para lo que se venía, hoy saldríamos con mi padre, el gran Harry Potter, a cenar al mundo muggle, había decidido aprovechar el que mis hermanos y mi madre no estarían en casa para pedirle aquello a mi padre, después de todo hoy era el día decisivo para mí, le revelaría a mi padre el mayor de mis secretos y el mayor de mis temores.

Salí de mi habitación con ojos cerrados tratando de ignorar el cuarto de Lily, aunque no fuese uno de esos días no podía hacerle frente, no cuando una parte de mi deseaba con fuerza que mi pequeño espacio personal se pareciese un poco más al de mi hermana, sobre todo cuando veía su armario con varios vestidos que sin duda sé que me lucirían bastante bien.

Sacudí rápidamente mi cabeza negándome a seguir aquella línea de pensamientos, tenía que mantener mi mente enfocada en explicarle la situación a mi padre para que no me echara de casa, aunque sabía bien que si llegaba a hacerlo tenía un hogar asegurado con los Malfoy.

Era irónico que justamente el hombre que alguna vez fue el mayor bully de mi padre fuese de los primeros en saber la realidad sobre mi identidad de género, claro que eso era culpa de Scorpius y de su falta de control para gritarme cuando se molestaba, pero al final había sucedido y contrario a lo que mi rubio amigo y yo nos esperábamos, Draco simplemente me había dicho que tenía que decírselo a mi padre.

Algo aprendí ese día y fue qué, si para mi es casi imposible poder decirle que no a Scorpius, me es más difícil negarme a una petición cuando él y su padre son los que lo piden, no sé si es porque Draco lo hace ver más atemorizante, pero aprendí que no debo dejar que mi mejor amigo me vuelva a rogar algo si el Malfoy mayor está cerca o será claramente mi perdición.

En cualquier caso, eso no es lo importante, lo que es prioridad en este momento es pensar en las palabras adecuadas para que el salvador del mundo mágico no se muera o le dé un ataque de rabia o similar por el hecho de que su hijo no es tan "masculino" como todo el mundo quisiera creer que lo es por el simple hecho de que es un chico.

Cuando llegué finalmente al primer piso logré notar que mi papá acababa de llegar del ministerio y aunque quise decirle alguna excusa para que la salida se retrasara lo más posible supe al ver sus ojos que esta posiblemente era mi única oportunidad para decirle la verdad sin que James estuviese burlándose de mi o sin mamá y Lily viéndome raro, por lo que me coloqué mi chaqueta y le seguí para que fuésemos al restaurante muggle.

Maldición, Albus Severus Potter ¿Por qué te haces esto? 

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Recuerdo que ese día era la fiesta de cumpleaños de James, había muchos niños y todos rodeaban a mi hermano como si fuese el chico más genial del mundo, pero como era su cumpleaños aquello tenía un poco de lógica por lo que no hice nada más que verles ir y venir por todo el jardín.

Mamá estaba junto con la abuela Molly hablando sobre algún tema de mujeres seguramente, pues poco después la tía Hermione y la tía Fleur fueron con ellas y siguieron debatiendo sobre ese tema o sobre algún otro bastante parecido, no lo sé, no era algo de mi completo interés.

Estaba leyendo un libro muggle que el abuelo Arthur me había regalado un día que llegamos de visita, me había emocionado tanto el leerlo que terminé leyéndolo esa noche sin dormir ni un poco, lo cual agradecí por completo pues me había gustado tanto que me lo sabía de memoria.


-Adiós —dijo el zorro—. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos. - Cerré mis ojos un segundo dejando que mi mente volara lejos del lugar donde estaba, un lugar donde fuese libre y no sintiese que tenía que demostrarle algo a alguien

-¿Otra vez leyendo ese libro hermano? - Una cabellera rojiza se presentó ante mi cuando abrí mis ojos ligeramente asustado de que alguien apareciese cerca mío cuando yo estaba lo más lejos posible de la fiesta

-¿Lily? ¿Qué haces aquí? - Cerré el libro sin dudar ni un segundo mientras me ponía de pie, el que mi hermana se apareciera de la nada frente a mi cuando la fiesta de cumpleaños de su hermano favorito se llevaba a cabo no me daba un buen presentimiento

-Todos están muy centrados en James y me sentí algo sola, así que creí que querrías hacerme compañía - Aquello era bastante normal, mis hermanos estaban tan acostumbrados a la atención que la falta de ella parecía afectarles realmente - Además quería preguntarte algo

-No voy a ayudarte con alguna broma si esa era tu pregunta - Fruncí mi ceño molesto al pensar en qué plan demente quería incluirme mi hermana para tener la atención de los demás

-No tonto, no era eso - La sonrisa de inocencia de mi hermana logró hacerme relajar un poco, aunque no bajé la guardia, conociéndole esta charla podía acabar mal para mi

-Bueno, entonces te escucho - Volví a sentarme en donde había estado antes, solo que ahora mi mirada estaba fija en mi hermana y no en mi libro

-¿Qué ocurrió con mamá esta mañana? - El tono de voz que la pequeña y dulce Lily usó para aquella pregunta me dejó helado, haciendo que solo pudiese verla con falsa tranquilidad por varios segundos antes de desviar la mirada

-¿Esta mañana? - Mi mente se transportó prontamente a los recuerdos que tenía de ese día para tratar de entender de lo que hablaba mi hermana, aunque tenía una idea de a qué se refería con aquella pregunta


FlashBack

Mamá nos había levantado a todos temprano para tener las cosas listas, por supuesto que no iba a permitir que la fiesta de James se retrasara, había tenido que soportar los berrinches de mi hermano por todo lo que este quería, así que era lógico que quisiese que todo saliera de manera perfecta.

Entre toda la perfección que había para esa fiesta estaba obviamente la ropa, James iba a vestir unos jeans oscuros, una camisa de cuadros blanca con negro y unos tenis negros, Lily por su parte llevaría un muy bonito vestido azul cielo junto con unas muy lindas zapatillas sin tacón de color negro y como toque especial iba a llevar un lazo en su cabello de color blanco, finalmente yo iría vestido de manera muy parecida a la de mi hermano, solo que mi camisa era de rayas azules y negras, mis jeans eran del típico tono de azul que tenían los originales y también llevaba unos tenis negros parecidos a los de James.

No era raro que vistiéramos así en nuestro día a día, pero esta vez había algo diferente en mí, algo que había tratado de disimular lo más posible debido a que de saberlo mi hermano mayor no pararía de molestarme con ello y suficiente tenía con el que se burlara de mí porque pudiese ser una serpiente como para que le agregáramos esto.

Sin embargo, esta vez era algo más fuerte que simplemente ver un vestido en una tienda y luego dar la excusa de que los veía por Lily o por mamá en lugar de decir que los veía por mí, esta vez en cuanto me vi en el espejo sentí una incomodidad extremadamente fuerte y en mi mente se planteó el ir a buscar uno de los vestidos de Rose y ponérmelo.

Justo en ese momento mi madre apareció abriendo la puerta de mi cuarto sin importarle la privacidad que esta suponía crear, supe de inmediato que ella estaba satisfecha con mi apariencia, aunque yo me sentía totalmente fuera de mi piel, como si me hubiesen lanzado un hechizo y hubiese cambiado de cuerpo, algo que de hecho había experimentado más de una vez en estos pocos años de vida.


-Mamá, no me siento cómodo con esto - Le mencioné aquello mientras volteaba a verme al espejo sintiéndome fastidiado por la sensación que me producía verme con esa ropa

-¿Qué dices Albus? - La mujer que me dio la vida me observó consternada antes de hacer que me diese la vuelta para encarar su rostro sonriente - Te ves muy guapo

-... - "Guapo" aquel término me había hecho sentir peor de lo que ya me sentía, era como si el escucharlo fuese un insulto, lo cual no tenía sentido pues era un chico - Mamá, es enserio

-Entiendo Al - Ella asintió entendiendo que no podía animarme con aquellas palabras y suspiró mientras me daba un abrazo - Pero has esto por mí, solo un par de fotos familiares y luego podrás venir a quitártelo todo

-... - Correspondí al abrazo de mi progenitora mientras cerraba los ojos, eso era lo menos que podía hacer por ella después de todo lo que había sufrido por culpa de mis otros hermanos - De acuerdo

-Vamos hijo sonríe - Ella me observo con esa mirada suya que parecía entender todo lo que me pasaba aun si no decía nada - No es como si te estuviese poniendo un vestido

-Si... - Oh madre, si supieras que de hecho estaría más cómodo con uno de ellos que con la ropa que tengo puesta en este momento, de seguro te morirías por ello 

Fin FlashBack


-¡Al! - Una voz me sacó rápidamente de mi mente haciendo que volviese a concentrarme en lo que sucedía a mi alrededor 

-Perdón Lily, me perdí en mis recuerdos - Le sonreí nerviosamente a mi hermana, realmente no quería contestar a su pregunta, porque sabía que no entendería

-¿Entonces? - Me levanté de nuevo de mi lugar, sabiendo que no podría volver a calmar estas ansias de arrancar esta ropa de mi cuerpo

-No ocurrió nada Lily - Con aquellas palabras dichas comencé a caminar de vuelta a la fiesta de mi hermano mayor para poder irme de vuelta a mi cuarto y estar finalmente en paz conmigo mismo

-Vamos Albus, algo tuvo que ocurrir - La voz de mi hermana volvió a llenar el silencio de segundos que había creado haciéndome sentir mucho más nervioso - Has estado más extraño de lo normal

-¿Qué? - Le observé extrañado y sin saber que decir realmente, mi hermana era realmente pequeña pero muy perceptiva y eso me dejaba en desventaja

-Si, se nota que estas incomodo - Sus brazos se cruzaron y su ceño se frunció de manera muy parecida a la de mamá, haciéndole ver adorable - Mueves hacía atrás los hombros como si la ropa que tienes puesta fuese muy incomoda

-... - Suspiré rogando por una idea que me ayudase a no mencionarle la verdad a mi hermana, pues si ella lo sabía, todos lo sabrían - Ya te dije que no es nada Lily, mamá compró la ropa un poco más pegada al cuerpo de lo que me gusta, por eso estoy así

-¿Seguro que es eso hermano? - Ignoré de nuevo el mal sabor de boca que me daba el que me llamara de manera masculina y solamente asentí para calmarle - Supongo que está bien si tú lo dices, aunque es raro que mamá no las hubiese ajustado para ti


No contesté nada por lo que seguimos nuestro camino hasta donde estaba todo el mundo en silencio, cuando Lily fue llamada por James yo volteé a ver a mi madre para hacerle una señal de que iría a mi habitación, ella asintió ligeramente y siguió la conversación en la que estaba, lo cual era algo bueno porque así no iba a intentar nada raro para retenerme aquí.

Me fui lo más rápido que pude a mi cuarto y cerré la puerta con seguro antes de desvestirme hasta quedar solo en mi ropa interior, volví a verme al espejo y esta vez se sintió ligeramente mejor, aunque no dejaba de sentirme un poco incómodo, como si realmente estuviese en un cuerpo ajeno.

¿Era normal que me sintiese tan ajeno a mi propia piel? Realmente sentía como si no me perteneciera a mí, y aunque eso solo ocurría de vez en cuando me hacía plantearme si había algo que no estaba funcionando correctamente en mí.

¿Había algo mal en mí?

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El restaurante muggle al que habíamos ido con papá era bastante sencillo, realmente podría decir que parecía más una cafetería muggle realmente grande y con platos más complejos, lo cual al mismo tiempo hacia que fuese más acogedor y por ende más familiar, era claro que el ambiente era perfecto para el tema que tenía que tocar con el hombre frente a mí.

¿Pero cómo iniciar? 

"Papá, ¿Sabes que es la identidad de género? Es básicamente la concepción que tiene una persona sobre su género, así que... ¡Felicidades! Tu hijo se siente mujer de vez en cuando."

No, muy directo

"Papá, sabes de la concepción que tiene el mundo muggle desde hace siglos sobre los géneros y sexualidades, pues han venido luchando por los derechos de esa diversidad desde hace años, para poder explicarles a las personas fuera de la llamada comunidad LGBT+ que es algo de nacimiento y no es una enfermedad, y de hecho hay muchas personas en el mundo mágico que comparten esas concepciones y..."

Demasiado largo y va a perderse a la mitad del camino

"Papá, el chico del que estabas enamorado en secreto en Hogwarts, que de hecho también es padre de mi mejor amigo, me hizo venir contigo a cenar para que hablemos sobre la posibilidad de que hayan hecho que tus sentimientos y los de él fuesen heredados a nuestra generación y que por ende Scorpius y yo nos hayamos enamorado del otro, así que tendrás que aceptar que sea su novio y que probablemente en algún momento nos vayamos a casar."  

¿Qué diablos? En primera ese no es el tema que tenemos que discutir hoy, además de que Scorpius y yo no somos novios todavía. Y si, dije todavía porque voy a lograr hacer que Scorpius Malfoy sea mi novio tarde o temprano. En segunda, sigue siendo muy largo y de seguro que no entendería lo que le dije ni jugando.

Vamos papá, ¿Por qué eres tan lento? Eres el salvador del mundo mágico, pero sin duda nos matarías si la única forma de sobrevivir fuese que entendieses algo así rápidamente, realmente estoy hundido, que mala suerte la mía.


-Albus, tenemos que hablar - Di un pequeño salto de sorpresa en mi lugar, realmente no esperaba que fuese él quien comenzara la charla

-¿Eh? - Traté de calmarme pensando en miles de opciones que podían existir para que mi padre me dijese esas palabras, cada una era peor que la otra - ¿De qué papá?

-No lo sé, tu dime - Él simplemente se acomodó mejor y me miró por varios segundos antes de seguir - Y no lo digo en broma, es enserio, Draco vino hoy a decirme que tenías algo importante que decirme

-... - ¿Por qué es así conmigo señor Malfoy? ¿Qué le hice yo? Aun no le quito a su hijo como para que quiera vengarse por ello - Pues...

-Albus, sé que hemos tenido demasiados roces a lo largo de los años, pero quiero que sepas que puedes confiar en mi hijo - La mirada que me dio fue una llena de sentimiento, algo que no pude ignorar para nada

-Papá, yo... - Vamos Albus, es el momento, aún no traen la comida por lo que si algo sale mal puedes pedirla para llevar, huir y luego irte a acurrucar con Scorpius a la mansión Malfoy mientras maldices la vida 

-Si quieres decirme que estas saliendo con Scorpius no te preocupes, me he planteado la idea desde lo que ocurrió con los viajes en el tiempo - Las palabras que salieron de la boca de mi padre me dejaron de piedra - Draco y yo lo hablamos hace mucho, es obvio que tendríamos que hablar de todo lo que sucedió entre nosotros algún día y que mejor que hacerlo para que nuestros hijos sean felices

-Papá espera, Scorpius y yo no estamos saliendo - De nuevo en mi mente sonó la palabra "todavía" y solo pude suspirar tratando de calmar los nervios que mi padre había hecho surgir, al menos sé que si fuese completamente gay no tendría problema en aceptarme, eso me hace sentir un poco mejor

-Oh bueno, realmente creí que ese era el motivo de la cena - Mi padre suspiró con una mezcla de alivio y decepción, aunque no tenía claro porqué la segunda - Con lo serio que se veía Draco y con lo amenazante que fue supuse que era por ello

-No papá - Negué rápidamente pidiéndole a Merlín que no me fuese a sonrojar si él seguía sacando el tema en un futuro, pero por ahora ese no era el verdadero tema - Aunque es algo ligeramente parecido

-¿Eh? - El hombre idéntico a mí me observó sin comprender por completo lo que yo le había mencionado, aunque era lógico que aún no lo entendiese

-Sabes que hay muchas sexualidades ¿Cierto? - Traté de iniciar lentamente, sabía que no podía soltar todo de golpe o algo malo pasaría, pero el ir poco a poco me mataba - Hay quienes solo gustan de las chicas, quienes solo gustan de chicos, quienes no gustan de nada y así

-Si - Mi padre no dijo más, parecía que entendía que el tema no acababa ahí y me estaba dando tiempo de seguir, por lo que no dude en volver a hablar

-Bueno, de esa manera hay varias identidades de género, que son el género con el que una persona se identifica sin importar el sexo biológico con el que nació - Cerré los ojos más de un segundo tratando de ganar coraje y al mismo tiempo esperando que el azabache frente a mi entendiese lo dicho, luego de esos segundos continué - Puede que una persona se identifique más como un chico, como una chica, que no se identifique con ninguno o que sienta que es un chico a veces y que otras veces es una chica

-Albus, ¿Qué... - No lo deje continuar, sabía que si lo hacía perdería la poca valentía que había obtenido hasta el momento

-Yo soy ese último papá - Solté aquello viendo hacia el piso, tenía miedo, pero ya no había vuelta atrás - A veces siento que soy un chico, otras veces siento que soy una chica, incluso hay ocasiones donde no me siento identificado como ninguno de los dos y otras donde siento que soy ambos


Mantuve la cabeza viendo al piso esperando una reacción, esperando que, en el peor de los casos, me gritara o que, en el mejor de los casos, me abrazara y me dijera que no importaba, pero luego de varios segundos supe que aquello no iba a suceder, así que levanté mi rostro para enfrentarlo.

Su rostro no había cambiado para nada y parecía seguir tratando de entender lo que le había dicho, aquello me hubiese calmado si no me hubiera dado cuenta de que sus ojos reflejaban sus sentimientos, lo cual me decía que no había reaccionado porque no quería o no sabía que decir realmente.


-¿Papá? - Le llamé con miedo, sintiendo como el pánico comenzaba a crearse en mi mente y en mi pecho por un posible rechazo

-¿Desde cuándo te sientes así Albus? - Su tono fue directo y bastante pesado, de esos tonos que usan los padres y que te obligan a decir la verdad por miedo a que algo salga mal

-No lo sé, creo que desde siempre - Negué mientras bajaba la cabeza unos segundos, realmente no sabía que decirle, pero su actuar me daba más miedo que cualquier otra cosa 

-... - Escuché su voz maldecir por lo bajo, lo cual me hizo verle fijamente de nuevo, quería saber su reacción y si hasta el momento no me había gritado que me desheredaba, podía pensar que no todo iba por mal camino

-Papá, por favor dime algo más que eso - Hablé sintiendo mis nervios colapsar por la lentitud de este hombre para contestarme - Estás poniendo mis nervios de punta con tu silencio

-Lo siento Albus, es que... No sé qué decir - Solo pude ver a mi progenitor tomarse la cabeza con las manos y negar varías veces - Yo... Estaba preparado para que me dijeras que tenías una relación con Scorpius, no para que me dijeras que he tenido 2 hijas todo este tiempo

-¿Escuchaste lo que te dije papá? - Fruncí el ceño con molestia, él realmente no podía estar actuando tan estúpidamente - Yo soy un chico, la mitad del tiempo lo soy

-Lo siento, es solo que yo no... - Al notar que no quería darme la cara me sentí traicionado, sabía que era una posibilidad, pero realmente quería creer que no iba a rechazarme

-¿No puedes aceptarlo? - Llevé mis manos a mi cabello y lo jalé ligeramente tratando de no arrancarme nada, pero con la furia que sentía realmente estaba siendo un trabajo difícil - ¿Puedes aceptar que sea gay pero no que haya días donde me siento como una chica?

-Es que Albus, eres un chico - Al notar su rostro supe que, incluso si le hubiese dicho lo que él quería escuchar sobre Scorp y yo, él jamás iba a aceptarme del todo, lo que me hizo sentir totalmente perdido

-¡Solo físicamente! - Me levanté de la mesa dispuesto a irme, estaba decepcionado y destrozado por lo que no quería seguir en este lugar - Maldición papá, ¿Enserio vas a cerrar tu mente a esto? 


No quise saber su respuesta, principalmente porque me lo había dejado claro con las pocas palabras que me había dicho que no podía aceptarme, y si el hombre que me había dado vida no podía hacerlo como iba a lidiar con el resto de las personas que me rodeaban.

Una vez fuera del restaurante salí corriendo lo más lejos que pude para poder ser capaz de usar mi varita sin que algún muggle me viese, una vez estuve en un lugar a salvo decidí hacer uso del encantamiento de aparición que habíamos aprendido con Scorpius luego de que cumpliéramos 17 años.

Cerré mis ojos concentrándome lo más posible y con un movimiento sentí mi cuerpo quedar totalmente aplastado y sin aire, pero aquello lo valía por completo, pues ahora estaba dirigiéndome justo a donde quería estar.

A las afueras de la mansión Malfoy.

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El quinto año era uno de los años difíciles para todos los estudiantes de Hogwarts que llegasen a cursarlo, esto se debía a que la presión de los TIMOs se sentía en el ambiente desde el primer día de escuela, pero para un par de pésimos magos como lo éramos Scorpius y yo aquella presión era aún peor.

La verdad es que solo era malo para mí, Scorpius era bastante listo y no tendría problema con la mayoría de clases, sin embargo, yo era un caso perdido en todo lo que no tuviese que ver con plantas, encantamientos y criaturas mágicas, así que sabía que de los 12 TIMOs que existían al menos podría tener un aceptable en 3.

Sin embargo, no todo podía ser normal en la vida de un hijo de Harry Potter, mucho menos cuando este tiene problemas con la aceptación de su identidad de género y esta parece aumentar como si fuese un huracán, así que ya podía verme sufriendo los próximos meses debido a mi lado demasiado femenino.

Estaba caminando junto a Scorpius con dirección a la biblioteca, teníamos suerte de tener un periodo libre debido a que habían cancelado una clase, así que habíamos tomado la decisión de estudiar un poco más las materias en las que ambos teníamos bastantes problemas, lo cual era poco decir debido a que pociones era la única en la que él no iba del todo bien.

Nos mantuvimos un buen rato leyendo la mayor cantidad de libros de pociones que pudimos encontrar, era algo realmente interesante el observar a mi amigo tan concentrado en su investigación, al punto que fruncía de manera adorable su ceño cuando llegaba a un punto que no parecía tener sentido para él, aquello era realmente dulce y atractivo.

Me quedé en blanco al notar mi pensamiento y sentí que me faltaba el aire de inmediato, aquellos pensamientos habían pasado por mi mente de vez en cuando, específicamente cuando eran esos días, pero este no era uno de ellos, estaba seguro de lo masculino que me sentía, por lo que aquel pensamiento me tomó por sorpresa y me hizo casi tirar el libro que había estado leyendo.

Mi rubio amigo me observó con una ceja ligeramente alzada, no quise encontrarme con su mirada y él tampoco decidió hacer algo más que observarme, algo que de hecho me ponía demasiado nervioso, sentía que había leído mi mente y que ahora estaba esperando a ver si hacía algún movimiento.

Aquella situación tan incómoda fue detenida gracias a las voces de varios chicos de último año de Slytherin, ellos no habían parado de molestarnos a Scorpius y a mi desde nuestro primer día simplemente porque éramos amigos, parecía que con cada año que pasaba obtenían más gusto por molestarnos y no dejar a ninguno de nosotros en paz.


-Vaya, vaya - Un chico de cabellos rubios quemados se acercó a nosotros con una sonrisa que era realmente molesta - El desastre de Malfoy y el ridículo de Potter estudiando

-Justamente eso estamos haciendo Josh - Scorpius observó molesto al mayor antes de seguir estudiando - Así que vete y déjanos en paz

-Malfoy, tu realmente te crees muy macho ¿No es así - La sonrisa que el chico, que era más musculo que cerebro, nos dio me hizo temblar, sabía que algo malo se acercaba - Bueno, vamos a probarte que no es verdad


Tanto él como sus amigos lanzaron un hechizo bastante conocido para mi rubio amigo y para mí, después de todo ellos habían usado el encantamiento cohete más de una vez contra nuestros pobres cuerpos, por lo que no nos sentimos tan mal cuando fuimos despegados del piso violentamente, lo que si me sorprendió fue que entre los tres se turnaran con el hechizo planeador para sacarnos de la biblioteca y llevarnos al patio de la torre del reloj, lugar que estaba lleno de estudiantes.


-¡Damas y caballeros! - La voz gangosa y molesta del rey serpiente me hizo incomodar, sobre todo por como llamaba la atención de los presentes tan rápidamente - El día de hoy vamos a darles un show que no olvidarán 

-Sabemos que muchos aquí tienen resentimientos contra los Malfoy o los Potter debido a las vergüenzas que nuestras familias han pasado por sus culpas - Uno de los ayudantes del medio rubio hizo que todos comenzaran a abuchearnos, como si tuviésemos la culpa de algo - Es por ello que vamos a vengarnos un poco y dejaremos en completa vergüenza a sus herederos


Maldije por lo bajo cuando escuché todos los aplausos que venían de los demás presentes y supe que mi amigo y yo estábamos completamente muertos, ¿Dónde diablos estaban mis hermanos o alguno de mis primos cuando los necesitaba realmente? Maldita suerte.

Escuché como todos decían sus peticiones para hacernos quedar en ridículo con el rubio a mi lado, me molesté y sentí asqueado cuando varios de ellos nos veían a mí y a Scorp con miradas que eran todo menos sanas, comenzaba a sentirme sucio solo de percibirlas y maldije una vez más por el hecho de que el trío de idiotas nos había quitado las varitas para que no los enfrentáramos. 

Estaba tan metido en mis pensamientos que no noté como todos se quedaban callados hasta que escuche a John diciendo un par de hechizos que helaron hasta lo más profundo de mi ser, sin poder hacer nada para detenerme un Crinus muto y un Multicorfos fueron lanzados contra mí y la serpiente a mi lado.

No tuve tiempo de reaccionar cuando sentí el suelo justo debajo de mí, pronto mi mente se concentró en la imagen de mi amigo, pues suponía y esperaba de corazón que yo llevara exactamente lo mismo que él o al menos algo suficientemente parecido.

Scorpius Malfoy llevaba un hermoso vestido del mismo tono de verde que el del emblema de Slytherin y su rubio cabello estaba de un largo que sin duda rivalizaba con el de su abuelo paterno, sin embargo, aun con ese traje, que si era sincero hacía que se su piel blanca se viese mucho más pálida haciéndole ver como un ser etéreo, él no parecía verse muy femenino.

Aquello me alivió y aterró al mismo nivel al pensar en cómo luciría yo, pues si bien ese día era un chico sin duda alguna y me hacía feliz que aun usando ropas de chica se viese como uno, también significaba que aun si usaba ese hechizo nunca podría verme como una chica los días que me sintiera como una, y eso sería horrible.

Las burlas hacia ambos no tardaron en iniciar y de cierta forma mi mente decidió que ese era un buen momento para hacerme entender que un chico vestido de chica para ellos no era más que una buena broma, algo con lo que humillar a alguien y hacerle sentir de menos, algo que si yo hiciese de manera cotidiana solo levantaría burlas e insultos como lo hacía justo ahora, porque ellos jamás serían capaces de entender lo que soy y lo que siento.

Mi mente volvió a conectarse con lo que pasaba en el patio del reloj cuando mi amigo me tomó del brazo para levantarme del suelo y sacarme de allí, cuando presté atención a mi alrededor noté como mi hermano, Fred y Hugo estaban peleando con John y sus secuaces mientras que Rose estaba lista para recitar un Obliviate contra todos los presentes, finalmente noté a Lily parada frente a nosotros con nuestras varitas y con una tela que conocía bastante bien, la capa de invisibilidad de papá.


-Váyanse, nosotros les cubrimos - La voz de mi hermana por algún motivo me hizo sentir mejor, como si hace unos segundos no hubiese pasado uno de los peores momentos de mi vida 

-Gracias Lily - El rubio a mi lado sonrió de lado mientras tomaba la capa y me apegaba más de lo necesario a su cuerpo para que así fuese más fácil el cubrirnos

-No te preocupes - La pelirroja le sonrió feliz antes de verme fijamente por varios segundos - Esto van a tener que pagárnoslo algún día


Temblé ante la mirada que mi hermana me lanzó, sabía que su mente estaba creando planes que de seguro no me iban a gustar en lo más mínimo, pero no podía hacer nada para reclamarle justo ahora, pues mi amigo estaba cubriéndonos con la capa mientras caminábamos hacia la oficina de McGonagall, seguramente para que deshiciera los hechizos que habían puesto sobre nosotros e informarle de una vez de lo ocurrido.

Al llegar a la estatua que protegía el despacho Scorpius no dudo en decir la contraseña para que pudiésemos entrar, en momentos como estos realmente estaba agradecido por las veces que habíamos venido a lo largo de los años al despacho para hablar con la directora, ya fuese por un castigo o para informar de algún problema como el de ahora.

No nos quitamos la capa hasta que estuvimos frente a la puerta de la oficina y McGonagall finalmente nos dejó pasar al despacho como tal luego de que tocáramos para pedir permiso, una vez ahí me sentí realmente incomodo por las miradas que nos daban todos los cuadros de los antiguos directores, era algo que cada vez se me hacía menos reconfortante y no estaba seguro del motivo.


-Joven Malfoy, joven Potter - La mujer ya entrada en años nos hizo un movimiento con la mano para que tomáramos asiento - ¿Qué sucedió esta vez para que estén vestido de esta manera?

-Fue de nuevo el grupo de John Smith - Scorpius habló fuerte y claro, propio de un Malfoy, mientras se sentaba frente a la directora - Él juntó a varios miembros de otras casas estaban en el patio de la torre del reloj para burlarse de Albus y de mi

-¿Hubo alguna provocación para ello? - La mujer ya no estaba sorprendida por las situaciones que nos pasaban debido a los Slytherin, sin embargo, eso no significaba que no tomara cartas en el asunto 

-No directora - Mi amigo siguió explicando la situación mientras acomodaba un mechón de su cabello que estorbaba en su visión - Él llegó a la biblioteca a molestarnos, luego nos quitaron las varitas y nos llevaron hasta el patio flotando, luego nos hicieron esto

-¿Cómo se libraron de la situación? - Preguntó prontamente el retrato de Albus Dumbledore a nuestras espaldas, haciendo que Scorp y yo nos viéramos sin saber que decir realmente

-Nos ayudaron otros chicos - Comenté sin mencionar que eran de hecho algunos miembros de mi familia los que nos habían sacado del incidente, aunque supuse que era algo obvio

-Entiendo - La mujer asintió mientras nos observaba en silencio por varios segundos, de seguro analizándonos de pies a cabeza - Supongo que hablare con Smith y sus amigos para castigarles 

-Gracias directora - El Malfoy a mi izquierda agradeció antes de observarla de nuevo para pedir el siguiente favor que necesitábamos - Ahora, ¿Sería mucha molestia que nos ayude a deshacer las transformaciones?

-Por supuesto que no - La antigua maestra de transformaciones se levantó de su lugar mientras nos lanzaba a ambos una mirada bastante maternal - De pie


Ambos nos paramos de nuestros asientos mientras la directora se acercaba a nosotros para devolvernos nuestras túnicas y peinados, primero lo hizo con Scorpius mientras me permitía verme por unos segundos contra un espejo de cuerpo completo que convenientemente tenía justo a mi lado, fue poco tiempo, pero logré verme fijamente antes de recuperar mi ropa y peinado natural.

Luego de aquello le agradecimos a McGonagall y nos fuimos de su oficina con nuestras ropas originales finalmente de vuelta en nuestro cuerpo, Scorpius maldecía debido a que tenía una clase justo en ese momento mientras que yo tenía el periodo libre, por lo que nos despedimos y caminé de vuelta al dormitorio.

Me quede pensando por un largo rato mientras estaba en completa soledad, pronto me levante para ir al baño y observarme nuevamente en el espejo, este no era de cuerpo completo, pero con un hechizo sin duda me ayudaría a volver a visualizar la apariencia que tenía un par de minutos atrás, por lo que no tarde en hechizarlo para que se agrandara.

En el silencio y calma del baño volví a ver reflejado mi rostro con el cabello ondulado llegando a mis hombros sin mayor chiste, mientras que mi cuerpo poseía de nuevo aquel vestido de un bello color gris que no se veía del todo mal con mi tono de piel, cerré mis ojos mientras hacía que el espejo volviera a su tamaño original y salí de aquel lugar con una sonrisa en mi rostro para lanzarme en contra de mi cama.

Estaba hasta la coronilla de negarme a aceptar algo que realmente era parte de mí y que no iba a cambiar con un simple hechizo, realmente había sido una pena que aquel bonito trozo de tela terminase en mi cuerpo un día que me sentía como un chico porque ahora podía decir que, sin duda alguna, ese tipo de ropa me quedaba condenadamente bien.

Aun si no me miraba como una chica por completo tampoco me veía completamente como un chico mal disfrazado, solo de pensar aquello comencé a reír felizmente con tanta fuera que si alguien me viese sin duda pensaría que actúo como si fuese un loco, y quizá si lo era.

Porque sin duda alguna estaba completamente bien con el hecho de aceptar, luego de tantos años negándome a aceptarlo, que había días donde me sentía como una chica y no como un chico, y que eso estaba bien.

Que no había nada de malo en eso.

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Al final aparecí varios metros lejos de donde comenzaba la protección contra apariciones de la mansión Malfoy, sin embargo, aquello era lo que realmente no me importaba si podía obtener lo que quería, lanzarme en contra de mi mejor amigo y sentir como me abrazaba mientras yo me derrumbaba por completo por el rechazo de mi padre.

Sin duda alguna aquello sonaba como el mejor plan de la historia.

Caminé casi hasta el punto de correr, el que no me importase haber aparecido lejos tampoco significaba que quería tardar mucho en llegar a la mansión, principalmente porque sabía que ambos rubios se dormían demasiado temprano y sería muy malo llegar en medio del sueño de belleza del señor Malfoy.

Tardé probablemente una hora en llegar hasta la entrada de la residencia Malfoy o quizá más, realmente no estaba contando el tiempo y de hecho me distraje mucho por el camino, aunque me dije que debía llegar pronto, pero no quería llegar con lágrimas en mis ojos ante Scorpius y si padre, mi orgullo no me lo permitía.

Cuando llegué a la puerta mi mente decidió que quizá el venir a esta casa no había sido una buena idea, principalmente porque estaba involucrando a una familia que no tenía nada que ver con la mía en un problema familiar, sin embargo, este problema se había creado debido a la presión de ambos, así que esto era su culpa para empezar, además de que sería interesante ver como mi padre era regañado por el mayor de los Malfoy por ser un idiota.

Con mi confianza renovada una vez más decidí tocar finalmente y rogar por no interrumpir el sueño de ambas serpientes, algo que al parecer no había hecho del todo, pues quien había abierto la puerta era el padre de mi amigo aun vestido con uno de sus trajes, el señor Malfoy pareció entender mi motivo para estar allí y me dejó pasar sin siquiera preguntar algo.

Una vez dentro noté que Scorpius estaba justamente en la mitad de las escaleras también vestido de una manera formal, lo cual era sinónimo de que ambos habían tenido una cena con el resto de su familia, cena a la cual yo había llegado convenientemente tarde debido a la falta de otras personas.

El rubio de mi edad no dudó un segundo en bajar los escalones que había subido tan solo segundos atrás y se lanzó a abrazarme de manera protectora, haciendo que terminase con mi cabeza a la altura de su corazón mientras él me apretaba aún más contra sí mismo, aquello hizo que bajara mis barreras y terminara abrazándolo con fuerza mientras cambiaba de lugar mi cabeza, dejándola oculta entre su hombro y su cuello.

No lloré como quería hacerlo, había llorado por el camino a la mansión así que supuse que me había quedado sin lágrimas, Scorpius no lo mencionó cuando me alejé un poco para poder verle a la cara, parecía comprender lo destrozado que estaba aún si no le decía nada, suponía que él lo sabía mejor que nadie en el mundo, después de todo me conocía perfectamente como para saberlo.

Él tomó mi mano una vez que terminamos el abrazo y comenzó a tirar de mi para subir al segundo piso, no le dijo nada a su padre y supuse que era porque él también entendía que era lo que me había pasado y no quería presionarme con ello, algo que sin duda le agradecí infinitamente.

Dentro de la habitación de mi amigo este no tardó en volver a abrazarme, parecía querer quitar todo el dolor de mi corazón con aquel asfixiante abrazo, algo que no iba a negar que realmente estaba haciendo, una de sus manos mantenía juntas nuestras caderas mientras la otra hacía que mi cabeza no se separara del mismo lugar donde la había colocado yo antes.


-Albus - La voz de mi mejor amigo sonó tan pacífica que me sentí mucho más tranquilo gracias a ello - Sabes que puedes desahogarte conmigo ¿Verdad?

-Lo sé - Asentí queriendo mantener el silencio de la habitación lo más posible, porque sentía que de no hacerlo iba a arruinarse todo

-Entonces hazlo - La mano que estaba en mi cabeza comenzó a moverse de arriba a abajo suavemente, haciendo que me perdiese en ese sentir - No hay nadie más aquí Albus, solo somos tu y yo, nadie va a juzgarte


En cuanto dijo aquello sentí que las fuerzas abandonaban mi cuerpo poco a poco, que mi resistencia se iba en picada y que mi coraza de frialdad e indiferencia se desplomaban más rápido que los intentos de mi hermano por evitar que Lily consiguiese su primer novio antes de graduarse.

Mis manos aumentaron la fuerza del abrazo y comencé a llorar sin poder resistirlo más, sentía que las palabras que mi padre había y no había dicho se hacían más claras y dolorosas con cada lágrima que caía de mis ojos, sentía que el peso de su rechazo estaba en mis hombros como una carga que era demasiado pesada para mi cuerpo.

Pero aquellos sentimientos no duraban demasiado contra las palabras dulcemente recitadas por el chico que me tenía en sus brazos, escuchaba su voz mientras sentía sus manos acariciarme lentamente con tanta ternura y amor que de haber estado en otra situación lo hubiese besado sin dudarlo un segundo.

Sentí como el caminaba conmigo mientras se iba deshaciendo de nuestra ropa de manera lenta para no despegarnos demasiado, aquello sucedió durante un tiempo bastante amplio hasta que terminamos acostados en su cama solo en ropa interior, no era la primera vez viéndonos o estando de esa manera, pero en lugar de sentir a mis hormonas revolucionar como locas por ello, sentí una cercanía increíblemente acogedora, una que me hacía no querer separarme de él por nada en el mundo.

Mientras él me seguía abrazado y hablándome dulcemente, mi mente solo pensó que aquello era lo más perfecto de la vida, que yo era alguien condenadamente afortunado por tener un amigo así de dulce y devoto a hacerme feliz, y por una vez me planteé mis sentimientos por él de una manera más seria y madura.


-Te quiero Scorpius - Le dije aquello sabiendo que mis sentimientos no le llegarían de la misma forma que yo quería, pues nuestros corazones no latían en la misma sintonía

-También te quiero Albus - Él besó mi frente y se acomodó un poco más para que ambos estuviésemos en una posición que no fuese incómoda para ninguno de nosotros - Lo haré siempre, hasta el último día de mi vida


Era un hecho, podía decir que estaba enamorado hasta la médula de Scorpius Malfoy y nadie iba a cambiar eso.

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Esta historia se suponía iba a estar subida el 28 para celebrar el día del orgullo LGBT+, sin embargo, me fue imposible subirla hasta hoy (Principalmente porque se alargó más de lo que esperaba).

Espero que les haya gustado la primera parte, la segunda será subida mañana a primera hora, solo necesito que mi beta lea todo para darme el visto bueno.

Dicho esto espero que el mes del orgullo haya sido hermoso para todos ustedes y que sigan escribiendo del amor y la diversidad durante todo el año.

Les quiere, la ONU.

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